VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Enfermedades nutricionales, metabólicas y endocrinas de los reptiles

PorStephen J. Divers, BVetMed, DACZM, DECZM, FRCVS, Department of Small Animal Medicine and Surgery, College of Veterinary Medicine, University of Georgia;
Jessica R. Comolli, DVM, DACZM, MS, Clinic for the Rehabilitation of Wildlife (CROW)
Revisado/Modificado Modificado jul 2025
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Gota en reptiles

La gota se observa en todos los órdenes de reptiles; se han reportado formas viscerales y articulares. Las radiografías a menudo revelan tofos mineralizados o radiolúcidos en los órganos y articulaciones afectados (vea las ). La gota visceral primaria es la acumulación de microcristales de urato en los órganos secundaria a una hiperuricemia crónica y suele estar causada por un exceso de proteína en la dieta. La gota visceral secundaria se debe a la hiperuricemia crónica por causas como la deshidratación y la insuficiencia renal. La gota puede ser muy debilitante, provocando una incomodidad hasta el punto de que muchos reptiles se niegan a moverse, comer o beber.

La gota visceral primaria se trata mediante la corrección de la dieta. La gota visceral secundaria se trata intentando corregir el problema subyacente, siendo este la deshidratación o la insuficiencia renal. El pronóstico suele ser malo en los casos avanzados. El alopurinol es eficaz para disminuir la concentración de ácido úrico en sangre. Por lo general, la administración del fármaco debe ser a largo plazo, ya que los signos clínicos suelen reaparecer si se descontinúa el tratamiento. La eutanasia debe considerarse en los reptiles en los que el movimiento produzca dolor y el apetito esté ausente.

Enfermedades metabólicas óseas de los reptiles

El hiperparatiroidismo nutricional secundario es la enfermedad ósea más común que se encuentra en la práctica de reptiles. Está causada por una dieta deficiente (baja relación calcio:fósforo, deficiencia de vitamina D3) o por una mala cría (falta de luz UVB, provisión térmica inadecuada) (vea la y de hiperparatiroidismo nutricional secundario).

Los reptiles afectados suelen ser lagartos herbívoros e insectívoros y quelonios de crecimiento rápido. Los signos clínicos incluyen lo siguiente:

  • anorexia,

  • letargo,

  • incapacidad para caminar con normalidad

  • mandíbula, maxilar o huesos largos hinchados/distorsionados

  • fracturas patológicas de extremidades y columna vertebral

  • prolapso cloacal

  • fasciculaciones musculares

  • tétanos

El diagnóstico requiere radiografía para documentar la desmineralización generalizada del esqueleto y las concentraciones plasmáticas bajas de 25-dihidroxicolecalciferol. Los hallazgos en las etapas tardías incluyen hiperfosfatemia y calcio total e ionizado bajo.

El tratamiento de los casos críticos requiere fluidoterapia, soporte nutricional, tratamiento parenteral con calcio si hay hipocalcemia y quelantes de fosfato si hay hiperfosfatemia. La corrección de la dieta y la cría son los pilares del éxito del tratamiento, y el pronóstico es favorable, especialmente si el animal todavía está comiendo.

El hiperparatiroidismo renal secundario se produce en reptiles adultos y cursa con hiperfosfatemia, calcificación de tejidos blandos, osteodistrofia e hipocalcemia secundaria a una nefrosis primaria. Por lo general, el diagnóstico provisional se basa en la anamnesis, el examen radiográfico y el análisis bioquímico del plasma, aunque el diagnóstico definitivo requiere la demostración de una disminución de la actividad renal(por ejemplo, depuración del iohexol) y de la nefropatía renal (por ejemplo, biopsia renal).

Los informes de osteopatía hipertrófica son poco frecuentes y actualmente están limitados a lagartos con una extensa proliferación perióstica que comienza en los huesos largos distales y progresa proximalmente. La patogenia es desconocida, pero las teorías incluyen anoxia crónica, toxinas y problemas neurológicos vagales. Muchos casos parecen ser infecciones bacterianas crónicas de la columna vertebral.

Trastornos nutricionales de los reptiles

Hipovitaminosis A en los trastornos nutricionales de los reptiles

La hipovitaminosis A es común en tortugas acuáticas y lagartos insectívoros alimentados con una dieta deficiente en vitamina A preformada. Muchos reptiles no pueden metabolizar el suplemento nutricional betacaroteno, de uso común.

La falta de vitamina A provoca metaplasia de células escamosas e hiperqueratosis, y puede afectar el desarrollo y crecimiento del cartílago y los tejidos orales y oculares. Los animales afectados podrían mostrar crecimiento deficiente, anorexia, estomatitis y blefaredema debido a la metaplasia escamosa. Pueden producirse infecciones respiratorias secundarias, abscesos auditivos y edema secundario a la nefropatía. El tratamiento incluye la mejora de la dieta y el uso de un suplemento alimentario que contenga vitamina A preformada. Es mejor evitar la vitamina A inyectable, ya que la hipervitaminosis A puede causar eritema y descamación de la piel

Hipovitaminosis B (tiamina) en trastornos nutricionales de reptiles

La hipovitaminosis B1 es común en serpientes piscívoras (por ejemplo, serpientes de liga y de agua, tortugas) que son alimentadas con pescado congelado/descongelado con alto contenido de tiaminasas o deficiente en tiamina. Son comunes los signos neurológicos (por ejemplo, ataxia, opistótonos, tortícolis, ceguera manifiesta), los temblores musculares y la muerte. El tratamiento inicial con tiamina inyectable puede ser eficaz. La mejora de la dieta es fundamental y se centra en el aumento de la suplementación con tiamina y la transición a peces más nutritivos o alimentos que no sean de pescado (por ejemplo, anfibios pequeños, roedores).

Obesidad en los trastornos nutricionales de los reptiles

Las oportunidades restringidas para el ejercicio, la reproducción y la hibernación (en aquellas especies para las que es apropiado), combinadas con una ingesta calórica excesiva, pueden dar lugar rápidamente a obesidad mórbida y lipidosis hepática. El tratamiento consiste en aumentar el ejercicio y modificar la dieta para disminuir lentamente la ingesta calórica durante muchos meses.

La inanición en los trastornos nutricionales de los reptiles

La cría y la nutrición inadecuadas pueden provocar debilitamiento crónico, inanición y muerte. El síndrome de inadaptación, que antaño se solía presentar en reptiles capturados en la naturaleza que se negaban a comer en cautiverio, se ha convertido en un problema menor al ser hoy en día criados en cautiverio la mayoría de los animales vendidos como mascotas.

Trastornos endocrinos misceláneos de los reptiles

Las enfermedades endocrinas no se han descrito con frecuencia en los reptiles. Se ha descrito diabetes mellitus en quelonios; la glucosuria y la hiperglucemia constituyen los hallazgos primarios, y la polifagia puede o no ser evidente. La causa es a menudo indeterminada, pero en dragones barbudos se ha asociado con carcinomas neuroendocrinos gástricos. La pancreatectomía en lagartos puede provocar hipoglucemia, lo que implica que otras hormonas además de la insulina, como el glucagón o la somatotropina, pueden desempeñar un papel en la patogenia de la diabetes mellitus en los reptiles.

Se ha descrito hipertiroidismo en una hembra de iguana verde que presentaba polifagia, pérdida de las apófisis espinosas dorsales, hiperactividad, aumento de la agresividad, taquicardia y una masa bilobulada palpable anterior a la entrada torácica. La tiroidectomía quirúrgica devolvió al lagarto a un estado eutiroideo.

Para más información

  • Divers SJ, Stahl SJ. Mader's Reptile and Amphibian Medicine and Surgery. 3rd ed. Elsevier; 2019.