Problemas de comportamiento en las cabras
A diferencia de algunas especies de abasto criadas y alojadas en confinamiento, las cabras no suelen exhibir comportamientos anormales. El mayor problema potencial con las cabras confinadas es que la incapacidad de realizar comportamientos naturales puede resultar en frustración y aburrimiento.
En entornos naturales, las cabras rara vez entran en grupos sociales establecidos si no están emparentadas. Sin embargo, en entornos de producción suelen mezclarse cabras con nuevos grupos sociales para adaptarse a las necesidades de la granja.
Las cabras introducidas en grupos sociales preexistentes suelen experimentar interacciones agonistas por parte de los miembros del grupo, que incluyen cabezazos, persecuciones, desplazamientos y mordiscos, durante varios días después de su incorporación. Las interacciones sociales negativas son estresantes para las cabras e interrumpen sus patrones normales de comportamiento.
Las cabras en confinamiento suelen alimentarse en comederos a nivel del suelo, y las zonas de alimentación pueden tener menos espacio por cabra del necesario. Las cabras muestran más interacciones agonistas cuando el espacio es insuficiente en las áreas de alimentación.
Brindar oportunidades para que las cabras realicen comportamientos alimentarios más naturales, como comer a la altura de los ojos o en comederos elevados, puede reducir parte de la competencia en el comedero. Sin embargo, las cabras han mostrado preferencia por alimentarse a la altura de los ojos en detrimento de a nivel del suelo, y podrían competir por el acceso a plataformas de alimentación elevadas si este es limitado.
Proporcionar a las cabras los sustratos preferidos en el suelo y el espacio vertical también podría fomentar comportamientos naturales. Las cabras prefieren acostarse sobre superficies duras, como madera maciza, esteras de goma y listones de plástico, antes que en virutas de madera o malla metálica. Además, las cabras utilizan superficies elevadas para trepar y descansar. Proporcionar espacio vertical en el alojamiento de las cabras les da la oportunidad de realizar comportamientos naturales.
En la producción de cabras lecheras, los cabritos suelen separarse de sus madres a una edad temprana y criarse artificialmente en grupos solo de cabritos, donde se alimentan con biberones o dispensadores automáticos de leche. Los cabritos criados artificialmente pueden mostrar respuestas conductuales diferentes a situaciones novedosas y a cabras desconocidas, en comparación con las crías criadas por sus madres. Es necesario seguir explorando el impacto total de la separación temprana de las hembras y las crías en el bienestar de ambos.
En la producción lechera, los cabritos con frecuencia se crían en ambientes estériles, en contraste con el terreno rocoso y variado que constituye su entorno natural. Proporcionar enriquecimiento a los cabritos, como objetos para trepar, masticar y acicalarse, puede mejorar su bienestar, como lo demuestra su interacción con los objetos de enriquecimiento y un aumento en los comportamientos de juego.
Conceptos clave
Las cabras en los sistemas de producción agrícola realizan comportamientos alineados con las adaptaciones a su entorno natural.
Se deben proporcionar superficies duras para descansar, comederos elevados y espacios verticales que permitan a las cabras expresar comportamientos naturales y preferidos.
Los cabritos se esconden de sus madres durante la primera semana después del nacimiento, viéndolas solo para amamantarse.
Para más información
Dwyer C. The behaviour of sheep and goats. In: Jensen P, ed. The Ethology of Domestic Animals: An Introductory Text. 3rd ed. CABI; 2017:199-213.