Las enfermedades nutricionales en las ovejas son, en su mayor parte, las mismas que las observadas en las cabras.
Enterotoxemia en ovejas
La enterotoxemia es una enfermedad relacionada con la alimentación que causa una muerte casi súbita en las ovejas debido a una toxina producida por Clostridium perfringens de tipo D y, a veces, de tipo C. El organismo está muy diseminado en la naturaleza y reside típicamente en el suelo. En condiciones de un elevado consumo de carbohidratos o forrajes suculentos inmaduros, la bacteria causante se multiplica rápidamente y produce una toxina ε que aumenta la permeabilidad intestinal. Por lo tanto, las dietas con un >20 % de carbohidratos altamente fermentables deben suministrarse con precaución.
La protección de los corderos contra la enterotoxemia es posible si se los vacuna dos veces con al menos 10 días de diferencia con toxoide de C. perfringens de tipo D o si se administra antitoxina en el momento del nacimiento. También se recomienda vacunar a las ovejas reproductoras con una inyección de refuerzo entre 4 y 6 semanas antes del parto para proteger a los corderos hasta que su sistema inmunitario se desarrolle y puedan recibir su propia inyección. Consulte también Enterotoxemias (infección por Clostridium perfringens).
Enfermedad del músculo blanco en ovejas
La enfermedad del músculo blanco está causada por concentraciones bajas de selenio y posiblemente de vitamina E. Los signos incluyen rigidez (sobre todo en los cuartos traseros), flancos traseros retraídos, arqueamiento del dorso, neumonía y muerte aguda. En la necropsia, se encuentran estrías blancas en los músculos cardiaco, diafragmático y esqueléticos. Se observa una mayor actividad de aspartato aminotransferasa (AST) y lactato deshidrogenasa (LDH), lo que es indicio de daño muscular. Disminuye la concentración en sangre de la glutatión peroxidasa, que contiene selenio.
Aunque varios alimentos son bastante ricos en selenio y vitamina E, una buena práctica de manejo en zonas deficitarias puede ser inyectar a los corderos poco después del nacimiento una solución de vitamina E y selenio preparada para uso parenteral. El empleo de una mezcla suplementaria de oligoelementos con selenio o vitamina E (hasta 90 ppm, según lo exigido por la ley de los EE. UU.) como única fuente de sal puede ser útil como medida preventiva (consulte también Miopatías nutricionales en rumiantes y cerdos).