VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Manipulación del ciclo estral en perras y gatas

PorAutumn P. Davidson, DVM, MS, DACVIM, Department of Medicine and Epidemiology, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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Los ciclos estrales de perras y gatas no son tan fáciles de manipular como en otras especies. La mayoría de los protocolos no se basan en estudios comparativos, por lo que no se recomienda la manipulación del primer ciclo estral en individuos reproductores valiosos. Aunque se puede retrasar el comienzo de un ciclo dado, el retorno al ciclo normal varía mucho.

La inducción del estro en perras es posible al final del anestro mediante el uso de inhibidores de la prolactina (p. ej., bromocriptina, cabergolina). Se prefiere la cabergolina a la bromocriptina, ya que provoca menos efectos adversos gastrointestinales.

La ovariohisterectomía o la ovariectomía constituye el método más eficaz para prevenir el ciclo estral en perras y gatas. La castración con preservación de gónadas requiere medidas para evitar la reproducción no deseada, ya que la estimulación hormonal en animales con gónadas intactas seguirá induciéndolos a aparearse.

No se aconseja la supresión a largo plazo de los ciclos estrales mediante el uso de andrógenos, ya que no está documentado que sea seguro en perras reproductoras, aunque existen muchas opiniones anecdóticas. Los efectos secundarios comunes son el proestro avanzado, hipertrofia del clítoris, vaginitis (especialmente en perras prepúberes), aumento de la actividad de las glándulas sebáceas cutáneas, epífora leve y alteraciones en los estudios de la función hepática.

Tras la suspensión del tratamiento, el regreso al estro suele demorar entre 70 y 90 días, aunque este intervalo puede variar.

Se han publicado tasas de concepción normales para el segundo ciclo después del tratamiento. Si se administran a perras gestantes, los andrógenos sintéticos inducen anomalías graves en el desarrollo del sistema urogenital de los cachorros hembras. La seguridad y eficacia de la testosterona inyectable, que se administra comúnmente en galgos de carreras, no cuenta con el respaldo de estudios comparativos y no se recomienda. No debe administrarse andrógenos a las gatas.

El uso de acetato de megestrol, un progestágeno sintético, no se recomienda en hembras reproductoras, ya que aumenta el riesgo de hiperplasia endometrial quística y piometra, además de otros efectos adversos (p. ej., hiperplasia y neoplasia mamaria, hiperglucemia secundaria a resistencia a la insulina y efecto rebote de hiperprolactinemia y lactación).

En perras, se ha descrito la supresión, así como la inducción, de los ciclos estrales mediante el uso de implantes sintéticos de GnRH ; puede tener éxito, pero los productos no están disponibles de forma universal. La inducción del estro en perras se puede lograr con inhibidores de la prolactina (cabergolina 2,5-5 µg/kg, por vía oral, cada 24 horas); antes de la inducción, debe haber un anestro de al menos 2 meses para que se pueda producir la involución y reparación uterinas. El producto se suspende después de la presencia del proestro (generalmente día 2-8), por lo que no se produce una regulación a la baja.

En gatas en celo, la ovulación se puede inducir de forma física u hormonal, siendo esta última más fiable, para producir una fase luteal (diestro o metaestro) de aproximadamente 45 días. Los métodos físicos consisten en la cubrición con gatos vasectomizados (muy eficaz) o en la inserción de un hisopo o un rodillo de vidrio estériles en la vagina. Esto último debe repetirse varias veces para lograr los mejores resultados. Los métodos hormonales incluyen la administración de gonadotropina coriónica humana (500 UI/gata, IM, cada 24 horas, durante 2 días) o GnRH (25 mcg/gata, IM., cada 24 horas, durante 2 días).