VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Lesiones térmicas en caballos

PorRussell R. Hanson, DVM, DACVS, DACVECC, Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Auburn University;Sophie Boorman, BVetMed, MS, DACVS-LA, Marion duPont Scott Equine Medical Center, Virginia Tech
Revisado/Modificado ene 2025 | Modificado abr 2025
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La mayoría de las lesiones térmicas (quemaduras) en caballos son causadas por incendios en establos, rayos, electricidad, productos químicos cáusticos o fricción (por ejemplo, debido a quemaduras de cuerdas). La mayoría de las quemaduras son superficiales, fáciles y económicas de tratar, y se curan rápidamente. Las quemaduras graves pueden poner en peligro la vida o cambiarla, requieren un tratamiento intensivo y tienen un alto coste.

La gravedad de una quemadura es directamente proporcional a su tamaño y profundidad. Las quemaduras grandes que dañan todas las capas de tejido dan lugar a las mayores tasas de morbimortalidad debido a las pérdidas de líquidos y electrólitos, así como a infección secundaria.

La evaluación inicial del paciente quemado debe incluir lo siguiente:

  • Clasificación de la quemadura según su profundidad.

  • Estimación de la superficie corporal total afectada.

  • Evaluación del estado cardiovascular y pulmonar del paciente.

  • Determinación de la necesidad de soporte sistémico y analgesia.

  • Estimación del costo del tratamiento y pronóstico final de la recuperación.

Clasificación de las quemaduras en caballos

Al igual que en el caso de los humanos, las quemaduras en caballos se clasifican según la profundidad de la lesión (vea la tabla ).

Tabla
Tabla

Quemaduras de primer grado

Las quemaduras de primer grado se limitan a las capas más superficiales de la epidermis. Estas quemaduras son dolorosas y se caracterizan por eritema, edema y descamación de las capas superficiales de la piel. La capa germinal de la epidermis se conserva y las quemaduras cicatrizan sin complicaciones.

Quemaduras de segundo grado

Las quemaduras de segundo grado afectan a la epidermis y pueden ser superficiales o profundas.

Las quemaduras superficiales de segundo grado afectan el estrato córneo, el estrato granuloso y algunas células de la capa basal (vea la ). Los receptores táctiles y del dolor permanecen intactos. Debido a que las capas basales están relativamente intactas, las quemaduras superficiales de segundo grado se curan rápidamente (en 14-17 días), con cicatrices mínimas.

Las quemaduras profundas de segundo grado afectan a todas las capas de la epidermis, incluidas las capas del estrato basal y del estrato espinoso (vea la ). Estas quemaduras se caracterizan por eritema y edema en la unión dermoepidérmica, necrosis de la epidermis, acumulación de glóbulos blancos en la base de la zona quemada, formación de escara y dolor mínimo.

Las únicas células germinales que se salvan en las quemaduras profundas de segundo grado son las de los conductos de las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos. Estas quemaduras pueden curarse espontáneamente en 3-4 semanas si se evita cualquier isquemia dérmica adicional que pueda conducir a necrosis de espesor total.

Quemaduras de tercer grado

Las quemaduras de tercer grado se caracterizan por la pérdida de los componentes epidérmicos y dérmicos, incluidos los anexos (vea la ). Cuando son recientes, estas quemaduras varían en color de blanco a negro. Hay pérdida de líquido y una marcada respuesta celular en los márgenes, formación de escaras, ausencia de dolor, choque, infección de la herida y, a veces, bacteriemia y septicemia.

Las quemaduras de tercer grado se curan por contracción y epitelización de los márgenes de la herida o la aceptación de un autoinjerto. Estas quemaduras se complican con frecuencia por infecciones.

Quemaduras de cuarto grado

Las quemaduras de cuarto grado afectan a toda la piel y a los músculos, huesos, ligamentos, grasa y fascia subyacentes (vea la ). Las quemaduras de cuarto grado resultan en defectos tisulares que pueden poner en peligro la vida. Podría ser necesario un injerto para facilitar la formación de una cicatriz funcional.

Debido a que el calor se disipa lentamente de las heridas por quemaduras, a menudo es difícil evaluar con precisión la cantidad de daño tisular en las primeras 24-72 h después de la lesión. La extensión de la quemadura depende del tamaño del área expuesta. La gravedad se relaciona con la temperatura máxima que alcanza el tejido y la duración del sobrecalentamiento. El mecanismo de la lesión por quemadura explica por qué el daño en la piel a menudo se extiende más allá de los límites de la quemadura original.

Fisiopatología de las lesiones térmicas en caballos

Las quemaduras graves (quemaduras grandes y profundas de segundo grado y las de tercer y cuarto grado) van acompañadas de un efecto cardiovascular dramático denominado "choque por quemadura", que se asemeja al choque hipovolémico. La permeabilidad capilar local y sistémica aumenta drásticamente en respuesta al calor y a la liberación de citocinas, prostaglandinas, óxido nítrico, leucotrienos vasoactivos, serotonina, histamina y radicales de oxígeno.

Tratamiento de lesiones térmicas en caballos

El déficit de líquidos en pacientes con quemaduras se puede calcular como 4 mL/kg multiplicado por el área quemada expresada como porcentaje de la superficie corporal total. Por ejemplo, un caballo de 500 kg, con una quemadura del 10 % de la superficie corporal, necesitaría 20 L. La mitad de este déficit se administra en las primeras 8 horas; la mitad restante se puede ajustar según sea necesario para mantener una presión arterial estable y adecuada. Una alternativa es administrar suero salino hipertónico (4 mL/kg) seguido de líquidos isotónicos.

Si el caballo tiene una lesión por inhalación de humo o calor, la administración de cristaloides debe limitarse a la cantidad que normaliza el volumen circulatorio y la presión arterial, ya que el pulmón lesionado podría ser susceptible a sufrir un edema pulmonar después de la administración de líquidos.

Continuar administrando soluciones electrolíticas a la misma velocidad después de que se haya resuelto el choque por quemadura conduce al edema, que contrarresta cualquier mejora en la dinámica cardiovascular. El veterinario tratante debe monitorear cuidadosamente la rehidratación, los ruidos pulmonares y el estado cardiovascular durante la administración de líquidos mediante la evaluación clínica y la medición del Hto y la concentración de proteínas totales.

El dolor intenso que experimentan las víctimas de quemaduras requiere un plan de analgesia cuidadoso y multimodal.

  • La flunixino meglumina (0,25-1,0 mg/kg, IV, cada 12-24 horas) es un analgésico y antiinflamatorio eficaz.

  • También se pueden considerar otros medicamentos antiinflamatorios, como la fenilbutazona (2-4 mg/kg, IV o por vía oral, cada 12 horas) o el firocoxib (0,1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas); sin embargo, el veterinario debe tener precaución con los efectos a largo plazo de los AINE sobre el colon, los riñones y el estómago.

  • Para quemaduras más graves, se debe considerar la morfina (0,1 mg/kg, IV o IM, cada 6-24 horas) o ketamina (0,4-0,8 mg/kg/h, IV como CRI).

  • La pentoxifilina (8,0 mg/kg, IV, cada 12 horas) mejora la perfusión al disminuir la viscosidad de la sangre.

  • El dimetilsulfóxido (DMSO; 1 g/kg, IV) administrado en las primeras 24 horas puede disminuir la inflamación y el edema pulmonar.

  • Si hay edema pulmonar y no responde al tratamiento con DMSO y furosemida, se puede administrar dexametasona una vez a 0,5 mg/kg por vía IV.

El mantenimiento de la permeabilidad de las vías respiratorias, la oxigenación y ventilación adecuadas, y la estabilización del estado hemodinámico son las piedras angulares del tratamiento de las lesiones por inhalación de humo. Los antimicrobianos y corticoesteroides no afectan las tasas de supervivencia y no deben administrarse de forma rutinaria a pacientes que han inhalado humo.

Perlas y trampas

  • Los antimicrobianos y corticoesteroides no deben administrarse de forma rutinaria a pacientes con inhalación de humo.

Los antimicrobianos sistémicos están indicados solo para las infecciones confirmadas, cuya incidencia aumenta de 2 a 3 días después de la inhalación de humo. La penicilina procaína (22 000 UI/kg, IM, cada 12 horas) es eficaz contra los contaminantes orales que colonizan las vías respiratorias. Si los signos clínicos de la enfermedad respiratoria empeoran, se debe enviar un aspirado transtraqueal para cultivo y antibiograma, y se debe adaptar el tratamiento antimicrobiano en consecuencia. Se debe observar de cerca durante varias horas a los pacientes con sospecha de inhalación importante de humo (vea la ).

El tratamiento exitoso de las lesiones térmicas en caballos depende de la reevaluación continua y de la atención temprana e intensiva del paciente. Se deben respetar los principios generales del tratamiento de heridas, incluidos los siguientes:

  • Prevenir y controlar la infección.

  • Gestionar la contaminación mediante el desbridamiento de la herida cuando corresponda.

  • Prevenir daños mayores a los tejidos.

Las quemaduras superficiales se pueden dejar sanar por segunda intención; sin embargo, las heridas de espesor total generalmente requieren cierre quirúrgico o injerto de tejido. Por lo general, las quemaduras de primer grado no ponen en peligro la vida y se pueden tratar de forma sencilla.

Las quemaduras de segundo grado se asocian con vesículas y ampollas. Estas vesículas deben dejarse intactas, ya que el líquido de la ampolla proporciona protección contra la infección y una ampolla intacta es menos dolorosa que la superficie expuesta desnuda. Se debe aplicar un apósito antibacteriano, como sulfadiazina de plata, a las heridas mientras se permite la formación de escara.

Las quemaduras de tercer grado pueden ser difíciles de tratar. Antes de tratar la herida, debe estabilizarse el estado sistémico del paciente lo más rápido posible. La destrucción de la dermis deja una estructura de colágeno primaria llamada escara. La escara no evita la contaminación bacteriana o la evaporación del calor o del agua. Se debe cubrir con un antimicrobiano tópico dos veces al día. La contracción de la herida no se produce mientras la escara está intacta. La escara se desprende por la actividad de la colagenasa bacteriana en 4 semanas. El lecho expuesto se puede injertar o dejar que se contraiga.

Perlas y trampas

  • Las escaras no previenen la contaminación bacteriana y deben cubrirse con antimicrobianos tópicos dos veces al día. La contracción de la herida no se produce mientras la escara está intacta.

Aunque no se puede prevenir la colonización bacteriana de las quemaduras grandes en caballos, deben limpiarse las heridas cada 8-12 horas y se debe volver a aplicar un antimicrobiano tópico para disminuir la carga bacteriana. Los apósitos oclusivos deben evitarse debido a su capacidad para producir un entorno cerrado de la herida que puede fomentar la proliferación bacteriana y retrasar la cicatrización.

El amnios (la membrana amniótica de la placenta) puede disminuir el dolor de la herida y es antibacteriano. Es más útil en las zonas del cuerpo donde se puede presionar firmemente en la herida, como las extremidades distales. Además, la circulación en las áreas quemadas a menudo se ve comprometida, lo que limita sustancialmente la eficacia de los antimicrobianos administrados por vía parenteral en la herida. 

El antimicrobiano tópico más utilizado para el tratamiento de quemaduras es la sulfadiazina de plata al 1 % en crema soluble en agua. Es un fármaco antimicrobiano de amplio espectro capaz de penetrar en las escaras. La sulfadiazina de plata es activa contra las bacterias gramnegativas, especialmente Pseudomonas spp.; también es eficaz contra Staphylococcus aureus, Escherichia coli, Proteus spp., Enterobacteriaceae y Candida albicans. La sulfadiazina de plata causa un dolor mínimo; sin embargo, debe aplicarse dos veces al día, ya que se inactiva por las secreciones tisulares.

Otra buena opción tópica es la miel de manuka. La alta concentración de azúcar de la miel ejerce presión osmótica sobre las células bacterianas y extrae el líquido intracelular, lo que la hace bactericida. Además, la miel ayuda a mantener el ambiente húmedo de la herida, que es esencial para la cicatrización final de los tejidos.

Muchos caballos con quemaduras presentan prurito intenso, por lo que se deben tomar medidas para prevenir la automutilación de las heridas. La reserpina (2,5 mg por caballo de 500 kg, por vía oral, durante 7-10 días), habitualmente utilizada como tranquilizante de acción prolongada, puede ser eficaz para reducir la necesidad de rascarse, con lo que se rompe así el ciclo de picazón y rascado.

Perlas y trampas

  • La automutilación causada por el prurito es un problema importante en caballos con quemaduras y debe prevenirse.

La pérdida de peso del 10-15 % durante el curso de la enfermedad causada por una lesión térmica indica una ingesta nutricional insuficiente. Aumentar gradualmente la concentración dietética, agregar grasa en forma de aceite vegetal y ofrecer heno de alfalfa a demanda puede ayudar a aumentar la ingesta calórica del caballo.

Conceptos clave

  • Las quemaduras grandes o profundas pueden cursar con afectación sistémica, que debe tratarse.

  • La inhalación de humo y la lesión pulmonar deben considerarse como una posibilidad en pacientes quemados.

  • El cuidado tópico de las heridas, el manejo del dolor y el apoyo nutricional son aspectos importantes del manejo de las quemaduras en caballos.

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