El conducto auditivo lleva el sonido al tímpano. El trastorno más frecuente de este canal en los perros es la otitis externa, es decir, la inflamación del revestimiento del canal auditivo.
Los signos incluyen sacudidas de cabeza, mal olor, enrojecimiento de la piel, hinchazón, rascado, supuración del oído y piel escamosa. El oído puede doler o picar. Uno o ambos oídos pueden verse afectados, y los signos pueden ser repentinos o persistentes.
La otitis externa puede ser causada directamente por parásitos, objetos atascados en el canal auditivo, alergias, infecciones bacterianas o por levaduras, o infecciones del oído melevadura levadura dio. La forma del pabellón auricular o del canal auditivo puede hacer que algunos perros sean más propensos a contraer otitis externa. Identificar todas las causas posibles es fundamental. A menos que se traten todas las causas, la afección suele reaparecer.
Una historia clínica detallada y un examen físico y de la piel completos proporcionan pistas sobre la causa. Los pabellones auriculares y las áreas cercanas pueden mostrar signos de autotraumatismo, enrojecimiento y cambios cutáneos. Las orejas deformadas, los crecimientos anormales en el canal y las sacudidas de cabeza sugieren malestar crónico.
Por lo general, el veterinario examinará el oído con un instrumento especial llamado otoscopio. Este examen puede requerir sedación o anestesia si el oído presenta dolor o está obstruido. Mirar dentro del canal con el otoscopio ayuda al veterinario a encontrar objetos extraños, residuos acumulados, parásitos y tímpanos dañados o anormales. Durante este procedimiento, los veterinarios suelen tomar muestras de la secreción del oído para realizar cultivos o examinarlas al microscopio.
El veterinario puede tomar una muestra de la secreción con un hisopo de algodón para determinar rápidamente si hay bacterias, levaduras o parásitos. Los oídos normales contienen un pequeño número de microbios inofensivos que pueden crecer en exceso cuando cambia el entorno del oído. Una secreción oscura a menudo indica levaduras o parásitos, pero también puede aparecer con infecciones bacterianas o mixtas. El veterinario examinará la supuración del oído en busca de huevos, larvas o ejemplares adultos de ácaros del oído.
Es posible que se necesiten pruebas adicionales (pruebas de alergia, pruebas de tiña, biopsias de piel o radiografías) en caso de inflamación crónica o unilateral, o cuando se sospecha una afectación del oído medio.
Tratamiento
El tratamiento requiere encontrar y corregir las causas subyacentes y aliviar el dolor. El pelo que rodea la oreja suele recortarse para facilitar su limpieza y tratamiento. El pelo que se encuentra dentro del canal auditivo puede extraerse bajo anestesia cuando sea necesario.
La secreción o la cera pueden inactivar los medicamentos tópicos (aplicados sobre la piel), por lo que los veterinarios suelen limpiar y secar el oído antes del tratamiento. Los perros con dolor en los oídos a menudo necesitan anestesia para recibir una limpieza adecuada. Siga las instrucciones del veterinario para la limpieza en el hogar.
Lo ideal es que el medicamento tópico forme una fina capa sobre la pared del conducto. Se pueden agregar medicamentos administrados por vía oral o inyectables para la inflamación a largo plazo o la sospecha de inflamación del oído medio. La mayoría de las gotas para los oídos combinan antibióticos, antimicóticos y antiinflamatorios, y el veterinario elegirá un producto adecuado.
Evite los remedios caseros irritantes (como las mezclas de vinagre) porque pueden empeorar la inflamación y las secreciones y aumentar el riesgo de infección. Incluso los productos que suelen ser seguros para oídos sanos pueden irritar los oídos inflamados. Los polvos que se utilizan después de arrancar el pelo pueden formar masas irritantes y no deben utilizarse.
A menudo es necesario el uso de antibióticos y antiinflamatorios para disminuir la secreción, el dolor y la hinchazón en las infecciones bacterianas graves. Las infecciones bacterianas recurrentes y las infestaciones de ácaros del oído pueden tratarse con productos tópicos que combaten las bacterias y los parásitos.
El tratamiento debe continuar hasta que la infección desaparezca por completo. Los perros con infecciones bacterianas y por levaduras suelen necesitar revisiones periódicas hasta que desaparezcan los signos de infección, lo que suele tardar de 2 a 4 semanas. Los casos crónicos pueden tardar meses y algunos perros requieren tratamiento de por vida. Siga íntegramente el programa del veterinario para obtener el mejor resultado.
Cuidado preventivo
Para prevenir la inflamación del oído externo es necesario realizar revisiones periódicas del oído a fin de detectar cambios de temperatura, cambios de color en la piel, aparición repentina de humedad u otros cambios. Si se observan estos cambios, es necesario acudir sin demora al veterinario. Si su perro suele tener infecciones óticas, es posible que el veterinario le pida que le limpie los oídos periódicamente. Cuando le limpie los oídos, asegúrese de seguir cuidadosamente las indicaciones del veterinario.
El veterinario puede mostrarle la técnica adecuada. Puede comenzar limpiando las orejas de su perro una vez al día, pero luego disminuir a una o dos veces por semana para el mantenimiento. Mantenga los canales auditivos secos y bien ventilados. En algunos casos, recortar o depilar el pelo cerca del canal auditivo mejora el flujo de aire y disminuye la humedad, pero consulte al veterinario antes de quitar el pelo.
No permita que le entre agua en los oídos durante el baño. Use agentes secantes según las recomendaciones de su veterinario en perros que nadan con frecuencia.