VERSIÓN PARA PROPIETARIOS DE MASCOTAS

Tétanos en los perros

Revisión completa: jun 2018 PorDana G. Allen, DVM, MSc, DACVIM, Ontario Veterinary College | Bert E. Stromberg, PhD, Veterinary and Biomedical Sciences, College of Veterinary Medicine, University of Minnesota | J. P. Dubey, MVSc, PhD, Animal Parasitic Diseases Laboratory, Beltsville Agricultural Research Center, USDA | Paul Ettestad, DVM, MS, Epidemiology and Response Division, New Mexico Department of Health | Jodie Low Choy, BVSc, BVMS, IVAS Cert, Menzies School of Health Research; University Avenue Veterinary Hospital, Northern Territory, Australia | Joseph Taboada, DVM, DACVIM, Office of Student and Academic Affairs, School of Veterinary Medicine, Louisiana State University | Charles O. Thoen, DVM, PhD, Veterinary Microbiology and Preventive Medicine, College of Veterinary Medicine, Iowa State University | John F. Timoney, MVB, PhD, Department of Veterinary Science, College of Agriculture, Food and Environment, University of Kentucky | Ian Rodney Tizard, BVMS, BSc, PhD, DSc (Hons), DACVM, Department of Veterinary Pathobiology, College of Veterinary and Biomedical Sciences, Texas A&M University | Geoffrey W. Smith, DVM, PhD, DACVIM-LAIM, Zoetis | Martin E. Hugh-Jones, VetMB, MPH, PhD, MRCVS, School of Veterinary Medicine, Louisiana State University | Henry R. Stämpfli, DMV, Dr Med Vet, DACVIM-LAIM, Department of Clinical Studies, Ontario Veterinary College, University of Guelph | Kate E. Creevy, DVM, MS, DACVIM-SAIM, College of Veterinary Medicine & Biomedical Sciences, Texas A & M University | Gad Baneth, DVM, PhD, DECVCP, Koret School of Veterinary Medicine, Hebrew University, Rehovot | Katharine F. Lunn, BVMS, PhD, DACVIM-SAIM, Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, North Carolina State University | Reinhard K. Straubinger, DrMedVetHabil, PhD, Institute for Infectious Diseases and Zoonoses, Department of Veterinary Sciences, Faculty of Veterinary Medicine, LMU | Jodie Low Choy, BVSc, BVMS, IVAS Cert, Menzies School of Health Research; University Avenue Veterinary Hospital, Northern Territory, Australia | Manuals Staff | Márcio Garcia Ribeiro, DVM, PhD, Department of Animal Production and Preventive Veterinary Medicine, Faculty of Veterinary Medicine and Animal Science, São Paulo State University (UNESP), Botucatu, SP, Brazil | Thomas Wittek, Dr Med Vet, DECBHM, University Clinic for Ruminants, Department of Farm Animals and Veterinary Public Health, University of Veterinary Medicine, Vienna | Yasuko Rikihisa, PhD, Department of Veterinary Biosciences, College of Veterinary Medicine, The Ohio State University | Janet E. Foley, DVM, PhD, Department of Medicine and Epidemiology, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis
Última actualización: sept 2024
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La toxemia tetánica está causada por un veneno específico, o toxina, que bloquea las señales nerviosas inhibitorias, lo que provoca graves contracciones musculares y respuestas musculares exageradas a los estímulos. La toxina está producida por las bacterias Clostridium tetani en tejido muerto. Casi todos los mamíferos son sensibles a esta enfermedad, aunque los perros son relativamente resistentes.

Clostridium tetani se encuentra en el suelo y en los tractos intestinales. En la mayoría de los casos se introduce en el organismo a través de heridas, especialmente las heridas punzantes y profundas. A veces, no se puede encontrar el punto de entrada, pues la herida puede ser pequeña o haberse curado. Las bacterias permanecen en el tejido muerto en el lugar original de la infección y se multiplican. A medida que las bacterias mueren y se desintegran, se libera la potente toxina nerviosa. La toxina causa convulsiones de los músculos voluntarios.

Tétanos, rigidez en las patas, perro

El periodo de incubación varía entre una y varias semanas, pero suele ser de media 10-14 días. Primero se observa rigidez localizada, que a menudo afecta a los músculos de la mandíbula y del cuello, de las extremidades posteriores y de la región de la herida infectada. La rigidez general se acentúa aproximadamente 1 día después, y luego se hacen evidentes los espasmos y la sensibilidad dolorosa al tacto. Los espasmos a menudo se desencadenan por movimientos o ruidos repentinos. Debido a su alta resistencia a la toxina tetánica, los perros suelen tener un largo periodo de incubación y con frecuencia desarrollan un tétanos localizado en la zona de la herida, como rigidez y agarrotamiento en la extremidad con una herida. La rigidez puede extenderse a la pata opuesta y luego progresar hacia la cabeza. Cuando se desarrolla un tétanos generalizado, las orejas están erectas, la cola está rígida y extendida y la boca está parcialmente abierta con los labios retraídos.

El tétanos se diagnostica basándose en la historia clínica del animal de tener una herida y la presencia de los signos. Algunas veces también pueden ser necesarias pruebas de laboratorio. En las primeras fases de la enfermedad, su veterinario puede recomendar relajantes musculares, tranquilizantes o sedantes junto con la antitoxina tetánica. Este tratamiento debe complementarse con el drenaje y limpieza de las heridas y la administración de antibióticos.

Unos buenos cuidados son inestimables durante el periodo inicial de los espasmos. Si su mascota tiene tétanos y va a regresar a casa con usted en lugar de quedarse en una clínica, asegúrese de seguir las instrucciones de cuidado completa y cuidadosamente.

Consulte también el contenido para veterinarios sobre el tétanos.