En perros y gatos, la luxación de rótula es un trastorno ortopédico del desarrollo caracterizado por el desplazamiento de la rótula, ya sea medial o lateralmente, desde el surco troclear del fémur. El trastorno es causado por el desarrollo anormal de las estructuras musculoesqueléticas circundantes.
La luxación rotuliana a menudo se asocia con múltiples deformidades de la extremidad pélvica, que involucran la articulación de la cadera, el fémur y la tibia:
La luxación medial de la rótula se asocia comúnmente con una disminución del ángulo coxofemoral (coxa vara), arqueamiento lateral del fémur distal (varo femoral distal), rotación interna de la tibia, un surco troclear poco profundo e hipoplasia del cóndilo femoral medial.
La luxación rotuliana lateral suele estar asociada a deformidades opuestas, como la coxa valga, el arqueamiento femoral medial (valgo femoral) y la rotación tibial externa.
En general, la luxación medial de la rótula es más común en gatos, en perros de razas pequeñas y miniatura, y en perros de razas grandes. La luxación rotuliana lateral es mucho menos común que la luxación rotuliana medial; la luxación lateral de la rótula es más frecuente en perros de razas grandes.
Los signos clínicos de la luxación rotuliana varían según la gravedad. Los animales de cualquier edad pueden verse afectados; sin embargo, los signos clínicos generalmente aparecen antes del año.
El principal signo clínico de la luxación rotuliana es la cojera. Característicamente, los animales afectados presentan cojera intermitente sin apoyo de peso en la extremidad pélvica afectada que se resuelve tras unos pocos pasos (a menudo descrita como una marcha a «saltitos»). Al palpar la articulación de la babilla, se puede sentir que la rótula se desplaza medial o lateralmente durante la flexión y la extensión, según el tipo y el grado de luxación.
La luxación rotuliana se puede clasificar por grado según el nivel de gravedad:
Grado 1: Los signos clínicos son leves y poco frecuentes, o los animales pueden presentar una afección subclínca y la rótula se puede luxar manualmente, pero vuelve espontáneamente al surco troclear.
Grado 2: La rótula se luxa de forma espontánea o mediante manipulación, pero puede permanecer luxada temporalmente; se puede devolver al surco troclear manualmente o por extensión de la extremidad. Los animales afectados podrían mostrar cojera intermitente al soportar el peso o cojera saltarina.
Grado 3: La rótula está luxada la mayor parte del tiempo, pero se puede reducir manualmente; sin embargo, se vuelve a luxar con facilidad. La cojera es consistente y las deformidades óseas son evidentes.
Grado 4: La rótula presenta una luxación permanente y no se puede reducir de forma manual. La cojera y las deformaciones de las extremidades son graves. Los perros afectados pueden caminar con las articulaciones de la babilla flexionadas y las extremidades traseras agachadas.
La radiografía de perros y gatos con luxación rotuliana revela varios grados de cambios en las extremidades según la dirección y el grado de la luxación.
En el caso de la luxación rotuliana medial, los posibles hallazgos radiográficos incluyen varo femoral distal, deformidad rotacional femoral, desplazamiento medial de la tuberosidad tibial y rotación medial de la tibia (consulte la ).
Proyección radiográfica craneocaudal de las articulaciones de la babilla de un perro con luxación rotuliana medial del lado derecho. Cabe destacar el desplazamiento de la rótula y la rotación interna de la tibia, con aumento de la fibrosis medial del tejido blando.
Cortesía del Dr. Ronald Green.
En el caso de la luxación lateral de la rótula, los posibles hallazgos radiográficos incluyen el desplazamiento de la rótula lateral al surco condíleo femoral, la coxa valga, el arqueamiento medial del fémur (valgo femoral) y la rotación externa de la tibia.
El surco condíleo suele ser poco profundo o aplanado, lo que contribuye a la inestabilidad rotuliana.
Con la luxación rotuliana medial, las deformidades adicionales pueden incluir hipoplasia del cóndilo femoral medial y coxa vara. Los cambios esqueléticos aumentan en gravedad con el grado de luxación.
El tratamiento de la luxación rotuliana depende, en gran medida, de la gravedad de la afección y de los signos clínicos.
El tratamiento conservador de la luxación de la rótula (p. ej., incluye control del peso, ejercicio controlado, fisioterapia y analgesia proporcionada con medicamentos antiinflamatorios) tiene como objetivo disminuir la inflamación y mejorar la comodidad, pero no corrige las anomalías anatómicas subyacentes, por lo que la progresión de la luxación puede seguir produciéndose con el tiempo. El tratamiento conservador generalmente se reserva para perros con signos clínicos leves (grado 1 y algunos casos de grado 2 con cojera mínima o nula), pacientes mayores o pacientes para quienes la cirugía no es factible.
Por lo general, la intervención quirúrgica se recomienda para perros con luxación rotuliana de moderada a grave (grados 2 a 4), perros que experimentan cojera marcada o perros con empeoramiento progresivo de los signos clínicos. Las técnicas quirúrgicas óseas para la luxación rotuliana medial o lateral en perros incluyen la transposición de la tuberosidad tibial (TTT) y la trocleoplastia femoral (profundización del surco troclear).
La TTT realinea el mecanismo de los cuádriceps para mejorar el seguimiento rotuliano. La trocleoplastia ayuda a estabilizar la rótula dentro del surco. Estos procedimientos a menudo se combinan con técnicas de tejidos blandos para equilibrar las fuerzas alrededor de la rótula. Las técnicas de cirugía de tejidos blandos para el tratamiento de la luxación rotuliana medial incluyen la liberación retiniana medial y la imbricación capsular lateral. Las técnicas de cirugía de tejidos blandos para el tratamiento de la luxación rotuliana lateral incluyen la desmotomía lateral y la imbricación capsular medial.
En casos graves de luxación rotuliana con deformidades óseas marcadas, puede ser necesaria una osteotomía correctiva del fémur o la tibia para restaurar la alineación normal de las extremidades. La elección de la cirugía depende del grado de luxación, la presencia de deformidades esqueléticas y el estado general del perro.
Existen otras opciones quirúrgicas para el tratamiento de la luxación rotuliana en perros, sobre todo si las técnicas tradicionales son insuficientes o están contraindicadas:
Existe un implante de polietileno de peso molecular ultra alto (UHMWPE) disponible como prótesis de cresta sulcal. El implante se fija a la cresta troclear medial del fémur para evitar el desplazamiento medial de la rótula sin necesidad de trocleoplastia. Preserva el cartílago articular, lo que es particularmente útil en perros pequeños con surcos trocleares poco profundos.
El sistema de reemplazo del surco rotuliano (PGR), una prótesis metálica que reemplaza todo el surco troclear, está indicado en casos de displasia troclear grave, erosión del cartílago o cirugías fallidas previas.
Estas técnicas son relativamente novedosas y, por lo general, se reservan para casos seleccionados; sin embargo, los resultados tempranos sugieren que pueden mejorar el seguimiento rotuliano y disminuir la cojera cuando los enfoques convencionales no son factibles (1, 2).
El tratamiento quirúrgico de la luxación rotuliana en gatos comparte muchas similitudes con el de los perros; sin embargo, también hay algunas diferencias importantes. Al igual que en los perros, la corrección quirúrgica en gatos suele implicar (pero con menos frecuencia que en perros) procedimientos para realinear el mecanismo extensor (p. ej., TTT) y profundizar el surco troclear femoral (p. ej., trocleoplastia). A veces también se necesitan técnicas combinadas de equilibrio de tejidos blandos (liberación medial e imbricación capsular lateral). Algunos casos requieren patelectomía parasagital parcial.
El pronóstico para la recuperación de la luxación rotuliana es bueno en perros y gatos afectados de forma leve o moderada. Las lesiones simultáneas del ligamento cruzado craneal y del menisco medial se deben identificar y tratar.
Conceptos clave
La luxación rotuliana en perros y gatos es un trastorno ortopédico del desarrollo, caracterizado por el desplazamiento medial o lateral de la rótula desde el surco troclear femoral, a menudo asociado con múltiples deformidades de las extremidades, como coxa vara, valgo o varo femoral, anomalías de la rotación tibial y un surco troclear poco profundo.
Los signos clínicos varían ampliamente, desde signos leves o ausentes hasta cojera persistente y una marcha de salto intermitente.
Las luxaciones se puntúan del 1 al 4 según su gravedad y reducibilidad.
El tratamiento depende de la gravedad. El tratamiento conservador se reserva para los casos leves; los casos moderados a graves requieren cirugía.
Para más información
Brooks W. Medial luxating patella in dogs. Vet Partner. 2006. Revised June 19, 2024.
Loughlin CA, Kerwin SC, Hosgood G, et al. Clinical signs and results of treatment in cats with patellar luxation: 42 cases (1992–2002). J Am Vet Med Assoc. 2006;228(9):370-1375.
Rezende CMF, Tôrres RCS, Nepomuceno AC, Lara JS, Varón JAC. Patellar luxation in small animals. In: Kaoud HAE, ed. Canine Medicine—Recent Topics and Advanced Research. 2016:chap. 8.
Patellar Luxations. American College of Veterinary Surgeons.
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre el desplazamiento de la rótula en perros y gatos.
Referencias
Dokic Z, Lorinson D, Weigel JP, Vezzoni A. Patellar groove replacement in patellar luxation with severe femoro-patellar osteoarthritis. Vet Comp Orthop Traumatol. 2015;28(2):124-130. doi:10.3415/VCOT-14-07-0106
Nicetto T, Longo F. Trochlear ridge prostheses for reshaping femoral trochlear ridges in dogs with patellar luxation. Vet Comp Orthop Traumatol. 2024;37(2):98-106. doi:10.1055/s-0043-1776331