Osteocondrosis del hombro en un Lobero Irlandés de 5 meses de edad, caracterizada por lucencia de hueso subcondral y aplanamiento de cabeza humeral caudal.
Cortesía del Dr. Ronald Green.
Osteocondrosis de rodilla en perro, caracterizada por aplanamiento subcondral del cóndilo femoral medial.
Cortesía del Dr. Ronald Green.
La osteocondrosis es un trastorno del desarrollo en perros medianos y grandes de rápido crecimiento, que se caracteriza por una osificación endocondral anormal del cartílago de la epífisis en articulaciones de hombro, codo, rodilla y corvejón. Aunque se desconoce la causa exacta, se sospecha que los factores contribuyentes son la nutrición excesiva, el crecimiento rápido, los traumatismos y un componente hereditario. Como resultado de una maduración y vascularización anormal, las células de cartílago basal se engruesan y debilitan, lo que provoca fisuración de cartílago, fisuras y formación de colgajos (osteocondritis disecante), tras un traumatismo leve o una presión articular normal. La incongruencia del cartílago y la presencia de desechos articulares provocan sinovitis, seguida de artritis y un deterioro continuo del cartílago. Los colgajos de cartílago pueden desprenderse y adherirse a la cápsula articular, o bien migrar y afectar negativamente el movimiento de la articulación.
Los signos clínicos son cojera, derrame articular y reducción de la amplitud de movimiento de las articulaciones o extremidades afectadas. Las lesiones se localizan en la cabeza del húmero (hombro), el aspecto medial del cóndilo humeral (codo), los cóndilos femorales (rodilla) y las crestas trocleares del astrágalo (corvejón). Adicionalmente, pueden estar relacionadas la fragmentación de la apófisis coronoides medial y la no unión de la apófisis ancónea en el codo. La radiografía es útil para la identificación de las lesiones articulares; los cambios pueden incluir aplanamiento de las superficies articulares, radiolucidez del hueso subcondral o esclerosis, osteofitosis, derrame articular y "ratones articulares". Se puede emplear la artrografía para delimitar colgajos articulares y también se puede llevar a cabo una artroscopia para identificar y tratar las lesiones del cartílago y de las articulaciones. La TC (tomografía computarizada) también ayuda a identificar los cambios óseos subcondrales.
El tratamiento consiste en la escisión de colgajos de cartílago o de fragmentos libres flotantes, y raspado de hueso subcondral para estimular la formación de fibrocartílago. Los animales con enfermedad articular degenerativa pueden beneficiarse del uso de AINE, como carprofeno (2,2 mg/kg, PO, cada 12 horas), deracoxib (1–2 mg/kg, PO, cada 24 horas), firocoxib (5 mg/kg, PO, cada 24 horas) o meloxicam (0,1 mg/kg, PO, cada 24 horas). Los modificadores del líquido articular, como el glucosaminoglucano polisulfatado (4,4 mg/kg, IM, dos veces/semana durante cuatro semanas) también pueden ayudar a evitar la degeneración del cartílago. El pronóstico de recuperación es excelente para hombros, bueno para articulación de rodilla y regular para articulaciones de codo y tarso. La recuperación se complica cuando existen signos simultáneos de enfermedad articular degenerativa, otras enfermedades articulares o inestabilidad (articulación de tarso).
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Consulte también la información para propietarios sobre osteocondrosis en perros.
