La osteomalacia es una alteración del metabolismo óseo de los animales adultos. La causa principal es un suministro inadecuado de minerales durante períodos prolongados. El diagnóstico se basa en el cuadro clínico en combinación con la presencia de deficiencias de nutrientes predisponentes. Las pruebas bioquímicas séricas, la radiografía de huesos largos y las biopsias óseas pueden ayudar a confirmar el diagnóstico. El tratamiento consiste en abordar los desequilibrios alimentarios.
La osteomalacia tiene una patogenia similar a la del raquitismo; sin embargo, ocurre en huesos maduros y se asocia con la interrupción de la remodelación ósea normal. Debido a que los huesos maduran a diferentes velocidades, tanto el raquitismo como la osteomalacia pueden ocurrir en el mismo animal.
La osteomalacia se caracteriza por una acumulación excesiva de osteoides no mineralizados en las superficies trabeculares. La osteomalacia causada por deficiencias nutricionales en animales adultos es una enfermedad crónica con un desarrollo prolongado de signos clínicos, mientras que el raquitismo afecta principalmente a animales jóvenes de rápido crecimiento.
En los caballos, la osteodistrofia nutricional se conoce como enfermedad del salvado, enfermedad de Miller o cabeza grande. La dieta de los caballos de establo suele ser demasiado alta en cereales y baja en forraje, y, por lo tanto, alta en fósforo y baja en calcio. La osteodistrofia nutricional puede causar cojera de origen incierto en los caballos.
La osteodistrofia nutricional puede ocurrir en el ganado que pasta en suelos áridos, infértiles y deficientes en fósforo, si no se les da un suplemento mineral adecuado.
En los cerdos maduros, la desmineralización ósea generalmente ocurre durante la lactancia o después del destete en rebaños que tienen un suministro inadecuado de calcio, fósforo o vitamina D en la dieta. Los rebaños afectados muestran una mayor incidencia de cojera y fracturas óseas espontáneas. La osteomalacia en las cerdas lactantes se considera una de las principales causas del «síndrome de la cerda caída».
Las dietas acidogénicas con una diferencia catión-anión excesivamente baja, consumidas durante varios meses, también pueden provocar desmineralización y la consiguiente osteomalacia, ya que incluso una acidosis metabólica leve pero sostenida tiende a estimular la actividad de los osteoclastos.
Hallazgos clínicos de la osteomalacia
Los animales con osteomalacia presentan una condición corporal deficiente y pueden manifestar pica. Las cojeras cambiantes inespecíficas son comunes. Pueden producirse fracturas, especialmente de las costillas, la pelvis y los huesos largos. La deformación de la columna vertebral, como la lordosis o la cifosis, puede ser evidente.
Los cambios patológicos de la enfermedad del salvado en caballos son similares a los de otras especies, con la salvedad de que los huesos de la cabeza se ven particularmente afectados en casos graves y que las fracturas macroscópicas o microscópicas del hueso subcondral (con la consiguiente degeneración del cartílago articular y el desgarro de los ligamentos de sus inserciones periósticas) son hallazgos predominantes. También puede producirse una deformidad facial.
Los bovinos con osteomalacia causada por deficiencia de fósforo presenta mala condición corporal y pelaje áspero. Los hallazgos clínicos más comunes son la pérdida de peso, el desplazamiento de las extremidades, las deformidades de las extremidades y las fracturas espontáneas.
La pica puede predisponer a los animales afectados a obstrucción esofágica, reticuloperitonitis, botulismo u otras intoxicaciones.
Diagnóstico de la osteomalacia
Signos clínicos
Análisis bioquímico sérico
Radiografía
Biopsia de hueso
Para establecer un diagnóstico firme de osteomalacia, se debe evaluar la dieta del paciente a fin de determinar el contenido de calcio, fósforo y vitamina D. La radiografía de los animales afectados muestra una desmineralización esquelética generalizada, pérdida de la lámina dura dentaria, reabsorción ósea cortical subperióstica, deformidades arqueadas y múltiples fracturas de plegamiento de huesos largos debido a la intensa proliferación localizada de osteoclastos.
Los biomarcadores óseos, como la hidroxiprolina, un aminoácido que se libera en la sangre durante la mineralización ósea, pueden medirse en la sangre o en la orina para evaluar el grado de movilización ósea en curso. Si el contenido de calcio y fósforo en la dieta no se puede determinar fácilmente (p. ej., en animales de pastoreo), pueden analizarse las muestras de suelo o heces como indicadores aproximados para estimar la ingesta dietética de estos minerales.
No existe ningún parámetro bioquímico inequívoco que permita diagnosticar la osteomalacia. Las pruebas de laboratorio se utilizan para diferenciar las etiologías dietéticas de las alteraciones de la regulación renal de los minerales.
Según la causa principal de la osteomalacia, los pacientes pueden presentar hipocalcemia o hipofosfatemia. La actividad de la fosfatasa alcalina suele estar marcadamente elevada, lo que solo refleja un aumento del recambio óseo.
Los valores de laboratorio utilizados para evaluar la función renal, tales como la excreción fraccionada de minerales en la orina, deben estar dentro de los límites normales en animales con osteodistrofia nutricional. Por el contrario, las cantidades excesivas de calcio o fósforo en la orina indican un trastorno en la regulación renal de los minerales.
Tratamiento de la osteomalacia
Identificación y tratamiento de la etiología subyacente
Identificar y abordar la etiología subyacente a través de la suplementación dietética es el enfoque principal para tratar la osteomalacia. Los animales afectados deberán permanecer confinados durante varias semanas después del inicio de la dieta suplementaria. La respuesta al tratamiento es rápida; por lo general, en 1 semana, los animales se vuelven más activos y su actitud mejora.
Incluso después de que comience el tratamiento para la osteomalacia, se debe evitar que los animales salten o trepen, ya que el esqueleto sigue siendo susceptible a fracturas durante un tiempo. Las restricciones se pueden disminuir después de 3 semanas; sin embargo, se recomienda el confinamiento con movimiento limitado, hasta que el esqueleto vuelva a la normalidad (la respuesta al tratamiento debe monitorearse radiográficamente).
La recuperación completa puede lograrse en unos meses, en animales sin deformidades en las extremidades y las articulaciones o con deformidades leves.
Conceptos clave
La osteomalacia es el reblandecimiento de los huesos que resulta del desequilibrio de calcio, fósforo o vitamina D en animales adultos.
Las causas incluyen la insuficiencia alimentaria absoluta o el aumento de la movilización de minerales desde el hueso, debido a las demandas productivas como durante la lactación.
El tratamiento requiere la identificación y el tratamiento de la causa principal del desequilibrio de calcio, fósforo o vitamina D.
Para más información
Francis RM, Selby PL. Osteomalacia. Baillières, Clin, Endocrinol, Metab. 1997;11(1):145-163.
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre los trastornos asociados con el calcio, el fósforo y la vitamina D en perros, gatos y caballos.