Hipoplasia miofibrilar (patas abiertas) en cerdos
En el síndrome de patas abiertas, una afección de lechones neonatos, las extremidades pélvicas se separan o se extienden hacia delante debido a la debilidad de los músculos aductores con relación a los abductores. La afección se observa en el nacimiento o poco después y puede desarrollarse de varias formas:
La forma más común de la afección es la separación de las extremidades posteriores; las extremidades traseras se extienden hacia los lados y hacia adelante, lo que hace que el cerdo tenga una gran dificultad para pararse sobre su parte trasera. Muchos "se sientan como perros" y se arrastran sobre los cuartos traseros, lo que puede provocar un traumatismo cutáneo considerable e infecciones secundarias.
Esta separación también se produce en las extremidades delanteras. Las extremidades posteriores funcionan normalmente; sin embargo, las extremidades delanteras se extienden hacia los lados de tal manera que el cerdo se desplaza con el mentón en el suelo. Estos cerdos tienen grandes dificultades para amamantar y los niveles de mortalidad son elevados.
En la forma de "estrella", ambos grupos de extremidades están extendidas hacia los lados, de modo que el cerdo no puede mantenerse en pie y puede moverse solo gateando o arrastrándose.
La incidencia de las patas abiertas es mayor en la raza Landrace que en otras.
La selección para aumentar el tamaño de las camadas aumenta indirectamente el potencial genético de las cerdas para crear un ambiente uterino más propenso a producir camadas con cerdos de patas abiertas. Las patas abiertas en un neonato deben considerarse un rasgo de la cerda, más que del cerdo individual. Si una cerda produce repetidamente un gran número de lechones con patas separadas a pesar de un manejo óptimo, se puede considerar eliminarla del programa de cría para reducir la contribución genética al problema.
Los lechones afectados corren el riesgo de ser aplastados, sufrir inanición y enfriamientos a causa de una escasa movilidad. La tasa de mortalidad puede llegar al 50 %.
Se ha demostrado una influencia genética. Existen diferencias notables en la incidencia entre camadas de diferentes sementales y razas.
Histológicamente hay una gradación continua en el contenido miofibrilar entre los músculos normales y los más gravemente afectados. Las miofibrillas en las fibras afectadas son escasas y de sección transversal pequeña. No se han detectado otras alteraciones morfológicas o histoquímicas.
La etiología de las patas abiertas sigue siendo desconocida. Se ha examinado a lechones recién nacidos de raza híbrida para detectar anomalías en la transmisión neuromuscular mediante electromiografía de estimulación. Las pruebas revelan que la hipoplasia miofibrilar congénita no es principalmente un síndrome similar a la miastenia, sino que se ve afectado principalmente el acoplamiento excitación-contracción o el propio mecanismo contráctil.
Las patas abiertas se observan con más frecuencia en machos que en hembras y en cerdos de menor peso al nacer. El síndrome también puede producirse si se administran glucocorticoides durante la gestación, y la sensibilidad al estrés de padres muy musculosos puede ser un factor contribuyente. Los glucocorticoides no deben administrarse al final de la gestación. Sin embargo, cualquier causa de estiramiento de los músculos aductores aumenta la incidencia. El estiramiento puede ser el resultado de superficies resbaladizas o inclinadas, el esfuerzo por liberar las extremidades que se han introducido en ranuras en el suelo o como resultado de lesiones en los trayectos nerviosos debidas a infecciones intrauterinas víricas.
Se ha sugerido que las micotoxinas desempeñan un papel en algunos casos. La nutrición general de la cerda (concentraciones de colina, metionina y vitamina E) puede influir en la incidencia; sin embargo, los beneficios de los suplementos alimenticios para las cerdas están en duda.
Los signos clínicos son distintivos. Se deben considerar como factores contribuyentes los traumatismos en el recién nacido o las infecciones intrauterinas por el virus de la encefalitis hemaglutinante, los enterovirus, otros virus y la infección meníngea bacteriana posparto. Los músculos afectados suelen ser hipoplásicos y las fibras musculares pequeñas contienen pocas miofibrillas, como las que se encontrarían en músculos de fetos normales cerca del parto. Con frecuencia, los músculos afectados comprenden el semitendinoso, el largo dorsal y el tríceps.
En el caso de los neonatos afectados, se deben proporcionar pisos secos, antideslizantes y sin grietas en las que puedan quedar atrapadas las patas, especialmente durante los primeros 2 días. Los lechones deben ser protegidos contra lesiones causadas por la madre y debe asegurarse un amamantamiento adecuado. En los lechones afectados, deben sujetarse juntas las extremidades traseras por encima de los corvejones con cinta adhesiva dispuesta en forma de 8, pero no ajustada, durante 2 a 4 días. Los cerdos tratados adecuadamente suelen recuperarse en una semana, aunque pocos se recuperan si las extremidades anteriores también se ven afectadas.
Deben eliminarse las líneas genéticas altamente susceptibles.
Hipertermia maligna (síndrome de estrés porcino)
La hipertermia maligna es un trastorno hereditario, caracterizado por un evento estresante que causa un aumento repentino en las concentraciones de calcio mioplasmático, que conduce a una contracción miofibrilar progresiva y sostenida, rigidez muscular, hipermetabolismo, taquicardia, acidosis metabólica y un aumento gradual de la temperatura corporal. La hipertermia suele ser tan grave que es posible detectar externamente olor a carne porcina cocida.
En la necropsia, los músculos son blandos, pálidos y exudativos, particularmente los músculos de la espalda, el lomo, el muslo y el hombro. Los cerdos muy musculosos parecen ser los más susceptibles, y los eventos desencadenantes pueden ser el transporte, peleas, la manipulación o episodios anestésicos.
Se ha identificado una mutación puntual en el receptor de ranodina del músculo esquelético (ryr1) en el locus HAL-1843 como la causa de la hipertermia maligna en la mayoría de las razas de cerdos domésticos. Se ha desarrollado una prueba de ADN en sangre periférica para ayudar a la detección; sin embargo, cada vez hay más pruebas que indican que se trata de múltiples anomalías genéticas.