VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Congenital and Inherited Generalized Disorders That Affect the Nervous System in Dogs and Cats

Revisión completa: mar 2026 PorElizabeth Parsley, DVM, DACVIM (Neurology), Tufts University, Cummings School of Veterinary Medicine, Department of Clinical Sciences
Última actualización: abr 2026
v3287487_es

Generalized Metabolic and Degenerative Disorders in Dogs and Cats

Canine Multiple System Degeneration

La degeneración canina de múltiples sistemas se ha identificado en kerry blue terriers y en perros crestados chinos.

Los signos clínicos reflejan tanto la disfunción cerebelosa como la del tronco encefálico, incluida la ataxia, la dismetría y la festinación (una marcha rápida, arrastrando los pies y con pasos cortos).

El trastorno se hereda como un rasgo autosómico recesivo.

La edad de inicio es de aproximadamente 4 meses, con una progresión grave entre los 12 y los 18 meses de edad.

No existe tratamiento.

Degeneración neuronal cromatolítica multisistémica en cairn terriers

La degeneración neuronal cromatolítica multisistémica causa una paraparesia en cachorros de cairn terrier que evoluciona rápidamente a una afección cerebelar con ataques de colapso catapléjico. La degeneración neuronal es generalizada en el encéfalo, la médula espinal y los ganglios sensitivos.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Degeneración neuronal multisistémica en perros

Se ha descrito una degeneración neuronal multisistémica en cocker spaniels pelirrojos que provoca comportamientos anormales y signos cerebelosos. Se producen cambios neuronales en varios núcleos del tronco encefálico.

Una afección similar ocurre en los caniches miniatura a la edad de 3–4 semanas con signos de balanceo de un lado a otro, incapacidad para mantenerse de pie o incorporarse en una posición esternal, episodios periódicos de opistótonos , temblores intencionales y falta de respuesta de amenaza asociados a la degeneración neuronal de la corteza cerebral y el cerebelo.

Independientemente de la raza de perro afectada, no hay ningún tratamiento disponible, y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Ataxia cerebelosa familiar con hidrocefalia en bullmastiffs

La ataxia cerebelosa familiar con hidrocefalia en bullmastiffs (encefalopatía por fisión mitocondrial) tiene herencia autosómica recesiva y produce ceguera, comportamiento anormal y signos cerebelosos. Las lesiones espongiformes bilateralmente simétricas y la astrogliosis se producen en los núcleos cerebelosos profundos. Algunos casos descritos también muestran mielina anormal.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Leucodistrofia cavitante hereditaria en dálmatas

La leucodistrofia del dálmata es una afección hereditaria muy rara que causa déficits visuales con ataxia progresiva y tetraparesia a la edad de 3–6 meses.

Los signos clínicos incluyen dilatación de los ventrículos, cavitación de la sustancia blanca cerebral y pérdida generalizada de mielina.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Axonopatía central en scottish terriers

La axonopatía central en scottish terriers causa temblores, ataxia y paraparesia en los perros afectados. Presenta similitudes con las distrofias neuraxonales.

En la evaluación histológica se observa una degeneración difusa de la sustancia blanca en el cerebro y la médula espinal.

La edad de aparición es de 10–12 semanas y los signos son progresivos.

No existe un tratamiento específico.

Leucodistrofia fibrinoide en perros

La leucodistrofia fibrinoide (enfermedad de Alexander) es una enfermedad hereditaria que afecta al cerebro y la médula espinal y que se ha descrito en labradores retriever, terriers escoceses, caniches miniatura, boyeros de Berna y bulldogs franceses. La edad de aparición oscila entre los 2 meses y los 4 años

Los signos clínicos incluyen ataxia progresiva y tetraparesia con cambios de la personalidad. Las fibras de Rosenthal se encuentran alrededor de los vasos sanguíneos del SNC, y la causa parece ser un trastorno de la función de los astrocitos.

El pronóstico es malo.

Se han identificado varias mutaciones, la mayoría de las cuales están asociadas con la proteína GFAP.

Afecciones degenerativas espongiformes en perros y gatos

Se han descrito afecciones degenerativas espongiformes en perros y gatos jóvenes y, a menudo, se asocian con signos de ataxia/hipermetría, temblores de cabeza, contracturas intermitentes, anomalías posturales y cambios de comportamiento.

Entre las razas de perros afectadas se encuentran el labrador retriever, el pastor de Shetland, el samoyedo, el silky terrier, el bullmastiff, el saluki, el cocker spaniel, las cruzas de pastor malinois, el rottweiler y el border terrier; entre las razas de gatos se encuentran el mau egipcio y el birmano.

La base patológica subyacente está relacionada con la degeneración esponjosa de la sustancia blanca o gris. La patogenia de los trastornos degenerativos espongiformes sigue siendo incierta; sin embargo, se ha identificado una mutación genética para una familia de perros ganaderos australianos, perros pastores de Shetland y perros pastores belgas.

El pronóstico es malo.

Cuadriplejia hereditaria y ambliopía en setters irlandeses

La tetraplejia hereditaria y la ambliopía en setter irlandeses es una mutación letal homocigota autosómica recesiva.

Los signos clínicos incluyen temblor de cabeza, deterioro visual, nistagmo, incapacidad para mantenerse en pie y convulsiones que comienzan en el nacimiento. A estos animales se los denomina «nadadores» debido a la forma en que se desplazan boca abajo.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Encefalopatía del husky de Alaska

La encefalopatía del husky de Alaska (síndrome tipo Leigh) es una enfermedad autosómica recesiva que se asemeja al síndrome de Leigh. La enfermedad está causada por una mutación en un gen transportador de tiamina (SLC19A3), que da lugar a una encefalopatía debida a una captación deficiente de tiamina.

La edad de aparición oscila entre los 7 meses y los 2,5 años.

Los signos clínicos consisten en ataxia de aparición aguda, convulsiones, alteraciones del comportamiento, ceguera, hipoalgesia facial y dificultad para alimentarse. Las lesiones histopatológicas son simétricas bilateralmente y se observan en el cerebro, el tálamo, los núcleos basales, el mesencéfalo, la protuberancia, el bulbo raquídeo y el cerebelo.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Se ha descrito una enfermedad similar en los yorkshire terriers, pero aún no se ha identificado una mutación genética en esta raza.

Encefalopatía degenerativa en los retrievers de Nueva Escocia

La encefalopatía degenerativa de los retrievers de Nueva Escocia es una enfermedad hereditaria autosómica recesiva que produce una disfunción neurológica y un trastorno del sueño de movimientos oculares rápidos (REM). La edad de aparición oscila entre los 2 meses y los 5 años.

Las lesiones son simétricas bilateralmente y afectan a la sustancia gris del encéfalo. Los núcleos caudados son los más afectados, con distrofia axonal en el tronco encefálico y la médula espinal.

Los signos clínicos son progresivos y entre ellos se destaca un trastorno del sueño REM, en el que el tronco encefálico no inhibe la función motora durante la fase REM. Otros signos clínicos pueden incluir ansiedad y tendencias obsesivo-compulsivas, ataxia, tetraparesia e hipermetria leve.

El pronóstico es reservado, pero el tratamiento sintomático y los medicamentos antiepilépticos podrían ayudar.

Se dispone de una prueba genética.

Aciduria L-2-hidroxiglutáricaen perros

La aciduria L-2-hidroxiglutárica es una enfermedad metabólica hereditaria de los perros causada por una mutación en el gen L2HGDH.

El diagnóstico se basa en el aumento de las concentraciones de ácido L-2-hidroxiglutárico en la orina en las pruebas de detección de ácidos orgánicos.

Los signos clínicos pueden incluir convulsiones, ataxia, agresión e hiperactividad.

La edad de aparición es de, aproximadamente, 8 meses.

Las lesiones son simétricas bilateralmente y se observan en la sustancia gris del tálamo, la corteza cerebral y el cerebelo.

Se sabe que los yorkshire terriers, los Staffordshire bull terriers y los West Highland white terriers están afectados; sin embargo, no se ha descrito una mutación en los West Highland white terriers.

No hay tratamiento disponible y esta enfermedad suele acabar en eutanasia o en la muerte.

Trastornos de almacenamiento lisosomal

Los trastornos de almacenamiento lisosomal constituyen un grupo de enfermedades degenerativas clínicamente poco frecuentes que se deben al déficit de una enzima esencial para el metabolismo de una proteína, carbohidrato o sustrato lipídico, o a la acumulación de un subproducto que puede resultar tóxico para las células.

Los signos clínicos suelen apareceren las primeras etapas de la vida, pero a veces la aparición se retrasa.

Cada trastorno específico de almacenamiento lisosomal se ha asociado con una raza en particular. En teoría, sin embargo, cualquier raza podría sufrir cualquiera de estos trastornos, y muchos de ellos han sido descritos en más de una raza.

Debe esperarse una considerable variación fenotípica más allá de los signos típicos que se describen a continuación.

El pronóstico es malo para cualquier animal pequeño que tenga un trastorno de almacenamiento lisosomal; sin embargo, se están investigando activamente las terapias de reemplazo genético.

Las pruebas diagnósticas son limitadas, excepto en el caso de enfermedades en las que se ha identificado la enzima o la mutación, o se ha reconocido el patrón de ácidos orgánicos. Existen pruebas enzimáticas o de ADN para muchos trastornos de almacenamiento lisosomal.

En algunos trastornos de almacenamiento lisosomal pueden detectarse hallazgos anormales en la resonancia magnética; sin embargo, estos no son ni sensibles ni específicos. Las pruebas suelen incluir la detección metabólica en orina, la detección de enzimas lisosomales, la evaluación histológica de características específicas en la biopsia de tejido o las pruebas de ADN para detectar mutaciones conocidas. Se debe consultar a los laboratorios de genética para conocer la disponibilidad actual de las pruebas.

Esfingolipidosis en perros y gatos

Leucodistrofia de células globoides en perros y gatos

La leucodistrofia de células globoides (enfermedad de Krabbe) es una enfermedad hereditaria caracterizada por la pérdida de actividad de la enzima galactosilceramida beta-galactosidasa. La enfermedad se presenta principalmente en los cairnterriers y los West Highland white terriers, así como en varias otras razas de perros y gatos.

Los signos clínicos son variables y multifocales, y se produce una parálisis ascendente por sí sola o se combina con una alteración cerebelosa. La muerte se produce al cabo de 2-3 meses del inicio de los signos.

El contenido total de proteínas del LCR puede aumentarse en casos de leucodistrofia de células globoides. Las grandes células globoides se distribuyen por toda la sustancia blanca de la médula espinal y el cerebro. El diagnóstico ante mortem puede basarse en pruebas genéticas. Se ha mostrado que la terapia génica viral adenoasociada proporciona cierta mejoría de los signos en los perros.

GM 1 Gangliosidosis en perros y gatos

La gangliosidosis GM1 (enfermedad de Derry) es una enfermedad mortal y progresiva causada por una mutación en el gen de la beta-galactosidasa (GLB1).

La enfermedad se presenta principalmente en gatos, particularmente en razas asiáticas (balinés, javanés, korat, oriental de pelo corto, peterbald, seychelles, siameses, tailandeses y tonkineses), y en beagles, perros de agua portugueses, springer spaniels ingleses, huskies de Alaska y shiba inus.

Predominan los signos de disfunción cerebelosa y puede desarrollarse opacidad corneal.

El diagnóstico se basa en pruebas genéticas.

La inyección cerebral intraventricular de terapia génica con virus adenoasociados (AAV) puede provocar una respuesta parcial.

Gangliosidosis GM2 en perros y gatos

Se ha notificado la gangliosidosis GM2 (enfermedad de Sandhoff, enfermedad de Tay-Sachs) en bracos alemanes de pelo corto, un spaniel japonés, shiba inus, chin japonés, gatos mestizos y gatos korat.

La edad de aparición es de 6 meses, y los signos clínicos incluyen cambios de comportamiento y alteraciones visuales. Más tarde se desarrollan ataxia progresiva y demencia.

Los signos clínicos de ataxia, hipermetria, temblor de la cabeza y opacidad corneal se desarrollan en gatitos aproximadamente a los 3 meses de edad.

La enfermedad de Tay-Sachs está asociada con una mutación en el gen HEXA; La enfermedad de Sandhoff está asociada con una mutación en el gen HEXB.

Se dispone de una prueba genética para el diagnóstico ante mortem.

Enfermedad de Niemann-Pick en gatos

La enfermedad de Niemann-Pick es una enfermedad hereditaria en gatos causada por una mutación en el gen NPC2. Se manifiesta como una disfunción cerebelosa acompañada de distensión abdominal debida a hepatoesplenomegalia.

Los déficits neurológicos tienden a variar en los seis subtipos de esta enfermedad, y van desde signos cerebelosos graves (tipos A y C) a signos neuropáticos (variante tipo A).

La infusión intratecal de 2-hidroxipropil-beta-ciclodextrina en gatos con tipo C1 podría estabilizar la enfermedad.

Glucocerebrosidosis en silky terriers

La glucocerebrosidosis (enfermedad de Gaucher) es un trastorno poco frecuente del silky terrier australiano que produce signos multifocales, con predominio de ataxia cerebelosa, temblores e hiperactividad.

La edad de aparición es de 4–6 meses.

Glicoproteinosis en pequeños animales

Fucosidosis del springer spaniel inglés

La fucosidosis del springer spaniel inglés se ha descrito en Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y América del Norte. Se caracteriza por signos clínicos de ataxia, cambio de personalidad, disfonía, disfagia, deficiencias auditivas o visuales y convulsiones.

Los signos tienden a desarrollarse progresivamente entre los 6 meses y los >24 meses, y la enfermedad es finalmente mortal.

Una alta proporción de linfocitos periféricos puede mostrar vacuolación citoplasmática. Las pruebas de ADN están disponibles.

El pronóstico es malo, y el único tratamiento disponible actualmente en perros, aunque poco práctico, es el trasplante de médula ósea. Se está investigando la infusión intracisternal de enzimas como un posible tratamiento.

Alfa-manosidosis en gatos y cobayos

Se ha notificado casos de alfa-manosidosis principalmente en gatos y bovinos, y con menor frecuencia en cobayos.

Los signos clínicos incluyen anomalías retinianas y esqueléticas, así como déficits neurológicos. Los signos cerebelosos son los déficits neurológicos más constantes, y los demás son algo variables.

Se han identificado mutaciones en ganado vacuno y cobayas asociadas a esta enfermedad. La terapia génica basada en adenovirus administrada intratecalmente se ha mostrado prometedora en gatos.

Beta-manosidosis en perros

La beta-manosidosis se identifica más frecuentemente en cabras y bovinos, así como en humanos, que en pequeños animales. Se ha descrito el caso de un perro que presentaba neuropatía central y periférica como consecuencia de esta enfermedad.

Se desconoce la edad de aparición en los perros, ya que este ejemplar fue hallado vagando por la calle cuando tenía aproximadamente un año. Se identificó una mutación por duplicación en el gen MANBA.

Mucopolisacaridosis en perros y gatos

La mucopolisacaridosis es principalmente un trastorno de los gatos, pero algunos subtipos afectan a los perros. El trastorno se asocia con un aplanamiento de la cara, opacidad corneal y múltiples displasias óseas. El Sabueso Plott también puede verse afectado.

Se han reportado varios tipos de esta enfermedad: I, II, III, VI y VII. La mucopolisacaridosis VI se asocia con la mutación en el gen ARSB y a menudo se asocia a una paraparesia progresiva secundaria a protuberancias óseas focales en el canal vertebral.

La mucopolisacaridosis VII se asocia a mutaciones en el gen beta-d-glucuronidasa (GUSB), que dan lugar a la acumulación de glicosaminoglicanos. Uno de los primeros signos de este tipo es la falta de desarrollo de los centros de osificación secundarios en las vértebras y los huesos largos. Los cambios esqueléticos dejan de progresar después de los 9 meses de edad, y la cirugía descompresiva puede mejorar los déficits neurológicos.

Se dispone de una prueba genética.

La terapia de reemplazo enzimático o la terapia génica basada en adenovirales y retrovirales podrían tener algún beneficio en algunos tipos de mucopolisacaridosis.

Trastornos del almacenamiento de glucógeno en perros y gatos

Glucogenosis en perros y gatos

La glucogenosis (tipos II, III, IV, VII) no está bien descrita. Las enfermedades por almacenamiento de glucógeno pueden causar debilidad muscular e intolerancia al ejercicio en perros y gatos jóvenes. Entre los ejemplos se incluyen la glucogenosis de tipo II (perros de Laponia), III (pastores alemanes y akitas), IV (gatos del bosque de Noruega; autosómica recesiva) y VII (springer spaniels ingleses).

Los signos clínicos suelen incluir miopatía generalizada, debilidad, intolerancia al ejercicio, temblores musculares o disfagia.

Mucolipidosis tipo II en gatos

La mucolipidosis tipo II es una enfermedad autosómica recesiva que afecta a los gatos comunes europeos de pelo corto y suele causar malformaciones esqueléticas.

Los signos clínicos son evidentes desde el nacimiento e incluyen apatía, retraso del crecimiento, dismorfia facial y ataxia.

Desde el punto de vista radiográfico, se puede evidenciar el ensanchamiento metafisario, el arqueamiento radial, la laxitud articular y la fusión vertebral.

La degeneración retiniana y la ceguera pueden ocurrir a la edad de 4 meses.

Enfermedad de Lafora en perros

La enfermedad de Lafora (llamada así por los cuerpos de Lafora, que son grupos insolubles de glucógeno que se acumulan en las neuronas) ocurre más comúnmente en dachshunds miniatura de pelo duro; sin embargo, también puede afectar a otras razas, como basset hound, beagle, caniche, chihuahua, y a perros mestizos. Es más conocido en el dachshund de pelo duro miniatura, pero se han identificado mutaciones genéticas en el gen NHLRC1 en varias razas (beagle, chihuahua y dachshund de pelo duro miniatura), y existe la posibilidad de realizar un diagnóstico mediante pruebas genéticas.

Los signos clínicos de la enfermedad de Lafora pueden incluir convulsiones mioclónicas que aparecen en una etapa tardía de la vida y, en algunos casos, pueden desencadenarse por estímulos visuales o auditivos. No suele haber otros hallazgos en la exploración clínica.

Trastornos de almacenamiento menos frecuentes en perros y gatos

Lipofuscinosis neuronal ceroide en perros y gatos

La lipofuscinosis neuronal ceroide (enfermedad de Batten) es una enfermedad autosómica recesiva identificada en muchas razas, incluidos los setters ingleses, los terriers tibetanos, los perros boyeros australianos, los border collies, los bulldogs americanos, los terriers americanos Staffordshire, los schnauzers miniatura, los cocker spaniels, los chihuahuas de pelo largo y muchas otras razas de perros, así como en gatos siameses.

Los síntomas clínicos se caracterizan por cambios de comportamiento, agresividad y ceguera central. Algunos animales también presentan ataxia, hipermetría, temblores o convulsiones.

La lipofuscinosis neuronal ceroide es una enfermedad de aparición tardía, con signos clínicos que suelen aparecer entre los 12 y los 24 meses de edad y algunas formas que aparecen antes o después. Los signos clínicos evolucionan lentamente, a lo largo de varios años.

Se han identificado mutaciones genéticas (CLN5, CLN7, CLN8, MFSD8, PPT1 y otras) en varias razas de perros, y se dispone de pruebas genésticas para varias razas.

Al final, la enfermedad es mortal. Todavía no hay ningún tratamiento disponible; sin embargo, se está investigando la terapia génica.

Conceptos clave

  • Los errores congénitos del metabolismo en pequeños animales suelen presentarse como trastornos multifocales que afectan a múltiples partes del sistema nervioso.

  • La característica principal de los trastornos de almacenamiento lisosomal es la acumulación de productos de desecho del metabolismo de las grasas (esfingolipidosis), las proteínas (glicoproteínas, mucopolisacaridosis) o los carbohidratos (trastornos de almacenamiento de glucógeno) dentro de las células.

  • Los trastornos generalizados en pequeños animales suelen ser mortales y no hay opciones de tratamiento disponibles en la actualidad.

  • La mayoría de los trastornos metabólicos y de almacenamiento lisosomal requieren evaluación histológica para su diagnóstico.

  • Las pruebas de sangre y orina para determinar las concentraciones de metabolitos o mutaciones genéticas y la resonancia magnética pueden proporcionar un diagnóstico ante mortem.

Para más información