La inflamación es la respuesta normal del cuerpo a una lesión o infección. Los síntomas de inflamación son enrojecimiento, calor, hinchazón, dolor y, a veces, pérdida de la funcionalidad de una parte del cuerpo u órgano interno. Cuando la inflamación se vuelve excesiva, se usan fármacos antiinflamatorios:
Los antihistamínicos disminuyen el prurito y la hinchazón en algunas afecciones alérgicas y ayudan a disminuir los signos de reacciones alérgicas inmediatas, como dificultad para respirar.
Los corticoesteroides son muy eficaces para suprimir la inflamación, pero también suprimen el sistema inmunitario, lo que puede aumentar el riesgo de infección. Algunos corticoesteroides se usan para tratar afecciones cutáneas con prurito, alergias que afectan las vías respiratorias o el tracto digestivo e incluso reacciones alérgicas graves.
Los AINE (antiinflamatorios no esteroideos) disminuyen el dolor y la inflamación sin los fuertes efectos inmunodepresores de los esteroides. NOTA: No administre antiinflamatorios no esteroideos recetados para personas a una mascota a menos que se lo indique un veterinario, ya que pueden ser tóxicos para algunas especies, como gatos y hurones.
Los fármacos condroprotectores, como los suplementos como la glucosamina, la condroitina, el MSM y el ácido hialurónico, pueden proteger el cartílago articular en casos de artritis. En la investigación se sigue analizando el grado de eficacia en animales.