El sistema inmunitario defiende al cuerpo contra microorganismos dañinos (como virus, bacterias, hongos y parásitos) reconociendo a estos invasores como extraños, reaccionando ante ellos y produciendo sustancias llamadas anticuerpos, que son proteínas que atacan y neutralizan a estos microorganismos si el cuerpo se vuelve exponer a ellos en el futuro. Las vacunas introducen una versión debilitada o inactiva de un microorganismo en el cuerpo, lo que provoca que el sistema inmunitario responda y combata las infecciones sin causar enfermedades. De esta manera, si el animal se expone al mismo microorganismo dañino en el futuro, su cuerpo estará preparado para combatir con rapidez al invasor sin enfermarse.
¿Cuáles son los diferentes tipos de vacunas?
Las vacunas de virus muertos (inactivadas) contienen microorganismos que no pueden reproducirse. Son relativamente seguras y no pueden causar enfermedades, pero la respuesta del sistema inmunitario que estimulan suele ser bastante débil.
Las vacunas atenuadas (de virus vivos modificados) contienen organismos vivos que están debilitados para que no causen enfermedades. Estas vacunas estimulan una sólida respuesta del sistema inmunitario y una fuerte protección contra futuras infecciones.
Las vacunas recombinantes consisten en microorganismos a los que se les han eliminado los genes causantes de enfermedades, de modo que los organismos ya no pueden causar enfermedades, o bien los propios genes causantes de enfermedades se introducen en otro microorganismo inofensivo (como un virus o una bacteria que no causa enfermedades) denominado "vector". Una vez que el vector se inyecta en un animal (el huésped), produce las proteínas de los genes que porta y le ofrece al huésped una fuerte protección contra la infección sin causar enfermedades.
Las vacunas de ADN y ARN utilizan un fragmento inofensivo de ADN o ARN (ambas formas de material genético) a partir del cual se fabrica una proteína protectora. Debido a que no hay virus real en la vacuna, no pueden causar enfermedades. Las vacunas de ADN también se pueden usar para tratar algunas enfermedades, incluidos ciertos tipos de cáncer.
La producción de vacunas está estrictamente regulada por las autoridades gubernamentales en cuanto a seguridad y potencia (eficacia). Los métodos de administración de vacunas incluyen la inyección (la más común), el aerosol intranasal, la administración en el alimento o el agua (sobre todo en aves de producción), la inmersión para la administración a los peces y los métodos transdérmicos (a través de la piel) (que están en desarrollo). Consulte Cómo se administran los fármacos a los animales.
¿Cuándo se deben administrar las vacunas?
La inmunidad (protección contra la infección) que proporciona la vacunación dura diferentes períodos, según la vacuna. Los animales jóvenes necesitan una serie de vacunas, ya que la protección que reciben al nacer de su madre disminuye y su propio sistema inmunitario se desarrolla. Es posible que los adultos necesiten un refuerzo cada año para algunas vacunas o cada 2-3 años para otras.
Colabore con el veterinario para establecer el mejor programa de vacunación para su mascota.
¿Cuáles son los efectos secundarios de las vacunas?
La mayoría de las vacunas modernas y aprobadas son seguras. Los posibles problemas con la vacunación incluyen reacciones en el lugar de la inyección, respuestas alérgicas y complicaciones neurológicas poco comunes. La anafilaxia (una reacción alérgica grave) se puede presentar con cualquier medicamento, incluidas las vacunas. En casos poco comunes en gatos, ciertas vacunas se han relacionado con la formación de tumores en los lugares de la inyección.
Controle a su mascota para detectar cualquier problema después de la vacunación y siga las indicaciones del veterinario.
¿Qué es la inmunidad pasiva?
La inmunidad pasiva es una protección temporal proporcionada por anticuerpos que se transfieren de un animal a otro. La inmunidad pasiva natural se produce cuando las madres transmiten anticuerpos a sus crías a través de la placenta o el calostro (la primera leche que toman de la madre). La inmunidad pasiva protege a los recién nacidos mientras desarrollan su propio sistema inmunitario y hasta que puedan ser vacunados de forma segura.