Un parásito es un organismo que vive dentro otro organismo o sobre él y le causa daño. Los parásitos entran al cuerpo con mayor frecuencia a través de la boca o de lesiones en la piel.
Los parásitos ingeridos pueden permanecer en los intestinos o atravesar la pared intestinal e invadir otros órganos.
Los parásitos que ingresan a través de la piel pueden perforarla directamente o ser introducidos en la piel o el torrente sanguíneo mediante picaduras de insectos.
Algunos parásitos entran a través de la piel o las patas cuando los animales están en agua contaminada.
El diagnóstico de las infestaciones parasitarias suele requerir análisis de laboratorio de sangre, heces u orina. Algunos parásitos se pueden observar directamente en la piel o en las heces, pero otros requieren múltiples exámenes microscópicos para identificarlos. En algunos casos, se necesita una biopsia de piel, músculo u otro órgano del cuerpo.
Muchos parásitos se reproducen dentro del animal hospedador. Otros tienen ciclos de vida complejos que incluyen poner huevos o producir crías que viven en el medio ambiente o en insectos antes de volverse infectantes para el animal. Si hay parásitos que ponen huevos en los intestinos de una mascota, es posible que se puedan observar sus huevos en muestras de heces al microscopio.