Los animales, al igual que las personas, sienten dolor cuando están heridos o enfermos. Pero puede ser difícil saber si las mascotas están heridas porque no muestran el dolor como las personas.
En medicina veterinaria, el manejo del dolor es una parte normal del tratamiento de los animales. El modo en que los animales actúan cuando sienten dolor indica que algo anda mal a nivel físico. Mediante la evaluación del tipo y la extensión del dolor, un veterinario puede comprender mejor el problema y elegir el tratamiento adecuado. Un buen manejo del dolor puede ayudar a una mascota enferma o lesionada a recuperarse más rápido.
Un analgésico que funciona para un animal podría no ser seguro para otro. Incluso algunos medicamentos para seres humanos que no necesitan receta pueden enfermar gravemente a las mascotas o incluso causar la muerte. Consulte siempre con el veterinario antes de darle algún medicamento o suplemento a su mascota.
¿Qué tipos de dolor sienten los animales?
El dolor tiene una función importante: avisa al animal de que algo anda mal, ya sea fuera o dentro del cuerpo. Por ejemplo, si una distensión muscular o tirón causa dolor en una extremidad, el animal evitará usarla, lo que ayudará a prevenir más daños.
Los animales pueden tener diferentes tipos de dolor:
El dolor agudo es la reacción normal, predecible y perceptible a las sensaciones desagradables en el cuerpo (como torceduras, aplastamientos o ardor) o a las lesiones (como hematomas, heridas e incisiones quirúrgicas). Las personas describen el dolor agudo como agudo, punzante, doloroso o ardiente. Por lo general, mejora en unos pocos días, pero puede estar presente durante todo el período de recuperación (hasta 3 meses).
El dolor crónico persiste más allá del período de recuperación esperado o proviene de enfermedades en curso como la artritis. A diferencia del dolor agudo, que sirve como una señal de advertencia para evitar daños mayores, el dolor crónico no cumple una función protectora.
El dolor por cáncer puede incluir componentes tanto del dolor agudo (debido al crecimiento de un tumor o a tratamientos como la quimioterapia o la radiación) como del dolor crónico.
El dolor neuropático proviene de una lesión nerviosa o problemas en el sistema nervioso. Este tipo de dolor es difícil de diagnosticar en los animales porque no pueden expresar un problema como una sensación de hormigueo.