Muchos y diferentes tipos de fármacos se utilizan para aliviar el dolor. Independientemente del tipo, siempre siga con cuidado las instrucciones del veterinario sobre cómo y cuándo administrar estos medicamentos.
Opioides: Los opioides (como la morfina) son analgésicos fuertes que utilizan los veterinarios. Actúan sobre el sistema nervioso para disminuir el dolor, pero pueden causar efectos secundarios, como somnolencia, cambios de humor o excitación. Las diferentes especies, e incluso los animales individuales dentro de una misma especie, responden a los opioides de diferentes maneras, por lo que las dosis a menudo requieren un ajuste. Por ejemplo, un caballo puede pesar mucho más que un perro, pero la cantidad de morfina puede ser similar para ambos animales. Algunos opioides tienen un “efecto de techo”, lo que significa que las dosis más altas no siempre alivian más el dolor.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): Los AINE disminuyen la inflamación (hinchazón), lo que causa dolor. Suelen administrarse tras una cirugía o para el dolor crónico, como la artritis. Los AINE tienen una acción relativamente prolongada, suelen ser económicos, y se pueden administrar en casa. Los veterinarios solo prescriben AINE si la capacidad de coagulación sanguínea del animal es normal y los riñones, el hígado y el estómago funcionan correctamente.
Entre los AINE comunes para perros, se incluyen el carprofeno, meloxicam, firocoxib, deracoxib, grapiprant y robenacoxib. En el caso de los gatos, el meloxicam y robenacoxib se administran con cuidado, ya que los gatos son sensibles a ellos y, a veces, pueden causar insuficiencia renal o la muerte. En los EE. UU., los AINE solo están aprobados para administración a corto plazo en los gatos.
Corticosteroides: Los esteroides como la prednisona reducen la inflamación y el dolor, pero se administran con menos frecuencia tras una cirugía porque debilitan temporalmente el sistema inmunitario y pueden inhibir la cicatrización. Otros posibles efectos secundarios incluyen aumento del apetito y la sed, y aumento de la necesidad de orinar. Los corticoesteroides no deben usarse al mismo tiempo que los AINE.
Agonistas alfa-2: Estos medicamentos se usan en grandes animales como los caballos para proporcionar alivio del dolor y efectos sedantes durante los procedimientos en los que el animal permanece de pie. La sedación de los animales calma el nerviosismo y reduce la excitación. Algunos ejemplos de agonistas alfa-2 son la xilacina, la medetomidina, la detomidina y la romifidina. El uso de estos medicamentos con opioides produce un mayor alivio del dolor y una sedación más fuerte.
Los agonistas alfa-2 también se usan durante las cirugías, pero generalmente no después de ellas porque pueden causar efectos secundarios como sedación prolongada, pérdida de la coordinación y mayor lentitud para regresar a la actividad normal. En animales pequeños, estos medicamentos causan una sedación profunda en dosis analgésicas, por lo que, si los veterinarios los prescriben tras una cirugía, generalmente usan dosis más bajas.
Analgésicos neuropáticos: Algunos medicamentos alivian el dolor nervioso o cambian la forma en que se envían las señales de dolor al encéfalo. También pueden disminuir la ansiedad o causar sedación. Algunos ejemplos son la gabapentina, la pregabalina, el tramadol, la ketamina y la amantadina.
Anticuerpos anti-factor de crecimiento nervioso: Estos anticuerpos especiales se administran para tratar el dolor crónico de la artritis. Algunos ejemplos son el bedinvetmab para los perros y el frunevetmab para los gatos.
Anestésicos locales: Los anestésicos locales, como la lidocaína, alivian el dolor una vez que se inyectan y adormecen un área pequeña, por ejemplo, alrededor de una herida o del sitio de una cirugía. En animales grandes, los anestésicos locales suelen administrarse solos o con gas anestésico inhalado durante una cirugía. Esto disminuye la cantidad de gas que se debe administrar para que las mascotas se despierten más rápido. En animales pequeños, los anestésicos locales se administran para procedimientos menores, como las suturas.
Analgésicos de venta libre: Los analgésicos de venta libre para seres humanos, como el acetaminofén, la aspirina, el ibuprofeno y el naproxeno, pueden ser peligrosos o incluso mortales para las mascotas. Por ejemplo, en el caso de los gatos, el acetaminofén puede causar insuficiencia hepática mortal. Solo administre los analgésicos que prescriba el veterinario.