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Toxicosis por bolas de naftalina en animales

PorDijana Katan, DVM, MPH, DABT
Revisado/Modificado Modificado mar 2025
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Los repelentes de polillas están compuestos por tres ingredientes principales: naftaleno y paradiclorobenceno (PDB), que se encuentran comúnmente en EE. UU., y alcanfor, que se utiliza en otros países. Todos los animales pueden verse afectados por la exposición. Sin embargo, se sospecha que los gatos son más sensibles que otras especies. Los signos clínicos de toxicosis varían según el tipo de producto; sin embargo, la exposición a cualquier producto puede provocar signos gastrointestinales (incluidos vómitos, anorexia y malestar abdominal), así como letargo. El tratamiento posterior a la exposición tiene como objetivo la descontaminación y el manejo sintomático.

Etiología de la toxicosis por bolas de naftalina en animales

El término "bolas de naftalina" generalmente se refiere a esferas utilizadas como repelentes de polillas. Sin embargo, los repelentes de polillas también pueden encontrarse en forma de escamas, cristales, pastillas y otras presentaciones.

Además de ser un ingrediente clave de las bolas de naftalina, el naftaleno se usa con mayor frecuencia como antihelmíntico, insecticida y repelente de insectos. Sin embargo, también se ha utilizado como antiséptico, expectorante y para el tratamiento de enfermedades orales y dérmicas. El PDB se encuentra con mayor frecuencia en los desodorantes. El alcanfor es un aceite esencial que se usa, con mayor frecuencia, como fragancia. Sin embargo, también se puede utilizar como aditivo alimentario y analgésico tópico.

El alcanfor se considera el más tóxico de los principios activos de las bolas de naftalina, seguido del naftaleno y luego el PDB. La ingestión es el tipo más común de exposición, pero la inhalación y la absorción transdérmica también pueden provocar toxicosis.

Hallazgos clínicos de la toxicosis por bolas de naftalina en animales

El naftaleno es un irritante del tracto gastrointestinal; por lo general, la exposición provoca signos gastrointestinales como vómitos y anorexia, antes de progresar a manifestaciones sistémicas. En exposiciones grandes, puede presentarse anemia hemolítica, metahemoglobinemia, disnea y encías pálidas. Además, en casos raros se observan cambios neurológicos como temblor, ataxia y convulsiones.

La exposición al PDB causa principalmente dolor abdominal, vómitos, letargo y temblores. Dosis altas o la ingestión repetida y crónica pueden causar debilidad, ataxia y temblores musculares. Además, pueden producirse cambios en el hígado y los riñones. Aunque no se observan anomalías sanguíneas con la exposición aguda, se ha notificado anemia con la exposición crónica.

La exposición al alcanfor causa principalmente depresión del SNC, alteraciones del estado mental, excitación del SNC y convulsiones; también puede provocar malestar gastrointestinal.

Diagnóstico de la toxicosis por bolas de naftalina en animales

Los tipos de bolas de naftalina se pueden diferenciar, mediante una prueba de flotación, de la siguiente manera:

  • Deje caer la bola de naftalina en agua a temperatura ambiente:

    • Si flota, la bola de naftalina es alcanfor.

    • Si se hunde, la bola de naftalina es naftaleno o PDB.

  • Coloque la bola de naftalina de naftaleno/PDB en una solución saturada de sal (125 mL de agua tibia en la que se haya disuelto 45 g [3 cucharadas] de sal regular):

    • Si flota, la bola de naftalina es naftaleno.

    • Si se hunde, la bola de naftalina es PDB.

Después de haberse ingerido las bolas de naftalina, el diagnóstico de la toxicosis es más difícil.

La radiografía puede ser útil para diferenciar las bolas de naftalina de naftaleno de las bolas de naftalina de PDB. Las bolas de naftalina de PDB son densamente radiopacas, mientras que las bolas de naftalina de naftaleno son radiolúcidas o ligeramente radiopacas.

Perlas y trampas

  • Las bolas de naftalina de PDB son densamente radiopacas, mientras que las bolas de naftalina de naftaleno son radiolúcidas o ligeramente radiopacas.

Tratamiento de la toxicosis por bolas de naftalina en animales

La descontaminación es la medida más importante para prevenir la toxicosis por bolas de naftalina. La descontaminación consiste en inducir la emesis (el vómito) y luego administrar un antiemético para detener el vómito, seguido de una dosis única de carbón activado con un laxante. Debido a que las bolas de naftalina se disuelven muy lentamente, la descontaminación aún se puede realizar después de que haya pasado una cantidad apreciable de tiempo desde la ingestión.

En animales expuestos a bolas de naftalina sin signos clínicos, se puede inducir el vómito hasta 4 horas después de la exposición. Si el vómito es improductivo y la exposición es muy grande, se puede considerar el lavado gástrico. Se debe administrar un antiemético una vez finalizado el vómito.

Independientemente de que hayan recibido o no un emético, a los animales expuestos a bolas de naftalina se les debe administrar una dosis única de carbón activado con un laxante (p. ej., sorbitol), ya que no hay garantía de que, incluso con el vómito, se hayan eliminado todas las bolas de naftalina del tracto gastrointestinal del animal. Esta dosis puede administrarse una vez, en las 24 horas posteriores a la ingestión. La administración de carbón activado puede ser beneficiosa para absorber las bolas de naftalina residuales del tracto gastrointestinal, incluso después de que haya pasado el período en que el vómito podría ayudar.

Si se prevé un monitoreo ambulatorio, se debe administrar fluidoterapia junto con carbón activado. Deben realizarse análisis de laboratorio iniciales (hemograma completo / panel de bioquímica sérica) y podría ser necesario repetirlos en animales que desarrollen signos de metahemoglobinemia, hemólisis, anemia con cuerpos de Heinz, aumento de las enzimas hepáticas o cambios renales.

Los animales con signos clínicos de toxicosis por bolas de naftalina deben recibir tratamiento hospitalario. Se debe iniciar fuidoterapia. El tratamiento adicional es de apoyo. Los signos GI pueden tratarse con la continuación de antieméticos y protectores GI (sucralfato, inhibidores de la bomba de protones o bloqueadores de H-2).

El vómito inducida está contraindicado en animales que presentan signos del SNC. Los signos del SNC se pueden tratar con metocarbamol para los temblores y anticonvulsivos estándar para las convulsiones.

Para la metahemoglobinemia, se puede utilizar ácido ascórbico (vitamina C); sin embargo, si el paciente tiene anemia grave pueden ser necesarias transfusiones de sangre.

Se pueden considerar hepatoprotectores como la N-acetilcisteína (NAC) y la S-adenosilmetionina (SAMe) para los pacientes que muestran signos de hemólisis o elevaciones de las enzimas hepáticas. Además de funcionar como eliminador de radicales libres para disminuir el daño oxidativo, la NAC puede ser útil para mantener las concentraciones de glutatión y sulfato. La SAMe también puede ayudar a aumentar la concentración de glutatión y prevenir el agotamiento.

Conceptos clave

  • Las bolas de naftalina pueden contener naftaleno, PDB o alcanfor.

  • Los signos clínicos más comunes de la ingestión de bolas de naftalina son signos GI, como vómitos y anorexia.

  • Los signos clínicos más graves incluyen cambios hemáticos, como anemia hemolítica y metahemoglobinemia. También pueden presentarse signos neurológicos como temblores, ataxia y convulsiones.

  • La descontaminación, que consiste en la inducción del vómito seguida de la administración de un antiemético y luego una dosis única de carbón activado con un laxante (p. ej., sorbitol), es la medida más importante para prevenir la toxicosis por bolas de naftalina.

  • Se recomienda tratamiento sintomático si se desarrollan signos clínicos de toxicosis.

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