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Intoxicación por cannabidiol (CBD) en perros y gatos

Revisión completa: feb 2026 PorHolly Hommerding, DVM, DABT, Pet Poison Helpline & SafetyCall International, LLC, Bloomington, MN
Última actualización: feb 2026
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El cannabidiol (CBD) es un fitocannabinoide no intoxicante de la planta de cannabis.

La Agriculture Improvement Act of 2018, también conocida como la Ley Agrícola de 2018, eliminó el cannabis derivado del cáñamo de la definición federal de marihuana. Ahora se considera legal a nivel federal; sin embargo, su estatus varía según el estado.

El cannabis derivado del cáñamo no contiene más del 0,3 % de delta-9-tetrahidrocannabinol (THC) sobre una base de materia seca, según los estándares de EE. UU., y suele contener un 0,3-4,2 % de cannabidiol (CBD). La cría selectiva puede provocar una mayor concentración de CBD en las plantas, sobre todo en las cultivadas con fines medicinales (1). Por el contrario, el contenido medio de CBD puede ser tan bajo como 0,15 % en plantas criadas para obtener concentraciones más altas de THC (2).

El primer producto de cannabidiol aprobado por la FDA, desarrollado para ayudar en el tratamiento de las crisis, resistentes a los medicamentos, en niños mayores de 1 año, se aprobó en 2018, y su aprobación se amplió en 2020. Este sigue siendo el único producto de CBD aprobado por la FDA (3). Ningún producto de CBD de venta libre está aprobado por la FDA.

En parte debido a la falta de supervisión regulatoria, puede haber una gran variabilidad en la calidad del producto de CBD. Los productos mal fabricados pueden indicar un contenido de CBD inexacto en la etiqueta y, sin quererlo, contener THC o contaminantes, como cannabinoides sintéticos y metales pesados (4, 5).

La mayoría de las investigaciones sobre el uso de CBD en pacientes veterinarios se ha centrado en aspectos farmacocinéticos o en la investigación de su uso terapéutico en pacientes con osteoartritis y epilepsia. Los cannabinoides se han considerado una opción terapéutica para el tratamiento de enfermedades en animales de compañía, que abarcan desde trastornos dermatológicos hasta neurológicos, oculares, endocrinos y respiratorios (6).

Etiología y patogenia de la intoxicación por CBD en perros y gatos

El cannabidiol interactúa en parte con el sistema endocannabinoide (ECS) del cuerpo, que está presente en la mayoría de los animales. El ECS desempeña una función en el control de la homeostasis y el equilibrio fisiológico, con una amplia distribución de receptores que incluye el SNC, las vías inflamatorias, las células inmunitarias o el sistema inmunitario. El ECS consta de endocannabinoides innatos que se unen e interactúan con los receptores endocannabinoides, los receptores endocannabinoides CB1 y CB2, y las enzimas que producen y eliminan estos endocannabinoides (7).

Los endocannabinoides actúan como neurotransmisores de forma retrógrada en la neurona presináptica, lo que impide la liberación de neurotransmisores. También puede ocurrir cierto grado de señalización no retrógrada (8). Los principales objetivos de los endocannabinoides y de algunos fitocannabinoides son los receptores de cannabinoides de tipo 1 y 2 (CB1 y CB2) (9).

Los receptores CB1 se concentran en el SNC (con una menor concentración en el sistema nervioso periférico) y participan en la función cognitiva, la emoción, el movimiento y el control motor, el hambre, la neuroprotección, los eventos postraumáticos y las enfermedades degenerativas. Los receptores CB1 en los sistemas nervioso sensorial y autónomo influyen en la percepción del dolor y en la función cardiovascular, gastrointestinal y respiratoria (10). 

Los receptores CB2 están más concentrados en el sistema nervioso periférico que en el SNC (6, 10). La interacción de los fitocannabinoides con los receptores CB2 produce efectos no intoxicantes. La interacción endocannabinoide con estos receptores ayuda a moderar la inflamación y el dolor crónico (10).

El ECS puede reaccionar de forma cruzada o influir en muchos otros sistemas receptores. Los endocannabinoides o moléculas similares a endocannabinoides pueden no interactuar directamente con CB1 y CB2, sino que pueden potenciar los efectos de los endocannabinoides, lo que da lugar al «efecto séquito». Algunos fitocannabinoides, como el CBD, y fitoquímicos, como los terpenos y los flavonoides, participan a nivel mecanístico y ejercen sus efectos de esta manera (7).

El CBD presenta una baja afinidad por los receptores CB1 y CB2. Actúa como modulador alostérico negativo de CB1, sobre todo cuando el THC también está presente, y puede ayudar a mitigar algunos de los efectos del THC (11, 12). El CBD también actúa como agonista inverso en el receptor CB2, lo que disminuye los niveles activos y las acciones de los receptores (9).

El CBD interactúa de manera más notable con otros sistemas de receptores, que interactúan de forma cruzada con el ECS. En total, el CBD tiene más de 76 dianas moleculares de acción, algunas de las cuales controlan los sistemas inflamatorio y nociceptivo (6). Algunas de estas dianas incluyen efectos sobre los receptores de potencial transitorio tipo vaniloide 1, la captación de adenosina y los niveles de anandamida (un endocannabinoide natural) (13). El CBD también puede influir en la 5-hidroxitriptamina, la ciclooxigenasa, el gen de resistencia a múltiples medicamentos (MDR1), la dopamina y los sistemas receptores de opioides (14, 15).

A nivel central, el CBD puede ejercer efectos antipsicóticos, ansiolíticos, anticonvulsivos, neuroprotectores y antieméticos; a nivel periférico, puede producir efectos antiinflamatorios y oculares (1, 16).

Toxicidad y farmacocinética del CBD en perros y gatos

Nota: Los datos farmacocinéticos corresponden a perros, a menos que se indique lo contrario.

El CBD se absorbe rápidamente cuando se administra por vía oral, con un tiempo hasta la concentración máxima (Tmax) de 1,2-6,2 horas en perros (15,17, 18, 19, 20) y de 2-3 horas en gatos (21, 22). La concentración máxima (Cmax) en gatos es mucho menor que en perros (18).

La biodisponibilidad oral varía entre el 6 y el 20 % (23). El CBD es muy lipofílico y se distribuye rápidamente a los tejidos. Sufre un extenso metabolismo hepático de primer paso. El CBD se metaboliza por hidroxilación, oxidación, carboxilación y glucuronidación (18, 20, 24, 25).

El metabolismo del CBD depende en gran medida de las enzimas del citocromo P450 (CYP) y los metabolitos varían de manera considerable según la especie (23). La semivida de eliminación del CBD oral en perros osciló entre 0,5 y 5,8 horas en los estudios que utilizaron aceite de CBD, cápsulas de gel y formulaciones masticables blandas.  La eliminación se produce principalmente a través de las heces y, en segundo lugar, a través de la orina (15, 17, 18, 19, 20, 22). La semivida de eliminación del CBD oral en gatos varió entre 6,7 y 13,2 horas (21).

El CBD se tolera bien en el uso terapéutico crónico y en exposiciones a sobredosis en perros y gatos. El uso terapéutico del CBD está fuera del alcance de este capítulo.

La sobredosis oral aguda de hasta 62 mg/kg causó diarrea en perros (26). Las dosis crónicas de CBD en perros, en algunos estudios, provocaron aumentos de ALP que se consideraron secundarios a la inducción de CYP y transitorios (3). En gatos, las sobredosis orales agudas de hasta 80 mg/kg han sido bien toleradas y no se han documentado signos clínicos relacionados con el CBD. En algunos gatos, se observó salivación transitoria relacionada con el portador (21).

Se documentó un aumento de ALT en un solo gato, en un estudio de administración de la dosis de CBD, y el aumento disminuyó después de descontinuar el producto (18). El monitoreo del perfil hepático durante el uso terapéutico crónico podría estar indicado hasta que se disponga de más estudios.

Signos clínicos de la intoxicación por CBD en perros y gatos

Dado su mecanismo de acción, su naturaleza no intoxicante, su farmacocinética y los estudios publicados en perros y gatos, el CBD podría provocar, como mucho, malestar gastrointestinal cuando se ingiere en sobredosis, incluso en grandes cantidades.

Desde enero de 2018 hasta febrero de 2023, aproximadamente el 45 % de los casos de CBD documentados en Pet Poison Helpline, un centro de toxicología de animales con sede en los EE. UU., las 24 horas del día, los 7 días de la semana, se mantuvieron clínicamente normales (consulte el ). Un 15 % adicional de los casos presentó signos clínicos de vómitos, un 5 % presentó hipersalivación y un 3 % presentó diarrea.

Un 30 % inesperado de los casos de CBD presentó signos clínicos de letargia, el 21 % presentó ataxia y el 6-7 % presentó hiperestesia, temblores o incontinencia urinaria; es probable que este conjunto de signos clínicos sea atribuible a la ingestión de un gran volumen de un producto derivado del cáñamo que contiene menos del 0,3 % de delta-9-THC o a la mala calidad del producto y a la contaminación con cantidades no indicadas en la etiqueta de THC, cannabinoides sintéticos (SCB) u otras sustancias o compuestos químicos. Estos casos poco frecuentes podrían seguir ocurriendo en el ámbito veterinario, con exposiciones por sobredosis a productos de CBD, hasta que se establezca una supervisión regulatoria más eficaz.

Diagnóstico y tratamiento de la intoxicación por CBD en perros y gatos

En casos de sobredosis aguda, rara vez se indican pruebas diagnósticas para confirmar la intoxicación por cannabidiol. Los pacientes con uso terapéutico crónico o sobredosis crónica podrían beneficiarse del monitoreo del perfil hepático.

Los pacientes con sobredosis de CBD que se encuentran clínicamente normales suelen recibir seguimiento en casa. Se puede solicitar atención veterinaria si se observan signos clínicos.

Las ingestiones masivas de productos que contienen CBD pueden tratarse mediante la inducción de emesis con apomorfina (perros: 0,03 mg/kg, por vía intravenosa, o 0,04 mg/kg, por vía intramuscular) o ropinirol (perros: 3,75 mg/m2, con un rango de dosis de 2,7 a 5,4 mg/m2, por vía ocular); no se debe administrar apomorfina ni ropinirol en gatos (27, 28). Por lo general, no se indica el carbón activado, dado el perfil de seguridad del CBD en pacientes.

Los pacientes que presentan signos gastrointestinales pueden tratarse de forma sintomática con antieméticos (maropitant 1 mg/kg, por vía subcutánea o intravenosa, cada 24 horas, u ondansetrón 0,1-0,2 mg/kg, por vía intravenosa, cada 8 horas), dietas digestivas, probióticos y gastroprotectores (omeprazol 1 mg/kg, por vía oral, cada 12-24 horas; famotidina 1 mg/kg, por vía oral o intravenosa, cada 12 horas; sucralfato 0,25-1 g, por vía oral, cada 8 horas) y fluidoterapia (líquidos subcutáneos 30-50 ml/kg; en raras ocasiones, líquidos intravenosos 75-100 ml/kg, cada 24 horas), según sea necesario (29, 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36). 

Si los pacientes presentan signos clínicos más compatibles con la intoxicación por THC, es probable que el producto sea de mala calidad y esté contaminado con THC, SCB u otros compuestos no indicados en la etiqueta. En tales casos, el tratamiento debe ser sintomático.

Conceptos clave

  • Los efectos clínicos de la intoxicación por CBD suelen ser leves y afectan el sistema gastrointestinal; se indica un tratamiento sintomático.

  • La letargia, la ataxia, los temblores, la hiperestesia y la incontinencia urinaria también pueden ocurrir en un subconjunto de casos.

  • Los signos son autolimitados y no se requieren pruebas diagnósticas específicas; sin embargo, podría estar indicado el monitoreo de las enzimas hepáticas.

Para más información

Referencias

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