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Otitis media e interna en animales

Revisión completa: dic 2025 PorSarah Hoff, DVM, MPH, DACVD, University of Missouri
Última actualización: feb 2026
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La otitis media es la inflamación del oído medio. Los signos clínicos incluyen otitis externa recidivante, sacudidas de cabeza, dolor al abrir la boca, síndrome de Horner, ojos secos, parálisis del nervio facial, disminución de la audición y dolor de cabeza y cuello. La otitis interna es la inflamación del oído interno. Los signos clínicos incluyen ladeo ipsilateral de cabeza, nistagmo espontáneo horizontal o rotatorio y otros signos de enfermedad vestibular periférica. El diagnóstico de cada uno se basa en la sospecha clínica y las pruebas de imagen (TC, RM). El tratamiento debe centrarse en el tratamiento de las infecciones (sistémicas y tópicas), la disminución de la inflamación y el tratamiento de cualquier factor contribuyente.

La otitis media, inflamación de las estructuras del oído medio (bulla timpánica, apertura del tubo auditivo, huesecillos del oído; consulte la ), se produce en animales domésticos pequeños y grandes, incluidos perros, gatos, conejos, rumiantes, caballos, cerdos y camélidos.

La otitis media puede ser unilateral o bilateral y afectar a animales de todas las edades. Aunque suelen ser esporádicas, es posible que se produzcan brotes en los rebaños.

La otitis media suele ser el resultado de la extensión de la infección desde el canal auditivo externo a través de la membrana timpánica o de la migración de microorganismos faríngeos a través de la trompa de Eustaquio. En ocasiones, la infección se extiende desde el oído interno hasta el oído medio, o llega al oído medio por vía hematógena.

La otitis media secretora primaria ha sido descrita en algunas razas de perros, como los cavalier king charles spaniels.

La otitis media no tratada puede provocar otitis interna (inflamación de las estructuras del oído interno: cóclea, vestíbulo y canales semicirculares) o la rotura de una membrana timpánica intacta y la consiguiente otorrea u otitis externa.

En perros y gatos, la otitis media es menos común que la otitis externa, y la otitis interna es rara.

Hallazgos clínicos de la otitis media e interna

Hallazgos clínicos de la otitis media

Los hallazgos clínicos de la otitis media incluyen lo siguiente:

  • Síndrome de Horner

  • parálisis del nervio facial

  • queratoconjuntivitis seca

  • problemas de audición

Los signos clínicos de la otitis media frecuentemente incluyen los de la otitis externa (sacudida de la cabeza, frotado o rascado del oído infectado, exudado en el canal auditivo). Otros signos pueden incluir dolor al abrir la boca y dolor de cabeza o cuello.

Si los nervios simpáticos están afectados, el paciente puede desarrollar síndrome de Horner (enoftalmos, ptosis, miosis). También pueden producirse queratoconjuntivitis seca y la parálisis del nervio facial, y pueden desarrollarse además queratitis por exposición y úlcera de córnea. Con parálisis facial, el filtrum o surco nasolabial podría estar ligeramente desviado hacia el lado afectado. El desarrollo de signos clínicos, como el síndrome de Horner o la parálisis del nervio facial, ayuda a distinguir la otitis media de la otitis externa simple.

Algunos animales pueden exhibir comportamientos indicativos de deterioro de la audición o sordera, que puede ser el resultado del líquido en el oído medio.

La otitis media no causa un ladeo neurológico de la cabeza; sin embargo, los pacientes con dolor de oído pueden mantener la cabeza hacia un lado.

En los perros, la otitis media suele ser una extensión de la otitis externa crónica. Los casos de otitis externa crónica recidivante, sobre todo aquellos que reaparecen rápidamente después de la resolución clínica y citológica, pueden deberse a una otitis media no tratada. Más comúnmente, la recurrencia se debe a que la afección subyacente no se ha controlado.

La otitis media primaria también puede ocurrir, más comúnmente como otitis media secretora primaria en cavalier king charles spaniels.

La otitis media es menos común en gatos que en perros; sin embargo, ocurre. Los gatos con otitis media suelen tener antecedentes de enfermedades respiratorias o pólipos inflamatorios. Con menos frecuencia, los gatos desarrollan otitis media como una extensión de la otitis externa.

La otitis media también puede ocurrir en grandes animales, como rumiantes, caballos, cerdos y camélidos.

Mycoplasma bovis es cada vez más reconocido como una causa de otitis media, enfermedades respiratorias, artritis, mastitis y otras enfermedades en el ganado. En terneros de leche y carne se da la otitis media asociada a M. bovis. Los terneros afectados pueden estar febriles y anoréxicos, presentar caída del pabellón auricular o dolor de oído, sacudidas de la cabeza y otros signos clínicos de parálisis del nervio facial. En los terneros, la otitis media puede ser unilateral o bilateral.

La otitis media es poco común en los caballos.

La osteoartropatía temporohioidea (THO, temporohyoid osteoarthropathy), a veces conocida como «enfermedad del oído medio» en caballos, se caracteriza por una proliferación del hueso que rodea la articulación temporohioidea y puede provocar la fusión articular y las consiguientes fracturas. La extensión de la línea de fractura a la calvaria puede conducir a la propagación intracraneal de la infección o causar hematomas y la muerte. Más comúnmente, los principales signos clínicos son los déficits de los nervios craneales (ptosis, caída de las orejas, asimetría del hocico, ladeo de la cabeza y signos vestibulares), que resultan de la inflamación en la bolsa gutural alrededor de los nervios craneales VII y VIII. Aunque se ha sugerido que la inflamación y la infección son posibles causas de THO, ahora se cree que es principalmente una afección degenerativa y no está relacionada con la otitis media.

Hallazgos clínicos de la otitis interna

Los hallazgos clínicos de la otitis interna incluyen lo siguiente:

  • ladeo de cabeza (consulte la );

  • ataxia vestibular;

  • nistagmo espontáneo horizontal o rotatorio.

En el caso de la otitis interna, la inflamación de las estructuras del oído interno deteriora la función del nervio vestibulococlear (VIII par craneal), lo que provoca pérdida de la audición y signos clínicos de enfermedad vestibular periférica, como los siguientes:

  • ladeo ipsilateral de la cabeza;

  • giro en círculos cerrados hacia el lado afectado;

  • Inclinarse o caer hacia el lado afectado

  • Incoordinación general

  • Nistagmo horizontal espontáneo con la fase rápida alejada del lado afectado

  • náuseas.

Por sí sola, la otitis interna no causa alteración mental. La extensión de la infección desde el oído interno hasta el cerebro provoca meningitis, meningoencefalitis o abscesos, y signos clínicos referibles a estas afecciones.

Mientras que los animales con otitis media o interna suelen estar alertas, no febriles y tienen buen apetito, los animales con meningitis o meningoencefalitis suelen estar letárgicos, febriles y tienen menos apetito.

Un importante diagnóstico diferencial de la otitis media e interna en rumiantes es la listeriosis. Sin embargo, en la listeriosis, otros pares craneales distintos a los pares VII y VIII pueden estar afectados y causar signos clínicos, como la disfagia o pérdida de sensibilidad facial, y los animales afectados suelen estar aletargados.

Diagnóstico de la otitis media e interna

  • Historia y exploración clínica

  • Examen otoscópico, si es posible

  • Evaluación radiográfica

  • TC o RM para el diagnóstico definitivo

El diagnóstico de otitis media o interna comienza con una historia médica completa, un examen físico para identificar los signos clínicos correspondientes y, cuando sea posible, un examen otoscópico para confirmar una membrana timpánica abultada o anormal.

La evaluación otoscópica de la membrana timpánica podría verse limitada por la estenosis, la anatomía del conducto auditivo, el exudado o las limitaciones relacionadas con los animales o ambientales. Los hallazgos anormales incluyen una membrana timpánica gruesa, opaca, rota o abultada, y la pars flaccida (ubicada en la cara dorsal de la membrana) podría abultarse debido al aumento de la presión del aire, el líquido o los tejidos blandos. Sin embargo, en algunos casos de otitis media, la membrana timpánica tiene un aspecto normal o intacto, y también pueden producirse abultamientos causados por el aire en animales sanos.

La videootoscopia ayuda a visualizar mejor la membrana timpánica; sin embargo, ver el oído medio es difícil sin un pequeño artroscopio. (Consulte la y la .)

En los perros, la otitis media se presenta con mayor frecuencia en pacientes con otitis externa crónica (hasta el 80 % de los casos). La otitis media bilateral no es infrecuente en perros.

Las causas primarias y secundarias y los factores contribuyentes de la otitis externa pueden conducir a la otitis media.

El diagnóstico de la otitis media puede ser difícil, ya que la membrana timpánica puede estar intacta y parecer normal. La palpación de la membrana timpánica con un instrumento romo no es un método preciso para determinar la permeabilidad de la membrana.

Las técnicas avanzadas de dignóstico por imagen (TC o RM) son más sensibles que la radiografía de rutina para el diagnóstico definitivo de la otitis media. Sin embargo, también se ha encontrado líquido en las bullas timpánicas en tomografías computarizadas de la cabeza en perros sin antecedentes ni signos clínicos de otitis externa y media, por lo que el diagnóstico no es sencillo. Además, las imágenes avanzadas no siempre pueden revelar la integridad de la membrana timpánica. Los cambios visibles en la TC o la RM incluyen engrosamiento, esclerosis y lisis de la pared de la bulla timpánica, así como la presencia de líquido o material de tejido blando en la propia bulla. (Consulte la y la .)

En animales grandes, los diagnósticos presuntivos de otitis media y otitis interna se basan en los antecedentes y signos clínicos del paciente. Los antecedentes de cualquiera de los siguientes, junto con los signos clínicos típicos de otitis media e interna, deben dar lugar a un examen del conducto auditivo:

  • alimentación con biberón o alimentación con leche contaminada (en neonatos);

  • enfermedad respiratoria concurrente o previa;

  • infección crónica del oído;

  • cuerpo extraño en el oído.

En animales grandes, la radiografía puede detectar cambios óseos en la bulla timpánica y líquido en la cavidad timpánica si se utilizan la posición y las técnicas apropiadas (consulte la ). Sin embargo, la TC y la RM son más sensibles y son los métodos de elección cuando son viables.

En algunos casos, el diagnóstico de otitis media e interna se realiza solo durante la necropsia, cuando se utilizan técnicas especiales para exponer la región timpánica. El diagnóstico de otitis media e interna clínicas en un oído debe llevar al examen del oído contralateral para determinar si existe enfermedad subclínica.

Pros y contras

  • El diagnóstico de otitis media e interna clínicas en un oído debe llevar al examen del oído contralateral para determinar si existe enfermedad subclínica.

Tratamiento y pronóstico de la otitis media e interna

  • Videootoscopia y miringotomía, si la membrana timpánica está intacta.

  • Lavado del oído medio

  • Tratamiento de la inflamación

  • Tratamiento de afecciones o infecciones subyacentes

El tratamiento de la otitis media e interna es más exitoso cuando se inicia en las primeras fases de la enfermedad. En casos agudos en perros, se debe prestar especial atención a la evaluación de un cuerpo extraño (espiga de una planta, cola de zorro) o rotura iatrogénica de la membrana timpánica, posiblemente secundaria a una limpieza agresiva. Los casos crónicos son a menudo refractarios al tratamiento o vuelven a aparecer tras una remisión aparente.

Debido a que los perros con otitis media suelen tener antecedentes de otitis externa bacteriana crónica o recidivante, las muestras de exudado para evaluación citológica y cultivo bacteriano deben tomarse del oído medio, no del oído externo. (Las muestras del oído externo son más propensas a estar contaminadas). Para asegurarse de que la muestra se toma del oído medio, se prefiere el uso de un otoscopio de mano o de video con un canal de biopsia.

Si la membrana timpánica está intacta, suele realizarse una miringotomía en perros, que puede llevarse a cabo utilizando uno de los siguientes instrumentos: un catéter de polipropileno rígido y estéril cortado a 60°, una aguja espinal larga, una cureta o incluso un láser de dióxido de carbono. La membrana debe perforarse entre las posiciones de las 5 y las 7 en punto (ventral) para evitar la irrigación sanguínea de la membrana, que se ubica más dorsalmente. El mantenimiento de los vasos sanguíneos es importante para la curación y la regeneración de la membrana timpánica.

Una vez que se perfora la membrana, el líquido y el exudado se pueden extraer de forma aséptica del oído medio con un catéter. La muestra debe enviarse para cultivo a fin de ayudar en la selección sistémica adecuada de antimicrobianos.

Después de la obtención de muestras, se debe lavar abundantemente el oído medio con solución salina estéril (NaCl al 0,9 %).

La cavidad timpánica de los gatos está dividida por un tabique, lo que puede dificultar el tratamiento.

Debido a que la trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la cavidad oral, los pacientes que se someten a miringotomía deben ser intubados bajo anestesia general, con la porción craneal del cuerpo inclinada hacia abajo para permitir la salida de líquido por la boca (para evitar la aspiración). Si no es posible la anestesia general, se puede hacer una irrigación bajo sedación profunda; sin embargo, esto es menos seguro.

Pros y contras

  • Debido a que la trompa de Eustaquio conecta el oído medio con la cavidad oral, los pacientes que se someten a miringotomía deben ser intubados bajo anestesia general, con la porción craneal del cuerpo inclinada hacia abajo para permitir la salida de líquido por la boca (para evitar la aspiración).

Algunos pacientes pueden presentar un empeoramiento agudo de los signos clínicos después del lavado del oído medio.

Se han cultivado numerosas bacterias aeróbicas y anaeróbicas de los oídos de animales con otitis media o interna, y las infecciones mixtas son frecuentes. Entre las bacterias que se aíslan con frecuencia se incluyen las siguientes:

  • Pseudomonas spp. y Staphylococcus spp. en animales pequeños;

  • Mycoplasma bovis, Mannheimia haemolytica, Pasteurella multocida e Histophilus somni en bovinos;

  • Streptococcus suis en cerdos;

  • Streptococcus spp. en caballos;

  • Mycoplasma spp. en cabras.

No está claro cuál de estas bacterias es patógena. Las bullas timpánicas suelen presentar microbiota oral (es decir, están conectadas a la cavidad bucal a través de las trompas de Eustaquio).

Una vez que se identifican los patógenos específicos mediante cultivos y pruebas de susceptibilidad, las infecciones deben tratarse tanto por vía tópica como sistémica siempre que sea posible. Pocos productos pueden colocarse de forma segura en el oído medio sin riesgo de efectos ototóxicos. En general, los siguientes medicamentos son seguros para usar en el oído medio:

  • fluoroquinolonas,

  • penicilinas,

  • cefalosporinas,

  • miconazol,

  • clotrimazol,

  • nistatina,

  • dexametasona acuosa,

  • fluocinolona.

Se deben evitar los medicamentos espesos en forma de ungüento en el oído medio; el tris-EDTA es seguro para el lavado.

No hay agentes antimicrobianos aprobados para el tratamiento de la otitis media o interna en animales productores de alimentos en los EE. UU.; por lo tanto, se deben seguir las pautas para el uso no prescrito de medicamentos y se deben evitar los medicamentos prohibidos.

Además de administrar terapia antimicrobiana y/o antifúngica, un veterinario debe limpiar y enjuagar el conducto auditivo externo si hay otorrea u otitis externa; la solución salina (NaCl al 0,9 %) y el tris-EDTA se utilizan comúnmente para irrigar el conducto externo.

Los esteroides tópicos y sistémicos en algunas especies pueden ayudar a disminuir la inflamación y el dolor asociados con la otitis media o interna y pueden mejorar otros signos clínicos.

La úlcera corneal, los hematomas auditivos y las infecciones concurrentes deben tratarse adecuadamente, si están presentes, y se debe proteger al animal para que no sufra más autolesiones.

La infección por Pseudomonas spp. puede ser particularmente difícil de tratar debido a la presencia de biopelícula y a la creciente resistencia de Pseudomonas spp. a los antimicrobianos. En casos recurrente se ha utilizado sulfadiazina de plata, al igual que N-acetilcisteína. Los casos de otitis media o interna causados por la infección por Pseudomonas pueden ser difíciles de tratar y no responder a un tratamiento agresivo y adecuado.

La infección por Mycoplasma bovis resulta especialmente problemática en terneros lecheros alimentados con leche de desecho sin pasteurizar procedente de vacas con infección intramamaria.

En casos crónicos, resistentes al tratamiento o recurrentes de otitis media o interna, puede ser necesario realizar lavados repetidos del oído medio. En última instancia, puede ser necesaria una osteotomía de bulla para establecer un drenaje suficiente y permitir un lavado eficaz.

La otitis media secretora primaria en los cavalier king charles spaniel puede mejorar después de la miringotomía y el lavado; sin embargo, puede reaparecer o requerir lavados repetidos.

El diagnóstico y el tratamiento tempranos de la otitis media o interna pueden dar lugar a la resolución completa de la infección y de los signos clínicos. Sin embargo, en casos graves, crónicos o que no responden, se debe advertir a los propietarios que los déficits neurológicos y la pérdida de audición pueden persistir, incluso si la infección se resuelve.

En perros y gatos, la otitis media puede requerir cirugía (ablación total del conducto auditivo), especialmente si hay bacterias multirresistentes.

Conceptos clave

  • La otitis media y la otitis interna son poco comunes en animales.

  • En los perros, la otitis media y la otitis interna suelen ser el resultado de una otitis externa crónica.

  • El diagnóstico requiere la historia clínica, la exploración otoscópica y física y, si es posible, estudios de imagen avanzados.

  • El tratamiento puede ser difícil y debe dirigirse a tratar infecciones y controlar la inflamación.

Para más información

  • Lorenz MD, Coates JR, Kent M. Handbook of Veterinary Neurology. 5th ed. Elsevier/Saunders; 2011.

  • Miller WH, Griffin CE, Campbell KL. Muller y Kirk's Small Animal Dermatology. 7th ed. Elsevier/Saunders; 2013.

  • Gotthelf LN. Diagnosis and treatment of otitis media in dogs and cats. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2004;34(2):469-487.

  • Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre la otitis media e interna en gatos, y .