VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Estreñimiento, obstrucción y megacolon en pequeños animales

PorAllison Collier, DVM, DACVIM, Ontario Veterinary College, University of Guelph
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
v3266366_es

El estreñimiento es común en pequeños animales, particularmente en gatos. Se caracteriza por una defecación dolorosa o ausente y un colon impactado en la exploración física y las radiografías. Agregar o cambiar la dieta suele tener éxito. Sin embargo, en los casos más graves son necesarios los enemas. Cuando el colon está irreversiblemente distendido e hipomótil (megacolon), puede ser necesaria la cirugía.

El estreñimiento es la evacuación poco frecuente o difícil de las heces, que suelen estar secas y duras. El estreñimiento es un problema clínico común en pequeños animales. En la mayoría de los casos, el problema se corrige fácilmente; sin embargo, en los animales más debilitados, los signos clínicos que lo acompañan pueden ser graves. Las heces permanecen en el colon más tiempo, se resecan, endurecen y son más difíciles de eliminar.

El esteñimiento crónico es un estreñimiento intratable, caracterizado por la incapacidad para evacuar la masa de heces secas y duras. Esto puede derivar en una impactación fecal que se extiende desde el recto hasta la válvula ileocólica.

El megacolon es una afección patológica de hipomotilidad y dilatación del intestino grueso, que produce estreñimiento e impactación fecal.

Etiología y fisiopatología del estreñimiento, la obstrucción y el megacolon en pequeños animales

Las ondas peristálticas son responsables del movimiento aboral del material fecal dentro del colon.

Las ondas migratorias gigantes que se producen intermitentemente a lo largo del día desplazan este material más lejos y más rápidamente. Estas ondas constituyen el reflejo gastrocólico y se suelen producir tras la ingestión de comida. La reducción o la pérdida de estas ondas pueden contribuir a la obstipación.

Del mismo modo, un aumento en la actividad de las ondas de segmentación puede predisponer a los animales al estreñimiento. Sin embargo, la dieta es el factor local más importante que afecta a la función colónica.

Los gatos mayores con sobrepeso (con poca contracción muscular colónica), los gatos con enfermedad renal crónica (que están crónicamente deshidratados) y aquellos con episodios previos de estreñimiento tienen un mayor riesgo de estreñimiento.

El estreñimiento crónico puede ser debido a factores intraluminales, extraluminales o intrínsecos (es decir, neuromusculares).

La obstrucción intraluminal es la más común. La obstrucción intraluminal se desarrolla por la incapacidad de expulsar materia mal digerida, a menudo firme (p. ej., pelo, huesos, arena) mezclada con heces, y es secundaria a la ingesta insuficiente de agua (como ocurre en gatos con enfermedad renal crónica) o a la renuencia a defecar (debido a estrés, caja de arena sucia, dolor o un tumor). Una estenosis colónica también podría provocar obstrucción intraluminal.

La obstrucción extraluminal puede estar causada por la compresión del colon o del recto a partir de una entrada pélvica estrecha (causada por fracturas pélvicas mal curadas, aumento de tamaño de los nódulos linfáticos sublumbares o de la próstata, o estenosis colónica).

Finalmente, algunos animales (normalmente los gatos) con estreñimiento crónico pueden presentar megacolon, probablemente causado por una lesión del lecho neuromuscular del colon. A menudo, la etiología del megacolon no se llega a diagnosticar.

Otras enfermedades que afectan el control neuromuscular del colon y del recto son el hipotiroidismo, la disautonomía, las lesiones de la médula espinal (p. ej., la malformación sacra de los Manx) o de los nervios pélvicos, la hipopotasiemia y la hipercalciemia. Algunos fármacos (p. ej., opioides, diuréticos, antihistamínicos, agentes anticolinérgicos, sucralfato, hidróxido de aluminio, bromuro de potasio, bloqueantes de los canales de calcio) fomentan el estreñimiento por diferentes mecanismos.

Hallazgos clínicos de estreñimiento, obstrucción y megacolon en pequeños animales

Los signos clínicos clásicos del estreñimiento son el tenesmo y la evacuación de heces duras y secas.

Si la eliminación de las heces está dificultada por una próstata o ganglios linfáticos sublumbares agrandados, las heces pueden volverse finas o adoptar una apariencia en «forma de cinta».

La palpación abdominal y la exploración rectal pueden confirmar la presencia de grandes volúmenes de material fecal retenido. Las heces excretadas son a menudo pútridas.

Algunos animales están bastante enfermos y también presentan letargo, depresión, anorexia, vómitos (especialmente los gatos) y malestar abdominal.

Diagnóstico de estreñimiento, obstrucción y megacolon en pequeños animales

  • Anamnesis

  • Exploración física

  • Tacto rectal

  • Diagnóstico por imagen

El estreñimiento se diagnostica en función de los antecedentes de incapacidad para defecar y la presencia de heces retenidas en el colon, palpables en el examen físico o visibles en las radiografías (especialmente en animales obesos).

Una anamnesis completa es esencial para descartar causas iatrogénicas (p. ej., medicación, radiación) y traumatismos previos (p. ej., fractura pélvica).

El tacto rectal, el examen neurológico, los análisis de sangre y las tomas de imágenes diagnósticas (es decir, radiografía, ecografía, colonoscopia) ayudan a descartar causas específicas de estreñimiento. Algunas enfermedades, como el megacolon en gatos, son idiopáticos.

Los antecedentes de malos hábitos alimentarios y la evidencia física de las heces retenidas, confirman el diagnóstico.

La información detallada sobre la duración del estreñimiento y los factores que influyen en él puede ayudar a determinar su causa, al igual que los antecedentes de ingestión de material no digerible, que puede aumentar el volumen fecal o causar dolor que interrumpe el reflejo de defecación.

Otros factores históricos que pueden ser relevantes incluyen cirugía reciente, traumatismo pélvico previo y posiblemente radioterapia.

Debe realizarse una exploración neurológica completa, con especial énfasis en la función de la médula espinal caudal, para identificar las causas neurológicas del estreñimiento (p. ej., lesión de la médula espinal, traumatismo del nervio pélvico y deformidad de la médula espinal sacra en el Manx).

La palpación abdominal y el examen rectal, incluida la evaluación de la próstata y los nódulos linfáticos sublumbares, deben realizarse para determinar la presencia de una hernia perineal, material extraño, dolor o masas.

Las radiografías abdominales simples pueden ayudar a establecer los factores desencadenantes de la retención fecal, evaluar la gravedad del estreñimiento y dar alguna indicación de lo que contienen las heces (p. ej., huesos).

Un enema de bario, una ecografía o una colonoscopia pueden facilitar la demostración de lesiones obstructivas o causas predisponentes del estreñimiento crónico.

En casos de estreñimiento crónico o recidivante, se debe efectuar un hemograma completo, un perfil bioquímico incluida la concentración sérica de T4 (tiroxina), un análisis de orina y una exploración neurológica detallada.

Tratamiento y control del estreñimiento, la obstrucción y el megacolon en pequeños animales

  • Cambios dietéticos

  • Laxantes

  • Enemas

  • Eliminación fecal bajo anestesia

Dependiendo de la causa sospechada de estreñimiento, se pueden recomendar cambios en la dieta, laxantes y un procinético. Los casos más graves o recurrentes de estreñimiento, o los casos de obstrucción, pueden requerir adicionalmente enemas o extracción mecánica de heces bajo anestesia general.

El estreñimiento leve a menudo se puede tratar evitando las desviaciones del régimen prescrito, garantizando el acceso al agua y proporcionando dietas ricas en fibra. Los laxantes en supositorio también pueden ser útiles. Se debe desalentar el uso continuo o prolongado de laxantes, a menos que sea necesario para evitar el estreñimiento recurrente. Los animales afectados deben estar adecuadamente hidratados.

Existen varios supositorios rectales pediátricos para el tratamiento del estreñimiento leve. Incluyen sulfosuccinato de sodio dioctilo (DSS; laxante emoliente), citrato de sodio / lauril sulfoacetato de sodio / glicerol (laxante osmótico), glicerina (laxante lubricante) y bisacodilo (laxante estimulante). El uso de supositorios requiere una mascota dócil y un propietario dispuesto. Los supositorios pueden usarse solos o con laxantes orales.

Los episodios de estreñimiento de moderados a graves o recurrentes, o los casos de obstrucción, podrían requerir la administración de enemas, la extracción manual de las heces impactadas o ambos. Los tipos de enemas incluyen agua tibia del grifo (5-10 mL/kg), solución salina tibia (NaCl al 0,9 %) (5-10 mL/kg) con o sin un jabón suave para actuar como irritante, DSS (5-10 mL/gato), aceite mineral (5-10 mL/gato) o lactulosa (5-10 mL/gato). Las soluciones en enema deben administrarse lentamente a través de un catéter de caucho francés de 10 a 12, o mediante una sonda de alimentación que se pasa por el recto bajo sedación. Se deben evitar los enemas que contengan fosfato en gatos debido a la posibilidad de desarrollar desequilibrios electrolíticos graves e hiperfosfatemia potencialmente mortal y, posteriormente, hipocalciemia, hipernatremia e hiperosmolalidad.

Perlas y trampas

  • Los enemas que contienen fosfato deben evitarse en gatos debido a la posibilidad de que desarrollen desequilibrios electrolíticos graves e hiperfosfatemia potencialmente mortal.

Si los enemas no tienen éxito, puede ser necesaria la extracción manual de las heces impactadas. Después de una rehidratación adecuada, el animal se debe anestesiar con un tubo endotraqueal colocado para evitar la aspiración en caso de que la manipulación colónica induzca el vómito. Para la extracción de todas las heces, pueden ser necesarios 2-3 intentos en el mismo número de días. Las alteraciones de líquidos y electrolitos también deben ser corregidas.

Los laxantes se clasifican en laxantes de volumen, lubricantes, emolientes, osmóticos o estimulantes. La mayoría actúa sobre los agentes de transporte de líquidos y la estimulación motora colónica. Se deben evitar los laxantes en animales deshidratados, ya que pueden empeorar la deshidratación.

Deben incorporarse a la dieta laxantes que aumenten el volumen. Estos productos son suplementos de fibra dietética de polisacáridos y celulosas poco digestibles derivados principalmente de granos de cereales, salvado de trigo y psyllium. Absorben agua, ablandan las heces, añaden volumen, estiran el músculo liso del colon y mejoran la contractilidad. Muchos gatos estreñidos responden a la suplementación dietética con uno de estos productos. Es preferible el uso de fibra dietética, ya que se tolera bien, es más eficaz y más fisiológica que otros laxantes. Existen dietas comerciales con suplementos de fibra, o el dueño de la mascota puede agregar psilio (de 1 a 4 cucharaditas por comida, según el tamaño del animal; por ejemplo, los gatos y los perros pequeños necesitan dosis más bajas), salvado de trigo (de 1 a 2 cucharadas por comida) o calabaza (de 1 a 4 cucharadas por comida) a la comida enlatada. Los animales deben estar bien hidratados antes de comenzar la suplementación con fibra para minimizar el potencial de impactación de fibra en el colon estreñido.

Los laxantes emolientes son detergentes aniónicos que aumentan la miscibilidad del agua y los lípidos en la digestión, con lo que mejora la absorción de lípidos y se dificulta la absorción de agua. El sulfosuccinato de sodio dioctilo (DSS) y el sulfosuccinato de calcio de dioctilo son laxantes emolientes disponibles en forma oral y enema. El docusato de sodio (gatos: cápsula de 50 mg, cada 24 horas; perros: cápsula de 50 mg, 1-4 cada 24 horas) y el docusato de calcio (gatos: cápsula de 50 mg, 1-2 cada 24 horas; perros: cápsula de 50 mg, 2-3 cada 24 horas) son otros ejemplos de laxantes emolientes.

El aceite mineral y el petróleo blanco son laxantes lubricantes que impiden la absorción de agua por el colon y permiten una mayor facilidad del paso fecal. Estos efectos son moderados y los laxantes lubricantes son beneficiosos solo en casos leves de estreñimiento. El uso de aceite mineral debe limitarse a la administración rectal, debido al riesgo de neumonía por aspiración con la administración oral.

Los laxantes hiperosmóticos son polisacáridos que se absorben mal (p. ej., lactulosa líquida 0,5 mL/kg, o cristales de 0,25-0,5 cucharaditas, por vía oral, o en los alimentos, cada 8-12 horas), sales de magnesio (p. ej., citrato de magnesio, hidróxido de magnesio, sulfato de magnesio) y polietilenglicoles.

La lactulosa es el agente más eficaz de este grupo. Los ácidos orgánicos producidos por la fermentación de la lactulosa estimulan la secreción de líquido colónico y la motilidad propulsora. La lactulosa retiene osmóticamente el agua en el intestino para ablandar la materia fecal. También es útil en el manejo de la encefalopatía hepática, ya que disminuye el pH luminal, reduce la producción bacteriana de amoníaco y favorece la formación de iones de amonio que se absorben mal.

También se puede utilizar polietilenglicol 3350 (0,125-0,25 cucharaditas, por vía oral, o en los alimentos, cada 12 horas, ajustado hasta lograr una consistencia de heces blandas).

Los productos laxantes estimulantes (p. ej., bisacodilo [gatos y perros pequeños: 5 mg/animal; perros de tamaño mediano: 10 mg/perro; perros grandes: 15-20 mg/perro]) aumentan la actividad propulsora del intestino. Están contraindicados si existe obstrucción intestinal.

Los procinéticos colónicos (p. ej., cisaprida) aumentan la motilidad de propulsión colónica, activando los receptores de 5-hidroxitriptamina-2A del músculo liso del colon en varias especies. La experiencia anecdótica sugiere que la cisaprida (0,1-0,5 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas) estimula eficazmente la motilidad propulsora colónica en gatos con estreñimiento idiopático leve o moderado. Las dosis más altas (hasta 1 mg/kg) pueden estar indicadas en casos más graves. No se han reportado efectos adversos importantes en gatos tratados con cisaprida en dosis de 0,1-1 mg/kg, por vía oral, cada 8-12 horas. La cisaprida no se fabrica de forma convencional y debe prepararse en EE. UU. Los gatos con estreñimiento de larga duración y megacolon no suelen mejorar con el tratamiento con cisaprida.

Se ha informado que la ranitidina (3,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas) y la nizatidina (2,5-5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas), antagonistas de los receptores 2, estimulan la motilidad colónica mediante la inhibición de la acetilcolinesterasa. Estimulan la motilidad al aumentar la cantidad de acetilcolina disponible para unirse a los receptores colinérgicos muscarínicos del músculo liso.

Para prevenir la recidiva, se recomiendan dietas ricas en fibra, se debe mantener un acceso fácil al agua y permitir oportunidades frecuentes para defecar. Un estudio no controlado demostró que las dietas secas extruidas, enriquecidas con psilio, eran eficaces para tratar la colitis crónica en gatos (1). Los ensayos controlados aleatorios son necesarios antes de recomendar este tipo de dieta de forma rutinaria.

Los casos de obstrucción intraluminal simple por indiscreción alimentaria responden bien a la evacuación intestinal y a la prevención de este hábito en el futuro.

El estreñimiento crónico que no responde al tratamiento médico (p. ej., algunos gatos con megacolon) puede responder a la colectomía subtotal o total. Se puede realizar una colectomía con anastomosis colocolónica, ileocólica o yeyunocólica, según la extensión de la enfermedad. La diarrea de leve a moderada puede persistir durante semanas o meses después de la cirugía, y algunos gatos pueden tener estreñimiento recurrente.

Se ha recomendado la osteotomía pélvica sin colectomía para gatos con consolidación incorrecta de fractura pélvica y megacolon hipertrófico de <6 meses de duración. En estos casos, la hipertrofia patológica puede ser reversible con una osteotomía pélvica temprana.

La colectomía subtotal se recomienda en gatos con fracturas pélvicas, si la hipertrofia y los signos clínicos persisten >6 meses. En estos casos, la hipertrofia va seguida de degeneración muscular y dilatación patológica, y la osteotomía pélvica por sí sola no proporciona alivio del estreñimiento.

Conceptos clave

  • El estreñimiento es frecuente en pequeños animales, especialmente en gatos.

  • El diagnóstico se basa en la anamnesis y el examen físico. Se necesita una anamnesis exhaustiva para descartar causas yatrógenas.

  • El estreñimiento se trata con cambios en la dieta, junto con enemas o extracción mecánica bajo anestesia si es necesario.

Para más información

Referencias

  1. Freiche V, Houston D, Weese H, et al. Uncontrolled study assessing the impact of a psyllium-enriched extruded dry diet on faecal consistency in cats with constipation. J Feline Med Surg. 2011;13(12):903-911. doi:10.1016/j.jfms.2011.07.008