VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Panleucopenia felina

(Enteritis infecciosa felina, enteritis felina por parvovirus)

PorLena DeTar, DVM, MA, DACVPM, DABVP-SMP, Maddie's Shelter Medicine Program
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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La panleucopenia felina es una enfermedad parvovírica altamente contagiosa, a menudo mortal, que afecta a los gatos en todo el mundo. Se caracteriza por depresión, anorexia, fiebre alta, vómitos, diarrea y la consiguiente deshidratación grave. Los gatitos son los más comunes y gravemente afectados; la muerte súbita es común. El diagnóstico suele basarse en la anamnesis y los signos clínicos del paciente, en la prueba ELISA realizada en el paciente, y en la neutrocitopenia y linfocitopenia graves características. El tratamiento sintomático, que incluye fluidoterapia intensiva y tratamiento con antimicrobianos, antieméticos y antihelmínticos, suele ser infructuoso. Sin una desinfección adecuada, el virus sigue siendo viable en el medio ambiente y puede persistir hasta 1 año en condiciones favorables. La vacunación, cuando no se frustra por acción de los anticuerpos maternos, proporciona una inmunidad duradera.

La panleucopenia felina es poco frecuente en la práctica de medicina veterinaria general en muchos países, probablemente como consecuencia de la vacunación generalizada. Sin embargo, las tasas de infección siguen siendo altas en las poblaciones de gatos ferales, callejeros y domésticos, con acceso limitado a la atención preventiva, especialmente en áreas con una gran cantidad de gatitos. Los brotes son relativamente comunes en todo el mundo, en los refugios de animales que albergan gatos, especialmente cuando se aloja a los gatitos en grupos y no se administra la vacunación al llegar (1, 2).

La panleucopenia felina a menudo se conoce como moquillo felino; sin embargo, el virus que causa la enfermedad en el gato no está relacionado con el virus del moquillo canino que afecta a los perros y otros carnívoros.

Etiología, transmisión y patogenia de la panleucopenia felina

El parvovirus felino (FPV; también conocido como virus de la panleucopenia felina o enteritis viral felina) es un virus de ADN monocatenario sin envoltura, estrechamente relacionado con el grupo del parvovirus canino de tipo 2 (CPV-2), que causa enteritis por parvovirus canino. El FPV, el CPV y el virus de la enteritis del visón son miembros de la especie vírica Carnivore protoparvovirus 1.

El FPV puede causar enfermedades en todos los félidos y en algunos miembros de familias emparentadas (por ejemplo, mapache, visón); sin embargo, el FPV no daña a los cánidos. Las cepas de CPV actualmente circulantes (CPV-2a, -2b y -2c) también pueden causar enfermedades clínicamente significativas en gatos domésticos y felinos más grandes; sin embargo, en todo el mundo, el FPV causa sustancialmente más enteritis viral felina que el CPV.

Las vacunas que contienen FPV protegen a los gatos contra la enfermedad causada por el CPV, aunque inducen concentraciones de anticuerpos más bajas contra el CPV que contra la FPV.

En los animales infectados por parvovirus, las partículas virales infecciosas son abundantes durante la fase aguda de la enfermedad en todas las secreciones y excreciones, incluidos vómito, saliva, orina y heces, y pueden detectarse en las heces de los supervivientes hasta 6 semanas después de la recuperación, aunque la mayoría de los pacientes deja de excretar después de 2 semanas.

Debido a que son altamente resistentes a la inactivación, los parvovirus pueden transportarse largas distancias a través de fómites (por ejemplo, ropa, vectores mecánicos, equipos médicos) o persistir en entornos insalubres. Sin embargo, el FPV puede destruirse mediante la exposición a diversos desinfectantes fuertemente oxidantes, incluida una dilución de 1:32 de lejía doméstica (hipoclorito de sodio al 6 %), durante 10 minutos; peroximonosulfato de potasio a una dilución de 1:100, durante 10 minutos; o peróxido de hidrógeno acelerado a una dilución de 1:16, durante 5 minutos. Las superficies y equipos contaminados deben limpiarse a fondo de material orgánico, antes de aplicar desinfectantes, y se debe permitir un tiempo de contacto adecuado para que los desinfectantes funcionen.

Los productos de amonio cuaternario pueden mostrar en la ficha técnica actividad contra los parvovirus; sin embargo, se han mostrado ineficaces en múltiples estudios de campo (3, 4, 5).

Perlas y trampas

  • Los productos de amonio cuaternario pueden mostrar en la ficha técnica actividad contra los parvovirus; sin embargo, se ha demostrado que son ineficaces en múltiples estudios de campo.

Los gatos se infectan por vía oral al estar expuestos a animales infectados, a sus heces y secreciones, así como a fómites y entornos contaminados. El período de incubación suele ser de 2 a 7 días, pero en algunos casos puede ser de hasta 14 días.

Los parvovirus requieren la maquinaria celular del huésped para reproducirse; infect y destruye las células que se dividen activamente en la médula ósea, en los tejidos linfoides y en el epitelio intestinal. En las gatas preñadas, el FPV no solo afecta la salud de la madre, sino que también se transmite transplacentariamente y causa reabsorción embrionaria, momificación fetal, aborto, mortinatos y distocia. La infección durante el período perinatal puede destruir las células cerebelosas o retinianas (en rápida división) de los gatitos, lo que provoca hipoplasia cerebelosa, incoordinación y temblores que persisten de por vida.

El FPV no se elimina después del período clínico inmediato; los gatos que sobreviven a una infección asintomática o a una enfermedad aguda, o que responden a la vacunación, desarrollan respuestas inmunitarias sólidas y protectoras que pueden durar toda la vida.

Hallazgos clínicos de la panleucopenia felina

Los gatos adultos no vacunados con sistemas inmunitarios competentes suelen sobrevivir a las infecciones asintomáticas o de bajo nivel de panleucopenia felina (6), aunque las tasas de mortalidad y morbilidad en este grupo no están bien documentadas. Los gatos que desarrollan signos clínicos de enteritis viral suelen tener entre 4 semanas y 2 años de edad (2).

Los casos hiperagudos son comunes en gatitos que se encuentran al aire libre o que viven en refugios y criaderos, donde la muerte súbita puede ser el primer signo clínico observado.

Los casos agudos muestran fiebre alta (40-41,7 °C), depresión, deshidratación grave que conduce al choque y anorexia completa. Los vómitos, que generalmente se desarrollan de 1 a 2 días después de la aparición de la fiebre, suelen ser biliosos y no están relacionados con la alimentación. En algunos casos puede haber hipersalivación, asociada con náuseas y dolor abdominal. A diferencia de los casos de enteritis parvoviral canina, en las infecciones por panleucopenia felina no siempre hay diarrea y, si la hay, no suele contener sangre. Junto con el choque séptico y la coagulación intravascular diseminada, se desarrollan hipotermia e hipoglucemia.

La exploración física revela de forma característica depresión grave, deshidratación y, en ocasiones, dolor abdominal. La palpación abdominal, que puede inducir el vómito de forma inmediata, puede revelar asas intestinales engrosadas y nódulos linfáticos mesentéricos agrandados.

La duración del cuadro agudo por FPV rara vez es >5-7 días; la mediana de supervivencia, tras el ingreso hospitalario, se sitúa en torno a los 3 días (7). Con frecuencia, en una camada afectada desarrollará signos clínicos graves un gatito tras otro durante un período de varios días.

Lesiones

Por lo general, se observan pocas lesiones macroscópicas con la panleucopenia felina, aunque la deshidratación y la anorexia suelen ser marcadas.

En la necropsia, las asas intestinales podrían estar segmentariamente dilatadas y tener paredes hiperémicas engrosadas. Pueden haber petequias o equimosis en las superficies serosas intestinales.

Desde un punto de vista histológico, las criptas intestinales suelen estar dilatadas y contener restos de células epiteliales necróticas desprendidas. Es posible que se presente disminución y fusión de las vellosidades intestinales. Los cuerpos de inclusión intranucleares eosinofílicos son evidentes solo ocasionalmente en muestras fijadas en formol. La destrucción viral de los leucocitos puede dar lugar a una notable falta de infiltración de células linfocíticas o inflamatorias en las paredes intestinales (8).

Los gatitos infectados perinatalmente pueden tener un cerebelo notablemente pequeño.

Diagnóstico de la panleucopenia felina

  • Signos clínicos.

  • Antígeno del parvovirus mediante ELISA

  • CBC o frotis de sangre

En un gato adulto joven o no vacunado, con antecedentes de exposición plausible y signos clínicos compatibles, se puede hacer un diagnóstico provisional de panleucopenia felina.

Los resultados positivos del ELISA de parvovirus (que detecta el antígeno del FPV en vómitos, heces o hisopo rectal) respaldan firmemente el diagnóstico de panleucopenia y puede realizarse después de la muerte. La sensibilidad de las pruebas inmediatas para la FPV es del 50 al 80 %, dependiendo de la carga de excreción viral, que puede ser intermitente. El vómito, si está disponible, podría ser un medio más fiable, para detectar el antígeno de la FPV, que el hisopado rectal. Tanto los cambios de color fuertes como los débiles deben considerarse resultados positivos (9, 10).

Los resultados negativos de las pruebas en gatitos con signos clínicos típicos deben confirmarse con pruebas posteriores. Aunque la vacunación puede causar resultados falsos positivos en los primeros 14 días, la especificidad del ELISA es generalmente muy alta (94-100 %) (9, 10).

La confirmación de los resultados del ELISA, o del diagnóstico provisional, se puede realizar si se detecta una fracción de WBC visualmente disminuida en un frotis de sangre o la presencia de leucocitopenia en un CBC. La neutrocitopenia se desarrolla antes de la linfocitopenia, y los recuentos totales de WBC <2000 células/μL se asocian con un pronóstico desfavorable.

En gatos que progresan hacia una CID, puede haber trombocitopenia. En gatos que se recuperan de una infección, puede producirse neutrofilia de rebote con un marcado desplazamiento a la izquierda.

El diagnóstico diferencial incluye otras causas de depresión profunda, leucopenia y signos gastrointestinales. Se debe considerar la salmonelosis, la peritonitis infecciosa felina, la toxoplasmosis, el choque séptico y el parasitismo GI grave.

En el caso de los gatos adultos vacunados con infección por FPV clínicamente manifiesta, se debe investigar la posibilidad de infección simultánea por el virus de la leucemia felina (FeLV). Las infecciones por FPV son más graves en gatos con otras enfermedades virales o parasitarias concurrentes. Debido a la alta tasa de mortalidad del FPV, los brotes de gatos que viven en comunidades pueden confundirse con un envenenamiento masivo.

Tratamiento, prevención y pronóstico de la panleucopenia felina

  • Tratamiento sintomático, líquidos IV, antieméticos y antimicrobianos

  • Vacunación

El tratamiento exitoso de los casos agudos de panleucopenia felina es difícil. Cuando la enfermedad es grave, los recursos son escasos o el riesgo de propagación a poblaciones vulnerables es alto, el mal pronóstico de la supervivencia y la preocupación por el bienestar del paciente deben llevar a plantearse seriamente la eutanasia humanitaria.

Cuando se elige el tratamiento, la fluidoterapia vigorosa y los cuidados de enfermería de apoyo brindan la mejor oportunidad de supervivencia.

Los gatos gravemente afectados suelen presentar alteraciones electrolíticas (especialmente hipopotasiemia), hipoglucemia, hipoproteinemia, anemia e infecciones bacterianas secundarias oportunistas. La anticipación de estas posibilidades, el monitoreo riguroso y la intervención rápida pueden mejorar el resultado.

En casos leves seleccionados apropiadamente, el tratamiento ambulatorio con líquidos subcutáneos, antimicrobianos y antieméticos puede ser exitoso. Siempre que se elija el tratamiento, es esencial prestar mucha atención a la bioseguridad en la clínica y el hogar.

La administración de soluciones IV equilibradas de cristaloides isotónicos (por ejemplo, solución de Ringer lactato [LRS] con ) para el reemplazo y mantenimiento del déficit de líquidos es la base del tratamiento para gatos y gatitos en estado de choque.

Se pueden agregar vitaminas B a la infusión de líquidos.

En caso de hipoglucemia, se puede administrar dextrosa al 2,5-5 % en líquidos IV (por ejemplo, agregando de 2 a 4 mL de solución concentrada de dextrosa al 50 % [500 mg/mL] a 20 mL de LRS para la infusión mediante bomba de líquidos) hasta alcanzar la normoglucemia.

Además de la infusión de cristaloides, la transfusión de plasma fresco congelado puede ayudar a mantener la presión oncótica plasmática, aportar factores de coagulación y suministrar algunos anticuerpos anti-FPV. Para los gatos con anemia grave, se prefiere la sangre completa.

La terapia antiemética proporciona alivio al paciente y permite una alimentación enteral más temprana de alimentos blandos y de fácil digestión. El maropitant (1 mg/kg, SC o IV, cada 24 horas) es el antiemético de primera elección debido a su seguridad, eficacia y posibles efectos analgésicos. En gatos gravemente afectados, el maropitant puede combinarse con ondansetrón (0,5 mg/kg, IV, de forma intermitente, o seguido de 0,5 mg/kg/hora como infusión de velocidad constante).

El tratamiento antimicrobiano parenteral de amplio espectro está indicado en todos los gatos con signos clínicos, para contrarrestar la translocación bacteriana gastrointestinal. A la hora de seleccionar los antimicrobianos, los anaerobios y los aerobios gramnegativos son las bacterias más importantes a las que hay que dirigirse en la infección relacionada con la panleucopenia felina. Deben evitarse los fármacos nefrotóxicos, como los aminoglucósidos, hasta que se haya corregido por completo la deshidratación.

Frecuentemente, se usan penicilinas potenciadas, combinadas con fluoroquinolonas o cefalosporinas de tercera generación. Por ejemplo, se podría administrar ampicilina/sulbactam (10-20 mg/kg, IV, cada 6-8 horas) en combinación con marbofloxacino (2,75-5,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas). Opcionalmente, se puede administrar cefovecina (8 mg/kg, SC, una sola vez) a los pacientes ambulatorios.

El parasitismo intestinal complica con frecuencia la panleucopenia felina, especialmente en refugios, por lo que se debe iniciar el tratamiento con antihelmínticos de amplio espectro una vez que se controlan los vómitos.

La alimentación (pequeñas cantidades con frecuencia) debe iniciarse lo antes posible, incluso ante vómitos leves, intermitentes y persistentes. La alimentación promueve la cicatrización de la mucosa gastrointestinal y el restablecimiento de una barrera mucosa eficaz.

Se han anunciado varias terapias costosas dirigidas al sistema inmunitario, a día de hoy de eficacia escasamente probada. Estas son el interferón Ω felino recombinante, que no ha demostrado ser eficaz en ensayos de campo (7, 11), y la filigrastina (Neupogen), para la cual solo existe un estudio de caso no controlado, y no existen estudios revisados por pares.

La inmunoterapia pasiva, que utiliza suero inmunitario de gatos vacunados o un producto comercial derivado de caballos, se practica ampliamente en algunos países; sin embargo, la evidencia de su eficacia no está bien documentada. Un anticuerpo monoclonal patentado contra el parvovirus canino ha demostrado ser prometedor para el tratamiento de la enfermedad parvoviral en perros, pero no se ha probado formalmente en gatos (12).

Excelentes vacunas subcutáneas de virus vivo modificado (MLV), que proporcionan una inmunidad completa y duradera, están ampliamente disponibles para la prevención de la panleucopenia felina. Se prefieren las vacunas inactivadas, administradas con refuerzos adecuados, para las gatas preñadas en hogares de bajo riesgo, ya que probablemente contribuyen a una sólida transferencia pasiva de inmunidad a los gatitos. En refugios, rescates o comunidades de alto riesgo, los beneficios de la vacunación con MLV a menudo superan los riesgos potenciales asociados con la vacunación durante el embarazo, la enfermedad o la inmunodepresión (1).

En los hogares de bajo riesgo y para los gatitos de gatas vacunadas, la World Small Animal Veterinary Association (WSAVA, Asociación Mundial de Veterinarios de Animales Pequeños), la American Animal Hospital Association (AAHA, Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales) y la Feline Veterinary Medical Association (FVMA, Asociación Médica Veterinaria Felina, anteriormente American Association of Feline Practitioners [Asociación Estadounidense de Practicantes Felinos]) recomiendan la vacunación de rutina. Las Pautas de Vacunación Felina de la AAHA/AAFP de 2020 recomiendan comenzar la vacunación a las 6 semanas, con revacunación cada 3 a 4 semanas, hasta las 16-20 semanas de edad. Esta práctica da tiempo para que los anticuerpos maternos disminuyan, y aumenta las posibilidades de una inmunización exitosa.

Se debe considerar la revacunación entre los 6 meses y el año de vida. Después de eso, los gatos deben volver a vacunarse contra el FPV cada 3 años.

En entornos de alto riesgo, gatos comunitarios o refugios, AAHA/FVMA, WSAVA y la Asociación de Veterinarios de Refugios (Association of Shelter Veterinarians, ASV) recomiendan la vacunación MLV para todos los gatos, inmediatamente después de su llegada e, idealmente, de nuevo 2 semanas después. A partir de las 4 semanas de edad, los gatitos deben ser vacunados cada 2 semanas mientras estén en el refugio, hasta que tengan 20 semanas de edad.

Cuando hay un brote, la vacunación rápida con MLV de toda la población de gatos es una parte clave de cualquier respuesta. Incluso una respuesta inmunitaria incompleta antes de la exposición puede mejorar las posibilidades de supervivencia (13).

Hay kits de prueba de concentración de anticuerpos circulantes contra el FPV disponibles comercialmente. Estas pruebas se pueden utilizar como alternativa a las vacunaciones programadas repetidas en gatos adultos y pueden ser útiles en la evaluación del riesgo de la población durante los brotes.

El pronóstico para los gatos con panleucopenia aguda es malo; para los gatos con panleucopenia felina hospitalizados para recibir tratamiento complementario, se han reportado tasas de supervivencia del 20-51 % (6, 7). Estas tasas no incluyen los casos que murieron de manera súbita. En comparación, las tasas de supervivencia reportadas para cachorros hospitalizados por tratamiento de la enteritis por CPV son de hasta un 90 % (o del 80 % para aquellos tratados de forma ambulatoria) (14).

Los indicadores de mal pronóstico en gatos con panleucopenia son hipotermia, bajo peso corporal, leucopenia grave, trombocitopenia, hipoproteinemia e hipopotasiemia. Los indicadores de buen pronóstico son la restauración de los valores de WBC y el retorno del apetito.

Conceptos clave

  • La panleucopenia felina es una enfermedad viral altamente contagiosa, a menudo mortal, de los gatos jóvenes.

  • Los signos clínicos de la FPV son fiebre, depresión profunda, choque, vómitos y anorexia. Algunos gatos mueren de forma aguda, mientras que otros se ven afectados de forma leve o asintomática.

  • El diagnóstico está respaldado por una semiótica compatible (joven, no vacunado, alojado en grupo), hallazgos clínicos, resultados positivos de la prueba ELISA y presencia de leucocitopenia.

  • El tratamiento complementario incluye fluidoterapia y la administración de antieméticos, antimicrobianos y antihelmínticos.

  • Las vacunas eficaces están ampliamente disponibles para una prevención casi completa.

Para más información

Referencias

  1. DeTar L, Doyle E, O'Quin J, et al. Association of Shelter Veterinarians guidelines for standards of care in animal shelters. J Shelter Med Community Anim Health. 2022;1(S1):29-37. doi:10.56771/ASVguidelines.2022

  2. Rehme T, Hartmann K, Truyen U, Zablotski Y, Bergmann M. Feline panleukopenia outbreaks and risk factors in cats in animal shelters. Viruses. 2022;14(6):1248. doi:10.3390/v14061248

  3. Eleraky NZ, Potgieter LND, Kennedy MA. Virucidal efficacy of four new disinfectants. J Am Anim Hosp Assoc. 2002;38(3):231-234. doi:10.5326/0380231

  4. Omidbakhsh N, Sattar SA, Broad-spectrum microbicidal activity, toxicologic assessment, and materials compatibility of a new generation of accelerated hydrogen peroxide-based environmental surface disinfectant. Am J Infect Control. 2006;34(5):251-257. doi:10.1016/j.ajic.2005.06.002

  5. Kennedy, MA, Mellon VS, Caldwell G, Potgieter LN. Virucidal efficacy of the newer quaternary ammonium compounds. J Am Anim Hosp Assoc. 1995;31(3):254-28. doi:10.5326/15473317-31-3-254

  6. Kruse BD, Unterer S, Horlacher K, Sauter-Louis C, Hartmann K. Prognostic factors in cats with feline panleukopenia. J Vet Intern Med. 2010;24(6):1271-1276. doi:10.1111/j.1939-1676.2010.0604.x

  7. Porporato F, Horzinek MC, Hofmann-Lehmann R, et al. Survival estimates and outcome predictors for shelter cats with feline panleukopenia virus infection. J Am Vet Med Assoc. 2018;253(2):188-195. doi:10.2460/javma.253.2.188

  8. Barrs VR. Feline panleukopenia: a re-emergent disease. Vet Clin North Am Small Anim Pract. 2019;49(4):651-670. doi:10.1016/j.cvsm.2019.02.006

  9. Neuerer FF, Horlacher K, Truyen U, Hartmann K. Comparison of different in-house test systems to detect parvovirus in faeces of cats. J Feline Med Surgery. 2008;10(3):247-251. doi:10.1016/j.jfms.2007.12.001

  10. Jacobson LS, Janke KJ, Giacinti J, Weese JS. Diagnostic testing for feline panleukopenia in a shelter setting: a prospective, observational study. J Feline Med Surgery. 2021;23(12):1192-1199. doi:10.1177/1098612X211005301

  11. Paltrinieri S, Crippa A, Comerio T, Angioletti A, Roccabianca P. Evaluation of inflammation and immunity in cats with spontaneous parvovirus infection: Consequences of recombinant feline interferon-omega administration. Vet Immunol Immunopathol. 2007;118(1-2):68-74. doi:10.1016/j.vetimm.2007.04.007

  12. Larson L, Miller L, Margiasso M, et al. Early administration of canine parvovirus monoclonal antibody prevented mortality after experimental challenge. J Am Vet Med Assoc. 2024;262(4):506-512. doi:10.2460/javma.23.09.0541

  13. Larson LJ, Schultz RD. Effect of vaccination with recombinant canine distemper virus vaccine immediately before exposure under shelter-like conditions. Vet Ther. 2006;7(2):113-118.

  14. Venn EC, Preisner K, Boscan PL, Twedt DC, Sullivan LA. Evaluation of an outpatient protocol in the treatment of canine parvoviral enteritis. J Vet Emerg Crit Care (San Antonio). 2017;27(1):52-65. doi:10.1111/vec.12561