VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Trastornos laríngeos en animales

PorMaureen H. Kemp, BVMS, PhD, Calcoed Vets Limited, Holywell, UK
Revisado/Modificado Modificado mar 2025
v3292921_es

Los trastornos laríngeos se caracterizan por estridor y, generalmente, pueden provocar la muerte si no se tratan. Según la afección específica, puede estar indicado un tratamiento médico o quirúrgico y, en casos de deterioro grave de las vías respiratorias, puede ser necesaria una traqueostomía de urgencia. El diagnóstico presuntivo se basa, en gran medida, en los signos clínicos, mientras que el diagnóstico definitivo se basa en el examen directo o endoscópico de la laringe.

La laringitis, una inflamación de la mucosa o de los cartílagos laríngeos, puede producirse por una infección de las vías respiratorias superiores o irritación directa por inhalación de polvo, humo o gases irritantes, cuerpos extraños o traumatismos por intubación, vocalización excesiva o lesiones causadas por cuerdas o dispositivos de sujeción (en animales de producción).

La laringitis puede presentarse junto con varias enfermedades en los animales, entre ellas:

El edema de la mucosa y submucosa de la laringe suele ser una parte integral de la laringitis y, si es grave, la hendidura glótica puede estar obstruida. El edema también puede ser consecuencia de alergia, inhalación de agentes irritantes o cirugía en la zona circundante. Es probable que la intubación, especialmente cuando se intenta con una inducción inadecuada o una técnica deficiente, provoque edema laríngeo.

Los perros braquicéfalos y obesos y los que presentan parálisis laríngea desarrollan edema laríngeo y laringitis durante el jadeo intenso o el esfuerzo respiratorio en episodios de excitación o hipertermia. En el ganado bovino, se ha observado edema laríngeo en el carbunco sintomático, urticaria, enfermedad del suero y anafilaxia. En los cerdos, puede darse como parte de la enfermedad de los edemas.

La condropatía laríngea es una afección supurante de la matriz del cartílago, que afecta principalmente a los cartílagos aritenoides. Se cree que es resultado de una infección microbiana, generalmente como secuela tras inhalar sustancias irritantes o sufrir un traumatismo en la zona. En los herbívoros, el traumatismo puede producirse cuando se administran medicamentos en forma de bolo o bebida o por la ingestión de alimentos ásperos; en los perros, los traumatismos pueden producirse por palos o cuerpos extraños.

La condropatía laríngea se caracteriza por necrosis y ulceración de la mucosa laríngea (por encima o caudalmente a las cuerdas vocales) y por abscesificación dentro del cartílago aritenoides. Al inicio, con frecuencia se presenta inflamación laríngea aguda. Más tarde, el agrandamiento progresivo de los cartílagos suele provocar una obstrucción fija de las vías respiratorias superiores (presente en la inhalación y la exhalación), con ruido audible al respirar y disminución de la tolerancia al ejercicio.

La condropatía laríngea se da en caballos, ovejas y vacas, con mayor frecuencia en machos jóvenes. Las ovejas Texel y las vacas Azul Belga están predispuestas a esta afección. Las úlceras laríngeas por contacto son frecuentes en el ganado vacuno joven de cebadero y muchas veces producen laringitis necrótica y condropatía.

Hallazgos clínicos de los trastornos laríngeos en animales

La tos es el signo clínico principal de laringitis cuando el edema es leve y no hay afectación de los tejidos laríngeos más profundos. La tos es áspera, seca y breve al principio, pero luego se vuelve suave y húmeda, y puede ser muy dolorosa. Puede estar inducida por la presión sobre la laringe, la exposición al aire frío o polvoriento, la ingestión de alimentos groseros o agua fría, o los intentos de administrar medicamentos.

Puede haber evidencia de cambios vocales, especialmente en pequeños animales. El estridor puede ser el resultado de la hinchazón y disminución del movimiento de los cartílagos aritenoides en la condropatía laríngea. Puede haber halitosis y respiración dificultosa y ruidosa, y el animal puede estar de pie, cabizbajo y con la boca abierta. La deglución es difícil y dolorosa.

Los signos clínicos sistémicos suelen atribuirse a la enfermedad primaria, como en la rinotraqueítis infecciosa bovina, en la que pueden presentarse fiebres de 40,5 °C. Los signos clínicos sistémicos secundarios, causados por la inapetencia y la deshidratación, se hacen evidentes rápidamente. Puede producirse la muerte por asfixia, especialmente si el animal ha realizado un esfuerzo.

En cuestión de horas, puede desarrollarse edema laríngeo, caracterizado por un mayor esfuerzo inspiratorio y estridor. La frecuencia respiratoria puede hacerse más lenta a medida que aumenta el esfuerzo para respirar. Las mucosas visibles son cianóticas, aumenta el pulso y se eleva la temperatura corporal. Los caballos pueden sudar profusamente. Los perros con obstrucciones de las vías respiratorias conductoras (que calientan y humedecen el aire cuando se desplaza hacia los pulmones) pueden presentar alteraciones extremas de la termorregulación en climas cálidos. La hipertermia notable no es infrecuente. Los animales con obstrucción notable no tratados pueden finalmente colapsar y presentar signos de edema pulmonar.

Diagnóstico de los trastornos laríngeos en animales

  • Signos clínicos.

  • Laringoscopia

El diagnóstico provisional de trastorno laríngeo se basa en los signos clínicos, la auscultación de la región laríngea y el empeoramiento del estridor por palpación laríngea.

El diagnóstico definitivo requiere una laringoscopia. En caballos y bovinos conscientes, se introduce un endoscopio flexible por la nariz, generalmente después de la sedación. En perros y gatos, normalmente se requiere anestesia o analgesia. La anamnesis y los signos clínicos del animal suelen permitir que se identifique rápidamente la enfermedad primaria y la afectación laríngea asociada.

La parálisis laríngea bilateral, los abscesos laríngeos, los traumatismos faríngeos, la celulitis y los abscesos o masas retrofaríngeos pueden causar signos clínicos similares.

Tratamiento de los trastornos laríngeos en animales

  • Esteroides o AINE

  • Evitar el esfuerzo y el estrés

  • +/- Antimicrobianos

  • +/- Cirugía

La identificación y el tratamiento de la enfermedad primaria son esenciales al tratar un trastorno laríngeo. En la obstrucción laríngea, se debe colocar inmediatamente un tubo de traqueostomía. Si no es posible hacerlo, se puede introducir un tubo flexible a través de la glotis para establecer la permeabilidad de las vías respiratorias.

Se deben administrar corticoesteroides para disminuir el efecto obstructivo de las hinchazones inflamatorias. También es necesaria la administración simultánea de antimicrobianos sistémicos. Cuando no sea posible usar corticoesteroides, se pueden administrar AINE. La administración de fármacos diuréticos (p. ej., furosemida) puede estar indicada para tratar el edema laríngeo y el edema pulmonar, si los hubiese.

Los procedimientos paliativos para acelerar la recuperación y garantizar la comodidad incluyen la inhalación de aire humidificado, el confinamiento en un ambiente cálido y limpio, la alimentación con alimentos blandos o líquidos, y la prevención de la exposición al polvo. La tos puede tratarse con preparaciones antitusivas, mientras que las infecciones bacterianas pueden controlarse con antimicrobianos. El control del dolor mediante un uso prudente de analgésicos, especialmente en gatos, permite que el animal coma, lo que favorece la recuperación.

La aritenoidectomía es un remedio eficaz para la condropatía laríngea en caballos.

Las traqueolaringotomías y las traqueostomías permanentes se han utilizado con éxito para salvar ganado vacuno y ovino con condropatía laríngea. Sin embargo, estos procedimientos conllevan un gran riesgo anestésico. Una alternativa médica para los rumiantes es el tratamiento antimicrobiano prolongado con un antimicrobiano capaz de penetrar en el cartílago, como el florfenicol (40 mg/kg, SC, en el cuello, una vez; puede ser necesario repetirlo en 3-4 días) o la tulatromicina (2,5 mg/kg, SC, una vez; puede ser necesario repetirla en 4-5 días), más corticoesteroides iniciales de acción corta como la dexametasona (0,2 a 0,5 mg/kg, IV o IM, cada 24 horas durante 3-5 días).

Conceptos clave

  • Los trastornos laríngeos necesitan un tratamiento rápido, incluidos el reconocimiento y el tratamiento del problema subyacente.

  • Para el diagnóstico definitivo, se requiere un examen directo de la laringe con un laringoscopio o un endoscopio.

  • Los medicamentos antiinflamatorios son clave para el tratamiento.