VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Trastornos esqueléticos no infecciosos en aves de producción

PorArnaud J. Van Wettere, DVM, PhD, DACVP, College of Veterinary Medicine, Utah State University
Revisado/Modificado Modificado abr 2025
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Deformidades rotacionales y angulares de las patas en aves de producción

Las deformidades rotacionales y angulares de las patas en las aves de producción con frecuencia se interpretan como problemas específicos del lote. Las anomalías más comunes se observan en la extremidad distal e implican desviación lateral o medial, o rotación externa. La deformación en valgo (vea la ) es más común que la deformación en varo.

La deformación rotacional o angular puede afectar a una o ambas patas. La desviación en valgo o varo de la articulación intertarsal es la deformación más común en pollos de engorde y predispone al deslizamiento del tendón gastrocnemio. Los machos se ven afectados más comúnmente. La deformación en varo/valgo es menos frecuente en los pavos que en los pollos. Las aves con una deformación grave, especialmente si están afectadas ambas patas, mueren de inanición y deshidratación porque no pueden llegar a los comederos.

La rotación del tibiotarso se observa con más frecuencia en los pavos que en los pollos. También se produce en otras aves, como las gallinas de Guinea y las ratites. La rotación del tibiotarso se produce en las diáfisis sin o con deformación mínima en varo o valgo. Se pueden ver afectadas una o ambas patas. Las patas afectadas se extienden lateralmente y el tarsometatarso se gira.

La patogenia de la deformación de la pata no está bien definida. La deformidad puede ser una consecuencia del raquitismo a una edad más temprana. La mala mineralización del hueso, como ocurre en el raquitismo, incrementa el potencial para que los huesos se deformen y, con ello, la incidencia y gravedad de las deformidades. Las deformidades óseas también pueden deberse a condrodistrofia secundaria a deficiencias nutricionales (por ejemplo, insuficiencia de colina, biotina, piridoxina, ácido fólico); vea los Requisitos nutricionales de las aves de producción.

En razas predispuestas a deformidades, se puede reducir la incidencia frenando la tasa de crecimiento a una edad temprana mediante la restricción de alimento o la modificación de los programas de iluminación.

Durante el desarrollo se produce una rotación tibiotarsal externa excesiva, pero la patogenia no se conoce bien. Se cree que están implicados factores genéticos, nutricionales y de manejo.

En lotes comerciales, se recomienda el sacrificio de las aves que no pueden caminar adecuadamente para acceder a la comida y al agua. En aves de compañía u otras aves valiosas, se pueden realizar vendajes (cuando se detecta la enfermedad a tiempo) e intervenciones quirúrgicas. La prevención se centra en la selección genética, las condiciones de alojamiento adecuadas y la gestión de la alimentación para evitar una tasa de crecimiento demasiado rápida.

Espondilopatías en aves de producción

Espondilolistesis (síndrome de espalda torcida) en aves de producción

La espondilolistesis (“síndrome de espalda torcida”) es un trastorno del desarrollo que da lugar a la rotación de la vértebra torácica libre (T4) con desplazamiento ventral del extremo craneal y superposición del extremo caudal, lo que provoca compresión de la médula espinal y paresia o parálisis posterior (vea la ).

La espondilolistesis es la deformidad más común de la columna vertebral, pero la incidencia es baja. La enfermedad es más habitual en pollos de engorde, pero también ocurre ocasionalmente en pavos y otras aves. Las hembras están afectadas con mayor frecuencia que los machos. Los antecedentes genéticos y la tasa de crecimiento influyen en este trastorno del desarrollo.

Los signos clínicos de la espondilolistesis suelen aparecer en pollos de engorde de 2 a 8 semanas de edad. Los pollos afectados se sientan sobre los corvejones o la cola con las patas extendidas hacia fuera o acostados de lado, incapaces de mantenerse en pie. La espondilolistesis debe diferenciarse de la escoliosis, que generalmente no causa signos clínicos, y de la osteomielitis vertebral, que produce signos clínicos similares.

La deformación de la columna vertebral puede palparse en la necropsia. El diagnóstico se realiza mejor mediante la evaluación de una sección sagital de la columna vertebral en la necropsia. Se recomienda sacrificar a las aves que no pueden caminar y no pueden acceder a la comida ni al agua, y que morirán de inanición o deshidratación.

Otras espondilopatías en aves de producción

Las deformidades vertebrales o los desplazamientos (espondilopatías) como la lordosis, la escoliosis (vea la ) y la cifosis son malformaciones frecuentes del desarrollo de la columna vertebral, particularmente en el notarium y a nivel de la vértebra torácica libre o flotante. Los pollos de engorde son los más comúnmente afectados. La genética, la tasa de crecimiento y la nutrición influyen en estos trastornos del desarrollo.

Discondroplasia en aves de producción

Las lesiones discondroplásicas son masas de cartílago avascular que se extienden desde el cartílago de crecimiento hasta la metáfisis. Se atribuyen al fallo de una hipertrofia adecuada de los condrocitos, a la falta de penetración vascular en el cartílago fisiológico y al fallo de la osificación endocondral. Esto da lugar a un engrosamiento focal del cartílago de crecimiento y se observa con mayor frecuencia en el tibiotarso proximal (condrodisplasia tibial; consulte de condrodisplasia tibial). La condrodisplasia se puede desarrollar en otros huesos, como el fémur proximal y distal, y el tarsometatarso.

La mayoría de las aves no muestran signos clínicos de condrodisplasia. Las lesiones graves en el tibiotarso proximal pueden asociarse a una reticencia al movimiento, a un agrandamiento de la articulación de la rodilla, a un arqueamiento anterior del tibiotarso y, en raras ocasiones, a fracturas distales al tapón cartilaginoso. La etiología de la condrodisplasia tibial sigue siendo poco conocida. La enfermedad afecta a pollos de engorde, pavos y patos.

Los factores que influyen en la incidencia y la gravedad de la condrodisplasia son los siguientes:

  • Selección genética.

  • Crecimiento rápido.

  • Desequilibrio nutricional de la relación calcio/fósforo.

  • Acidosis metabólica por exceso de cloruro en el alimento.

  • Desequilibrio ácido-base.

  • Deficiencia de cobre.

  • Contaminación del alimento por micotoxinas de Fusarium spp.

  • Cantidad de cisteína y homocisteína en la dieta.

  • Exposición a fungicidas de ditiocarbamato y ciertos antibióticos (por ejemplo, salinomicina).

La prevención se enfoca en la calidad adecuada del alimento y su manejo para evitar una tasa de crecimiento demasiado rápida. La suplementación con vitamina D disminuye la incidencia de condrodisplasia.

Raquitismo en aves de producción

El raquitismo se desarrolla en aves en crecimiento debido a la deficiencia de vitamina D, calcio o fósforo o a un desequilibrio en la relación de calcio/fósforo. Los desequilibrios o deficiencias pueden ser el resultado de una nutrición inadecuada o una enfermedad intestinal con hipoabsorción. En el raquitismo, la osificación endocondral anómala con falta de mineralización conduce a una formación ósea defectuosa, huesos largos y flexibles con las subsiguientes deformidades óseas (p. ej., varo, valgo) y fracturas. Las lesiones son más prominentes en las zonas de crecimiento rápido (por ejemplo, huesos largos, costillas; consulte la ).

Perlas y trampas

  • En el raquitismo, la osificación endocondral anómala con falta de mineralización conduce a una formación ósea defectuosa, huesos largos y flexibles con las subsiguientes deformidades óseas y fracturas.

En aves afectadas se puede observar un retraso en el crecimiento, inestabilidad al caminar, que se tumban con frecuencia, incapacidad para mantenerse en pie y fracturas. Los huesos largos flexibles y las costillas o nódulos gruesos y flexibles en la unión costocondral (rosario costal) debido a metáfisis engrosadas y ensanchadas son lesiones macroscópicas típicas (vea la de raquitismo). La sección de los huesos largos revela placas de crecimiento con mayor longitud y anchura. El pico y los dedos se vuelven blandos y maleables. Las glándulas paratiroideas muestran hipertrofia e hiperplasia.

El raquitismo subclínico con solo un engrosamiento marginal de las placas de crecimiento es bastante común y a menudo se asocia con un bajo rendimiento de los pollos de engorde. El diagnóstico se basa usualmente en las lesiones macroscópicas y microscópicas. El análisis de las cenizas óseas para estimar el contenido de calcio y fósforo, la concentración de vitamina D en el hígado y el análisis de los alimentos (p. ej., el contenido y la proporción de vitamina D, calcio y fósforo) son herramientas diagnósticas útiles.

El tratamiento del raquitismo consiste en corregir el desequilibrio nutricional o las deficiencias en la dieta. La prevención se enfoca en un alimento de calidad adecuada que aporte cantidades de vitamina D, calcio y fósforo, así como una relación calcio:fósforo, adaptadas a la etapa de crecimiento y producción del ave.

Enfermedad articular degenerativa en aves de producción

La artrosis se observa principalmente en las articulaciones coxofemoral, femorotibiotarsal e intertarsal de pollos de engorde y pavos machos cercanos al peso comercial. La artrosis también se puede observar en pollos de explotaciones familiares. Los signos clínicos incluyen reticencia a moverse, abducción de las patas y cojera.

La patogenia de la artrosis no está bien definida, pero puede estar relacionada con la osteocondrosis o las lesiones del cartílago, los factores genéticos y un elevado peso.

Osteoporosis en aves de producción

La osteopenia se refiere a una reducción de la densidad mineral ósea, mientras que la osteoporosis a la enfermedad clínicamente evidente con aumento en la fragilidad y la susceptibilidad a las fracturas óseas. La osteopenia/osteoporosis afecta a las gallinas ponedoras criadas en jaulas hacia el final del ciclo de puesta y se ha denominado síndrome de fatiga de la ponedora en jaula (vea la ). Las gallinas ponedoras comerciales alojadas en sistemas sin jaula también pueden verse afectadas.

La pérdida crónica lenta de calcio almacenado en el esqueleto se produce durante el periodo de puesta, lo cual conduce a la osteopenia. La enfermedad clínica se desarrolla cuando la masa ósea se vuelve insuficiente para soportar el peso corporal del ave.

Los signos clínicos de la osteoporosis son variables e incluyen debilidad en las patas, fracturas vertebrales y de las patas, parálisis posterior y muerte súbita. El esternón con frecuencia está deformado (vea la de osteoporosis), con las costillas plegadas hacia adentro en la unión costocondral. Se producen fracturas en los huesos largos, las vértebras y la quilla. Las corticales óseas son delgadas y quebradizas. Las glándulas paratiroideas son hipertróficas e hiperplásicas.

Las aves que mueren súbitamente a menudo tienen un huevo con cáscara parcial en el oviducto y se cree que la muerte se debe a la hipocalcemia.

La causa de la osteopenia se atribuye en parte a la falta de estrés mecánico sobre el hueso en las gallinas confinadas en jaulas (falta de ejercicio) y a la selección para una alta producción de huevos. La nutrición subóptima, con calcio, fósforo y/o vitamina D inadecuados, contribuye a la afección.

Un exceso de calcio en la dieta durante el período de crecimiento puede predisponer a las gallinas al desarrollo de osteoporosis durante el período de puesta.

Aunque la prevención de la osteopenia y osteoporosis en ponedoras con un tratamiento nutricional no ha tenido éxito, las fuentes de calcio que permiten la liberación lenta de minerales, como la cáscara de ostra y los gránulos de piedra caliza, parecen dar los mejores resultados para reducir el desarrollo de la osteopenia y mejorar la calidad de la cáscara del huevo.

Además de ser un problema durante el periodo de producción de huevos, la osteopenia/osteoporosis puede provocar fracturas durante el transporte y procesamiento, al final de la vida productiva del lote, que constituyen importantes problemas económicos y de bienestar animal.

Fracturas del hueso de la quilla en aves de producción

Las fracturas del hueso de la quilla son un problema importante en las gallinas ponedoras comerciales y tienen un impacto perjudicial en la producción de huevos y el bienestar animal. Los factores implicados en el desarrollo de las fracturas del hueso de la quilla no se conocen completamente; sin embargo, es probable que la nutrición subóptima, algunos sistemas de alojamiento (por ejemplo, el alojamiento sin jaulas) y los determinantes genéticos (por ejemplo, el inicio temprano de la puesta) sean factores contribuyentes clave.

Las fracturas ocurren más comúnmente en aves de más de 25 semanas de edad y a menudo se localizan en el tercio caudal de la quilla, la cual es la última parte de la quilla en osificarse. El impacto externo podría ser un factor contribuyente para las fracturas que ocurren en el tercio craneal de la quilla. Las fuerzas internas podrían ser un factor más importante para las fracturas en el tercio caudal de la quilla.

Una estrategia de manejo integral que incluya una nutrición adecuada, selección genética y modificaciones ambientales es esencial para mitigar el desarrollo de fracturas del hueso de la quilla.

Gota articular en aves de producción

Conceptos clave

  • Las enfermedades no infecciosas del esqueleto de las aves de producción se deben principalmente a insuficiencias en la nutrición o la cría, y están influenciadas por los antecedentes genéticos y una tasa de crecimiento excesiva o una producción de huevos elevada.

  • La prevención se enfoca en alimento de calidad adecuada y el manejo del alimento para evitar una tasa de crecimiento excesiva.

Para más información

  • Klasing KC, Korver DR. Nutritional diseases. In: Swayne DE, ed. Boulianne M, Logue CM, McDougald LR, Nair V, Suarez DL, associate eds. Diseases of Poultry. 14th ed. Wiley Blackwell; 2020:1255-1285.

  • Crespo R. Developmental, metabolic, and other noninfectious disorders. In: Swayne DE, ed. Boulianne M, Logue CM, McDougald LR, Nair V, Suarez DL, associate eds. Diseases of Poultry. 14th ed. Wiley Blackwell; 2020:1286-1329.