VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Comportamiento social en el gato

PorSun A. Kim, DVM, MS, DACVB, PhD, Cornell University
Revisado/Modificado Modificado jul 2025
v102093533_es

Estructura social y comportamiento en el gato

Los gatos tienen una estructura social flexible. En condiciones salvajes, los gatos viven en grupos formados principalmente por hembras y sus camadas, junto con algunos machos. El territorio del macho es más grande, pues abarca la colonia de la hembra y posiblemente otras varias colonias. La densidad del grupo depende, en parte, de la disponibilidad y distribución de los recursos alimentarios.

Los gatos regulan su interacción social mediante el distanciamiento, las conductas afiliativas (como frotarse, acicalarse o tocarse la nariz) y las conductas antagónicas (por ejemplo, sisear, golpear, arañar o morder). Los gatos con mejores relaciones tienden a pasar más tiempo juntos que los gatos con malas relaciones. En general, los gatos pasan la mayor parte del tiempo lejos de otros individuos. Sus interacciones con los humanos se caracterizan por patrones sociales similares.

Como los gatos han estado sometidos a una reproducción menos selectiva que los perros, presentan mucha menos diversidad de razas y una gama más limitada de diferencias tanto físicas como de comportamiento.

Los gatos son crepusculares. Duermen el 40 % del día, descansan el 22 % y se acicalan el 15 % (1). Sus actividades diarias están influenciadas por el entorno en el que viven.

La mayoría de los gatos son cazadores solitarios. Su depredación de roedores y otros animales pequeños es probablemente la razón por la que su coexistencia con los humanos es tan exitosa.

Los gatitos suelen aprender a cazar el mismo tipo de presa que caza su madre. Si no se les da una variedad de alimentos cuando son jóvenes, los gatitos también pueden desarrollar preferencias alimentarias limitadas basadas en la textura y el sabor. Los gatos prefieren comer varias comidas a lo largo del día (aproximadamente 13).

En comparación con los humanos, que generalmente ven mejor las cosas con luz brillante, los gatos discriminan mejor los objetos con poca luz y escuchan sonidos en el rango ultrasónico. La información de las señales olfativas incluye indicadores de la seguridad tanto del entorno natural como del social.

Los gatos tienen varias glándulas odoríferas en todo el cuerpo y depositan su olor frotándose, rascándose y marcando con orina. Los gatos detectan las feromonas por medio de la respuesta Flehmen (también llamada expresión de boca abierta o curvatura de labios), en la que levantan la cabeza, abren ligeramente la boca, empujan la lengua hacia la parte delantera del paladar y retraen el labio superior para atraer los olores interesantes hacia su órgano vomeronasal.

Los gatos pueden desarrollar preferencias por determinados materiales utilizados en el arenero. Muchos gatos cavan antes y después de orinar/defecar (posiblemente para hacer una marca visual o para enterrar la orina y las heces). La mayoría de los gatos prefieren lugares separados para la orina y las heces.

Los gatos están fuertemente influenciados por los olores y pueden responder marcando con orina (rociado) o con heces (defecación territorial), rascando como marca visual y olfativa, o frotando las glándulas sebáceas de las mejillas o el cuerpo en el entorno o en otros gatos. Dado que el marcaje con orina, el deambular y las peleas con otros gatos pueden estar influenciados por los andrógenos, la castración puede prevenir o resolver estos problemas.

Comportamiento sexual en el gato

Las hembras son ovuladoras inducidas y generalmente ciclan aproximadamente cada 3 semanas estacionalmente (con mayor frecuencia de invierno a verano) si no se reproducen.

En condiciones de cría al aire libre, varias generaciones de hembras emparentadas pueden vivir juntas, lo que permite la cría comunitaria de gatitos.

Por lo general, la hembra muestra lordosis y vocaliza cuando está receptiva al macho. Antes de montar, el macho olfatea los genitales de la hembra, abre la boca y le muerde la nuca. Después de la cópula, la hembra puede gritar y girarse para golpear al macho.

La gestación dura entre 63 y 66 días.

La hembra que ha parido recientemente podría aceptar gatitos ajenos de edades similares a los propios. El infanticidio es raro pero posible. Entre las hembras se producen problemas de comportamiento maternal.

La castración de los machos elimina el comportamiento sexual y disminuye considerablemente el marcaje con orina, las peleas entre gatos machos y el comportamiento de deambulación.

Desarrollo en el gato

El desarrollo del gato se puede dividir en las siguientes etapas:

  • Periodo prenatal: hasta la parición.

  • Período neonatal: de 0 a 10 días de vida.

  • Período de transición: de 10 a 15 días de vida.

  • Socialización o período sensible: de 2 a 7 semanas de edad.

  • Período juvenil: de 7 semanas a, aproximadamente, 7 meses de edad.

  • Madurez social: aproximadamente de 7 a 12 meses de edad.

El período prenatal se extiende desde el desarrollo en el útero hasta el parto.

Después de la parición, el primer período importante de desarrollo es el período neonatal. Los gatitos nacen con los ojos cerrados, que se abren cuando tienen aproximadamente de 7 a 10 días de vida. Los gatitos son altriciales, por lo que el cuidado materno es fundamental en los primeros días. La hembra estimula al gatito para que coma y haga sus necesidades.

Durante el período de transición, los ojos del gatito se abren por completo y las habilidades motoras mejoran.

El período de socialización o sensible se extiende desde las 2 hasta las 7 semanas de edad. Los gatitos pueden hacer sus necesidades voluntariamente y comenzar a usar un arenero u otro recipiente con sustrato similar a la arena.

El destete se produce entre las 5 y las 8 semanas. Aunque algunos gatitos maman hasta mucho más tarde, es probable que este comportamiento sea más social que nutricional. El destete precoz de los gatitos conduce a un inicio más precoz del juego y a la depredación.

Durante el período de socialización o sensible, el gatito es más sociable y se habitúa con mayor facilidad a otros gatos, a las personas, a otros animales y al entorno (imágenes, sonidos, olores, sensaciones táctiles y sabores). Durante esta estrecha ventana, es importante exponer al gatito a otros gatos, a otros animales, a las personas y a una variedad de estímulos del entorno para prevenir el miedo.

Los estudios han investigado los efectos del entorno y el manejo tempranos en el desarrollo de los gatitos. Se ha descubierto que los gatitos manipulados diariamente por personas durante el primer mes de vida se desarrollan más rápidamente, son más extrovertidos, más sociables con los humanos y tienen menos problemas de agresividad. Por otro lado, se ha descubierto que los gatitos aislados de los humanos durante su primer mes de vida son reacios a acercarse a las personas.

Los comportamientos, preferencias y enseñanzas de la madre influyen fuertemente en el gatito.

Las interacciones con compañeros de camada son importantes para el desarrollo de las habilidades sociales en el gatito. El juego social, que incluye morder, perseguir y pelear, comienza aproximadamente a las 4 semanas de edad, alcanza su punto máximo entre las 6 y 9 semanas, y disminuye entre las 12 y las 14 semanas. El juego social puede estar dirigido a las personas, especialmente si no hay otros gatos con quienes jugar.

El juego con objetos comienza aproximadamente entre las 6 y las 8 semanas de edad, y alcanza su punto máximo aproximadamente a las 18 semanas. El juego con objetos simula la secuencia de depredación e incluye acechar, perseguir, patear, abalanzarse y morder. Puede dirigirse a objetos o a compañeros sociales.

Los gatitos criados con biberón pueden carecer de habilidades sociales felinas y ser hiperactivos en el juego social y con objetos. Criar a un gatito con otros gatos en el hogar y proporcionar sesiones de juego con juguetes de tipo varita puede prevenir estos problemas.

La genética, especialmente la del padre, juega un papel importante en la personalidad del gato. Si no pueden jugar con sus compañeros de camada cuando son gatitos, es posible que los gatos no respondan a las señales de juego apropiadas cuando sean adultos.

El período juvenil se extiende desde las 7 semanas hasta los 7 meses de edad. Durante este período, el juego social alcanza su punto máximo entre las 12 y las 14 semanas de edad, y luego disminuye lentamente.

Aunque algunos gatos pueden alcanzar la madurez sexual antes, los gatos domésticos alcanzan esta etapa entre los 6 y los 12 meses de edad.

La madurez social se produce aproximadamente entre los 7 y los 12 meses de edad. Los gatitos pueden permanecer en el grupo social hasta los 12-18 meses de edad. Las relaciones sociales se establecen para minimizar los conflictos dentro del grupo.

Aunque la herencia y la socialización previa desempeñan un papel importante en el comportamiento de un individuo, la exposición positiva a una amplia gama de estímulos animados e inanimados durante el período de madurez social debería minimizar el desarrollo del miedo y la ansiedad.

Asesoramiento para prevenir comportamientos indeseables en el gato

Los veterinarios y su personal deben trabajar con criadores, tiendas de mascotas y refugios para asegurarse de que un gato recién adoptado tenga un buen comienzo. En el caso de los gatitos, esta función incluye brindar consejos sobre socialización, comportamientos felinos normales (p. ej., arañar, saltar, usar el arenero), cómo manejarlos, y cómo establecer un entorno familiar que ofrezca salidas atractivas pero seguras para todas sus necesidades de comportamiento (proporcionar un espacio seguro, rascar, jugar, descansar, etc.), así como comunicación felina y principios de entrenamiento basado en el refuerzo.

El objetivo debe ser reforzar los comportamientos deseables e ignorar o prevenir los comportamientos indeseables. El comportamiento indeseable puede prevenirse a través de la gestión del entorno (p. ej., proporcionando un área central segura, usando una puerta para niños, cerrando puertas o instalando dispositivos disuasorios).

Prevenir comportamientos indeseables brindando al gato opciones aceptables tanto para el dueño como para él, le da al gato cierto control para tomar decisiones y reduce la incertidumbre y la ansiedad.

El entrenamiento con clicker puede ser especialmente útil para marcar y recompensar de inmediato el comportamiento deseado, así como para modelar gradualmente conductas que se aproximan al resultado final.

El desarrollo adecuado de las habilidades sociales se puede lograr, en parte, adoptando gatitos en un nuevo hogar cuando tienen aproximadamente 8-14 semanas de edad e inscribiéndolos en clases de socialización para gatitos. Estas clases se centran en la educación del dueño sobre el comportamiento felino normal y ofrecen al gatito la oportunidad de habituarse o desarrollar una respuesta emocional positiva frente a una variedad de gatos, personas y otros estímulos (p. ej., superficies novedosas, ruidos, olores, objetos en movimiento, uniformes y manipulación) en un entorno controlado y guiado. Las visitas al veterinario o peluquero, los viajes en automóvil y las visitas al hogar brindan oportunidades adicionales para la habituación.

Si el gatito muestra algún signo de miedo, se debe procurar reducirlo identificando los límites (umbral) que este tolera y, manteniéndolos por debajo de ese umbral, emplear comida, golosinas o juguetes para favorecer un resultado emocional positivo. La exposición a una amplia variedad de estímulos con resultados emocionales positivos debe continuar hasta la edad adulta.

La destrucción por arañazos es una queja común de los dueños de gatos, ya que los gatos tienen una necesidad física y conductual de rascar las superficies. Los gatos también acceden a espacios verticales (es decir, superficies elevadas del suelo, como encimeras) para explorar y tener una sensación de seguridad. Proporcionar salidas constructivas para estas necesidades (por ejemplo, superficies de rascado apropiadas y superficies elevadas) puede alentar a los gatos a dirigir estos comportamientos naturales de manera más adecuada.

Para que el gato deje de usar superficies que ya usa, las nuevas superficies proporcionadas deben ser tan buenascomo estas, o incluso mejores. Es importante tener en cuenta la ubicación, altura y estabilidad de la superficie. Es posible volver menos atractiva la superficie que el gato utiliza actualmente (p. ej., cubriéndola con un tapete del revés, con las puntas hacia arriba, o con cinta adhesiva de doble cara) o inaccesible (p. ej., retirándola, cubriéndola o colocándola detrás de una barrera).

Un posible método para mantener a los gatos alejados de zonas peligrosas, como estufas donde se puedan quemar al subirse a ellas, es instalar dispositivos automáticos de disuasión por rociado activados por movimiento. Desde la perspectiva del gato, estos dispositivos no se sienten como un castigo proveniente de una persona, y se pueden usar de manera constante sin la necesidad de la participación humana directa. Si el cuidador rocía al gato directamente como forma de castigo, el gato podría desarrollar miedo a las personas, lo que podría derivar en agresividad relacionada con el temor. Por lo tanto, no se recomienda el castigo directo por parte del cuidador.

La extirpación electiva de garras no debe realizarse de forma rutinaria y debe evitarse en casi todos los casos. Satisfacer la necesidad de rascar del gato suele ser suficiente para evitar arañazos destructivos. Desde el punto de vista del gato, rascar es un comportamiento normal e instintivo. Idealmente, debe fomentarse este comportamiento proporcionando postes rascadores o superficies que coincidan con el material, la forma y el tamaño preferidos del gato, y colocándolos en lugares que el gato encuentre atractivos. Prevenir el comportamiento normal de rascar mediante la extirpación de las uñas puede ser perjudicial para el bienestar físico y emocional del gato, y no cumple los principios de bienestar animal. Además, la extirpación de las uñas puede conducir al desarrollo de otros problemas de conducta.

Tanto para la prevención como para el tratamiento de los problemas de comportamiento en el gato, se deben satisfacer adecuadamente sus necesidades de comportamiento. Esto es particularmente importante para que los gatos alojados exclusiva o principalmente en interiores que podrían no tener acceso a todos los recursos (por ejemplo, superficies para rascar y objetos para trepar) puedan satisfacer sus necesidades de comportamiento normal.

Los entornos saludables para gatos deben apoyarse en cinco pilares (2):

  1. Proporcionar un lugar seguro.

  2. Proporcionar recursos ambientales básicos múltiples y separados (por ejemplo, alimentos, agua, áreas de acicalamiento, de rascado, de juego y de descanso o de sueño).

  3. Proporcionar oportunidades tanto para el juego como para el comportamiento depredador.

  4. Proporcionar interacciones sociales positivas, homogéneas y predecibles entre humanos y gatos.

  5. Proporcionar un entorno que respete la importancia del sentido del olfato de los gatos.

Aunque los gatos son depredadores expertos, también están expuestos a ser presas de depredadores mayores. Un lugar seguro para esconderse puede proporcionar una sensación de seguridad y control. Desde un lugar protegido, a menudo un espacio vertical, el gato puede inspeccionar el entorno y protegerse de posibles amenazas. Proporcionar una variedad de escondites seguros, a varias alturas, puede ayudar a los gatos a sentirse seguros y disminuir su estrés.

Un transportín para gatos puede ser una opción segura que proporcione familiaridad durante el uso futuro del transportín (por ejemplo, viaje en automóvil, visita al veterinario). Si el gato pasó por un evento emocional negativo anterior en el que se le introdujo en un transportín (por ejemplo, un viaje en automóvil, una visita al veterinario), es posible que haya aprendido a temerle y, en tales casos, se debe considerar la modificación del comportamiento.

Muchos gatos prefieren no compartir los recursos básicos. La renuencia de los gatos a compartir los recursos básicos es especialmente evidente en los hogares con varios gatos o varias mascotas, en los que estos no son los preferidos del gato. En estas situaciones, los gatos pueden participar en estrategias de «tiempo compartido», mediante las cuales se turnan para acceder a recursos compartidos para minimizar el conflicto directo.

Si se proporcionan múltiples unidades del mismo recurso principal y se distribuyen a lo largo del territorio del gato, cada uno puede acceder a sus recursos con mínima competencia o confrontación con otros gatos. En el caso de los hogares con un solo gato, proporcionar múltiples recursos básicos puede permitir que el gato navegue por su entorno y minimice los encuentros con posibles factores estresantes ambientales (por ejemplo, otras mascotas/perros, niños, invitados, ruidos).

El juego de los gatos parece estar motivado por dos factores: el interés inicial (si el juguete posee las características adecuadas, como una textura atractiva y un tamaño pequeño) y una rápida habituación. Los propietarios deben encontrar diversos juguetes que interesen al gato y jugar con varios de ellos diferentes hasta que el interés del gato disminuya. Para agregar un elemento de caza, se le puede dar al gato la oportunidad de perseguir, abalanzarse y morder los juguetes que el propietario cuelga o tira frente a él.

A los gatos también se les pueden ofrecer pequeños juguetes para golpear y perseguir; cajas o contenedores para explorar; y salidas atractivas para trepar, posarse y rascar. Las necesidades de caza y alimentación se pueden abordar mejor dando comida en pequeñas porciones a lo largo del día y colocando comida o golosinas dentro de juguetes que requieren cierta manipulación para liberar la comida (golpear, perseguir, rodar, patear).

Las interacciones positivas y predecibles con personas benefician enormemente a los gatos. Una interacción emocional positiva entre la familia humana y el gato depende de la percepción del gato de lo que es positivo, no de lo que la familia humana considera positivo.

Algunas de las interacciones con los humanos que disfrutan los gatos son hablarles, acariciarlos, jugar con ellos, alimentarlos y entrenarlos. El entrenamiento con clicker puede proporcionar enriquecimiento mental y crear el vínculo humano-gato.

El castigo positivo (por ejemplo, reprender, dar una palmada, usar un rociador) puede dañar el vínculo humano-gato y provocar agresividad u otras conductas indeseadas; por lo tanto, debe evitarse.

Perlas y trampas

  • Se debe evitar el castigo positivo (por ejemplo, reprender, dar una palmada, usar un rociador), ya que puede dañar el vínculo humano-gato y desencadenar la agresión.

Es importante llevar una rutina predecible y homogénea. Una rutina irregular puede ser fuente de estrés crónico para los gatos, lo que a su vez, con el tiempo, puede tener efectos perjudiciales en su salud física. Por lo tanto, las rutinas irregulares pueden inducir a los gatos a mostrar más comportamientos de enfermedad y ensuciar la casa.

El sentido del olfato del gato es importante para la recopilación de información. Se deben proporcionar artículos aceptables donde se puedan depositar señales olfativas, como postes para rascar. Mantener el olor familiar del gato o usar una feromona facial sintética en el entorno puede darles a los gatos una sensación de seguridad.

Los olores como la hierba gatera pueden ser enriquecedores. Aproximadamente entre el 50 y 60 % de los gatos responden a la hierba gatera. Se deben evitar los olores aversivos, como los de limpiadores fuertes, detergentes, cítricos y arena perfumada, ya que pueden causar estrés innecesario.

Conceptos clave

  • Los gatos son animales sociales, pero cazadores solitarios. 

  • El periodo de socialización o sensible de los gatos ocurre entre las 2 y las 7 semanas de edad. 

  • Todos los gatos necesitan una gestión del entorno que satisfaga sus necesidades de comportamiento, incluyendo un lugar seguro; múltiples y separados recursos ambientales para el cuidado; oportunidades para el juego y el comportamiento depredador; interacciones sociales positivas, coherentes y predecibles entre humanos y gatos; y un entorno que reconozca y apoye la importancia de su sentido del olfato.

Para más información

Referencias

  1. Panaman R. Behaviour and ecology of free-ranging female farm cats (Felis catus L.). Z Tierpsychol. 1981;56(1):59-73. doi:10.1111/j.1439-0310.1981.tb01284.x

  2. Ellis SLH, Rodan I, Carney HC, et al. AAFP and ISFM feline environmental needs guidelines. J Feline Med Surg. 2013;15(3):219-230. doi:10.1177/1098612X13477537