La enfermedad de la frontera (Reino Unido), o enfermedad del tembloroso peludo (Australia y Nueva Zelanda), es un trastorno congénito de los corderos, caracterizado por bajo peso y viabilidad al nacer, mala conformación, temblor y un pelaje neonatal excesivamente tupido, como resultado de la infección en el útero por un pestivirus.
La enfermedad de la frontera se ha reconocido en la mayoría de las regiones de cría de ovejas del mundo, incluido el oeste de los Estados Unidos. Los corderos supervivientes están infectados persistentemente con el virus de la enfermedad de la frontera y no se conoce ningún tratamiento eficaz.
Etiología, patogenia y epidemiología de la enfermedad de la frontera
La enfermedad de la frontera está causada por la infección del feto al inicio de la gestación, por el virus de la enfermedad de la frontera (Pestivirus D), un pestivirus (Flaviviridae) estrechamente relacionado con los virus de la peste porcina clásica (Pestivirus C) y la diarrea vírica bovina / enfermedad de las mucosas (Pestivirus A y B).
Los corderos que sobreviven a la infección por el virus de la enfermedad de la frontera son persistentemente virémicos, y el virus está presente en sus excreciones y secreciones, incluido el semen. El ganado vacuno, las cabras y los cerdos también son susceptibles a la infección por el virus de la enfermedad de la frontera.
Se ha demostrado la presencia de individuos persistentemente infectados por el virus de la enfermedad de la frontera en ovinos, bovinos, caprinos y porcinos como resultado de una infección intrauterina natural. El virus puede transmitirse al ganado a través del pastoreo junto con ovejas persistentemente infectadas o con infección aguda. Las infecciones agudas en animales inmunocompetentes suelen ser transitorias y asintomáticas, y confieren inmunidad frente a la exposición a cepas homólogas del virus, pero no frente a las heterólogas.
El virus de la enfermedad de la frontera adquirido al comienzo de la gestación por animales previamente no expuestos atraviesa la placenta e invade el feto. Entre 10 y 30 días después de la infección se produce una placentitis y puede causar la muerte fetal con expulsión, reabsorción o momificación. El aborto puede ocurrir en cualquier etapa de la gestación y puede pasar desapercibido porque provoca escaso malestar materno.
Cuando la gestación se mantiene, el virus de la enfermedad de la frontera se distribuye ampliamente en los tejidos fetales. Los cambios patológicos más evidentes se producen en la piel, el esqueleto y el SNC. Los corderos afectados pueden nacer 2-3 días antes, y muchos mueren antes o en el momento del destete.
En los supervivientes de la infección por enfermedad de la frontera, los signos clínicos retroceden gradualmente; sin embargo, estos animales permanecen persistentemente infectados y excretan el virus durante el resto de su vida, por lo que exponen a su progenie y al resto del rebaño. Estas ovejas con síndrome del tembloroso peludo, clínicamente «recuperadas», pueden morir en cualquier momento a causa de un síndrome similar a la enfermedad de las mucosas bovina.
En los rebaños que nunca han sido expuestos al virus de la enfermedad de la frontera, hasta el 50 % o más de los corderos nacidos pueden verse afectados por la enfermedad asociada con el virus (1). A partir de entonces, la prevalencia de la enfermedad de la frontera disminuye; sin embargo, la enfermedad puede volverse endémica cuando se conserva a los corderos «recuperados» para reproducción.
El virus de la enfermedad de la frontera se introduce con mayor frecuencia en rebaños susceptibles mediante la incorporación de ovinos persistentemente infectados o de ovejas gestantes que portan un feto infectado. Sin embargo, las ovejas también pueden contraer la infección a partir de ganado vacuno infectado de manera transitoria o persistente.
A efectos prácticos, debe suponerse que el ganado ovino y el vacuno son igualmente sensibles a todas las cepas del virus de la enfermedad de la frontera y al VDVB-1 y VDVB-2. Se han identificado al menos siete especies de Pestivirus en rumiantes domésticos.
Hallazgos clínicos de la enfermedad de la frontera
La infección de un rebaño por el virus de la enfermedad de la frontera suele reconocerse por primera vez en la época de partos, debido a un aumento en el número de ovejas vacías y al nacimiento de corderos de tamaño reducido con vellón excesivo y, en ocasiones, excesivamente pigmentado.
Las anomalías esqueléticas, que son posibles en los corderos neonatos como resultado de la infección por el virus de la enfermedad de la frontera, incluyen una disminución de la longitud desde la corona hasta la grupa, acortamiento de la tibia y el radio, y acortamiento del eje longitudinal del cráneo. Algunos de estos corderos presentan temblores musculares involuntarios, particularmente en el tronco y las extremidades traseras. Los temblores son menos pronunciados en reposo y se acentúan con el movimiento voluntario. En otros casos, predominan los defectos óseos como el plantigradismo y la braquignatia mandibular.
Los corderos con enfermedad de la frontera tienen una baja tasa de supervivencia. En los supervivientes, los signos neurológicos desaparecen gradualmente en un plazo de 3 a 4 meses. Incluso en ausencia de los típicos corderos con síndrome del tembloroso peludo, la infección por el virus de la enfermedad de la frontera cursa a veces con brotes de baja fertilidad en las ovejas, así como baja viabilidad y retraso en el crecimiento de los corderos. Los cabritos también pueden verse afectados, y los terneros presentan esporádicamente una afección similar. Otros síntomas clínicos incluyen infertilidad, abortos y mortinatos.
Lesiones de la enfermedad de la frontera
En casos graves de la enfermedad de la frontera, en la necropsia puede presentarse un desarrollo anormal del cerebro, que da lugar a hidrocefalia, hidranencefalia, porencefalia o microcefalia. También se puede presentar hipoplasia cerebelosa o displasia cerebelosa (consulte la ).
Por otra parte, las lesiones características de la enfermedad de la frontera son microscópicas y afectan la sustancia blanca del SNC. Se aprecia una deficiencia de mielina y un aumento de las células gliales interfasciculares, en las cuales puede haber acumulación de gotas lipídicas similares a la mielina. Estos cambios son más evidentes en los neonatos y se resuelven gradualmente.
Diagnóstico de la enfermedad de la frontera
Signos clínicos.
Examen histológico
Prueba de serología
Ensayo de PCR
Los hallazgos clínicos suelen permitir un diagnóstico de enfermedad de la frontera; sin embargo, el pelaje anormalmente abundante al nacer puede no ser evidente en las razas de ovejas de pelaje áspero.
El diagnóstico de la enfermedad de la frontera puede confirmarse mediante la demostración histológica de las lesiones patognomónicas del SNC y la tinción inmunocitoquímica del virus.
En los corderos con el típico síndrome del tembloroso peludo, se puede demorstrar fácilmente la presencia del virus de la enfermedad de la frontera o el antígeno viral en la sangre y los tejidos mediante el aislamiento del virus, las pruebas de anticuerpos fluorescentes, la inmunohistoquímica o el ensayo de PCR. Cuando se analiza la sangre en corderos neonatos, la sangre precalostral es ideal, ya que el anticuerpo calostral puede ocultar el virus hasta durante 2 meses.
El virus de la enfermedad de la frontera puede aislarse a partir de suero o de células de la capa leucocitaria en cultivos celulares; sin embargo, se dispone de un ELISA para la detección de antígenos virales con sangre heparinizada o con EDTA. La RT-PCR puede ser también útil para la detección del ARN viral en animales con signos clínicos y para diferenciar entre los pestivirus de rumiantes.
Los diagnósticos diferenciales en corderos nacidos vivos incluyen los siguientes trastornos:
encefalomalacia simétrica focal
Enfermedad del "cordero tonto"
Otras causas de aborto ovino son las siguientes:
Control de la enfermedad de la frontera
Identificación y eliminación de animales infectados persistentemente
No hay tratamiento eficaz para los corderos infectados persistentemente con el virus de la enfermedad de la frontera.
Se pueden analizar muestras de leche de tanque en busca de anticuerpos contra el virus de la enfermedad de la frontera, para detectar su presencia en rebaños de ovejas lecheras.
Se deben realizar pruebas serológicas en las madres de los corderos afectados. La mayoría debe tener altas concentraciones circulantes de anticuerpos, lo que proporciona inmunidad a la misma cepa del virus en gestaciones posteriores. Aquellas que no tienen títulos de anticuerpos deberían estudiarse para descubrir si portan el virus, con el fin de saber cuáles están infectadas persistentemente.
Los corderos que se han recuperado de la enfermedad de la frontera no deben destinarse a la cría; sin embargo, pueden mezclarse con animales de reemplazo mucho antes de la temporada de reproducción, para maximizar las oportunidades de que estos últimos se infecten y desarrollen inmunidad antes de apareamientos posteriores.
No existe una vacuna eficaz contra el virus de la enfermedad de la frontera.
Conceptos clave
La infección por el virus de la enfermedad de la frontera en rumiantes gestantes da lugar a la pérdida embrionaria/aborto o al nacimiento de crías infectadas congénitamente.
Los corderos nacidos tras la infección intrauterina por el virus de la enfermedad de la frontera se caracterizan por un bajo peso y escasa viabilidad al nacer, mala conformación, temblores y pelaje excesivamente tupido.
Las crías que sobreviven permanecen infectadas de forma persistente y son el reservorio primario del virus en una población sensible.
No existe un tratamiento eficaz para los animales infectados de manera persistente con el virus de la enfermedad de la frontera, ni una vacuna eficaz contra este virus.
Se pueden monitorear las muestras de leche de tanque a granel para detectar anticuerpos contra el virus de la enfermedad de la frontera, y se puede hacer análisis serológicos a las madres de los corderos afectados para garantizar que tengan altas concentraciones de anticuerpos contra el virus.
Para más información
Menzies PI. Control of important causes of infectious abortion in sheep and goats. Vet Clin North Am Food Anim Pract. 27(1):81-93.
Referencias
Nettleton PF. Border disease. In: Martin WB, Aitken ID, eds. Diseases of Sheep. Blackwell Science; 2000:95-101.