VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Alimentación del caballo viejo y del potro huérfano

Revisión completa: feb 2026 PorNettie R. Liburt, MS, PhD, PAS, Liburt Equine Nutritional Consulting
Última actualización: feb 2026
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Cada caballo envejece de forma individual. No hay una edad específica en la que un caballo se considere geriátrico; sin embargo, la mayoría muestra signos físicos de envejecimiento a los 20 años (1). La decisión de modificar la dieta de un caballo viejo depende de la condición corporal, el estado de salud y el nivel de ejercicio, no simplemente de la edad. La idea de que los caballos mayores pierden peso simplemente por el hecho de ser viejos es obsoleta y se ha desmentido. La edad por sí sola no provoca una disminución de la eficiencia digestiva (2).

Es anormal que un caballo de cualquier edad, por lo demás bien manejado, experimente una pérdida de peso repentina o inexplicable y, por lo tanto, es fundamental comprender la causa de la pérdida de peso. Sin embargo, los caballos envejecidos a menudo pierden peso debido al desgaste dental, los trastornos metabólicos o el simple mal manejo de la dieta. Según la experiencia del autor, el ajuste de la dieta para adaptarse a la dentición deficiente (es decir, proporcionar alimentos empapados y sustitutos de forraje empapados, como cubos de heno remojados y/o pulpa de remolacha) es muy útil para mantener la condición. La alimentación con una ración completa granulada (sola o en combinación con sustitutos de forraje), diseñada para caballos ancianos, o cubos de heno fáciles de masticar o gránulos empapados podría mejorar el bienestar del caballo si sus dientes son un problema.

Los animales equinos con enfermedades metabólicas necesitan dietas cuidadosamente equilibradas para disminuir el riesgo de hiperinsulinemia y, al mismo tiempo, mantener un adecuado nivel de nutrición e ingesta de energía (consulte la sección Síndrome metabólico equino en Nutrición para enfermedades o trastornos específicos). Del mismo modo, los caballos viejos que tienden a aumentar de peso o a mantener su condición física con facilidad también necesitan una dieta equilibrada, basada en forraje, para prosperar. Sin embargo, se debe realizar un examen médico y dental completo, junto con una evaluación nutricional, antes de cambiar drásticamente la ración de un caballo viejo. Cualquier cambio en la dieta siempre debe hacerse lentamente, durante un mínimo de 2 semanas, para minimizar el riesgo de malestar digestivo.

El manejo nutricional del potro huérfano dependerá de la edad del potro en el momento de la pérdida de la madre. Si un potro huérfano no recibe calostro de su madre, debe suministrársele calostro de otra yegua o calostro congelado en las 24 horas siguientes al nacimiento, preferiblemente en las primeras 3-12 horas. Hay disponibles productos reemplazantes del plasma, ricos en anticuerpos, para administración IV, pero son caros y proporcionan una protección de duración cuestionable.

Pros y contras

  • Si un potro huérfano no recibe calostro de su madre, debe suministrársele calostro de otra yegua, o calostro congelado, en las 24 horas siguientes al nacimiento.

Una yegua nodriza es mejor para el cuidado general de un potro huérfano. La yegua y el potro no deben dejarse sin vigilancia hasta que la yegua haya aceptado al huérfano; la inmovilización física o química de la yegua puede ser necesaria inicialmente y repetirse varias veces antes de que acepte al nuevo potro. Si se encuentra en una etapa tardía de la lactancia (> 3 meses) y el potro es un recién nacido, puede ser necesario suplementar con un sustituto de leche para potros, porque el contenido de nutrientes de la leche disminuye naturalmente con el tiempo.

La leche de vaca y cabra se ha utilizado para potros huérfanos, pero podría suponer un riesgo de problemas digestivos como diarrea o estreñimiento/cólicos. La leche de vaca es más alta en grasa y más baja en azúcares que la leche de yegua, y se puede modificar usando leche al 2 % y 20 g de dextrosa/l (se debe evitar la sacarosa). La leche de cabra también es más alta en grasa y energía, y puede ser más fácil de digerir; sin embargo, conlleva un mayor riesgo de estreñimiento y/o acidosis metabólica (3).

Los sustitutos de leche de yegua fabricados comercialmente también se han utilizado con éxito para alimentar a potros huérfanos. Los potros de menos de 2 días de edad deben alimentarse cada hora, luego cada 2 horas durante las próximas 2 semanas. Posteriormente, puede producirse una disminución gradual de la frecuencia y un aumento del volumen, de modo que a las 8 semanas el potro esté recibiendo cuatro alimentaciones diarias. El volumen por alimentación puede variar, ya que los sustitutos comerciales de leche pueden tener una mayor densidad energética que la leche de yegua natural; sin embargo, alimentar un sustituto de leche comercial ligeramente diluido en volúmenes más altos puede ayudar a aclimatar al potro al sustituto de leche y satisfacer su apetito con un mayor volumen. La leche de yegua tiene un promedio de aproximadamente 2,13 MJ/l (500 kcal/l), por lo que los sustitutos de la leche se pueden mezclar en consecuencia (4).

Los fabricantes de sustitutos de leche deben proporcionar información sobre las calorías en la etiqueta o por teléfono. El volumen de alimentación puede oscilar entre 250 y 500 ml por toma, utilizando un recipiente con leche tibia y una tetina artificial. De las diversas tetinas artificiales disponibles, las diseñadas para corderos son muy adecuadas para potros. Los intervalos de alimentación pueden alargarse gradualmente después de 2 semanas; sin embargo, la cantidad por toma también debe aumentarse de modo que el potro consuma el 10-15 % de su peso corporal por día en un sustituto de leche diluido adecuadamente.

Se debe alentar al potro a beber leche recién preparada en un cubo, a libre disposición, desde etapas tempranas de su vida. A los 3 meses de edad, se puede animar a los potros a comer mezclas concentradas (con ≥16 % de proteína bruta diseñadas para potros en crecimiento) e introducirlos al heno de buena calidad, además de la leche o el sustituto de leche. Antes de los 3 meses de edad, los potros carecen de las enzimas digestivas necesarias para digerir los granos. Si bien pueden ser curiosos y estar dispuestos a probar alimentos y forrajes, la digestibilidad es mínima a esta temprana edad. Los potros pueden ser destetados del sustituto de leche a partir de los 3-4 meses de edad, pero solo una vez que el consumo de alimento sólido es de aproximadamente 2-3 % de peso corporal (ingesta de materia seca) (5). En todo momento desde el nacimiento, el potro debe tener acceso a agua fresca. (Consulte también Cuidado perinatal de yeguas y potros y Descripción general del manejo del neonato en animales grandes).

Conceptos clave

  • En el caso de los équidos enfermos, la nutrición enteral es preferible si es posible. Los datos sobre las mejores prácticas de alimentación después de la cirugía son extremadamente limitados y, a menudo, dependen del tipo y la extensión de la cirugía realizada.

  • Un diagnóstico médico adecuado puede ayudar a orientar el apoyo nutricional, especialmente para las miopatías musculares y las enfermedades endocrinas.

  • No todos los caballos envejecen de la misma manera, y las necesidades dietéticas deben basarse en el estado de salud y la condición del individuo. La edad por sí sola no causa una disminución en la capacidad de digerir nutrientes.

  • Los potros huérfanos necesitan un manejo intensivo, dependiendo de la edad que tengan cuando pierden a la madre. El sustituto de leche de yegua es útil para proporcionar una nutrición adecuada, y las cantidades suministradas pueden ajustarse según la edad, el tamaño y las necesidades del potro.

Para más información

Referencias

  1. Blanchard G, Liburt N. Feeding adult and senior horses. In: Remillard RL, ed. Equine Clinical Nutrition. Wiley Blackwell; 2023:307-322.

  2. Elzinga S, Nielsen B, Schott H, et al. Effect of age on digestibility of various feedstuffs in horses. J Equine Vet Sci. 2011;31(5-6):268-269. doi:10.1016/j.jevs.2011.03.077

  3. Paradis M. Feeding the orphan foal. Proceedings of the American Association of Equine Practitioners. 2012. https://www.cabidigitallibrary.org/doi/pdf/10.5555/20133148211

  4. Stoneham S. Feeding orphan and sick foals. In: Geor RJ, Harris PA, Coenen M, eds. Equine Applied and Clinical Nutrition. Saunders; 2013:618-627. doi:10.1016/B978-0-7020-3422-0.00040-7

  5. Morgan S, Shepherd M. Feeding growing horses. In: Remillard RL, ed. Equine Clinical Nutrition. Wiley Blackwell; 2023:381-397.