VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Defensas contra la infección

Revisión completa: mar 2026 PorNatalie Antinoff, DVM, DABVP (Avian Practice), Texas Avian & Exotic Hospital
Última actualización: mar 2026
v108069617_es

El cuerpo se protege con barreras físicas y el sistema inmunitario.

¿Cuáles son las barreras físicas contra la infección?

  • La piel, el pelaje, las plumas y las escamas, a menos que estén dañados por un corte o una picadura de insecto, protegen el cuerpo de los organismos infecciosos con los que este entra en contacto.

  • Las membranas mucosas (que recubren la boca, la nariz, los párpados, las vías respiratorias, los intestinos y el tracto reproductor) producen secreciones (como lágrimas, cerumen, moco y ácido estomacal) que ayudan a eliminar los gérmenes.

  • El flujo de orina a través del tracto urinario elimina los microorganismos de esta vía.

¿Cómo protege el sistema inmunitario contra las infecciones?

El sistema inmunitario utiliza los glóbulos blancos y los anticuerpos para destruir los organismos que logran atravesar las barreras físicas. Durante la infección, el sistema inmunitario produce células y sustancias que atacan y matan microorganismos específicos. A menudo se forman anticuerpos que se unen a los organismos invasores, dañándolos directamente o marcándolos para que los glóbulos blancos puedan destruirlos.

El cuerpo de su mascota tiene una serie de mecanismos para ayudar a combatir las infecciones.

Sangre

El cuerpo aumenta ciertos glóbulos blancos, como neutrófilos y monocitos, para rodear y destruir a los microorganismos invasores. Los eosinófilos son otro tipo de glóbulo blanco que aumenta principalmente con las alergias y las infecciones parasitarias. Los glóbulos blancos pueden liberarse rápidamente de la médula ósea para combatir infecciones.

Inflamación

Una lesión o la invasión por microorganismos aumenta el flujo sanguíneo hacia la zona afectada, lo que causa inflamación. Los tejidos dañados liberan sustancias que ayudan a atraer glóbulos blancos y otras células al sitio para destruir a los organismos invasores y limpiar y reparar el daño. Los neutrófilos atacan a los microorganismos y liberan sustancias que mantienen la inflamación. Otras sustancias desencadenan la coagulación de la sangre para limitar la propagación de los microorganismos por el cuerpo.

Las sustancias producidas por las células del sistema inmunitario durante la inflamación con frecuencia causan dolor, fiebre y rigidez. Esta respuesta inmunitaria alerta al animal (así como al propietario y al veterinario) de que hay un problema, por lo general mediante la aparición de hinchazón, enrojecimiento o calor en la zona. (Consulte Dolor y manejo del dolor en mascotas).

Fiebre.

La fiebre es un aumento protector de la temperatura corporal que fortalece las defensas del cuerpo contra los microorganismos invasores. La temperatura corporal normal de los perros y gatos es de alrededor de 38,6 °C, unos grados más alta que la de las personas. Los reptiles, como las serpientes y los lagartos, y los anfibios, como las ranas, dependen de la temperatura ambiental para regular su temperatura corporal, por lo que no pueden desarrollar una fiebre propiamente dicha, aunque pueden buscar calor adicional cuando se sienten enfermos.

El cerebro de un animal controla la temperatura corporal. Cuando aparece la fiebre, el animal siente escalofríos, por lo que eleva su temperatura corporal disminuyendo el flujo sanguíneo hacia la piel y mediante temblores. Esto ayuda a limitar la pérdida de calor y la fiebre ayuda a combatir la infección. Una vez que se elimina la infección, el cuerpo se enfría mediante la sudoración (limitada en muchos animales) y aumentando el flujo sanguíneo hacia la piel para liberar calor.

Los patrones de fiebre varían durante la enfermedad. La temperatura corporal podría aumentar y luego volver a la normalidad cada día o permanecer por encima de lo normal durante mucho tiempo. Los animales muy jóvenes o muy viejos con infecciones graves pueden presentar, por el contrario, una temperatura baja.

Las causas frecuentes de fiebre son las siguientes:

  • infección;

  • cáncer;

  • reacciones alérgicas;

  • trastornos del sistema inmunitario;

  • ejercicio, especialmente en climas cálidos;

  • ciertos fármacos, incluidos los anestésicos;

  • daño a la parte del cerebro que controla la temperatura corporal.

La mayoría de los casos de fiebre se deben a infecciones como la neumonía (infección en los pulmones) y las infecciones de las vías urinarias. Es posible que su veterinario pueda identificar la causa en un examen, pero también podría necesitar realizar análisis de sangre, radiografías o análisis de orina para determinarla. Los recuentos altos de glóbulos blancos a menudo sugieren infección. Las cifras de cada tipo de glóbulo blanco suelen proporcionar al veterinario más pistas sobre la causa de la fiebre.

El veterinario también le preguntará sobre los síntomas, enfermedades previas, medicamentos y el alojamiento reciente o los viajes. El contacto con otros animales o con ciertos entornos podría ser importante.

Las muestras de sangre y otros líquidos pueden enviarse a un laboratorio para cultivar e identificar microorganismos. Los análisis de sangre permiten detectar anticuerpos contra organismos específicos para identificar la causa de una infección.

Si un animal tiene fiebre prolongada y no se encuentra la causa después de pruebas exhaustivas, la afección podría denominarse «fiebre de origen desconocido». Entre las posibles causas se incluyen infecciones poco habituales, trastornos del sistema inmunitario, cánceres u otras enfermedades. Es posible que se necesiten pruebas más avanzadas, como ecografía, tomografía computarizada o resonancia magnética, y biopsia de órganos como el hígado o la médula ósea, para ayudar a identificar la causa de la fiebre.

¿Qué factores afectan el sistema inmunitario de una mascota?

Cualquier factor que debilite las defensas del organismo puede provocar infecciones, incluso por microorganismos que normalmente son inofensivos.

Los animales muy jóvenes aún están desarrollando su sistema inmunitario, mientras que los animales mayores o enfermos tienen una función inmunitaria disminuida. Los animales con quemaduras extensas o abrasiones causadas por una lesión, como un accidente de tráfico, corren un alto riesgo, ya que la piel dañada puede permitir la entrada de microorganismos al cuerpo. La quimioterapia y la radioterapia pueden debilitar el sistema inmunitario, lo que predispone a los animales a padecer enfermedades. Los trastornos del sistema inmunitario también reducen considerablemente la capacidad de las mascotas para combatir infecciones.

Los animales con defensas debilitadas son propensos a infecciones causadas por organismos que rara vez causan enfermedades en animales sanos. También pueden enfermarse más gravemente a causa de infecciones comunes que no suelen ser nocivas para los animales con un sistema inmunitario normal.

¿Cuáles son las mejores formas de prevenir infecciones en las mascotas?

Varias estrategias ayudan a prevenir las infecciones en los animales:

  • A veces se administran antibióticos para prevenir infecciones, por ejemplo, antes o durante una cirugía.

  • Las vacunas «entrenan» el sistema inmunitario de una mascota para que reconozca bacterias o virus específicos, de modo que pueda combatirlos rápidamente si vuelve a encontrarse con ellos. Se recomienda enfáticamente la administración de determinadas vacunas (como las destinadas a prevenir la rabia) a muchas especies que puedan estar expuestas a infecciones concretas. Por lo general, las vacunas modernas son eficaces y seguras.