VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Toxicosis por productos de limpieza domésticos y productos de cuidado personal en animales

PorSharon M. Gwaltney-Brant, DVM, PhD, DABVT, DABT, University of Illinois;Heather G. Handley, DVM, Pet Poison Helpline & SafetyCall International, LLC, Bloomington, MN
Revisado/Modificado mar 2025 | Modificado jun 2025
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La exposición de los animales, en particular de las mascotas, a ciertos limpiadores domésticos y productos de cuidado personal puede causar una variedad de signos clínicos. Entre los peligros domésticos que presentan riesgo por exposición se incluyen detergentes, jabones, champús y lejías.

Toxicosis por detergentes, jabones y champús en animales

La exposición a productos que contienen detergentes aniónicos y no iónicos generalmente causa irritación GI leve. Todas las especies son sensibles.

Etiología de las toxicosis por detergentes, jabones y champús

Los detergentes, jabones y champús que presentan riesgo de toxicosis en animales incluyen champús destinados a humanos o mascotas, jabones líquidos para lavar platos, jabones de baño en barra, detergentes comunes para ropa y muchos limpiadores domésticos multiusos. Algunos jabones caseros contienen lejía (consulte Toxicosis por agentes corrosivos).

Los detergentes, jabones y champús suaves suelen contener ingredientes aniónicos y no iónicos. La mayoría de los productos tienen un pH moderado, pero algunos, como los detergentes para lavavajillas eléctricos, son alcalinos (pH >11) y, por lo tanto, corrosivos. Aunque el pH de los detergentes tradicionales para ropa y de las cápsulas concentradas de detergente para ropa es similar, los animales que ingieren o mastican las cápsulas pueden desarrollar signos clínicos más graves.

Patogenia de las toxicosis por detergentes, jabones y champús

Los detergentes aniónicos y no iónicos son irritantes leves; muchos tienen un pH ajustado para que causen una irritación dérmica mínima; sin embargo, es posible que se produzcan irritaciones oculares y de las mucosas. No se observa una absorción sistémica apreciable de estos productos, y los efectos tóxicos se limitan a irritaciones oculares, orales o gastrointestinales, las cuales suelen ser leves y autolimitadas.

Los gatos expuestos por inhalación (p. ej., durante el acicalamiento) a champús sin diluir u otros productos que contengan lauril sulfato de sodio pueden desarrollar síntomas respiratorios considerables, como disnea, aumento de las secreciones bronquiales y edema pulmonar leve. Aunque no se conoce el mecanismo exacto de este síndrome, podría estar relacionado con la interferencia del detergente en los tensioactivos pulmonares normales.

Cápsulas de detergente para ropa

El detergente de las cápsulas para el lavado de la ropa se compone principalmente de tensioactivos aniónicos, tensioactivos no iónicos, propilenglicol y etanol, con un pH de 7 a 9. El líquido es de baja viscosidad y está bajo presión dentro de la membrana de la cápsula. Cuando un animal muerde la cápsula, el líquido puede cubrir la parte posterior de la orofaringe y causar irritación.

El detergente expulsado de las cápsulas puede tener un tiempo de contacto más prolongado y, por lo tanto, aumentar la irritación de las mucosas. La expulsión rápida del detergente podría trasladarlo fácilmente al esófago, donde la irritación de los tejidos podría desencadenar la regurgitación. Cuando se regurgita, el detergente puede aspirarse en el tracto respiratorio (1).

Los vómitos profusos, junto con la neumonía por aspiración, hacen que la ingestión de cápsulas de detergente para ropa sea una preocupación mayor que la ingestión de detergentes para ropa tradicionales. Durante un período de cinco años de llamadas a la Línea de ayuda contra el envenenamiento de mascotas, los perros fueron la especie más frecuente en casos de exposición a cápsulas de detergente para ropa.

Aunque cualquier animal podría desarrollar signos graves tras la exposición a cápsulas de detergente para el lavado de la ropa, los perros son los afectados con mayor frecuencia debido a sus hábitos alimenticios indiscriminados y a su tendencia a llevarse el producto a la boca antes de morderlo con fuerza.

Hallazgos clínicos de la toxicosis por detergentes, jabones y champús

Las náuseas, los vómitos y la diarrea son los signos clínicos más comunes de la toxicosis por detergentes, jabones o champús. En raras ocasiones, se puede desarrollar deshidratación secundaria y desequilibrio electrolítico como resultado de vómitos o diarrea persistentes.

Son también posibles las irritaciones oculares leves con lagrimeo y blefaroespasmo. Por lo general, no se desarrollan lesiones importantes más allá de una leve irritación local. Los gatos que se acicalan después de la aplicación de productos que contienen lauril sulfato de sodio pueden desarrollar ruidos respiratorios húmedos, cianosis y disnea entre 1 y 3 horas después de la exposición.

Perlas y trampas

  • Los gatos que se acicalan después de la aplicación de productos que contienen lauril sulfato de sodio pueden desarrollar ruidos respiratorios húmedos, cianosis y disnea.

Los vómitos son el signo más común en perros que ingieren cápsulas de detergente. Entre esos pacientes, algunos desarrollan signos más graves de disnea, debilidad, colapso y choque.

Tratamiento de la toxicosis por detergentes, jabones y champús

  • Ingesta de líquidos por vía oral

  • Antieméticos

  • Tratamiento sintomático

En los casos de ingestión de detergente, jabón o champú en animales, se debe evitar el vómito, si es posible.

La irritación gástrica causada por los productos ingeridos puede disminuirse con la administración oral de leche diluida, caldo o agua. La dilución del fármaco ingerido también puede disminuir la gravedad de los vómitos espontáneos y el daño o la aspiración esofágica resultante.

Los vómitos espontáneos suelen ser autolimitados, pero deben evitarse si es posible. En los casos de ingestión de irritantes cáusticos (p. ej., exposición a cápsulas de detergente para ropa), el tratamiento puede incluir antieméticos (p. ej., citrato maropitante, 1 mg/kg, SC o IV lentamente, cada 24 horas según sea necesario) para prevenir un mayor daño tisular causado por el vómito.

Los pacientes con signos respiratorios indicativos de una posible aspiración de detergente pueden necesitar oxigenoterapia, nebulización y tratamiento sintomático. En la mayoría de los casos, los signos se resuelven en un plazo de 24 a 72 horas.

Para los pacientes con exposición ocular, suele ser eficaz la irrigación abundante con agua tibia o solución salina fisiológica (NaCl al 0,9 %) durante 5 minutos.

Toxicosis por lejía en animales

La exposición a lejía de cloro sin diluir puede provocar irritación o ulceración gastrointestinal, dérmica y ocular, así como irritación respiratoria importante. Todas las especies son sensibles.

Debido a la anatomía y fisiología contracorriente del pulmón aviar, las aves enjauladas corren un mayor riesgo de muerte después de la exposición a vapores de lejías y otros agentes de limpieza.

Las lejías sin cloro tienen un bajo potencial para producir lesiones graves; sin embargo, pueden provocar irritación gastrointestinal y vómitos si se ingieren en forma no diluida.

Etiología de las toxicosis por lejía

Las lejías con cloro se utilizan principalmente como limpiadores domésticos y desinfectantes de piscinas. Las lejías domésticas suelen contener hipoclorito de sodio en concentraciones del 3 al 10 %, y el pH de estos productos puede variar entre 9 (levemente irritante) y >11 (corrosivo). Los tratamientos de piscinas pueden contener hipocloritos de litio, calcio o sodio en concentraciones de hasta el 70-80 %, con un pH que puede variar de ácido a alcalino.

Las mascotas pueden estar expuestas al cloro al masticar recipientes con el producto sin diluir, beber de cubos que contienen producto diluido en agua o nadar en piscinas recientemente tratadas.

Patogenia de las toxicosis por lejía

El peligro relativo de la lejía depende de la concentración de hipoclorito, del pH y del grado de dilución del producto. En general, el hipoclorito tiende a ser un irritante leve en concentraciones <10 %; sin embargo, si el producto tiene un pH >11 o <3,5, pueden producirse lesiones corrosivas alcalinas o ácidas.

La dilución de las lejías con agua, según las instrucciones de la etiqueta, a menudo disminuye el potencial corrosivo de estos productos y los convierte en poco más que irritantes gastrointestinales u oculares suaves.

La mezcla de hipoclorito y amoníaco produce gas de tosilcloramida, altamente tóxico, que puede causar dificultad respiratoria aguda o edema pulmonar de aparición retardada, en las 12 a 24 horas posteriores a la exposición.

Las lejías sin cloro (oxidantes), que contienen oxidantes como el peróxido de hidrógeno, el percarbonato de sodio y el perborato de sodio, dan lugar a especies reactivas del oxígeno que producen su acción blanqueadora. En general, los efectos oxidantes de las lejías sin cloro son relativamente débiles, lo que resulta en un menor riesgo de lesión tisular, en comparación con el riesgo de las lejías de cloro concentrado.

Hallazgos clínicos de las toxicosis por lejía

La ingestión de lejías con cloro de uso doméstico o de productos sin cloro, diluidos o con pH moderado, rara vez provoca más que vómitos leves, hipersalivación, letargo, anorexia o diarrea.

La exposición a productos de lejía de cloro concentrados (>10 %) o a productos con un pH >11 puede provocar lesiones corrosivas significativas en el tracto gastrointestinal. La ingestión o inhalación de cantidades sustanciales de lejía de cloro ocasionalmente resulta en hipernatremia, hipercloremia o acidosis metabólica.

La inhalación aguda de cloro puede provocar tos, arcadas, estornudos o náuseas. Además de los signos respiratorios inmediatos, los pacientes expuestos a vapores de cloro concentrados pueden desarrollar edema pulmonar entre 12 y 24 horas después de la exposición. Las lesiones respiratorias pueden incluir traqueítis, bronquitis, alveolitis y edema pulmonar.

Las exposiciones oculares pueden provocar epífora, blefaroespasmo, edema palpebral o ulceración corneal.

La exposición dérmica puede provocar una leve irritación en la piel y blanqueamiento del pelaje.

Es también posible la irritación oral, dérmica y ocular, así como la ulceración.

Tratamiento de la toxicosis por lejía

  • Por ingestión, diluir con agua o leche

  • Por exposición tópica, enjuagar con abundante agua o bañar al animal

  • Tratamiento de los signos GI

  • Tratamiento sintomático

  • Por exposición respiratoria significativa, tratamiento sintomático y monitoreo del edema pulmonar de aparición tardía

En el caso de las exposiciones orales a la lejía, la inducción del vómito y la administración de carbón activado están contraindicadas; en su lugar, se recomienda la dilución con leche o agua.

Deben controlarse los vómitos espontáneos y monitorear a los pacientes para detectar el desarrollo de irritación o ulceración GI (consulte Toxicosis por agentes corrosivos). Cuando los vómitos prolongados provocan anomalías electrolíticas o de hidratación, la fluidoterapia puede ser beneficiosa.

Frente a exposiciones respiratorias, se debe trasladar al animal a un área con aire fresco y controlar la disnea. Los pacientes con disnea grave deben ser estabilizados. El edema pulmonar se debe tratar según sea necesario.

En el caso de las exposiciones dérmicas, se recomienda un baño con champú suave y un buen enjuague.

Las exposiciones oculares se deben tratar con irrigación ocular durante 10 a 20 minutos con solución salina (NaCl 0,9 %), seguida de tinción con fluoresceína de la córnea para detectar lesión corneal.

Consulte también Principios del tratamiento de la toxicosis en animales.

Conceptos clave

  • Las toxicosis por exposición a muchos productos de limpieza del hogar, incluidos detergentes y lejías, se asocian solo con signos clínicos leves.

  • La dilución, el baño y el tratamiento sintomático podrían ser los únicos procedimientos indicados.

Para más información

Referencias

  1. Handley HG, Hovda LR. Risks of exposure to liquid laundry detergent pods compared to traditional laundry detergents in dogs. J Vet Emerg Crit Care (San Antonio). 2021;31(3):396-401. doi:10.1111/vec.13057