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Intoxicación por tetrahidrocannabinol (THC) en perros y gatos

Revisión completa: feb 2026 PorHolly Hommerding, DVM, DABT, Pet Poison Helpline & SafetyCall International, LLC, Bloomington, MN
Última actualización: feb 2026
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La marihuana y el tetrahidrocannabinol (THC), su componente psicoactivo, se encuentran en la actualidad en muchas formas y en muchos hogares. Estas sustancias son ingeridas con frecuencia por las mascotas y pueden provocar signos gastrointestinales, ataxia, letargia, temblores e incontinencia urinaria. El tratamiento es de soporte; los signos son autolimitados y se resuelven en 1-3 días, la muerte es extremadamente rara.

La marihuana se refiere a la planta Cannabis sativa o C. indica, o a partes de esta con un contenido de tetrahidrocannabinol (THC) que suele oscilar entre el 0,4 y el 20 %, o incluso más. La Agriculture Improvement Act of 2018 (también conocida como Ley Agrícola de 2018 o 2018 Farm Bill) eliminó el cannabis derivado del cáñamo de la definición de marihuana.

Los investigadores han identificado más de 540 fitoquímicos (1) y más de 150 fitocannabinoides (2).  De estos, el delta-9-THC es el principal fitocannabinoide intoxicante.

La marihuana y el THC se pueden encontrar en muchas formas y concentraciones:

  • La planta de marihuana contiene una media del 4-20 % de THC. La sinsemilla, o la planta femenina no polinizada sin semillas, tiene una mayor concentración de THC.

  • El hachís y el aceite de hachís son extractos de THC no obtenidos mediante disolventes que contienen un 20–50 % de THC.

  • Los concentrados se obtienen mediante extracción con disolventes y contienen hasta un 80-90 % de THC. Los concentrados, a menudo denominados dabs, pueden incluir butter, budder, shatter, wax y oils (3, 4).

También se pueden encontrar diferentes concentraciones de THC en comestibles (productos horneados, gomitas, dulces, etc.), aceites, tinturas, tópicos, cápsulas y líquidos de vapeo.

La FDA no ha aprobado ningún producto con THC, cannabidiol (CBD) con THC ni productos de espectro completo para su uso en pacientes veterinarios. El dronabinol, un medicamento a base de THC, y la nabilona, un análogo del THC, están aprobados por la FDA para su uso en seres humanos para tratar las náuseas y la inapetencia en la quimioterapia y el SIDA (5). El nabiximols es una proporción 1:1 de THC y CBD que está aprobado en muchos países para tratar la espasticidad provocada por la esclerosis múltiple; sin embargo, aún no está aprobado en los EE. UU. (6, 7).

La marihuana y el THC siguen siendo drogas de la Lista I según la Agencia de Control de Drogas de los EE. UU.; no obstante, su despenalización y estatus legal varían según el estado. 

Etiología y patogenia de la intoxicación por THC en perros y gatos

Para obtener una explicación más detallada de los mecanismos, consulte la sección dedicada al sistema endocannabinoide (ECS) en el apartado sobre el CBD. Los receptores CB1 son los responsables de los efectos intoxicantes del THC. Los receptores CB1 se concentran principalmente en el SNC (con una menor concentración en el sistema nervioso periférico) y participan en la función cognitiva, la emoción, el movimiento y el control motor, el hambre, la neuroprotección, los eventos postraumáticos y las enfermedades degenerativas. Su presencia en los sistemas nervioso sensorial y autónomo influye en la función cardiovascular, gastrointestinal y respiratoria, y en la percepción del dolor.

El THC es de 4 a 20 veces más potente que los endocannabinoides y tiene una mayor duración de acción (8). Al actuar como agonista parcial en el receptor CB1, el THC produce efectos sistémicos que suelen conocerse en la bibliografía humana como la «tétrada del THC» de delirios, alucinaciones, paranoia y sedación (9). Es probable que las diferencias entre especies en cuanto a la distribución y la cantidad de receptores endocannabinoides expliquen la variabilidad en la sensibilidad al THC y los signos clínicos asociados en perros y gatos. Los perros tienen una mayor concentración de receptores CB1 en el cerebelo y el bulbo raquídeo, lo que probablemente explica la ataxia y los efectos cardiovasculares y respiratorios en esta especie (10, 11).

Farmacocinética y toxicidad del THC en perros y gatos

Nota: Los datos farmacocinéticos corresponden a perros, a menos que se indique lo contrario.

Los perros pueden desarrollar signos clínicos leves con dosis de THC tan bajas como 0,3-0,5 mg/kg; los signos clínicos pueden ser moderados con dosis >2-3 mg/kg (12). La variabilidad en la consistencia del producto y la falta de supervisión regulatoria dificultan la evaluación de las dosis tóxicas y de la exposición a las dosis.

La dosis letal oral probable supera los 3-9 g de material vegetal con predominio de delta-9-THC/kg de peso corporal del perro (13). No existen datos publicados sobre la mediana de la dosis letal y la letalidad es extremadamente rara. 

El delta-9-THC se absorbe rápidamente cuando se inhala, lo que provoca signos clínicos en cuestión de minutos (14). La ingestión de THC produce signos clínicos en 1-2 horas (hasta 4 horas en perros en ayunas) (3, 15), y el tiempo hasta la concentración máxima (Tmax) en el perro, después de la ingestión oral de un comprimido blando, fue de aproximadamente 1,7 horas. La semivida plasmática inicial (t1/2) fue aproximadamente de 4 horas. Los resultados fueron similares para las formulaciones de aceite (16). El Tmax en el gato estudiado fue de aproximadamente 2 horas, y la t1/2 inicial fue de aproximadamente 1,6 horas (17) La biodisponibilidad varió del 6 al 20 %. El THC es muy lipofílico, tiene una semivida sérica corta y se distribuye rápidamente a los tejidos (18).

El delta-9-THC se metaboliza principalmente en el hígado, y una gran parte experimenta metabolismo de primer paso. Las enzimas del citocromo P450 (CYP) son las responsables de la hidroxilación y la oxidación del THC; además, el cerebro, los intestinos y los pulmones también metabolizan el THC de forma secundaria mediante sus enzimas CYP. Los metabolitos varían de manera considerable según la especie (18, 19).

Debido a su cinética bifásica y a su liberación de la grasa y los tejidos, la semivida biológica del THC, a las 30 horas, es relativamente larga y la eliminación no es lineal. En los perros, el THC se excreta principalmente en las heces (85 %) y el 15 % se elimina en la orina. Los perros excretan el 80 % del THC en un plazo de 5 días, y los signos clínicos en los casos muy graves pueden persistir hasta cierto punto durante 1-3 días (3).

Signos clínicos de la intoxicación por THC en perros y gatos

Las exposiciones al tetrahidrocannabinol conllevan una alta tasa de morbilidad, pero una tasa de mortalidad extremadamente baja en perros y gatos. La ataxia, la depresión respiratoria poco frecuente y la depresión cardiovascular, que no suelen observarse en los seres humanos, podrían ser más comunes en los perros debido al mayor número de receptores CB1 y a su distribución particular en el cerebelo y el tronco encefálico (10, 11).

Por orden descendente, los signos clínicos más frecuentes notificados en los casos de ingestión de THC, registrados en Pet Poison Helpline desde enero de 2018 hasta febrero de 2023 (consulte el ), incluyeron letargia (30 %), ataxia (21 %) y vómitos (15 %). Otros signos clínicos pueden incluir incontinencia urinaria, aumento de la sensibilidad al movimiento y al sonido, temblores, bradicardia, agitación y espasmos, midriasis, hipertermia, hipotermia, cabeceos y sacudidas. Se describieron casos de hipotensión, depresión respiratoria y taquicardia poco comunes.

Las crisis son poco frecuentes con la ingestión de THC (20).

La muerte después de la ingestión de marihuana o delta-9-THC sería extremadamente rara y podría derivarse de complicaciones secundarias (20).

En los dos casos publicados de muerte en perros, no se informó la causa. Estos casos involucraron la ingestión de productos horneados elaborados con mantequilla de cannabis, un producto concentrado (21).

Diagnóstico de la intoxicación por THC en perros y gatos

La cromatografía de gases/espectrometría de masas es eficaz para el diagnóstico de la intoxicación por tetrahidrocannabinol; sin embargo, su aplicación clínica es limitada debido al tiempo necesario para realizar la prueba.

No se dispone de pruebas confiables de THC en el punto de atención para el diagnóstico de las exposiciones al THC o al cannabis derivado de la marihuana en animales. Las pruebas de detección de drogas en orina disponibles en la actualidad están diseñadas para su uso en seres humanos. Los falsos negativos son muy frecuentes cuando se utilizan en animales y pueden deberse a la gran cantidad de metabolitos indetectables en la orina de perros y gatos (22, 23, 24).

Descontaminación y tratamiento de la intoxicación por THC en perros y gatos

Los pacientes suelen responder bien al tratamiento de soporte y, por lo general, el pronóstico es bueno en perros y gatos.

La descontaminación puede considerarse dentro de la primera hora tras la ingestión de THC únicamente en pacientes clínicamente normales. La emesis puede inducirse en perros con apomorfina (0,03 mg/kg, por vía intravenosa, o 0,04 mg/kg, por vía intramuscular) o ropinirol (3,75 mg/m2, con un intervalo de dosis de 2,7-5,4 mg/m2, aplicación ocular). También se podría administrar carbón activado con sorbitol (1 g/kg).

Los casos leves pueden recibir seguimiento en casa. Por precaución, lo mejor sería asegurarse de que los animales se encuentren en un estado cardiovascular estable, puedan deambular y sean capaces de regular su temperatura corporal durante un breve período de tiempo antes del alta.

Los pacientes sintomáticos podrían beneficiarse del tratamiento con líquidos para la hidratación y la perfusión (30-50 ml/kg, por vía subcutánea, o 75-100 ml/kg, por vía intravenosa, cada 24 horas). Los antieméticos (1 mg/kg de maropitant, por vía subcutánea o intravenosa, cada 24 horas o 0,1-0,2 mg/kg de ondansetrón, por vía intravenosa, cada 8 horas) son beneficiosos para los pacientes con vómitos o náuseas. Es posible que se requiera termorregulación y atención de enfermería en los pacientes más gravemente afectados, y todos ellos se beneficiarán de entornos con pocos estímulos siempre que sea posible.

Los signos vitales y la presión arterial deben controlarse cada 1-4 horas. El paciente bradicárdico puede recibir tratamiento con atropina (0,02-0,04 mg/kg, por vía intravenosa). La agitación puede tratarse con butorfanol (0,1-0,4 mg/kg, por vía intravenosa) o diazepam (0,25-0,5 mg/kg, por vía intravenosa). Los temblores poco comunes pueden mitigarse con metocarbamol (55-220 mg/kg, por vía intravenosa, por vía oral o por recto) o diazepam (0,25-0,5 mg/kg, por vía intravenosa).

Las convulsiones son poco frecuentes, pero responden bien al tratamiento con anticonvulsivos: diazepam (0,5-1 mg/kg, por vía intravenosa), levetiracetam (60 mg/kg, seguido de 20-30 mg/kg, cada 6 horas, por vía intravenosa) o fenobarbital (2-16 mg/kg, por vía intravenosa).

Los intralípidos (emulsiones lipídicas intravenosas; ILE) podrían estar indicados en casos de sobredosis importante, exposición a concentrados o casos graves.  Los casos más graves pueden beneficiarse del uso de emulsiones lipídicas intravenosas si el paciente responde mal al tratamiento de soporte. Las emulsiones lipídicas intravenosas se pueden administrar con una dosis en bolo de 1,5 ml/kg seguida de una infusión continua de 0,25 mLl/kg/min, durante 30 a 60 minutos. La dosis en bolo de 1,5 ml/kg podría repetirse cada 4 a 6 horas en pacientes no lipémicos, durante un máximo de 24 horas o 5 dosis. Opcionalmente, una dosis en bolo de 1,5 ml/kg podría ir seguida de una infusión continua de 0,5 ml/kg/h en pacientes no lipémicos.

Conceptos clave

  • La intoxicación por tetrahidrocannabinol (THC) en perros y gatos suele causar letargia, ataxia y vómitos; también puede producirse hiperestesia, temblores e incontinencia urinaria.

  • El pronóstico es bueno y los signos clínicos suelen resolverse en un plazo de 1-3 días; se indica un tratamiento de soporte.

Para más información

Referencias

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