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Descripción general de los tumores del oído en pequeños animales

PorJason B. Pieper, DVM, MS, DACVD, Iowa State University
Revisado/Modificado Modificado jul 2025
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Los tumores del conducto auditivo se pueden originar desde cualquiera de los tejidos que revisten o soportan el conducto auditivo, como el epitelio escamoso, las glándulas ceruminosas o sebáceas y los tejidos mesenquimatosos. Los tumores malignos del conducto auditivo externo y del pabellón auricular son más comunes en gatos que en perros.

La neoplasia verdadera del oído a menudo se diagnostica erróneamente durante la exploración física, porque el tejido epitelial hiperplásico y las glándulas (hiperplasia glandular ceruminosa) pueden aparecer como crecimientos a lo largo del canal. Con el tiempo, el tratamiento de la infección y la inflamación puede cambiar el aspecto de estos crecimientos y, en algunos casos, pueden desaparecer. Por el contrario, los crecimientos neoplásicos no se resuelven con tratamiento ótico tópico.

Aunque se desconoce la causa exacta de los tumores del conducto auditivo, se han considerado varias teorías. La inflamación crónica del conducto auditivo puede producir hiperplasia, seguida de displasia y, finalmente, neoplasia. La degradación bacteriana de ácidos grasos y de otros productos en las espesas secreciones apocrinas de las glándulas ceruminosas hiperplásicas durante los episodios de otitis externa pueden estimular también la carcinogénesis del conducto auditivo.

Los perros y los gatos de mediana edad son más propensos a tener tumores óticos benignos, mientras que los perros y los gatos >11 años parecen tener con mayor frecuencia tumores malignos. La mayor incidencia de tumores malignos en perros y gatos de edad avanzada parece atribuirse a la cronicidad de la enfermedad del oído más que solo a la edad.

Los tumores en el conducto auditivo disminuyen el diámetro de la luz, lo que conduce a un drenaje deficiente de los exudados inflamatorios y ácidos grasos volátiles. La infección crónica y la inflamación no remiten, lo cual permite que continúe el desarrollo de los cambios neoplásicos.

La incidencia de tumores de oído benignos y malignos es más alta en el Cocker Spaniel Americano que en otras razas de perros, probablemente debido a la inflamación crónica y a la hiperplasia de las glándulas ceruminosas observada en la otitis en esta raza.

Los gatos de mediana edad y mayores están predispuestos a tumores benignos y malignos del conducto auditivo. Los gatos jóvenes (de 3 meses a 5 años) son más propensos a desarrollar pólipos nasofaríngeos.

Los signos clínicos de un tumor del conducto auditivo incluyen los siguientes:

  • Secreción ótica crónica unilateral (ceruminosa, purulenta, mucosa o hemorrágica) y olor necrótico.

  • Sacudidas de la cabeza

  • Rascado del oído.

A menudo, los hematomas auriculares son el resultado de las sacudidas de la cabeza que desencadenan los tumores del conducto auditivo. Otra secuela de los tumores del conducto auditivo es un absceso supurante en la región parotídea, debajo del oído afectado, que resulta de la oclusión completa del conducto auditivo y la acumulación de líquido y residuos mediales al tumor, lo que conduce a la ruptura del conducto auditivo, con drenaje ventral.

La afectación del oído medio o interno en los tumores del conducto auditivo puede ir acompañada de signos neurológicos que incluyen sordera, signos vestibulares (por ejemplo, inclinación de la cabeza, ataxia, nistagmo), parálisis del nervio facial (caída facial, salivación y caída de alimentos de los labios), síndrome de Horner (caída del párpado, pupila miótica y hundimiento del globo ocular) y protrusión ocasional del tercer párpado.

En los casos de otitis unilateral resistente al tratamiento, debe sospecharse una neoplasia del conducto auditivo o del oído medio.

Perlas y trampas

  • Se debe sospechar una neoplasia del conducto auditivo cuando la otitis unilateral es resistente al tratamiento médico.

Los tumores del conducto auditivo en perros son más frecuentemente benignos que malignos. Las neoplasias óticas malignas son localmente invasivas; <10 % muestra alguna afectación de los ganglios linfáticos. La invasión del tumor a la bulla timpánica o al tejido circundante empeora el pronóstico.

La incidencia de tumores óticos malignos es mayor en gatos que en perros. En la tabla se enumeran los tumores comunes de oído en perros y gatos según su ubicación.

Tabla
Tabla

Se han descrito otros tumores en el conducto auditivo externo en los perros, como pólipos inflamatorios, papilomas, adenomas de glándulas sebáceas, histiocitomas, plasmocitomas, melanomas, fibromas, carcinomas de células escamosas y hemangiosarcomas. Esporádicamente, los perros y gatos presentan linfomas, fibrosarcomas y carcinomas de células escamosas en el oído medio o interno (consulte también Tumores de la piel y tejidos blandos).

Conceptos clave

  • Los tumores malignos se deben distinguir cuidadosamente de los procesos patológicos benignos del oído.

  • Existen predilecciones por la ubicación, especie y raza para tipos específicos de tumores del oído.

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