La paresia posparto en ovejas y cabras preñadas y en lactación es una alteración metabólica, caracterizada por hipocalcemia de inicio agudo y desarrollo rápido de hiperexcitabilidad, marcha alterada, debilidad, temblores y ataxia, que progresa a depresión, decúbito, coma y muerte. Puede ocurrir en cualquier momento desde 6 semanas antes del parto hasta 10 semanas después del parto. Cuando ocurre antes del parto, se suele deber a las altas demandas de calcio asociadas con la mineralización esquelética fetal y, a menudo, coincide con deficiencias de energía o de macrominerales. La paresia posparto en cabras lecheras de alta producción se debe a la pérdida de calcio asociada con la producción de leche. El diagnóstico se basa en los signos clínicos de decúbito y la respuesta al tratamiento con calcio intravenoso o subcutáneo. La prevención incluye una nutrición adecuada antes y después del parto, y la reducción del estrés.
La paresia posparto en ovejas y cabras preñadas y en lactación es una alteración metabólica, caracterizada por hipocalcemia de inicio agudo y desarrollo rápido de hiperexcitabilidad y ataxia, que progresa a depresión, decúbito, coma y muerte. A diferencia de la paresia posparto en las vacas lecheras, que ocurre principalmente a los pocos días del parto, la afección en ovejas y cabras puede ocurrir hasta 6 semanas antes del parto; sin embargo, las cabras lecheras de alta producción a menudo sucumben en las semanas posteriores al parto. Esta afección puede estar infradiagnosticada en algunas situaciones.
Etiología de la paresia posparto en ovejas y cabras
La paresia posparto en ovejas y cabras se debe a la disminución de la ingesta de calcio en condiciones de mayores necesidades de calcio, por lo general, durante el final de la gestación. Esta combinación de factores produce una baja concentración sérica de calcio, sobre todo en animales preñados con varios fetos. Algunos casos se complican con toxemia de la gestación concurrente, hipomagnesemia o hipofosfatemia. Es posible que las ovejas que padecen hipocalcemia y cetosis no sean capaces de producir glucosa endógena tan fácilmente como las ovejas que solo padecen cetosis; por lo tanto, el riesgo de desarrollar toxemia de la gestación más grave es mayor cuando ambas afecciones están presentes.
La paresia posparto puede ocurrir en cualquier momento, desde 6 semanas antes del parto hasta 10 semanas después del parto; no obstante, la mayor demanda de calcio en animales no lecheros se produce 3–4 semanas antes del parto, debido a la mineralización esquelética fetal, en especial cuando hay varios fetos presentes en el útero. En las cabras lecheras de alta producción, la paresia posparto suele ocurrir 1–4 semanas después del parto, como resultado de la pérdida de calcio a través de la producción de leche.
Cuando hay una brusca disminución del consumo de calcio, el organismo requiere 24-72 h para activar los mecanismos metabólicos necesarios para movilizar el calcio almacenado. La movilización del calcio almacenado puede ser inadecuada para satisfacer las necesidades del animal, sobre todo en ovejas y cabras de mayor edad, animales con deficiencia crónica de calcio y animales alimentados con dietas deficientes en calcio.
Ejemplos de forrajes con bajo contenido de calcio son los henos de cereales o pasturas, henos y pasturas de mala calidad, y el ensilado de maíz. La mayoría de los cereales también contienen una cantidad mínima de calcio; además, tienen un alto contenido de fósforo, lo que puede provocar una proporción inversa entre el calcio y el fósforo en la dieta, lo que aumenta el riesgo nutricional. La deficiencia de vitamina D, que se produce en los rumiantes alojados durante los meses de invierno, también deprime la absorción de calcio del tracto GI.
Hallazgos clínicos y diagnóstico de la paresia posparto en ovejas y cabras
Momento de aparición (final de la gestación o período posparto) junto con alteraciones de la marcha, temblores, decúbito
Respuesta positiva a la administración de calcio
Concentración baja de calcio en sangre (<1,2 mmol/l [5,0 mg/dl])
Por lo general, la paresia posparto en ovejas y cabras se presenta en brotes; no obstante, no es infrecuente que algunos animales se vean afectados de forma aislada. Por lo general, <5 % de los animales se ven afectados; sin embargo, los brotes graves pueden afectar hasta al 30 % del rebaño.
En la mayoría de los casos, la paresia posparto ocurre en las últimas semanas de gestación. El inicio es repentino y, a menudo, se produce en un plazo de 24 horas tras un cambio brusco de la alimentación, un cambio súbito en las condiciones climáticas o períodos cortos de ayuno impuestos por circunstancias como la esquila o el transporte (consulte también Tetania del transporte en rumiantes).
En la paresia posparto temprana en ovejas, los signos clínicos más comunes son los siguientes:
marcha rígida;
ataxia;
salivación;
estreñimiento;
disminución de la motilidad ruminal, que progresa a timpanismo.
Además, las ovejas afectadas pueden presentar taquicardia y los sonidos cardíacos son más débiles de lo normal. A menudo, cuando están en decúbito, las ovejas están en una posición esternal similar a la de la rana, con las patas traseras extendidas en dirección caudal.
Las cabras tienen una presentación similar; sin embargo, los temblores musculares son más comunes en cabras que en ovejas.
Un diagnóstico de trabajo de paresia posparto en ovejas y cabras se basa en los antecedentes y los signos clínicos. En los brotes prepuerperales, la toxemia de gestación es el principal diagnóstico diferencial. Estas dos enfermedades también pueden ocurrir al mismo tiempo. Un diagnóstico precoz de hipocalcemia grave está respaldado por la respuesta inmediata, drástica y, por lo general, duradera a la administración lenta de calcio intravenosa.
El diagnóstico puede confirmarse analizando las concentraciones de calcio sérico antes del tratamiento. La concentración de cetonas en orina o la concentración sérica de beta-hidroxibutirato siempre deben evaluarse al mismo tiempo que la concentración sérica de calcio.
La hipocalcemia clínica (paresia posparto) en ovejas y cabras suele definirse como una concentración sérica total de calcio <1,2 mmol/l (5,0 mg/dl). Los valores normales para las concentraciones séricas totales de calcio son 2,9-3,2 mmol/l (11,5-12,8 mg/dl) en ovejas y 2,2-2,9 mmol/l (8,9-11,7 mg/dl) en cabras (1).
Los animales con una baja concentración de albúmina sérica, como ocurre con la enfermedad de Johne y el parasitismo gastrointestinal grave clínico, pueden tener concentraciones bajas de calcio sérico total y concentraciones normales de calcio ionizado.
Tratamiento y prevención de la paresia posparto en ovejas y cabras
Administración de calcio intravenosa o subcutánea
Aporte de calcio adecuado en la dieta durante toda la gestación
El tratamiento de la paresia posparto en ovejas y cabras debe iniciarse de inmediato. El tratamiento estándar suele ser uno de los siguientes (2, 3):
borogluconato de calcio, por vía intravenosa (50–100 ml de una solución al 23 %, una vez);
borogluconato de calcio, por vía subcutánea (30–60 ml de una solución al 23 %, una vez) si no se dispone de acceso venoso.
La administración intravenosa debe realizarse de forma lenta, durante 5–7 minutos, mientras que el calcio subcutáneo puede administrarse de forma rápida.
Dado que la hipocalcemia en ovejas y cabras también es concurrente con otras deficiencias de macrominerales o energía, los productos que contienen calcio, que también contienen fósforo y magnesio, así como dextrosa, podrían tener un valor terapéutico adicional; sin embargo, las soluciones que contienen dextrosa no deben administrarse por vía subcutánea, ya que pueden irritar los tejidos. La administración oral o subcutánea de una solución de calcio ayuda a prevenir la recaída; no obstante, la dosis y la frecuencia de administración no se han estudiado bien.
Durante el tratamiento con calcio intravenoso, se debe monitorear el corazón y se debe detener el tratamiento si se producen arritmias.
Para facilitar la administración intravenosa, puede ser preferible aumentar el volumen del producto, añadiendo 50–100 ml de solución de borogluconato de calcio al 23 % o de gluconato a 1 L de solución de dextrosa al 5 %, y administrar este volumen durante 10 minutos.
Las soluciones de calcio son irritantes, por lo que, cuando la administración es subcutánea, el volumen total debe dividirse en dos o tres cantidades iguales y administrarse a diferentes partes del cuerpo.
La administración de calcio (subcutánea o intravenosa) se puede repetir después de 24 horas.
Las modificaciones en la dieta para aumentar la proporción de calcio y fósforo en la dieta (>1,5:1) y garantizar que la cantidad total de calcio en la dieta (y vitamina D) cumpla con los requisitos del Consejo Nacional de Investigación pueden ayudar a prevenir más casos en animales preñados. (Consulte también Necesidades nutricionales de las ovejas y Necesidades nutricionales de las cabras). Deben evitarse los cambios dietéticos repentinos u otros factores estresantes durante el final de la gestación, y se deben investigar los factores de riesgo de la toxemia de gestación.
Conceptos clave
La paresia posparto en ovejas y cabras es una enfermedad metabólica que ocurre principalmente en el momento del parto.
La confirmación diagnóstica se realiza mediante una respuesta rápida a la administración de calcio en hembras de parto postradas.
La administración IV de calcio es eficaz, pero debe realizarse con la debida precaución.
La prevención se basa en una alimentación adecuada durante la gestación y al inicio de la lactancia.
Referencias
Smith BP, Van Metre DC, Pusterla N, eds. Large Animal Internal Medicine. 6th ed. Elsevier Mosby; 2020.
Smith MC, Sherman DM. Nutrition and metabolic diseases. Goat Medicine. 3rd ed. Wiley-Blackwell; 2022:chap 19.
Pugh DG, Baird AN. Feeding and nutrition. Sheep, Goat, and Cervid Medicine. 3rd ed. Elsevier; 2020:chap 2.