Las principales causas de las enfermedades GI no infecciosas son las siguientes:
problemas dietéticos (p. ej., sobrecarga de alimentos, intolerancia, alergia)
Indiscreción alimentaria, incluida la ingestión de cuerpos extraños.
Obstrucción gastrointestinal
lesión de la mucosa (p. ej., úlceras gástricas, enteropatía crónica, neoplasia).
disbiosis del intestino
deficiencias enzimáticas
defectos congénitos
Se podrían desarrollar signos clínicos de una enfermedad GI no infecciosa, incluidos vómitos y diarrea, secundarios a enfermedades sistémicas o metabólicas, como la enfermedad renal, la enfermedad hepática y la enfermedad de Addison (hipoadrenocorticismo). Las causas son inciertas en varias enfermedades, incluidas las úlceras abomasales en los bovinos, las úlceras gástricas en los cerdos, las úlceras gástricas en los potros, la torsión gástrica en los perros y la obstrucción intestinal aguda y el desplazamiento abomasal en los bovinos.
En el caso de las enfermedades GI no infecciosas, por lo general solo se ve afectado un animal a la vez; las excepciones son las enfermedades asociadas con la ingesta excesiva de alimento o con venenos, en cuyo caso son frecuentes los brotes de rebaños.