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Uroperitoneo en potrillos

PorThomas J. Divers, DVM, DACVIM, DACVECC, Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Cornell University
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
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El uroperitoneo es una fuga de orina hacia el espacio peritoneal que está causada con mayor frecuencia por la rotura de la vejiga de la orina o del uraco. Los signos clínicos, como letargo, taquicardia, intentos frecuentes de orinar y distensión abdominal, aparecen poco después del nacimiento. El diagnóstico se basa en la historia clínica, los hallazgos clínicos, las pruebas de laboratorio y la ecografía. La corrección quirúrgica suele tener éxito en los casos no complicados.

El uroperitoneo se define como la fuga de orina al espacio peritoneal. En los potrillos suele ser el resultado de una rotura de la vejiga o del uraco durante el parto, la postración prolongada mientras se trata alguna enfermedad neonatal o, con menor frecuencia, una rotura del uraco secundaria a un absceso umbilical. Las roturas del uréter son una causa poco frecuente de uroperitoneo.

En general, se observa una mayor incidencia de rotura de vejiga en los machos que en las hembras, posiblemente porque la pelvis más estrecha y la uretra más larga y estrecha de los potros es un factor predisponente.

Se cree que la rotura traumática de la vejiga se debe a las contracciones uterinas cuando la vejiga está llena, a medida que el potrillo pasa a través del canal del parto. Aunque se cree que la mayoría de las roturas de las vejigas urinarias en el parto son traumáticas, la presencia de bordes lisos y la ausencia de hemorragia alrededor del punto de rotura en algunos potrillos sugiere un origen congénito (defecto en el desarrollo de la pared de la vejiga). La mayoría de las roturas de la vejiga urinaria se localizan en el dorso de esta.

En el caso de la rotura del uraco posnatal, la infección del muñón umbilical puede debilitar la pared y provocar una fuga de orina dentro del abdomen o subcutánea cerca del ombligo.

La prematuridad, la encefalopatía neonatal, la postración prolongada, la cistitis, la infección ascendente, el traumatismo abdominal y la infección pueden predisponer a los potrillos a la rotura de la vejiga posnatal.

Hallazgos clínicos del uroperitoneo en potros

Los potrillos con uroperitoneo suelen parecer normales al nacer, pero progresivamente se vuelven letárgicos, taquicárdicos y taquipneicos a lo largo de 24-72 horas después de la rotura. A medida que la afección progresa, el abdomen se distiende de manera notable y puede producir una onda de líquido. La mayoría de los potrillos muestran polaquiuria y estranguria, con pequeñas cantidades de orina producidas. Esta estranguria a menudo se malinterpreta como un esfuerzo para defecar (consulte la ).

Diagnóstico del uroperitoneo en potros

  • Anamnesis

  • Hallazgos clínicos

  • Análisis y ecografía

El examen ecográfico abdominal y el análisis de sangre y líquido peritoneal son fundamentales para confirmar el diagnóstico de uroperitoneo (consulte la ). La combinación de hiperpotasiemia sérica con hiponatremia e hipocloremia se observa en la mayoría de los casos debido a la alta concentración de potasio y las bajas concentraciones de sodio y cloruro en la orina, que se equilibran con rapidez a través del peritoneo hacia el plasma y otros sitios de líquido extracelular.

La electrocardiografía puede mostrar complejos QRS amplios y ondas T muy altas debido a la hiperpotasiemia. El aumento de la concentración sérica de potasio predispone al potrillo a la bradicardia y a las arritmias cardíacas (bloqueo auriculoventricular, paro sinusal y paro cardíaco) si no se corrige.

En la mayoría de los casos se produce azoemia (concentraciones séricas elevadas de BUN y creatinina). La gasometría también puede ser normal o revelar acidosis metabólica. El líquido abdominal es de color amarillo pálido y abundante, y puede detectarse fácilmente como líquido de aspecto hipoecoico en la evaluación ecográfica. La concentración de creatinina en el líquido peritoneal es, al menos, el doble que en el suero. Esta prueba es la más exacta para el diagnóstico de esta patología.

Si no se dispone del análisis, pueden inyectarse 10 mL de azul de metileno al 1 % en la vejiga a través de un catéter urinario. Si la vejiga urinaria está conectada al espacio peritoneal, se observará el colorante en el líquido peritoneal al cabo de 15 minutos. Esta prueba rara vez es necesaria para establecer el diagnóstico y, por tanto, no se suele realizar.

Los signos clínicos de depresión progresiva y estranguria pueden confundir el diagnóstico con impactación de meconio. Otros diagnósticos diferenciales del uroperitoneo se detallan en la tabla . La disinergia del esfínter del detrusor se suele resolver en 2-4 días si se coloca un catéter en la vejiga para prevenir la rotura. Ésta puede ser una forma de encefalopatía neonatal.

Tabla
Tabla

En caso de rotura de uraco, la ecografía abdominal puede ser útil para establecer un diagnóstico etiológico. La ecografía de los restos umbilicales puede sugerir la presencia de una infección o de un absceso. También se observa una gran cantidad de líquido en el abdomen si el defecto del uraco está dentro del abdomen. También pueden producirse roturas del uraco subcutáneo, lo que provoca acumulación de orina en esa zona y estranguria marcada.

Los potrillos neonatos rara vez desarrollan azoemia debido a la rotura de uno o ambos uréteres. Con la rotura de un uréter, se observa acumulación de orina en la zona retroperitoneal mediante ecografía hasta que se rompe la membrana retroperitoneal, momento en el que los hallazgos ecográficos abdominales y los hallazgos de laboratorio son idénticos a los de la rotura de vejiga.

Tratamiento del uroperitoneo en los potros

  • Cirugía

La cirugía es necesaria para poder corregir el defecto uroperitoneal y, en casos no complicados, el resultado es muy satisfactorio. El potrillo debe estabilizarse con fluidoterapia IV y drenando la orina del espacio peritoneal cuando sea necesario para corregir anomalías electrolíticas, déficits de líquidos y presión sobre el diafragma antes de la cirugía. Según la experiencia clínica del autor, el potasio >6 mEq/L se debe reducir antes de la operación mediante 500 mL de bicarbonato de sodio isotónico más dextrosa al 10 % administrados durante 30-40 minutos, o mediante la administración de bicarbonato de sodio solo. Todos estos tratamientos ayudan a que el potasio penetre en las células. Si la concentración de potasio es >8 mEq/L o si los tratamientos anteriores no tienen éxito, debe considerarse la administración de insulina regular de 0,1-0,2 U/kg/h, IV, en solución salina y dextrosa al 5 % (NaCl al 0,9 %), el drenaje del líquido peritoneal, o ambos.

La vejiga debe repararse empleando suturas absorbibles. Si el desgarro está en el uraco, se extirpa quirúrgicamente. Si las estructuras umbilicales están engrosadas (lo cual indica infección), estas deben extirparse en el momento de la cirugía y analizarse mediante un cultivo. Después de la corrección quirúrgica de la vejiga, se debe colocar un catéter urinario permanente durante 48 horas para disminuir la distensión de la vejiga y la filtración de orina en la zona reparada; sin embargo, esto no suele hacerse en la primera reparación. Si el uraco se rompe entre la pared corporal y la piel, lo que causará la acumulación subcutánea de orina, la colocación de un catéter urinario permanente puede resultar en la resolución del problema sin cirugía.

Si se reconoce precozmente una rotura de vejiga en potros que están sanos y el potro es estabilizado adecuadamente antes de la cirugía, el pronóstico para la recuperación es excelente, con tasas de éxito de hasta el 95 %. En potros sépticos o prematuros, en los que pueden darse con más frecuencia complicaciones como peritonitis, complicaciones incisionales, adherencias y muerte por anestesia, el pronóstico es reservado. Se debe considerar que todos los potrillos que están postrados presentan un alto riesgo de rotura de la vejiga y pueden requerir una cateterización permanente profiláctica.

Conceptos clave

  • La rotura de la vejiga o el uraco que produce uroperitoneo es frecuente en los potros neonatos.

  • Cuanto antes se pueda realizar la corrección quirúrgica, menos graves serán las anomalías electrolíticas plasmáticas y el volumen de orina que se acumula en el espacio peritoneal.

  • Los potrillos neonatos enfermos que permanecen postrados de forma permanente también corren riesgo de desarrollar una rotura de la vejiga, por lo que puede ser necesario un catéter urinario permanente para evitar esta complicación.

Para más información

  • Fubini SL, Delco M. Surgery of the equine urinary tract. Vet Clin North Am Equine Pract. 2022;38(1):141-153.

  • Schott HC, Waldridge B, Bayly WM. Disorders of the urinary system In: Reed SM, Bayly WM, Sellon DC, eds. Equine Internal Medicine. 4th ed. Elsevier; 2016:895-898.

  • Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre el uroperitoneo en los potrillos.