VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Conjuntivitis por clamidia en animales

PorAdam Polkinghorne, PhD, Nepean Clinical School, Faculty of Medicine and Health, University of Sydney
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
v3269963_es

La conjuntivitis por clamidia es una infección aguda, crónica o recurrente de la conjuntiva con bacterias intracelulares de la familia Chlamydiaceae. Son varios los animales que pueden verse afectados. Aunque a menudo es subclínica, la infección también puede provocar una inflamación purulenta aguda o crónica de la conjuntiva con o sin presencia de queratitis u otros signos clínicos. El diagnóstico se confirma mediante citología en algunas especies o mediante ensayo de PCR. El tratamiento suele consistir en la administración de antimicrobianos del grupo de las tetraciclinas. Se prefiere la administración sistémica porque la conjuntivitis por clamidia puede deberse a una infección sistémica o presentarse simultáneamente con desprendimiento en otros sitios anatómicos.

La conjuntivitis por clamidia es una enfermedad ocular muy reconocida que afecta a una amplia variedad de especies de animales domésticos y salvajes. Inicialmente descrita en asociación con la inflamación conjuntival en animales de compañía y ganado, la afección es causada por bacterias intracelulares estrictas de la familia Chlamydiaceae.

La conjuntivitis por clamidia es clínicamente importante porque puede presentarse como una infección conjuntival localizada o como parte de una enfermedad sistémica más amplia, cuyos signos y gravedad varían según la especie, la edad y el estado inmunitario del huésped. La aparición de esta enfermedad tanto en un animal en particular como en entornos poblacionales, en especial aquellos que involucran un contacto cercano o alojamiento grupal, destaca la necesidad de un diagnóstico oportuno, una intervención terapéutica adecuada y la consideración de una posible transmisión zoonótica.

Etiología y epidemiología de la conjuntivitis por clamidia

Las clamidias son bacterias intracelulares estrictas que forman inclusiones en el citoplasma de las células epiteliales. El ciclo de desarrollo de las clamidias implica una alternancia entre el cuerpo reticulado intracelular y el cuerpo elemental extracelular, que es la forma infecciosa del microorganismo.

Las clamidias infectan la mucosa de varios sitios anatómicos, incluyendo el tubo digestivo, el aparato reproductor y la conjuntiva. Aunque algunas infecciones pueden ser localizadas, los animales suelen infectarse de forma sistémica, lo que da lugar a cambios patológicos y al desprendimiento de la clamidia en diversos sitios anatómicos.

La conjuntiva es un sitio típico de infección y desprendimiento de la clamidia. Varios miembros de la familia Chlamydiaceae se han asociado con la conjuntivitis en las especies huésped que infectan, incluidas Chlamydia caviae (asociada con las cobayas), Chlamydia suis (cerdos), Chlamydia psittaci (aves y ovejas) y Chlamydia pecorum (cerdos, vacas, ovejas, otros rumiantes como renos, animales silvestres como koalas, cocodrilos, etc.).

C. pecorum es una causa omnipresente de infecciones oculares en el ganado, pero la contribución general de esta especie a la conjuntivitis infecciosa no está clara. La infección por C. pecorum como causa grave de conjuntivitis en koalas está bien documentada y tiene el potencial de evolucionar a una cicatrización crónica.

La conjuntivitis por clamidia en los gatos es causada por Chlamydia felis. También se ha detectado Chlamydia pneumoniae en gatos con conjuntivitis.

Ocasionalmente se ha aislado C. psittaci en perros y también en ovejas.

El tracoma y la conjuntivitis de inclusión en humanos son causados por Chlamydia trachomatis.

Parachlamydia acanthamoebae es un organismo similar a la clamidia que reside y prolifera dentro de las amebas libres en los ojos de gatos, cobayas, cerdos y ovejas con conjuntivitis. El papel patógeno de estos microorganismos y sus hospedadores amebianos no está claro.

Si bien la conjuntivitis por clamidia en los gatos se ha denominado neumonitis felina, la clamidia rara vez causa neumonía en los gatos. La infección siempre afecta al ojo y provoca, en ocasiones, signos de rinitis con estornudos y secreción nasal. Aunque los títulos de anticuerpos positivos contra C. felis son comunes en algunas poblaciones de gatos, el organismo casi nunca se aísla en los gatos clínicamente sanos.

Los gatos con conjuntivitis por clamidia generalmente tienen <1 año de edad, y los de 2-6 meses parecen tener mayor riesgo de infección. Los gatos con conjuntivitis de >5 años tienen muy poca probabilidad de infectarse y los gatos de <8 semanas pueden tener menos riesgo debido a la presencia de anticuerpos maternos.

La conjuntivitis por clamidia felina se transmite por contacto directo y cercano entre gatos. Es posible la transmisión a través de fómites, pero es probable que ocurra solo en ambientes muy contaminados porque las clamidias no sobreviven mucho en el medio ambiente. Los gatos infectados también desprenden clamidias por el recto y la vagina, pero no se ha confirmado si la transmisión venérea es posible.

Algunas pruebas sugieren que la clamidia podría ser capaz de causar enfermedades reproductivas y cojera en los gatos, pero estas asociaciones no se han documentado de manera definitiva.

La infección por clamidias es una de las causas más comunes de conjuntivitis en las poblaciones de cobayas, donde también se la conoce como conjuntivitis de inclusión de la cobaya. Al igual que con los gatos, las cobayas jóvenes, especialmente de 1-2 meses de edad, están predispuestas a la enfermedad. También puede ocurrir una infección subclínica. Además, puede haber presencia de rinitis, enfermedad de las vías respiratorias inferiores e infecciones genitales, que causan salpingitis y cistitis en las cobayas hembras y uretritis en los machos.

Hallazgos clínicos de la conjuntivitis por clamidia

En los gatos, el período de incubación tras la exposición a una infección por clamidias en otro gato oscila entre los 3 y 10 días. Los signos clínicos de la infección por clamidias en los gatos pueden incluir secreción ocular serosa a mucopurulenta, secreción nasal y estornudos. Es poco probable que los gatos con signos de rinitis y ausencia de conjuntivitis estén infectados con C. felis.

Los signos tempranos de conjuntivitis por clamidia incluyen hiperemia conjuntival unilateral o bilateral, quemosis y secreción ocular serosa, con folículos prominentes en la cara interna del tercer párpado en los casos más graves. La queratitis es poco común y, si está presente, podría deberse a una coinfección por organismos como el herpesvirus felino 1.

Los signos de la conjuntivitis por clamidia son más graves entre 9 y 13 días después de su aparición y luego se tornan leves en las siguientes 2 a 3 semanas. En algunos gatos, los signos clínicos pueden durar semanas, a pesar del tratamiento, y la recidiva de estos no es infrecuente. Los gatos no tratados pueden albergar el organismo durante meses después de la infección.

En el ganado (cerdos, ovejas y vacas), las infecciones oculares suelen ser subclínicas, y el tubo digestivo es el principal sitio de infección. Cuando la conjuntivitis por clamidia está presente, puede ir acompañada de otras enfermedades por clamidia muy conocidas, incluida la poliartritis.

En el ganado, la conjuntivitis se suele caracterizar por la aparición temprana de epífora bilateral, quemosis e hiperemia conjuntival, con una progresión de la enfermedad hacia la formación de folículos conjuntivales prominentes y a la neovascularización corneal.

Las cobayas pueden presentar conjuntivitis leve a grave, con hiperemia conjuntival, quemosis y secreción ocular mucopurulenta.

Diagnóstico de la conjuntivitis por clamidia

  • Ensayo de PCR para detectar la clamidia en casos de conjuntivitis purulenta

  • Examen citológico de las secreciones conjuntivales

En los gatos, la conjuntivitis por clamidia debe diferenciarse de la conjuntivitis causada por el herpesvirus felino 1 y el calicivirus felino; y en las cobayas, de las infecciones por micoplasma y otras infecciones bacterianas (por ejemplo, ojo rosado causado por Bordetella bronchiseptica). El diagnóstico se confirma mejor mediante un ensayo de PCR para detectar ADN de clamidias en hisopos conjuntivales; sin embargo, la causalidad debe confirmarse mediante la exclusión de otras causas bien conocidas de conjuntivitis infecciosa en la especie huésped afectada.

El cultivo celular para Chlamydia spp es sensible y específico, pero no está ampliamente disponible ni es práctico para fines diagnósticos de rutina. Se requiere un medio especial de transporte de clamidias para transportar los especímenes para cultivo. Aunque no es lo más adecuado, también se pueden usar hisopos secos para recoger las muestras del ensayo de PCR de clamidias.

El diagnóstico de clamidiosis ocular también puede establecerse mediante la observación de inclusiones intracitoplasmáticas de clamidia en las preparaciones citológicas exfoliativas (consulte la ). Los raspados para el examen citológico se obtienen moviendo una espátula sobre la conjuntiva, de forma ligera pero firme, y extendiendo el material obtenido sobre un portaobjetos de vidrio; la preparación se deja secar al aire y se tiñe. Las inclusiones de clamidia, que contienen cuerpos reticulados, son redondas y, por lo general, se tiñen de púrpura con tinciones de Romanowsky.

Perlas y trampas

  • En las preparaciones citológicas de raspados conjuntivales, las inclusiones de clamidia, que contienen cuerpos reticulados, son redondas y generalmente se tiñen de púrpura con tinciones de Romanowsky.

En el examen citológico de la conjuntiva de cobayas con conjuntivitis por clamidia, generalmente se observa una respuesta inflamatoria neutrofílica. Por lo general, las inclusiones solamente son visibles al inicio de la infección, pero, en algunos casos, no llegan a observarse. Los gránulos de melanina y los restos de algunas preparaciones oftálmicas pueden confundirse con inclusiones y dar lugar a resultados falsos positivos, por lo que se recomiendan otras pruebas para confirmar el diagnóstico.

Debido a los problemas con la sensibilidad y especificidad de la mayoría de los ensayos serológicos comercialmente viables para las infecciones por clamidia en animales, las pruebas serológicas no sirven para diagnosticar la conjuntivitis por clamidia.

Prevención y tratamiento de la conjuntivitis por clamidia

  • Administración sistémica de antimicrobianos del grupo de las tetraciclinas

  • Vacunas solo para gatos

Hay vacunas contra la clamidiosis disponibles para los gatos, pero no para otras especies. Las vacunas contra la clamidia felina no proporcionan una protección completa contra la infección, pero pueden disminuir la gravedad de la enfermedad y las tasas de infección. Las vacunas contra la clamidia para gato se consideran vacunas no esenciales y solo se debe contemplar su administración en entornos donde la clamidiosis es endémica, como en los criaderos.

Casi todas las cepas aisladas de Chlamydia son sensibles a las tetraciclinas. El tratamiento sistémico es más eficaz que el tópico y es una opción lógica, dado que los organismos se desprenden desde otros sitios además de la conjuntiva. La resistencia a las tetraciclinas se ha descrito como un problema creciente en las cepas aisladas de C. suis de los cerdos.

En los gatos, el tratamiento de elección para la clamidiosis es la doxiciclina (10 mg/kg por vía oral cada 24 horas o 5 mg/kg por vía oral cada 12 horas, para mitigar los efectos gastrointestinales adversos) durante al menos 4 semanas (1). Se ha necesitado un tratamiento de hasta 6 semanas para eliminar la infección en algunos gatos. Se debe tratar a todos los gatos de un hogar determinado.

En los loros, el tratamiento de elección para la clamidiosis también es la doxiciclina (25-35 mg/kg por vía oral cada 24 horas o 75-100 mg/kg por vía intramuscular cada 5-7 días durante 6 semanas) (2).

Las fluoroquinolonas (por ejemplo, enrofloxacino y pradofloxacino) y la amoxicilina-ácido clavulánico también se han utilizado con éxito para tratar la clamidiosis felina y aviar, pero podrían ser menos eficaces que la doxiciclina. La azitromicina parece no ser eficaz.

Riesgo zoonótico de la conjuntivitis por clamidia

La zoonosis de aves infectadas por Chlamydia psittaci es ampliamente reconocida como un riesgo para la salud humana. En raras ocasiones, C. felis y C. caviae se han aislado en personas que conviven con cobayas y gatos infectados:

  • Se indicó la presencia de conjuntivitis folicular en una sola persona inmunodeprimida que resultó estar infectada por C. felis (3).

  • Un informe describió la detección de C. caviae en una persona con secreción ocular serosa que trabajaba con aproximadamente 200 cobayas enfermas (4).

  • Un grupo de casos de neumonía atípica grave en seres humanos se relacionó con una infección por C. caviae en cobayas domésticas (5).

  • Se ha documentado la presencia de C. suis en los ojos de criadores de cerdos y trabajadores de mataderos que habían estado en contacto con cerdos infectados (6).

Las prácticas habituales de higiene, como el lavado de manos antes y después de manipular animales enfermos, podrían disminuir la posibilidad de que estos organismos se transmitan de los animales afectados a los seres humanos.

Conceptos clave

  • Las infecciones por clamidia son una causa común de conjuntivitis infecciosa en diversas especies de animales domésticos y silvestres.

  • Cuando se sospecha una etiología por clamidia, se justifica tratar de inmediato con una administración sistémica de antimicrobianos del grupo de las tetraciclinas.

  • Se debe realizar un control adecuado de la infección, incluido el lavado de manos después del contacto con animales infectados, para disminuir el posible riesgo zoonótico de conjuntivitis por clamidia.

Para más información

Referencias

  1. European Advisory Board on Cat Diseases. Guideline for Chlamydia felis. Actualizado el 6 de noviembre de 2024. Consultado el 1 de octubre de 2025.

  2. Balsamo G, Maxted AM, Midla JW, et al. Compendium of measures to control Chlamydia psittaci infection among humans (psittacosis) and pet birds (avian chlamydiosis), 2017. J Avian Med Surg. 31(3):262-282. doi:10.1647/217-265

  3. Wons J, Meiller R, Bergua A, Bogdan C, Geissdorfer W. Follicular conjunctivitis due to Chlamydia felis—case report, review of the literature and improved molecular diagnostics. Front Med (Lausanne). 2017;17(4):105 doi:10.3389/fmed.2017.00105

  4. Lutz-Wohlgroth L, Becker A, Brugnera E, et al. Chlamydiales in guinea-pigs and their zoonotic potential. J Vet Med A Physiol Pathol Clin Med. 2006;53(4):185-193. doi:10.1111/j.1439-0442.2006.00819.x

  5. Ramakers BP, Heijne M, Lie N, et al. Zoonotic Chlamydia caviae presenting as community-acquired pneumonia. N Engl J Med. 2017;377(10):992-994. doi:10.1056/NEJMc1702983

  6. De Puysseleyr L, De Puysseleyr K, Braeckman L, Morré SA, Cox E, Vanrompay D. Assessment of Chlamydia suis infection in pig farmers. Transbound Emerg Dis. 2016;64(3):826-833. doi:10.1111/tbed.12446