VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Fármacos que afectan el apetito en animales monogástricos

PorPatricia M. Dowling, DVM, MSc, DACVIM, DACVCP, Department of Veterinary Biomedical Sciences, Western College of Veterinary Medicine, University of Saskatchewan
Revisado/Modificado may 2023 | Modificado sept 2024
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Los trastornos del apetito son frecuentes en pacientes veterinarios.

En animales de compañía, es frecuente la obesidad como resultado de una alimentación excesiva; la mejor solución consiste en educar al propietario y regular la dieta del paciente.

La anorexia es un signo clínico frecuente de muchas enfermedades sistémicas, que exacerba el catabolismo inducido por la enfermedad. En un paciente anoréxico que no responde a la persuasión con pequeñas cantidades de alimentos muy apetitosos, se puede utilizar un tratamiento farmacológico para estimular el apetito.

Hay fármacos específicos que pueden influir en la ingesta de alimentos al afectar el hambre, la saciedad o la evaluación positiva del gusto. Si el tratamiento farmacológico no tiene éxito, pueden ser necesarios procedimientos más invasivos, como la alimentación por sonda nasogástrica o gastrotomía, o la nutrición parenteral total.

Supresión del apetito en animales monogástricos

La dirlotapida es un inhibidor de la proteína de transferencia de triglicéridos microsomal (MTP), desarrollado específicamente para la pérdida de peso en perros. La MTP cataliza el ensamblaje de lipoproteínas que contienen apolipoproteína B, ricas en triglicéridos, para formar quilomicrones en la mucosa intestinal y lipoproteínas de muy baja densidad en el hígado. Después de la administración oral, la dirlotapida tiene selectividad in vivo para el MTP intestinal.

El mecanismo de acción, como fármaco para bajar de peso, no se entiende por completo; sin embargo, la dirlotapida parece disminuir la absorción de grasa y enviar una señal de saciedad desde los enterocitos llenos de lípidos. La dirlotapida también disminuye el apetito de forma dosis-dependiente, probablemente a través del aumento de la liberación del péptido YY en la circulación. La disminución en la ingesta de alimentos es responsable de la mayor parte del efecto de pérdida de peso.

La dirlotapida está disponible sistémicamente, pero su absorción en perros es muy variable. La dirlotapida absorbida se metaboliza en el hígado; el fármaco original y sus metabolitos se secretan en la bilis, con potencial para la circulación enterohepática. Aunque las concentraciones en sangre no se correlacionan directamente con la eficacia (la eficacia se ha relacionado con las concentraciones del fármaco en el intestino), sí parecen correlacionarse con la toxicidad sistémica.

La dirlotapida no debe usarse en gatos. En gatos obesos, aumenta el riesgo de lipidosis hepática durante la pérdida de peso.

En humanos, las reacciones adversas, asociadas con la ingestión de dirlotapida, incluyen distensión abdominal, dolor abdominal, diarrea, flatulencia, dolor de cabeza, aumento de las transaminasas séricas, náuseas y vómitos.

La dirlotapida ya no está disponible como producto registrado para perros.

Estimulación del apetito en animales monogástricos

Tabla
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Los esteroides anabolizantes son derivados sintéticos de la testosterona, que presentan potentes efectos anabolizantes, con mínimos efectos androgénicos. Los esteroides anabolizantes no afectan directamente el hambre, la saciedad o la percepción sensorial de los alimentos. En cambio, antagonizan el efecto catabólico de los glucocorticoides y el balance negativo de nitrógeno, asociado con la cirugía, la enfermedad, el trauma y el envejecimiento. En todos los casos, la mejora del equilibrio de nitrógeno depende de una ingesta adecuada de proteínas y calorías, y del tratamiento de la enfermedad subyacente.

Los esteroides anabólicos estimulan la hematopoyesis, el apetito y el aumento de peso. Los efectos adversos del tratamiento con esteroides anabólicos incluyen hepatotoxicosis, masculinización y cierre temprano de las epífisis óseas en animales jóvenes. Los esteroides anabólicos están contraindicados en animales con insuficiencia cardíaca congestiva, ya que promueven la retención de sodio y agua.

Debido al potencial de abuso en humanos, los esteroides anabólicos son sustancias controladas. El estanozolol y el undecilenato de boldenona, que en el pasado fueron tristemente célebres por su abuso en humanos y caballos, ya no se comercializan por las compañías farmacéuticas veterinarias de América del Norte. Actualmente, los productos anabólicos, para uso veterinario, solo se pueden obtener en una farmacia especializada. El uso de esteroides anabólicos en caballos de alto rendimiento está prohibido por la mayoría de las organizaciones deportivas equinas.

Los glucocorticoides incrementan la gluconeogénesis y antagonizan los efectos de la insulina, lo que produce hiperglucemia como efecto final. El apetito es estimulado por la euforia inducida por los esteroides. El uso continuo de glucocorticoides tiene efectos catabólicos, ya que las proteínas del músculo esquelético y del colágeno se descomponen para proporcionar precursores para la gluconeogénesis.

El acetato de megestrol es un progestágeno sintético. Tiene una notable actividad antiestrogénica y glucocorticoide, con la consiguiente supresión suprarrenal. Se utiliza para estimular el apetito y promover el aumento de peso en humanos con cáncer y caquexia, y puede tener un efecto similar en gatos y perros anoréxicos.

El acetato de megestrol está contraindicado en pacientes gestantes, así como en aquellos con trastornos uterinos, diabetes mellitus o neoplasia mamaria. En gatos, el acetato de megestrol puede inducir supresión adrenocortical profunda, atrofia suprarrenal y diabetes mellitus, que pueden ser reversibles o no. Los efectos tóxicos son un problema menor en perros.

Las benzodiacepinas son bien conocidas por sus efectos estimulantes del apetito, independientemente de su actividad ansiolítica. La unión estereoespecífica de una benzodiacepina a los receptores GABAA en el núcleo parabraquial produce un fuerte aumento, dependiente de la dosis, en el consumo de alimentos. El nivel de hambre y el grado de saciedad no tienen efecto sobre la ingesta de alimentos inducida por las benzodiacepinas. Por lo tanto, parece que las benzodiacepinas no modulan directamente el hambre o la saciedad, sino que actúan específicamente para mejorar el sabor y otras características sensoriales de los alimentos.

Mediante la manipulación de la estereoespecificidad de las benzodiacepinas, se han desarrollado compuestos agonistas parciales, selectivos del apetito, que tienen acciones disociadas de los otros efectos principales de los agonistas completos (p. ej., amnesia, sedación, incoordinación, ansiólisis). Asimismo, los agonistas inversos de los receptores benzodiazepinérgicos disminuyen el consumo de alimentos. Los antagonistas de los receptores de las benzodiacepinas bloquean los efectos simuladores del apetito de los agonistas totales o parciales, así como los efectos supresores del apetito de los agonistas inversos. Por lo tanto, el control bidireccional de la ingesta de alimentos está mediado por un subconjunto común de receptores benzodiacepinérgicos. Pueden lograrse cantidades específicas de ingesta de alimentos —que van desde el consumo voraz, en un extremo, hasta la anorexia completa, en el otro, con todas las variaciones intermedias— mediante la unión de las concentraciones relativas de agonistas y agonistas inversos a los receptores benzodiacepinérgicos específicamente implicados en el control del apetito.

El diazepam estimula el apetito en gatos, cuando se administra por vía IV. Si responden, los gatos comienzan a comer a los pocos segundos de recibir el fármaco, por lo que se debe disponer de alimentos palatables antes de la inyección.

El diazepam, administrado por vía oral (tanto de marca como genérico), se ha asociado con necrosis hepática fulminante en gatos. Los signos clínicos iniciales comprenden letargo, ataxia y anorexia, que aparecen tan solo 5 días después de la administración oral de diazepam, y se observa una alta tasa de mortalidad. Si el diazepam se administra por vía oral en gatos, se deben controlar las enzimas hepáticas antes de iniciar el tratamiento y, nuevamente, 5 días después. Si las enzimas hepáticas están elevadas, se debe suspender inmediatamente el tratamiento con diazepam e instaurar un tratamiento de apoyo.

El oxazepam, un metabolito del diazepam, puede administrarse por vía oral en gatos y parece seguro.

La ciproheptadina es un antihistamínico, con acción antagonista de la serotonina, utilizado clínicamente en gatos como estimulante del apetito. Actúa como antagonista del receptor 5-HT2. El hipotálamo lateral suele excretar opioides endógenos, que estimulan la ingesta. La liberación de estos opioides endógenos se inhibe por la acción de la serotonina y la colecistocinina, inhibiendo así la ingesta. Los gatos son sensibles a los cambios en las concentraciones de serotonina, por lo que los antagonistas de sus receptores son muy potentes en ellos.

La ciproheptadina puede disminuir el umbral convulsivo, aumentar la gravedad de las convulsiones y reducir la eficacia de los fármacos anticonvulsivos. Puede provocar excitación del SNC y comportamiento agresivo en algunos gatos.

La mirtazapina es un antidepresivo utilizado para tratar la depresión, de moderada a grave, en personas. La mirtazapina no es un inhibidor de la recaptación de serotonina o noradrenalina (se ha observado que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina [ISRS], como la fluoxetina, disminuyen el apetito). Es un antagonista de los autorreceptores presinápticos alfa-2 adrenérgicos y de los heterorreceptores en los axones presinápticos de la noradrenalina y la serotonina; los receptores alfa adrenérgicos, en la zona de activación de los quimiorreceptores (CTZ), son importantes para inducir la emesis en gatos. La mirtazapina es también un potente antagonista de los receptores postsinápticos 5-HT2 y 5-HT3. Este mecanismo de acción mantiene una eficacia antidepresiva equivalente; sin embargo, minimiza muchos de los efectos adversos comunes tanto de los antidepresivos tricíclicos como de los ISRS.

Debido a su perfil farmacológico único, la mirtazapina no suele causar efectos anticolinérgicos, efectos adversos relacionados con la serotonina o efectos adversos adrenérgicos (hipotensión ortostática y disfunción sexual). La somnolencia antihistamínica es un efecto común.

La mirtazapina se usa tanto para la inapetencia como para las náuseas, como en el tratamiento de enfermedades GI, hepáticas o renales. La mirtazapina también puede usarse para aliviar las náuseas y la pérdida de apetito que acompaña a la quimioterapia.

Clínicamente, la mirtazapina oral es un eficaz estimulante del apetito y antiemético en gatos con enfermedad renal crónica, y parece ser un complemento útil en el manejo nutricional de estos gatos.

Se dispone de poca información farmacocinética sobre la mirtazapina en perros y gatos; sin embargo, en humanos, el metabolismo hepático de la mirtazapina se ve afectado por el sexo, por lo que es probable que exista una variación similar en el metabolismo en perros y gatos, junto con el potencial de variación en su eficacia. La dosificación oral de la mirtazapina suele ser de una vez al día para perros y de dos veces por semana para gatos.

En EE. UU., hay un producto de mirtazapina transdérmica disponible, aprobado para gatos. Se ha demostrado la absorción y eficacia del producto aprobado. Por el contrario, como muchos fármacos transdérmicos compuestos, la absorción y la biodisponibilidad de la mirtazapina transdérmica combinada, a menudo, se desconocen y pueden ser inadecuadas o variables, lo que hace que los resultados del tratamiento sean impredecibles. La formulación transdérmica de mirtazapina (2 mg/gato, aplicada por vía tópica en la cara interna del pabellón auricular, cada 24 horas, durante 14 días) ha demostrado ser eficaz para el tratamiento de la estimulación del apetito en gatos. La mirtazapina transdérmica no debe administrarse en combinación con inhibidores de la monoaminooxidasa (p. ej., selegilina, amitraz), ni durante los 14 días previos o posteriores al tratamiento con estos, ya que el riesgo de síndrome serotoninérgico puede ser mayor. Los efectos adversos más comunes incluyen reacciones en el punto de aplicación (eritema, dermatitis o irritación, residuos, costras o escamas), alteraciones del comportamiento (vocalización e hiperactividad) y vómitos.

La mirtazapina debe usarse con precaución en perros y gatos con enfermedad hepática o renal grave, ya que, en estos casos, la depuración hepática está disminuida y la semivida de eliminación está prolongada. En gatos y perros pequeños, es difícil reducir la dosis, ya que el comprimido más pequeño disponible no puede partirse con precisión en un tamaño lo suficientemente reducido. En dosis de 3,75 mg/gato o superiores, los gatos desarrollan efectos adversos asociados con el síndrome serotoninérgico en tasas más altas.

La capromorelina es un secretagogo oral de la hormona del crecimiento (GHS), que actúa como un agonista potente y selectivo del receptor de grelina. Como agonista del receptor de la grelina, la capromorelina estimula el apetito y aumenta el peso corporal en perros con inapetencia por muchas causas.

En los ensayos clínicos, la capromorelina se toleró bien, y los vómitos y la diarrea fueron los efectos adversos más frecuentes. También se han descrito polidipsia e hipersalivación. La capromorelina está registrada para perros en EE. UU., y sus datos de seguridad son lo suficientemente sólidos como para que la capromorelina no tenga restricciones de duración, edad o peso. La capromorelina también parece segura y eficaz en gatos.

Otros fármacos utilizados como estimulantes del apetito incluyen vitaminas B.

Existe un interés creciente en el uso de cannabinoides (cannabidiol [CBD] y tetrahidrocannabinol [THC]) en perros y gatos para estimular el apetito; hasta ahora, sin embargo, la evidencia de su eficacia es limitada. Los efectos del CBD sobre la ingesta de alimentos no han sido concluyentes en estudios en humanos y animales. Algunos pacientes humanos con cáncer, tratados con CBD, afirman que mejora el apetito y hace que la comida sepa mejor.