VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Manejo reproductivo de perras

PorAutumn P. Davidson, DVM, MS, DACVIM, Department of Medicine and Epidemiology, School of Veterinary Medicine, University of California, Davis
Revisado/Modificado jun 2025 | Modificado jul 2025
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Las perras pueden cruzarse de forma natural o inseminarse artificialmente con semen fresco, refrigerado y transportado, o congelado y descongelado.

La práctica del control cronológico de la ovulación se ha vuelto cada vez más deseable para los criadores. Los propietarios de perros sementales populares suelen permitir una cantidad limitada de montas (por lo general 2), y pueden tener que seleccionar a las perras en función del momento del ciclo en que se encuentran. Los propietarios de perras desean reducir el tiempo de viaje hasta el lugar donde está alojado el semental. El alojamiento de las hembras en celo se puede reducir mediante la identificación de su período fértil óptimo de 4 días. El uso de semen diluido refrigerado y congelado, así como de machos subfértiles, requiere el momento justo de la ovulación para conseguir una concepción óptima.

El momento adecuado de la ovulación permite una evaluación precisa de la duración de la gestación (importante para programar cesáreas) y es esencial en la evaluación de la infertilidad aparente en las perras. Además, el tamaño de la camada se optimiza con montas programadas adecuadamente. El semen canino fresco puede sobrevivir en la vagina durante más de 9 días, lo que explica por qué la cubrición puede resultar en concepción incluso si ocurre antes del período fértil. Las fechas de cubrición no se correlacionan estrechamente con las fechas de parto como en el caso de la ovulación real.

Perlas y trampas

  • El semen canino fresco puede sobrevivir en la vagina durante más de 9 días, lo que explica por qué las cubriciones que se realizan incluso antes del período fértil pueden dar lugar a la concepción.

Un conocimiento profundo del ciclo reproductivo canino es esencial. (Consulte también Enfermedades reproductivas de hembras de pequeños animales). Las perras normales pueden desviarse del promedio, presentarse en distintos momentos del ciclo estral para su evaluación o mostrar anomalías reales en los ciclos. Cada uno de estos casos requiere interpretación veterinaria.

El ciclo reproductivo canino normal se divide en cuatro fases, cada una con sus características de conducta, físicas y de perfiles hormonales, aunque hay una variación considerable. Las perras con ciclos estrales normales, pero con patrones inusuales, se deben diferenciar de aquellas que presentan alteraciones verdaderas.

La detección de variaciones individuales dentro del rango normal en perras fértiles es crucial para el éxito del manejo de la cubrición. La evaluación del ciclo estral para detectar alteraciones verdaderas es una parte importante de la evaluación de las perras aparentemente infértiles, muchas de las cuales no se han realizado con precisión o han sido cruzados con una monta deficiente o con un macho subfértil.

El examen celular del epitelio superficial de la vagina puede proporcionar información sobre la fase del ciclo estral. Es importante hacerlo con una técnica apropiada, ya que, de esta manera, las células obtenidas son representativas de los cambios hormonales que están ocurriendo. Se debe tomar una muestra de la parte craneal de la vagina; las células de la fosa del clítoris, del vestíbulo o de la vagina caudal no son indicativas de la etapa del ciclo.

La citología vaginal es una herramienta poderosa para el clínico que realiza la sincronización de la ovulación. Existen tres tipos principales de células epiteliales vaginales que proporcionan información debido a que la pared vaginal responde a los estrógenos:

  • Células parabasales: células pequeñas y redondas con núcleos grandes (en forma de O como rosquillas). Poca o ninguna influencia de los estrógenos.

  • Células intermedias: células ovaladas medianas con más citoplasma y núcleos más pequeños (en forma de huevos fritos), lo que indica una influencia temprana de los estrógenos.

  • Células superficiales: células grandes con bordes citoplasmáticos angulares y núcleos de picnóticos a ausentes (en forma de copos de maíz), lo que indica que se han alcanzado concentraciones máximas de estrógeno y son características del período fértil, que se define mejor por la progesterona en serie, con o sin prueba de hormona luteinizante (LH). Esta prueba hormonal debe comenzar cuando en la citología vaginal haya >70 % de las células superficiales.

Las células de la mucosa vaginal, durante las diferentes etapas del ciclo estral, se pueden recordar comparándolas con diferentes alimentos para el desayuno (vea la ).

La citología vaginal también se puede realizar en la gata; las células de transición son similares, excepto que las células superficiales permanecen nucleadas. Las muestras de citología vaginal en la gata deben obtenerse mediante lavado con solución salina de la vagina, como se ha descrito anteriormente para la recolección de semen, no mediante el uso de un hisopo, como en el caso de las perras, para evitar estimular la ovulación inadvertidamente.

El ciclo estral en el manejo reproductivo de perras y gatas

Por lo general, el intervalo entre estros es de 4-13 meses, con una media de 7 meses. La fase de anestro del ciclo estral se caracteriza por la inactividad del ovario, la involución uterina y la reparación del endometrio. Una perra en anestro ni es atractiva ni receptiva para los machos. No hay descarga vulvar aparente y la vulva es de tamaño pequeño.

En la citología vaginal predominan las células parabasales pequeñas, con neutrófilos ocasionales y un número pequeño de bacterias extracelulares mixtas.

La apariencia endoscópica de los pliegues de la mucosa vaginal es lisa, fina y rosada.

Los mecanismos fisiológicos que determinan el final del anestro no se conocen bien; sin embargo, el deterioro de la función luteínica y la disminución de la secreción de prolactina parecen ser condicionantes previos.

La terminación del anestro está marcada por un aumento en la secreción pulsátil de gonadotropinas hipofisarias, hormona foliculoestimulante (FSH) y hormona luteinizante (LH) inducido por la GnRH. La GnRH hipotalámica se libera de forma pulsátil; su secreción intermitente es una necesidad fisiológica de la liberación de gonadotropinas. Durante el anestro, la concentración media de FSH aumenta de forma moderada y la concentración de LH aumenta ligeramente. Al final del anestro, la liberación pulsátil de LH se incrementa y causa la génesis folicular proestral. La concentración de estrógeno es basal (2-10 pg/mL) y la concentración de progesterona es mínima (<1 ng/mL) al final del anestro. El anestro suele durar 1-6 meses.

Durante el proestro, las hembras atraen a los machos, pero todavía no son receptivas para la monta, aunque pueden volverse más juguetonas. Aparece descarga vulvar de serosanguinolenta a hemorrágica de origen uterino, y la vulva está aumentada levemente.

La citología vaginal muestra un cambio progresivo de células parabasales a células intermedias de tamaños variables, células superficiales intermedias y, finalmente, células epiteliales superficiales, que reflejan el grado de influencia estrogénica. Por lo general, hay eritrocitos, pero no siempre están presentes.

Endoscópicamente, los pliegues de la mucosa vaginal aparecen edematosos, rosados y redondos.

Las concentraciones de FSH y LH son bajas durante la mayor parte del proestro y aumentan durante la fase preovulatoria. Bajo la influencia del aumento de las concentraciones de estrógeno, la cantidad de capas que componen el epitelio vaginal se incrementa de manera drástica, presumiblemente para proteger la vagina durante la copulación. El estrógeno aumenta desde las concentraciones anestrales basales (2-10 pg/mL) hasta las concentraciones máximas (50-100 pg/mL) al final del proestro, mientras que la progesterona permanece en concentraciones basales (<1 ng/mL) hasta que aumenta con el pico de LH (2-4 ng/mL). El proestro dura de 3 días a 3 semanas, con una media de 9 días. La fase folicular del ciclo ovárico coincide con el proestro y el inicio del estro.

Durante el estro, la perra sana es receptiva o permite la monta con un comportamiento pasivo. Este comportamiento se correlaciona con la disminución de las concentraciones de estrógeno y el aumento de las concentraciones de progesterona. La descarga vulvar serosanguinolenta o hemorrágica puede disminuir en distinto grado. El edema vulvar tiende a ser máximo.

En la citología vaginal, siguen predominando las células superficiales; los eritrocitos tienden a disminuir pero pueden persistir en todo momento. Los pliegues de la mucosa vaginal se van arrugando progresivamente a la vez que la ovulación y la maduración del oocito.

Las concentraciones de estrógeno disminuyen notoriamente después del pico de LH a concentraciones variables, mientras que las concentraciones de progesterona aumentan constantemente (generalmente de 4 a 10 ng/mL en la ovulación), lo que marca la fase lútea del ciclo ovárico.

El estro dura de 3 días a 3 semanas, con una media de 9 días. El comportamiento del estro puede preceder o seguir el pico de LH, y su duración es variable y puede no coincidir con precisión con el periodo fértil. Los oocitos primarios ovulan 2-3 días después del pico de LH y la maduración del oocito se produce 2-3 días más tarde; la vida útil de los oocitos secundarios es de 2-3 días.

Durante el diestro, las perras sanas rechazan la monta y disminuye la atracción hacia los machos. La descarga vulvar disminuye y el edema se resuelve lentamente.

La citología vaginal se altera bruscamente con la reaparición de células epiteliales parabasales y, a menudo, de neutrófilos, lo que se conoce como cambio al diestro. El aspecto de los pliegues de la mucosa vaginal se vuelve aplanado y flácido.

Las concentraciones de estrógeno son variablemente bajas, y las concentraciones de progesterona aumentan de forma constante hasta un máximo de 15 a 80 ng/mL antes de disminuir de manera progresiva al final del diestro. La secreción de progesterona depende de la secreción hipofisaria de LH y prolactina. La proliferación glandular del endometrio y la quiescencia del miometrio se desarrollan bajo la influencia del aumento de las concentraciones de progesterona, así como del cierre del cuello uterino.

El diestro suele durar 2-3 meses en ausencia de gestación. La gestación termina con el parto unos 64-66 días después del pico de LH. La prolactina, un luteótropo, aumenta a medida que disminuye la concentración de progesterona al final del diestro o durante la gestación, y alcanza concentraciones mucho más altas en este último caso. Los conductos mamarios y los tejidos glandulares se incrementan en respuesta a las concentraciones de prolactina.

La evaluación citológica vaginal puede confirmar cuándo las perras están en celo e indicar cuándo deben comenzar las pruebas de hormonas en series (LH con o sin progesterona). El seguimiento de los resultados citológicos hasta el primer día de diestro (el cambio al diestro) permite calcular las fechas de parto (56-58 días después) con precisión.

Hormona luteinizante en el manejo reproductivo de perras.

Al final de la fase folicular del ciclo estral, aparece un aumento notable de la LH por encima de los valores basales en 24-48 h, seguido del retorno a valores normales. Se cree que este aumento ocurre en respuesta a la disminución de las concentraciones de estrógenos y al aumento de la concentración de progesterona. El pico de LH desencadena la ovulación, que constituye el fenómeno endocrino principal en el ciclo reproductivo en las perras.

La medición diaria en serie de LH es una técnica precisa para determinar el momento para la monta, ya que de este modo se identifica la fecha exacta del pico de LH. Existen kits semicuantitativos, asequibles y caseros para medir las concentraciones séricas de LH en perras e identificar el aumento de LH preovulatoria y, por lo tanto, el momento de la ovulación y el verdadero período fértil.

Se deben tomar muestras de sangre a diario (aproximadamente a la misma hora) para medir la LH, ya que el pico de LH tiene una duración de solo 24 h en muchas perras. Los equipos están sujetos a una interpretación variable, por eso es preferible que sea la misma persona la que lo realice. La prueba de progesterona siempre debe realizarse simultáneamente en caso de que se pierda el pico de LH.

Progesterona en el manejo reproductivo de perras

Las concentraciones de progesterona comienzan a aumentar aproximadamente en el momento del pico de LH (antes de la ovulación). El aumento de la progesterona actúa sinérgicamente con la disminución del estrógeno para disminuir el edema de la vulva y la vagina, que puede observarse como crenulación durante el examen vaginoscópico. Hay pocos más signos clínicos observables.

Las muestras de sangre en serie tomadas cada 2 días pueden identificar el aumento inicial en la concentración de progesterona (generalmente 1,5-2,5 ng/mL), que se correlaciona con el pico de LH. La prueba de progesterona quimioluminiscente se considera el estándar de oro. También hay disponibles varios equipos semicuantitativos de uso doméstico. Cualquiera que sea la metodología que se elija (laboratorio comercial o pruebas caseras), el método de obtención de muestras debe ser coherente durante las mediciones, ya que los resultados no son comparables entre metodologías.

No existe un solo valor absoluto de progesterona estrechamente relacionado con una etapa particular del ciclo. La concentración de progesterona varía durante del ciclo: 0,8-3 ng/mL en el momento del aumento de LH, 1-8 ng/mL durante la ovulación y 4-20 ng/mL o más durante el período fértil. Sin embargo, si se cuenta con ensayos cuantitativos seriados y precisos de progesterona, el pico de LH puede estimarse como el día en que se observa un aumento evidente de la concentración de progesterona respecto de la basal. Aunque no es tan precisa como la identificación del pico de LH mediante ensayos, la estimación basada en las concentraciones de progesterona resulta muy útil y, a menudo, está más disponible, es más práctica y menos costosa.

La concentración de progesterona no aumentará en gatas hasta después del pico de LH inducido por la cópula; sólo sirve para confirmar ese evento retrospectivamente.

Uso de la evaluación hormonal para programar la cubrición en perras

Se debe aconsejar a los propietarios de animales reproductores que notifiquen al veterinario cuando adviertan por primera vez que la perra que va a cruzarse está en celo, en función de su observación del flujo vaginal o hinchazón vulvar y atracción hacia los machos. Hasta los propietarios más astutos puede que no noten el verdadero inicio del proestro hasta pasados varios días.

El inicio del proestro debe documentarse con la ayuda de una citología vaginal (<50 % de células cornificadas o superficiales). La concentración basal de progesterona (por lo general, 0-1 ng/mL) puede ser útil si se desconoce el inicio exacto del ciclo. La citología vaginal debe realizarse cada 2 o 3 días, hasta que >70 % de las células superficiales estén presentes. En este punto, deben comenzar los ensayos hormonales seriados.

Para los cruces rutinarios, las pruebas de progesterona deben realizarse cada dos días, hasta que la concentración de progesterona supere los 1,5 ng/mL. El día del aumento inicial en la concentración de progesterona (a >1,5-2,5 ng/mL) se identifica como el “día cero”. Se aconseja la cubrición entre los días 3 y 6. Debe volver a analizarse la progesterona al cabo de 2 o 3 días para verificar que las concentraciones sean >5 ng/mL, lo que confirma la ovulación.

Cuando se necesita saber con mayor precisión el momento (p. ej., inseminación con semen congelado o refrigerado, casos de infertilidad, perros subfértiles), se recomienda la medición de LH. La sangre se puede extraer diariamente, procesar y conservar, mientras que la prueba de progesterona se realiza cada 48 horas. Una vez que se determina el aumento inicial de la concentración de progesterona, puede analizarse el suero del mismo día para detectar el pico de LH (>1 UI/L), lo que confirma que se trata del día cero. La evaluación citológica vaginal puede continuar hasta que se identifique el cambio diestrual, lo que da una evaluación retrospectiva de la cubrición recién completada. El pico de LH debería haberse producido 7-9 días antes.

Las cubriciones naturales o la inseminación artificial con semen fresco se pueden realizar entre los días 3 y 6; generalmente, se aconsejan dos cubriciones. La inseminación con semen refrigerado debe efectuarse en los días 4 y 6, o 3 y 5. Los días elegidos dependen de las posibilidades de envío y de los horarios de todas las partes implicadas. Las inseminaciones con semen congelado deben practicarse los días 5 o 6.

La vaginoscopia se puede realizar durante todo el ciclo como complemento de la citología vaginal y los ensayos hormonales, especialmente cuando se evalúa un ciclo inusual (consulte las imágenes de la vaginoscopia durante el y el ). La mucosa vaginal cambia de edematosa a crenulada (aspecto plano y arrugado) durante el periodo fértil. También se debe realizar el comportamiento y otras observaciones (interés del semental).

La cronología de la ovulación es más exacta cuando se tiene información de varias pruebas (evaluación citológica vaginal, vaginoscopias y pruebas de medición de progesterona y LH).

Inseminación artificial en el manejo reproductivo de perras

La inseminación artificial es cada vez más frecuente en la reproducción canina y permite el uso de semen expedido, la asistencia de machos geriátricos o subfértiles, la cubrición de hembras dominantes y el avance de una tecnología reproductiva como el depósito intrauterino de semen.

La inseminación artificial puede realizarse con semen fresco, refrigerado o congelado. Todos los instrumentos deben lavarse y estar libres de cualquier contaminación química. Una vez que se ha recolectado y evaluado el semen, se puede depositar en la vagina craneal con una pipeta de inseminación rígida de la longitud adecuada, o en el útero mediante sondaje transcervical (consulte la ).

El acceso al útero por laparoscopia o laparotomía es menos deseable debido a la invasividad y la necesidad de anestesia.

El semen (la segunda fracción) puede diluirse con preparados y refrigerarse para su uso posterior (en las 48 h posteriores a la recolección) o diluirse y congelarse en tanques de nitrógeno (en pajuelas o granulados) para su almacenamiento a largo plazo. Los diluyentes más utilizados son los de yema de huevo tamponados con fosfato o los tamponados con Tris; además, existen muchos diluyentes comerciales disponibles. El semen refrigerado debe calentarse para su evaluación antes de emplearse. El semen congelado debe descongelarse siguiendo las indicaciones del centro de criopreservación, debe evaluarse e inseminarse inmediatamente.

Los perros deben examinarse para detectar Brucella canis cuando se recolecta el semen para criopreservación.

Para más información

  • Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre la cubrición y reproducción en perros.