VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Fracturas óseas en perros y gatos

PorPo-Yen Chou, BVM, MVM, MS, University of California - Davis
Revisado/Modificado Modificado nov 2025
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Las fracturas óseas son con frecuencia consecuencia de accidentes de automóvil, armas de fuego, peleas o caídas. Las fracturas pueden afectar a uno o varios huesos.

Las características de la fractura (simple, conminuta, oblicua, transversal o espiral) dependen de las fuerzas que actúan en el traumatismo (arqueo, compresión, tensión y rotación).

Las fracturas se pueden clasificar como abiertas o cerradas en función de si existe una herida externa asociada a través de la cual la fractura se comunica con el medio exterior. En el caso de las fracturas abiertas, se utilizan esquemas de clasificación como la clasificación de Gustilo-Anderson para describir el grado de daño de los tejidos blandos y el mecanismo de la lesión, con el fin de facilitar la estandarización del tratamiento y el pronóstico (1).

Los signos clínicos comprenden invariablemente cojera, dolor e hinchazón.

La radiografía o la TC son útiles para delinear el patrón de fractura (vea la ).

Los tratamientos están basados en el tipo de fractura, edad y salud del animal, en la pericia técnica del cirujano y capacidad económica del propietario.

El tratamiento para perros jóvenes y sanos con fracturas incompletas puede incluir férulas externas o yesos. Otras lesiones se tratan con dispositivos externos (fijadores) o internos, como placas óseas, tornillos, cerclajes ortopédicos, clavos entrelazados y agujas de fijación. Con frecuencia se usan injertos óseos esponjosos para acelerar la curación de la fractura en pacientes enfermos o de edad avanzada.

En las fracturas abiertas o reparaciones prolongadas, se administran antimicrobianos. Para aliviar las molestias se utilizan analgésicos perioperatorios (p. ej., bloqueos nerviosos locales o epidurales, parches cutáneos narcóticos, narcóticos sistémicos [incluida la infusión de frecuencia continua], AINE orales).

La fisioterapia o la rehabilitación son fundamentales para restaurar la función de la extremidad y el bienestar general.

El pronóstico para la mejoría suele ser bueno según la naturaleza de la lesión y del éxito de la reparación; una terapia exitosa de la herida y monitorización de las funciones cardiopulmonar y urológica son esenciales.

Los cuidados de seguimiento incluyen la determinación radiográfica y clínica de la cicatrización de la fractura. Es posible que no sea necesario retirar los implantes internos a menos que se desarrollen complicaciones como protección contra el estrés, infección o irritación de los tejidos blandos.

Para más información

  • Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre fracturas óseas en perros y gatos.

Referencias