VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Control de garrapatas

PorMichael L. Levin, PhD, Division of Vector-Borne Diseases, Centers for Disease Control and Prevention
Revisado/Modificado Modificado jun 2025
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Las razones principales para controlar las garrapatas son proteger a los hospedadores contra la irritación y las pérdidas de producción, y evitar la formación de lesiones que pueden infestarse secundariamente, el daño de la piel y de las ubres, la toxicosis, la parálisis y, lo que es más importante, la infección con una gran variedad de agentes patógenos. El control también evita la difusión de especies de garrapatas y las enfermedades que transmiten, a áreas, regiones o continentes no afectados.

Control de cultivos y biológico contra las garrapatas

Estas medidas pueden dirigirse contra las etapas de vida libre y parasitarias de las garrapatas. Los estadios libres de la mayoría de las especies de garrapatas, tanto ixódidas como argásidas, requieren microclimas específicos y se encuentran restringidos a determinados microhábitats dentro de los ecosistemas habitados por sus hospedadores. La destrucción de estos microhábitats disminuye la abundancia de garrapatas.

La alteración del entorno mediante la eliminación de ciertos tipos de vegetación se ha utilizado para controlar Amblyomma americanum en áreas recreativas del sureste de Estados Unidos y para controlar Ixodes rubicundus en Sudáfrica.

El control de garrapatas argásidas como Argas persicus y A. walkerae en aves de corral puede lograrse eliminando grietas en paredes y perchas, donde se refugian los estadios libres.

La abundancia de especies de garrapatas también puede disminuirse mediante la eliminación de hospedadores alternativos o de hospedadores de un estadio particular del ciclo de vida. Este enfoque se ha defendido a veces para controlar las garrapatas ixódidas de tres hospedadores, como Rhipicephalus appendiculatus, Amblyomma hebraeum e Ixodes rubicundus en África, y de Hyalomma spp. en el sudeste de Europa y Asia.

La rotación de pastizales o el descanso de pasturas se ha empleado para controlar la garrapata ixódida de un solo hospedador Rhipicephalus (subgénero Boophilus) microplus en Australia. El método podría también aplicarse a otras garrapatas de un solo hospedador, en las que la duración del periodo de barbecho de los pastos está determinada por la vida relativamente corta de las larvas de vida libre. Sin embargo, tiene mínima aplicación para las garrapatas ixódidas o argásidas de múltiples hospedadores debido a los prolongados periodos de supervivencia de las ninfas y el hecho de que los adultos no se alimentan.

Los depredadores, incluidas la aves, los roedores, las musarañas, las hormigas y las arañas, contribuyen en algunas áreas a la reducción del número de garrapatas de vida libre. En el Nuevo Mundo, las hormigas de fuego (género Solenopsis) son depredadoras notables de garrapatas. Las garrapatas llenas de sangre también pueden ser parasitadas por las larvas de algunas avispas (Hymenoptera); sin embargo, estas no han disminuido de manera significativa las poblaciones de garrapatas.

El ganado cebú (Bos indicus) y sanga (un cruce de B. taurus y B. indicus), las razas bovinas autóctonas de Asia y África, normalmente desarrollan gran resistencia a las garrapatas ixódidas después de la exposición inicial. En cambio, las razas europeas (B. taurus) siguen siendo normalmente bastante sensibles. La resistencia de las razas de cebú y de sus cruces frente a las garrapatas se está explotando cada vez más como medio para controlar las etapas parasitarias. La introducción del ganado cebú en Australia ha revolucionado el control de R. microplus en ese continente. El uso de ganado resistente como medio para controlar las garrapatas también está cobrando importancia en África y América. En África, las infestaciones de garrapatas ixódidas en el ganado y los ungulados silvestres también pueden verse disminuidas por los picabueyes (Buphagus spp.), que son aves que se alimentan de garrapatas adheridas.

Control químico de las garrapatas

El control de las garrapatas usando acaricidas puede dirigirse contra las etapas de vida libre en el medio ambiente o contra las etapas parásitas en los hospedadores.

El control de las garrapatas ixódidas mediante el tratamiento con acaricidas de la vegetación se utiliza en sitios específicos (por ejemplo, a lo largo de senderos) en áreas recreativas, tanto en los Estados Unidos como en otros lugares, para disminuir el riesgo de que las garrapatas se adhieran a los seres humanos. Este método no se ha recomendado para un uso más amplio debido a la contaminación ambiental y el costo de tratar grandes áreas. Las perreras, los establos y las estancias de las personas también pueden necesitar tratamiento periódico con acaricidas para controlar las etapas de vida libre de las garrapatas ixódidas, como Rhipicephalus sanguineus (la garrapata de las perreras).

Los estadios libres de las garrapatas argásidas, que infestan focos específicos (por ejemplo, gallineros, palomares, pocilgas y viviendas humanas), se tratan con mayor frecuencia y de manera más eficaz con acaricidas.

El tratamiento de los hospedadores con acaricidas para destruir las larvas, las ninfas y los adultos de garrapatas ixódidas y las larvas de argásidas adheridas ha sido el método de control usado más ampliamente. Hay una variedad de productos ectoparasiticidas disponibles en el mercado para tratar a los animales frente a las garrapatas. Algunos ectoparasiticidas se aplican en forma de aerosoles, inmersiones/lavados, tratamientos de unción dorsal o marcas y collares impregnados en las orejas y la cola, y se distribuyen cutáneamente (en la superficie de la piel). Otros tratamientos se administran por vía oral y se distribuyen a través de la circulación sistémica. En general, las garrapatas se deben adherir a un animal e ingerir sangre para que los ectoparasiticidas que se distribuyen por la sangre sean eficaces. Alternativamente, los ectoparasiticidas distribuidos cutáneamente tienen el potencial de matar garrapatas adheridas y prevenir la adhesión de otras nuevas.

Los piretroides, incluidos el fipronil, la permetrina y los productos combinados de permetrina, son ectoparasiticidas eficaces debido a su rápida penetración en la cutícula de los artrópodos y a su elevada acumulación en los tejidos de los artrópodos. Sin embargo, es posible que los ectoparasiticidas cutáneos aplicados tópicamente no logren una distribución uniforme, y que algunas partes del cuerpo no estén cubiertas en la misma medida y concentración (por ejemplo, las extremidades posteriores en comparación con la espalda). Esto se puede deber a una mayor distancia del lugar de aplicación original, así como a una mayor pérdida comparativa de principio activo de las piernas durante las actividades rutinarias de la vida.

Perlas y trampas

  • Los piretroides son seguros y eficaces en los perros; sin embargo, son tóxicos para gatos, conejos y peces, y deben evitarse en estas especies.

Los piretroides son seguros y eficaces en los perros; sin embargo, son tóxicos para gatos, conejos y peces, y deben evitarse en estas especies.

Los ectoparasiticidas distribuidos sistémicamente, como el afoxolaner, el fluralaner y el sarolaner, suelen lograr una distribución más uniforme por todo el cuerpo y las extremidades del animal, pero pueden tardar más en alcanzar la eficacia total y eliminan las garrapatas a una velocidad algo menor.

Consulte también Ectoparasiticidas.

Vacunas frente a las garrapatas en animales

Un adelanto reciente de gran importancia potencial ha sido la producción, usando biotecnología, de una prometedora vacuna contra R. microplus. El agente inmunizante es un antígeno de garrapata oculto, que normalmente no se encuentra en el hospedador. El mecanismo inmunitario que este antígeno estimula es distinto del estimulado por exposición a las garrapatas (es decir, por la alimentación de la garrapata). El antígeno se deriva de un extracto crudo de garrapatas hembras adultas parcialmente ingurgitadas. Estimula la producción de un anticuerpo que daña las células intestinales de la garrapata, a la que destruye o reduce drásticamente su potencial reproductor.

Las perspectivas para desarrollar vacunas similares contra otros vectores ixódidos de enfermedades del ganado de gran importancia veterinaria no están claras. Las garrapatas Rhipicephalus son buenas candidatas para esa vacuna porque son de un solo hospedador y muestran una marcada preferencia por los hospedadores bovinos, que actúan como reservorio principal del grupo quizás más importante de agentes patógenos (Babesia spp.) transmitidos por estas garrapatas. Por el contrario, la mayoría del resto de especies de garrapatas que son vectores de agentes que causan importantes enfermedades en el ganado (como anaplasmosis, hidropericardio, theileriosis) son garrapatas de tres hospedadores, que infestan no solo al vacuno, sino también a especies de ungulados silvestres, en los que la vacunación no es factible. Además, muchos de los ungulados silvestres hospedadores de las garrapatas que son vectores son reservorios de estos agentes de enfermedad. Por estas razones, las vacunas contra garrapatas no boofílidas que son vectores pueden no ser capaces de erradicar las garrapatas o de eliminar fuentes importantes de los agentes patógenos que transmiten.

Estrategias de control para las garrapatas

Inicialmente, los principales usos de los acaricidas eran la erradicación de garrapatas, la prevención de la propagación de garrapatas y enfermedades transmitidas por garrapatas (cuarentena), y la erradicación y control de las enfermedades transmitidas por garrapatas.

Los programas de erradicación tuvieron éxito en algunas áreas subtropicales ecológicamente marginales, como el sur de EE. UU. y el centro de Argentina, donde se erradicaron Rhipicephalus spp. y la babesiosis, y en el sur de África, donde se erradicó la fiebre de la costa oriental (causada por Theileria parva parva). Los programas tuvieron menos éxito en las áreas tropicales ecológicamente más favorables del nordeste de Australia, América Central, las islas del Caribe y África oriental.

En las áreas donde no se logró la erradicación, los costos de mantenimiento de los programas intensivos de control de garrapatas a menudo se han vuelto prohibitivos. Por tal razón, se están adoptando estrategias integradas de control biológico y químico. Para la efectividad de estas estrategias de coste contenido se requiere un mejor conocimiento de las asociaciones dinámicas entre los agentes de las enfermedades, sus hospedadores vertebrados, las garrapatas vector y el medio ambiente.

En los países en los que se han erradicado las garrapatas y las enfermedades que transmiten, se aplican medidas estrictas de cuarentena para evitar su reintroducción. Se están usando modelos de simulación climática, sistemas de información geográfica y sistemas expertos (modelos basados en el conocimiento experto y en la inteligencia artificial) para identificar áreas no afectadas en las cuales podrían establecerse las plagas de garrapatas si se volvieran a introducir.

El control de estas enfermedades requerirá el uso de los principios de la estabilidad endémica y el desarrollo de vacunas recombinantes mejoradas. Una estrategia prometedora es la identificación de los sitios receptores en el intestino medio de las garrapatas vectoras y el desarrollo de anticuerpos que se unan a estos sitios, evitando así que los patógenos ingeridos por la garrapata la infecten y que los transmita a sus hospedadores. El ganado inyectado con los antígenos procedentes de estos receptores puede producir anticuerpos que las garrapatas ingieran mediante la alimentación.

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