Fotografía clínica de la medición con calibre de un sarcoma indiferenciado en la parte medial del muslo derecho de una hembra esterilizada de golden retriever. Esta gran masa firme estaba fijada a la musculatura subyacente. Debido a que no había garantía de que los márgenes quirúrgicos fueran alcanzables sin daño nervioso, y dado que se rechazó la radioterapia, este perro fue tratado con quimioterapia intralesional.
Cortesía de la Dra. Alice Villalobos.
Los sarcomas indiferenciados y anaplásicos son tumores mesenquimatosos malignos y son difíciles de caracterizar microscópicamente. A menudo se necesita inmunohistoquímica para detectar marcadores celulares para determinar el fenotipo. Los sarcomas no diferenciados carecen de características distintivas (p. ej., patrones arquitectónicos, características citoplasmáticas y nucleares, productos celulares). Los sarcomas anaplásicos presentan la mayoría de las siguientes características: variaciones en el tamaño y la forma de los núcleos, hipercromasia nuclear, irregularidad notable del patrón de cromatina, figuras mitóticas anormales y un gran número de figuras mitóticas. Los sarcomas anaplásicos suelen ser indiferenciados; sin embargo, los sarcomas no diferenciados no son, necesariamente, anaplásicos.
En ambos casos, la extirpación debe ser profunda y amplia, con márgenes de 3 cm junto con una combinación de las técnicas de terapia oncológica intraoperatoria y de seguimiento descritas anteriormente, porque la primera cirugía con seguimiento inmediato es más importante para determinar el resultado. El pronóstico para los sarcomas anaplásicos suele ser peor que para los sarcomas no diferenciados.
