VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Hendra Virus Infection in Horses

PorNina Yu-Hsin Kung, PhD, MSc, BVSc, BVM, FACTM, Animal Biosecurity and Welfare Program, Biosecurity Queensland, Department of Agriculture and Fisheries, Queensland Government, Australia;Kara M. Lascola, DVM, MS, DACVIM-LA, Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Auburn University
Revisado/Modificado abr 2025 | Modificado may 2025
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La infección por el virus de Hendra es una enfermedad vírica presente en Australia que puede causar signos respiratorios y/o neurológicos agudos y mortales en caballos de todas las edades. Los seres humanos y los perros se han contagiado, como consecuencia de la propagación del virus, después de estar en contacto cercano con caballos infectados. El diagnóstico definitivo se realiza mediante el aislamiento del virus, el ensayo de PCR o las pruebas serológicas. No existe un tratamiento eficaz para los animales infectados, aunque una vacuna puede prevenir los signos clínicos en caballos.

El virus de Hendra fue descrito por primera vez en 1994, después de un brote de enfermedad respiratoria aguda en un centro de entrenamiento de caballos de pura sangre en Australia. En este incidente, algunos caballos y una persona resultaron fatalmente infectados. Los casos esporádicos continúan registrándose en el este de Australia y se presentan como una enfermedad febril aguda que progresa rápida y variablemente, con afectación sistémica y signos respiratorios agudos y/o neurológicos graves. Hasta la fecha, se sabe que más de 90 caballos han sido infectados, los cuales han muerto como consecuencia directa de la infección o han sido sacrificados por motivos de bienestar animal. En dos casos distintos de infección mortal por el virus de Hendra en caballos, un perro que se encontraba en la misma finca donde se criaban los caballos se infectó, pero no mostró signos clínicos. Se ha demostrado que los murciélagos frugívoros del género Pteropus (familia Pteropodidae), conocidos coloquialmente como zorros voladores, son el reservorio del virus y la presunta fuente de infección para los caballos. Es probable que el virus se transmita de zorros voladores a caballos, de caballos a caballos y, en raras ocasiones, de caballos a seres humanos.

El virus de Hendra es un agente de nivel 4 de bioseguridad (definido como un agente que presenta un alto riesgo de enfermedad potencialmente mortal en humanos, de acuerdo con el Manual de Bioseguridad de Laboratorio de la OMS), y el uso de prácticas de trabajo seguras y equipo de protección personal es esencial para tratar el riesgo zoonótico.

Las denominaciones anteriores, "morbilivirus equino" y "síndrome respiratorio agudo equino", ya no son apropiadas para esta enfermedad.

Etiología y patogénesis de la infección por el virus de Hendra en caballos

El virus de Hendra es un virus de ARN de gran tamaño, con una envoltura pleomórfica. Aunque inicialmente se consideró más estrechamente relacionado con los miembros del género Morbillivirus que con otros géneros de la familia Paramyxoviridae, los estudios posteriores mostraron una homología de secuencia limitada y una reactividad cruzada inmunológica insignificante con otros miembros de la subfamilia Orthoparamyxovirinae. El virus de Hendra está genética y antigénicamente relacionado de manera estrecha con el virus Nipah, con el que comparte más del 90 % de homología en aminoácidos. Estos dos virus se han clasificado en un nuevo género, Henipavirus, dentro de la familia Paramyxoviridae. En 2012, se identificó en Australia el virus de Cedar y se añadió al género Henipavirus. Su genoma es muy similar al del virus de Hendra y al del virus de Nipah; sin embargo, el virus de Cedar no causó signos clínicos en los animales sometidos a pruebas experimentales.

La evidencia indica que la variación entre las cepas del virus de Hendra es mínima y que es más probable que la presentación clínica y la patología varíen según la vía de infección. En 2020, se identificó una variante del virus de Hendra (HeV-var) no reconocida previamente como un linaje de segundo genotipo (HeV-g2); la infección con esta variante fue clínicamente indistinguible de la infección prototípica por el virus de Hendra (1). Desde entonces, se ha desarrollado un ensayo cuantitativo de PCR actualizado para la vigilancia de rutina, lo que ha dado como resultado la detección posterior de casos.

Históricamente, la neumonía intersticial de gravedad variable fue el principal hallazgo en caballos infectados naturalmente. También se observaron hallazgos similares en caballos infectados experimentalmente, expuestos por vía respiratoria o parenteral.

El virus de Hendra presenta un tropismo específico por los tejidos vasculares, al margen de la vía de transmisión. En infecciones recientes, las lesiones vasculares pueden incluir edema y hemorragia de las paredes de los vasos sanguíneos; degeneración fibrinoide con núcleos picnóticos en las células endoteliales y de la túnica media; y numerosas células gigantes (sincitios) en el endotelio y, a veces, en la túnica media de los vasos afectados (vénulas y arteriolas). El virus llega a distribuirse más ampliamente en varios tejidos del organismo, a medida que avanza la infección, presumiblemente como resultado del curso de una viremia asociada a leucocitos. El virus se ha detectado en el endotelio vascular de los vasos subaracnoideos y cerebrales, así como en la región vascular del glomérulo renal y la pelvis renal, la lámina propia del estómago, el bazo, varios nódulos linfáticos y el miocardio.

Con la enfermedad respiratoria, se produce una destrucción progresiva de las paredes alveolares y aparecen macrófagos alveolares e intravasculares. Además de su tropismo vascular, el virus de Hendra puede ser también neurotrópico y producir necrosis neuronal y gliosis focal. Una característica de un brote de 2008 en una clínica veterinaria equina en Australia fue una enfermedad neurológica grave y la ausencia de enfermedad respiratoria. Varios signos neurológicos se han observado con mayor frecuencia en los casos a partir de aproximadamente 2006. Por lo tanto, el virus de Hendra no debe considerarse como una causa predominantemente respiratoria en caballos.

Epidemiología y transmisión de la infección por el virus de Hendra en caballos

La enfermedad, que se da de forma natural por el virus de Hendra, se ha documentado solamente en caballos, perros y humanos. Experimentalmente, la enfermedad se ha reproducido en gatos, hámsteres, zorros, monos, cerdos y cobayas, pero no en ratones, ratas, conejos o pollos. La respuesta clínica y los hallazgos patológicos en gatos son muy similares a los observados en caballos.

La infección y la enfermedad por el virus de Hendra en caballos solo se han notificado en Australia, y los eventos son esporádicos y poco frecuentes. Solo se registraron 67 eventos desde 1994 hasta 2023, la mayoría de los cuales fueron infecciones de un solo caballo. Sin embargo, durante 2011-2017, la frecuencia de infección en caballos aumentó (18 incidentes en 2011, 8 por año en 2012-2013, 4 por año en 2014-2015, 1 en 2016 y 4 en 2017). Las ubicaciones geográficas se extendieron desde el norte de Queensland hasta el norte de Nueva Gales del Sur (2).

Las investigaciones posteriores resumieron que este aumento de los incidentes en caballos podría deberse a una mayor conciencia pública en la notificación de la enfermedad, teniendo en cuenta el riesgo para la salud humana. Sin embargo, los factores ambientales y ecológicos, que alteraron el comportamiento de las poblaciones de zorros voladores, también podrían haber contribuido a este aumento en el número de casos y a la extensión de la presencia geográfica.

Experimentalmente, el intento de transmisión del virus de Hendra de caballos infectados a caballos o gatos en contacto no ha tenido éxito. Sin embargo, la posibilidad de transmisión respiratoria no puede descartarse. La descarga nasal espumosa (originada en pulmones), observada, en ocasiones, en fases tardías en caballos infectados de forma natural, podría constituir una fuente plausible del virus para su transmisión por aerosol. El virus de Hendra se ha encontrado no solo en las secreciones nasales de caballos y perros naturalmente infectados, sino también en la orina, la sangre y las secreciones orales (3, 4). Los datos de campo y de laboratorio disponibles parecen indicar que la infección de seres humanos o animales requiere contacto directo con secreciones infectadas por virus (exudados pulmonares), excreciones (orina), líquidos corporales o tejidos. Aunque el virus de Hendra parece tener una infectividad limitada, la tasa de letalidad entre personas infectadas es alta: 75 % en caballos, 57 % en humanos (5).

El período de incubación de la infección por el virus de Hendra en caballos es de 4 a 20 días. En el 80 % de los casos equinos conocidos, el período de incubación fue de ≤12 días; en el 95 %, la enfermedad se desarrolló en ≤15 días (5, 6, 7).

Las pruebas epidemiológicas, serológicas y virológicas apuntan a que los murciélagos frugívoros son el reservorio natural del virus de Hendra (8). La información sobre la distribución geográfica de los murciélagos frugívoros (zorros voladores) en Australia está disponible en el Departamento de Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente y Agua de Australia. En estudios serológicos realizados, se observó una alta prevalencia de anticuerpos neutralizantes en zorros voladores capturados en la naturaleza (Pteropus spp.) en Australia y Papúa Nueva Guinea (9). La distribución geográfica del virus en zorros voladores parece estar limitada a Australia y Papúa Nueva Guinea, aunque, más allá de Australia, puede producirse una transición de virus del tipo Hendra a virus del tipo Nipah. La infección en zorros voladores (ya sea natural o experimental) no causa enfermedad clínica. La evidencia experimental y de campo apoya la transmisión vertical. Se han aislado virus del líquido uterino y de los tejidos fetales de un zorro volador de cabeza gris (P. poliocephalus) y de un zorro volador negro (P. alecto).

La infrecuente incidencia y los casos equinos de naturaleza esporádica sugieren que la exposición de caballos al virus de Hendra es, al menos en parte, un hecho posible. Los modos de transmisión entre murciélagos, y entre murciélagos y caballos, son inciertos, al igual que los factores que pueden facilitar la propagación. El virus de Hendra se ha identificado en fluidos propios del parto, material placentario, fetos abortados y orina de murciélagos frugívoros infectados natural y experimentalmente. Aunque se desconoce la vía exacta de transmisión, los caballos pueden infectarse al entrar en contacto con alimentos o agua contaminados con líquidos corporales o excreciones de murciélagos frugívoros infectados, o mediante la inhalación de gotas por vía nasal. Los factores de riesgo para los caballos, como el comportamiento de pastoreo (ver ), la personalidad individual, el alto volumen corriente respiratorio y el epitelio respiratorio superior altamente vascularizado, pueden aumentar su vulnerabilidad a la infección por el virus de Hendra.

Hallazgos clínicos de la infección por el virus de Hendra en caballos

Debido a su afinidad por las células endoteliales, el virus de Hendra puede causar una serie de signos clínicos en caballos. La presentación clínica predominante puede depender de qué sistema orgánico sufra el daño endotelial más grave o comprometido.

Debe considerarse la posible infección por el virus de Hendra cuando se presenta fiebre de inicio agudo y rápida evolución que puede ser fatal, probablemente acompañada de signos respiratorios o neurológicos graves. No obstante, la ausencia de estos signos no excluye la sospecha de infección por virus de Hendra. La infección no siempre es mortal. En el 25 % de los casos conocidos, los caballos se recuperaron con anticuerpos detectables.

Los signos respiratorios asociados pueden incluir los siguientes:

  • Edema y congestión pulmonar.

  • Dificultad respiratoria (taquipnea).

  • Descarga nasal terminal, que puede ser inicialmente clara y progresar a una espuma blanca o teñida de sangre.

Los signos neurológicos asociados pueden incluir los siguientes:

  • Ataxia.

  • Alteración de la consciencia (pérdida aparente de visión en uno o ambos ojos, caminar sin rumbo en un estado de aturdimiento).

  • Tortícolis.

  • Dar vueltas.

  • Espasmos musculares (espasmos mioclónicos, que se han observado en caballos gravemente enfermos y recuperados).

  • Incontinencia urinaria.

  • Decúbito con incapacidad para levantarse.

  • Debilidad terminal.

  • Colapso.

Otros posibles signos clínicos incluyen depresión, taquicardia grave, edema facial, temblores musculares, anorexia, congestión de las membranas mucosas orales, signos similares a los cólicos (generalmente ausencia de ruidos abdominales en la auscultación en casos preterminales) y estranguria tanto en machos como en hembras. La proximidad a dormideros de murciélagos frugívoros o a sitios de alimentación debería aumentar las sospechas.

Cuando los caballos se encuentran en potreros, la infección por el virus Hendra generalmente afecta a un solo caballo, enfermo o muerto, y no se transmite a los caballos en contacto. Sin embargo, en varias ocasiones, uno o más caballos del grupo se han infectado después de un contacto cercano con el caso inicial, antes o en el momento de la muerte.

Cuando los caballos están en establos, la transmisión del virus parece ocurrir por contacto directo con fluidos corporales infectados o, de manera indirecta, mediante fómites contaminados, a veces facilitada inadvertidamente por la intervención humana. Hasta la fecha, las infecciones por el virus de Hendra en establos han provocado que varios caballos se infecten, aparentemente como resultado de que un caballo infectado en un potrero o patio exterior haya sido llevado al establo.

Lesiones en la infección por el virus de Hendra

La presencia de grandes células sincitiales en la histopatología es característica de la infección por el virus de Hendra. Aunque de forma más evidente se encuentran en los capilares pulmonares y las arteriolas, estas células también están presentes en otros órganos (ganglios linfáticos, bazo, corazón, estómago, riñones y cerebro). La degeneración fibrinoide difusa de los vasos sanguíneos pequeños ocurre en la mayoría de los órganos, como pulmones, corazón, riñones, bazo, nódulos linfáticos, meninges, tracto GI, músculo esquelético y vejiga.

La tinción inmunohistoquímica puede demostrar la presencia de antígenos específicos del virus de Hendra en lesiones vasculares y a lo largo de las paredes alveolares. Los cuerpos de inclusión viral intracitoplasmáticos pueden observarse en las células endoteliales infectadas mediante microscopía electrónica (pero no con microscopía óptica).

Cuando predomina la enfermedad respiratoria, las principales lesiones macroscópicas son el edema pulmonar grave y la congestión, así como la marcada dilatación de los vasos linfáticos subpleurales. Las vías aéreas están repletas de espuma espesa, que, a menudo, se encuentra teñida de sangre. Las lesiones adicionales que presentan algunos caballos afectados son incremento de los líquidos pleural y pericárdico, congestión de los ganglios linfáticos, hemorragias en diversos órganos y ligera ictericia. Microscópicamente, las principales lesiones son las de la neumonía intersticial aguda. En los pulmones se evidencia un daño vascular grave, que se manifiesta como edema alveolar serofibrinoso, hemorragia, trombosis capilar, necrosis de las paredes alveolares y presencia de macrófagos alveolares.

Cuando predomina la enfermedad neurológica, se pueden observar lesiones de meningitis no supurativa o meningoencefalitis, como el ensanchamiento perivascular, la degeneración neuronal y la gliosis focal.

Diagnóstico de la infección por el virus de Hendra en caballos

  • Valoración clínica

  • Ensayo de PCR

  • Serología

  • Inmunohistoquímica

  • Aislamiento viral.

Se debe considerar la infección por el virus de Hendra cuando hay fiebre de inicio agudo y progresión rápida hasta la muerte; sin embargo, un desenlace no mortal no excluye la posibilidad de infección por el virus de Hendra.

El diagnóstico definitivo se basa en el análisis de laboratorio de las muestras adecuadas para detectar el virus, antígeno viral, ácido nucleico viral o anticuerpos específicos. El número y tipo de muestras recolectadas se deben determinar después de un cuidadoso análisis de riesgos por parte del veterinario, para evitar la exposición humana al virus. La recolección de muestras debe hacerse siempre teniendo en cuenta el gran potencial zoonótico del virus de Hendra y tomando medidas apropiadas para evitar la exposición humana. Se deben considerar factores como la disponibilidad de equipos de protección personal, la capacitación y la experiencia previa. Las muestras mínimas recomendadas incluyen muestras de sangre (EDTA y suero) e hisopos nasales, orales y rectales. Estas se pueden obtener tanto de caballos vivos como muertos. Las muestras de necropsia tanto frescas como fijadas en formol al 10 % de pulmón, riñón, bazo, hígado, ganglios linfáticos y tejido cerebral aumentan la probabilidad de obtener un diagnóstico concluyente, pero también pueden aumentar el riesgo de exposición humana.

Perlas y trampas

  • Se debe usar equipo de protección personal al recolectar muestras de diagnóstico, que deben incluir sangre, así como hisopos nasales, orales y rectales.

En el ensayo de PCR, se detectan fragmentos del genoma del virus Hendra. Un resultado positivo indica solo la presencia de genoma vírico en la muestra, no indica que el virus sea viable e infeccioso.

Las pruebas serológicas, como ELISA y la neutralización del virus, detectan anticuerpos contra el virus de Hendra. El ELISA se utiliza para la detección, mientras que las pruebas de neutralización del virus en sueros agudos y convalecientes, obtenidos con 2 a 4 semanas de diferencia, son confirmatorias. En un caballo no vacunado, una concentración positiva en muestras agudas de suero es diagnóstico de infección reciente. Un aumento del título en la muestra convaleciente, independientemente de si el caballo había sido vacunado previamente o no, también indica una infección reciente.

La presencia de lesiones vasculares, características en el examen histológico, es altamente indicativa de infección; la especificidad de la lesión puede confirmarse mediante un marcado inmunoquímico con el antisuero de referencia del virus de Hendra.

El virus de Hendra se puede aislar en varias líneas celulares; las células Vero son la línea celular de elección. El efecto citopático viral, que suele desarrollarse después de 3 días, se caracteriza por la formación de sincitios en las células infectadas. El aislamiento del virus y otras pruebas diagnósticas con virus vivos solo se deben realizar en condiciones de laboratorio con una bioseguridad de nivel 4. El aislamiento del virus no se realiza de forma rutinaria para el diagnóstico, a menos que sea necesaria una caracterización epidemiológica o de la cepa viral adicional.

La peste equina africana puede parecerse clínicamente a la infección por el virus de Hendra, y se debería tener en cuenta en el diagnóstico diferencial. Otras causas de muerte súbita, que se deben excluir, incluyen el carbunco, el botulismo, la gripe equina, la infección peraguda por herpesvirus equino 1, ciertas infecciones bacterianas (p. ej., pasteurelosis), la mordedura de serpiente y la intoxicación por plantas o productos químicos.

Tratamiento, prevención y control de la infección por el virus de Hendra en caballos

  • Vacunación

  • Cuidados paliativos (para caballos infectados)

No hay un tratamiento antiviral específico para la infección por el virus de Hendra. Comúnmente, los caballos infectados, con aparición aguda de signos clínicos graves, se sacrifican para evitar el sufrimiento, por motivos de bienestar animal. En el caso de los caballos infectados, con signos clínicos leves, el tratamiento es principalmente paliativo para ayudar a aliviar los signos y reducir las complicaciones.

Se desarrolló una vacuna que contiene un componente proteico no infeccioso (proteína G) del virus, junto con un potenciador para estimular la respuesta inmunitaria; no contiene virus vivo ni inactivado. Introducida en 2012 y completamente registrada en 2015, la vacuna está disponible a través de veterinarios acreditados en Australia. Los caballos sanos se pueden vacunar a partir de los 4 meses de edad, con dos dosis primarias administradas con 3-6 semanas de diferencia, seguidas de una tercera dosis, administrada 6 meses después de la segunda dosis primaria. Los refuerzos se administran cada 12 meses. La vacunación inicial se retrasa hasta los 6 meses de edad, en potros nacidos de yeguas vacunadas. Las yeguas preñadas no se deben vacunar durante las primeras 6 semanas de embarazo ni durante las 2 semanas previas a la fecha prevista de parto.

Otros medios de prevención se centran en minimizar el contacto de los caballos con líquidos corporales o contaminantes de los murciélagos frugívoros, e incluyen medidas sencillas y prácticas como las siguientes:

  • Colocar los recipientes de comida y agua bajo techo.

  • Mantener los potreros de caballos, en su mayoría o totalmente, libres de árboles y arbustos (frutales o florales), que constituyan fuentes de alimento para los murciélagos frugívoros.

  • Excluir a los caballos de las proximidades de dichos árboles y arbustos.

Entre las medidas de control figuran las siguientes:

  • Eutanasia y entierro profundo de los caballos infectados.

  • Monitoreo, aislamiento y restricción de movimiento de los animales en contacto.

  • Desinfección de las superficies posiblemente contaminadas.

Se debe realizar una evaluación del riesgo, para determinar los controles de infección apropiados, antes de que el personal entre en contacto directo con un animal infectado. La evaluación de riesgos debe tener en cuenta el bienestar animal, los riesgos para la salud humana y las preferencias del propietario. Si el riesgo de transmisión y otras consideraciones se pueden gestionar de forma segura, la gestión veterinaria del animal podrá continuar bajo la supervisión del jefe veterinario de la jurisdicción. El control de los movimientos se debe realizar de acuerdo con la estrategia de respuesta al virus de Hendra del Australian Veterinary Emergency Plan (AUSVETPLAN, versión 5.0, 2021).

Si los resultados de las pruebas serológicas de un animal de contacto cercano son positivos, pero los resultados del ensayo de PCR son negativos, el animal se considera de bajo riesgo y no es necesaria la cuarentena. Los animales serológicamente positivos, sin enfermedad clínica, también se podrían identificar durante las pruebas serológicas de rutina (p. ej., durante las pruebas de exportación), y si el animal no ha sido vacunado previamente contra el virus de Hendra, este resultado podría reflejar la recuperación de la infección natural por el virus de Hendra. Estos animales también se consideran de bajo riesgo y manejan de manera similar a los animales vacunados. La cuarentena y la restricción de movimiento no son necesarias.

Una vez que los perros infectados han desarrollado anticuerpos neutralizantes, ya no presentan riesgo de transmisión. Durante la fase aguda de la enfermedad, los perros infectados se deben aislar hasta que los resultados del ensayo de PCR sean negativos y los resultados de las pruebas de anticuerpos sean positivos. Aunque los gatos solo han mostrado signos clínicos de forma experimental, los gatos infectados de manera natural también representarían un riesgo de transmisión y requerirían las mismas medidas estrictas de bioseguridad que los perros infectados.

Riesgo zoonótico de la infección por el virus de Hendra en caballos

La infección por el virus de Hendra en seres humanos tiene una tasa de letalidad del 57 %. Todas las infecciones en seres humanos se han producido por contacto con caballos infectados (tanto vivos como en necropsia), por lo que se debe extremar la precaución para garantizar la seguridad de todas las personas que estén en contacto con casos sospechosos o confirmados en equinos. No se ha notificado la transmisión murciélago-persona ni la transmisión entre personas.

Ante la sospecha de infección por el virus de Hendra en un caballo, se deben implementar protocolos para minimizar el riesgo de exposición humana sin esperar a que se confirme la infección. El método desarrollado por el Departamento de Industrias Primarias del Gobierno de Queensland y disponible en el sitio web de Business Queensland se resume aquí.

Los consultorios veterinarios deben diseñar un plan con anticipación sobre cómo manejar los riesgos del virus de Hendra. Entre las directivas esenciales para el manejo se incluyen las siguientes:

  • Tomar precauciones ante la sospecha de infección por el virus de Hendra. No esperar a que se confirme la infección.

  • Aislar a los caballos enfermos o muertos de los seres humanos y de todos los demás animales, incluidas las mascotas.

  • Limitar el contacto humano con los caballos únicamente al personal esencial.

  • Promover la higiene personal, especialmente lavado de manos y ducha, entre el personal en contacto.

  • Identificar los peligros y adoptar medidas para minimizar los riesgos asociados (p. ej., para evitar salpicaduras y aerosoles, no utilizar una manguera de alta presión para descontaminar un área).

  • Informar a las personas en riesgo de exposición (p. ej., propietarios de caballos, cuidadores, otros veterinarios y auxiliares veterinarios) sobre estos riesgos y los procedimientos que se deben seguir para minimizarlos.

  • Consultar a las autoridades competentes en materia de sanidad animal y salud pública.

Además, se deben tomar las siguientes precauciones:

  • Se debe usar equipo de protección personal para proteger toda la piel, las mucosas y los ojos expuestos del contacto directo, así como para evitar la inhalación de partículas en el aire.

  • Se debe promover el lavado regular de manos y de la piel expuesta con jabón.

En particular, los tejidos y líquidos corporales (especialmente sangre, secreciones respiratorias y nasales, saliva y orina) de caballos enfermos o fallecidos deben considerarse potencialmente infecciosos, y se deben tomar las precauciones adecuadas para evitar el contacto directo, las salpicaduras o la inoculación accidental.

Conceptos clave

  • La infección por el virus de Hendra es una enfermedad zoonótica que afecta a caballos, seres humanos y perros.

  • Los murciélagos frugívoros (zorros voladores) en Australia son los reservorios naturales del virus de Hendra.

  • El virus de Hendra se transmite de los murciélagos frugívoros a los caballos, y de los caballos a los seres humanos y a los perros.

  • No existe transmisión directa de los murciélagos frugívoros a los seres humanos, ni de los seres humanos a otros seres humanos.

  • La higiene personal y el uso de equipo de protección son esenciales para todas las personas que atienden a caballos enfermos, con el fin de protegerlas de posibles infecciones.

Para más información

Referencias

  1. Annand EJ, Horsburgh BA, Xu K, et al. Novel Hendra virus variant detected by sentinel surveillance of horses in Australia. Emerg Infect Dis. 2022;28(3):693-704. doi:10.3201/eid2803.211245

  2. Summary of Hendra virus incidents in horses. Business Queensland. Last reviewed December 14, 2023. https://www.business.qld.gov.au/industries/service-industries-professionals/service-industries/veterinary-surgeons/guidelines-hendra/incident-summary

  3. Kirkland PD, Gabor M, Poe I, et al. Hendra virus infection in dog, Australia, 2013. Emerg Infect Dis. 2015;21(12):2182-2185. doi:10.3201/eid2112.151324

  4. Middleton DJ, Riddell S, Klein R, et al. Experimental Hendra virus infection of dogs: virus replication, shedding and potential for transmission. Aust Vet J. 2017;95(1-2):10-18. doi:10.1111/avj.12552

  5. Halpin K, Rota PA. A review of Hendra virus and Nipah virus infections in man and other animals. In: Sing A, ed. Zoonoses: Infections Affecting Humans and Animals. 2nd ed. Springer; 2023:1493-1508. doi:10.1007/978-3-031-27164-9_40

  6. Khusro A, Aarti C, Pliego AB, Cipriano-Salazar M. Hendra virus infection in horses: a review on emerging mystery paramyxovirus. J Equine Vet Sci. 2020;91: 103149. doi:10.1016/j.jevs.2020.103149

  7. Animal Health Australia. Response Strategy: Hendra Virus (Version 5.0). In: Australian Veterinary Emergency Plan (AUSVETPLAN). 5th ed. 2021.

  8. Field HE. Hendra virus ecology and transmission. Curr Opin Virol. 2016;16:120-125. doi:10.1016/j.coviro.2016.02.004

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