VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Traumatología y primeros auxilios en caballos

PorAmelia S. Munsterman, DVM, PhD, DACVS, DACVECC, Department of Large Animal Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Michigan State University;
Russell R. Hanson, DVM, DACVS, DACVECC, Department of Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Auburn University
Revisado/Modificado ene 2025 | Modificado mar 2025
v3300524_es

Las urgencias que afectan al aparato locomotor son fracturas, luxaciones, laceraciones, heridas punzantes, infecciones sinoviales y rabdomiólisis por esfuerzo. Se deben evaluar las heridas e identificar las estructuras implicadas mediante radiografía y sinoviocentesis. Las urgencias osteomusculares se tratan con antimicrobianos, vendajes y férulas. Aunque muchas de estas afecciones no se pueden tratar en el campo, un diagnóstico preciso y un tratamiento de urgencia adecuado son esenciales para un resultado exitoso.

Fracturas y luxaciones en caballos

Se justifica un examen físico completo en caballos con sospecha de fracturas o luxaciones; sin embargo, este examen puede verse complicado por la gravedad de la lesión y otros factores (por ejemplo, dolor, ansiedad, agotamiento, deshidratación o ansiedad del propietario/entrenador). Debe sospecharse este tipo de lesión si se oye un crujido fuerte, hay una cojera aguda que no soporta peso, la extremidad tiene una angulación anormal o la extremidad es visiblemente inestable.

Los objetivos de la inmovilización inicial son aliviar la ansiedad, prevenir más lesiones y permitir un transporte seguro para la evaluación y un posible tratamiento definitivo. La inmovilización inicial de las extremidades inestables debe preceder a la evaluación radiográfica o al traslado a un centro quirúrgico.

Perlas y trampas

  • La inmovilización inicial de las extremidades inestables debe preceder a la evaluación radiográfica o al traslado a un centro quirúrgico.

Valoración inicial

Exploración e identificación de la lesión

El alcance del examen físico para evaluar las fracturas o luxaciones en caballos debe estar dictado por la situación, con el fin de evitar más lesiones al paciente o a las personas alrededor:

  • Si el caballo está recostado, se debe evaluar completamente la extremidad antes de intentar ponerlo de pie.

  • Si el caballo está de pie, se debe examinar completamente la extremidad antes de intentar mover al animal.

  • Con una fractura inestable, la extremidad se ha de estabilizar antes de cualquier otro tratamiento o procedimiento diagnóstico.

Sujeción para la evaluación

La sedación o un acial pueden ayudar a sujetar al caballo para su examen.

Para la sedación, se puede administrar un agonista α-2, como la xilacina o la detomidina. Debido a que los agonistas α-2 a menudo hacen que el caballo se incline hacia adelante, lo que puede aumentar el peso sobre una extremidad delantera lesionada, se prefiere la dosis mínima eficaz. Sin embargo, después del ejercicio máximo o cuando el caballo está excitado, la sedación eficaz puede requerir una dosis más alta.

El butorfanol, la metadona u otros opioides pueden complementar el protocolo de sedación para caballos que no están bien controlados por agonistas α-2 solos. Debido a sus efectos hipotensores, la acepromazina debe reservarse para caballos con volumen sanguíneo normal. Si el caballo está recostado y se sospecha que hay una lesión grave, la anestesia general se puede inducir de manera segura a través de la sedación con un agonista α-2, seguida de la inducción con ketamina y diazepam/midazolam o tiletamina-zolazepam.

Antes de la sedación o la anestesia, se debe evaluar brevemente el aparato circulatorio del paciente (frecuencia cardíaca, color de las mucosas, tiempo de llenado capilar y calidad del pulso). La frecuencia cardíaca >80 lpm, acompañada de un tiempo prolongado de recarga capilar y una mala calidad del pulso periférico, indica la necesidad de fluidoterapia de forma IV.

Las pruebas bioquímicas determinadas por el laboratorio están cada vez más disponibles en el campo gracias a equipos de análisis de punto de atención. Si están disponibles, los análisis de sangre para evaluar la hidratación y el equilibrio electrolítico son útiles para determinar el volumen y el tipo de líquido (vea la Fluidoterapia de emergencia).

Coaptación externa

Para la estabilización de las extremidades, es útil dividir las lesiones en cuatro categorías, lo que ayuda a definir el método de inmovilización:

  • Las lesiones de nivel 1 afectan al metacarpo/metatarso distal y a las falanges e incluyen lesiones en la articulación del menudillo y en el tendón extensor y flexor a nivel del metacarpo y el metatarso.

  • Las lesiones de nivel 2 afectan desde el metacarpo medio hasta el radio distal, la articulación del carpo y el metatarso medio a proximal.

  • Las lesiones de nivel 3 afectan al radio medio-proximal en la extremidad anterior, o al tarso y la tibia en las posteriores.

  • Las lesiones de nivel 4 se observan en la parte proximal de la extremidad anterior, que incluye la articulación del codo, o en la proximal de la extremidad posterior, que incluye la articulación de la rodilla.

Diagnóstico de lesiones ortopédicas

  • Inestabilidad articular

  • Crepitación.

  • Angulación anormal de las extremidades.

  • Palpación de fragmentos óseos.

  • Visualización directa de la fractura ósea.

Debe sospecharse una luxación cuando se observa un movimiento anormal, de lateral a medial, a nivel de una articulación. La evaluación radiográfica está indicada para confirmar la presencia o ausencia de una fractura o luxación, pero solo después de que se haya aplicado la inmovilización. Se deben obtener cuatro vistas radiográficas estándar:

  • Para las extremidades anteriores: oblicua anteroposterior (o dorsopalmar), lateral, oblicua dorsolateral-palmaromedial (DLPMO) y oblicua dorsomedial-palmarolateral (DMPLO).

  • Para las extremidades posteriores: oblicua anteroposterior (o dorsoplantar), lateral, oblicua dorsolateral-plantaromedial (DLPMO) y oblicua dorsomedial-plantarolateral (DMPLO)

La confirmación de la luxación articular puede requerir vistas en esfuerzo. Es posible que se necesiten vistas adicionales para identificar los planos de fractura.

Si no hay equipo radiográfico en el lugar, debe inmovilizarse el miembro y trasladar al caballo a un centro de referencia para un examen adicional. Las fracturas por fisura o por estrés pueden ser difíciles de detectar radiográficamente, especialmente en condiciones de campo. Por lo tanto, cuando la cojera grave con dolor se localiza en un hueso largo, se debe aplicar inmovilización externa antes de mover al caballo, para evitar un desplazamiento extremadamente grave de una fractura incompleta.

Objetivos del tratamiento de las lesiones ortopédicas agudas

El manejo inicial de las lesiones traumáticas tiene como objetivo aliviar la ansiedad, inmovilizar la fractura o luxación para el transporte, prevenir un mayor daño tisular y permitir un transporte seguro. La inmovilización de urgencia está indicada solo para inmovilizar extremidades a corto plazo. Las férulas, por sí solas, no se consideran el cuidado de referencia para el tratamiento a largo plazo de lesiones ortopédicas en caballos y no son adecuadas para la curación de fracturas en la mayoría de las situaciones.

Los objetivos de la inmovilización de urgencia incluyen los siguientes:

  • Cuidado apropiado de la herida.

  • Prevención de abrasiones cutáneas mediante un acolchado adecuado.

  • Inmovilización de la articulación por encima y por debajo del área de la lesión.

  • Prevención del movimiento.

Se deben limpiar y desbridar cuidadosamente las heridas. Se puede aplicar un vendaje no adherente y mantenerlo en su lugar con una gasa elástica. Se aplica un relleno de algodón en toda la longitud del segmento que se va a inmovilizar y se fijan en su sitio con una venda de gasa no elástica. A continuación, se realiza un vendaje con material cohesivo elástico. El vendaje debe estar ajustado para que no se afloje a medida que el material de algodón se comprime, y cada capa debe aplicarse individualmente.

Luego se colocan las férulas y se mantienen en su lugar con cinta adhesiva gruesa (cinta adhesiva o cinta blanca médica). También se puede utilizar un vendaje de inmovilización de fibra de vidrio. Las férulas deben estar bien colocadas para evitar la aparición de úlceras. Además, las férulas nunca deben terminar en medio de un hueso largo o al final de una línea de fractura, para evitar causar un concentrador de tensiones que aumente el riesgo de fracturas iatrogénicas.

Inmovilización de traumatismos de nivel 1

Las lesiones ortopédicas de nivel 1 incluyen las siguientes:

  • Fracturas de falange.

  • Fracturas metacarpianas y metatarsianas distales.

  • Fracturas de sesamoideo.

  • Luxaciones de la articulación del menudillo, de la cuartilla y del tejuelo.

  • Rotura del tendón flexor.

Las fracturas del hueso ungular distal no se incluyen en esta categoría, ya que están soportadas por la cápsula de la pezuña y no requieren férula. Aunque técnicamente son lesiones de nivel 1, las laceraciones del tendón extensor precisan un modo diferente de aplicación de la férula y se analizarán por separado, más adelante. Las inmovilizaciones de la extremidad anterior difieren ligeramente de la posterior por la presencia del aparato recíproco (tarso-babilla).

Lesiones de nivel 1 en las extremidades anteriores

En las lesiones del miembro superior, la inmovilización se logra mejor alineando el eje del antebrazo con las falanges, formando una columna recta que permita soportar el peso. El caballo soportará algo de peso sobre el dedo.

Para vendar la extremidad, un asistente sostiene la pierna por el radio, permitiendo que la extremidad distal al carpo cuelgue en línea recta para facilitar el vendaje (vea la ).

Se coloca un vendaje de Robert Jones modificado utilizando un rollo de algodón o un vendaje combinado, cubierto con gasa marrón y material elástico con el fin de formar un vendaje ligero que proteja la piel y, al mismo tiempo, permita la expansión de los tejidos blandos por edema. Cada capa de vendaje se envuelve por separado y en la misma dirección para evitar el desplazamiento de la férula.

Se aplica una férula en la cara craneal de la extremidad, que se extiende desde la punta del dedo hasta la articulación carpo-metacarpiana, utilizando de cuatro a seis capas de cinta adhesiva no elástica superpuesta (por ejemplo, cinta médica blanca o cinta adhesiva). La férula debe acolcharse proximalmente para evitar lesiones cutáneas. Si se observa inestabilidad de lateral a medial, se puede añadir una férula lateral o colocar una venda de yeso sobre la férula.

Lesiones de nivel 1 en las extremidades posteriores

La colocación de la férula para lesiones de nivel 1 en la extremidad posterior puede ser similar a la de la extremidad anterior. Sin embargo, el aparato recíproco impide la extensión de la extremidad distal si el caballo no soporta peso. Por lo tanto, la extremidad está mejor inmovilizada si la férula se aplica en la cara caudal de la extremidad, desde la punta del dedo en la cara plantar de la pezuña hasta la punta del corvejón (vea la ).

La alineación dorsal de la columna ósea no es posible ni necesaria para una adecuada inmovilización de las extremidades posteriores. Las técnicas de vendaje y entablillado son similares a las utilizadas para la extremidad anterior.

Coaptación disponible comercialmente

Para algunas fracturas de nivel 1 o lesiones de tendones se pueden utilizar férulas metálicas disponibles en el mercado (vea la ); sin embargo, no proporcionan estabilidad lateral a medial para luxaciones articulares o fracturas conminutas graves. Las férulas comerciales están disponibles en varios tamaños, fáciles de aplicar y eficaces para una inmovilización inmediata.

Hay dos configuraciones disponibles: una con una barra ligeramente inclinada hacia adelante para una posición flexionada de la extremidad delantera, y otra con un ángulo hacia atrás a nivel del menudillo para simular el posicionamiento normal del menudillo con la suela plana en el suelo. El ángulo hacia adelante es más eficaz para la mayoría de las lesiones de las extremidades anteriores y posteriores, cuando se debe minimizar la carga de peso.

Se debe colocar cinta antideslizante en la placa para los pies, después de aplicar la férula, para mejorar la tracción en el piso del hospital. Se puede colocar cinta no elástica sobre esta férula para proporcionar soporte adicional.

Laceraciones del tendón extensor

Las laceraciones o la rotura de los tendones extensores, a diferencia de los tendones flexores, requieren un tipo diferente de férula. Cuando ambos tendones extensores están completamente rotos, el caballo arrastrará la pata, lo que podría lesionar la cara dorsal del menudillo y alterar aún más cualquier herida asociada. Por lo tanto, la disrupción completa del tendón extensor dual requiere inmovilización externa para evitar arrastrar el menudillo. Se aplica una férula en la cara dorsal de la caña de la extremidad anterior o posterior, con la pezuña plana en el suelo para evitar la flexión de la articulación.

Inmovilización en traumatismos de nivel 2

Las lesiones ortopédicas de nivel 2 incluyen las siguientes:

  • Fracturas del tercio medio a proximal de la caña.

  • Fracturas carpianas.

  • Fracturas del radio distal.

  • Heridas que afectan al carpo.

El objetivo de la coaptación de nivel 2 es prevenir la angulación y colocar las articulaciones carpianas en extensión.

Lesiones de extremidades anteriores de nivel 2

Para las lesiones de nivel 2 de la extremidad anterior, se aplica un vendaje de Robert Jones moderadamente grueso hasta el olécranon, con cada capa envuelta por separado para evitar que se deslicen. Cuando esté terminado, el vendaje debe tener hasta el triple del diámetro de la extremidad, de modo que toda la férula quede plana contra el vendaje en toda su longitud (vea la ).

Se aplican dos férulas ortogonales, una lateral y otra caudal. Las férulas deben extenderse desde el suelo hasta la punta del olécranon, y la planta de la pezuña debe estar plana sobre el suelo.

Lesiones de nivel 2 en las extremidades posteriores

En las lesiones de nivel 2 de la extremidad posterior, como en la extremidad delantera, el vendaje debe tener hasta el triple del diámetro de la extremidad y extenderse desde el suelo hasta la babilla. Se necesitan dos férulas. Una férula se extenderá desde el suelo hasta la babilla lateralmente. Sin embargo, debido a la interferencia en el aparato recíproco y a la angulación del corvejón, la férula caudal no puede extenderse hasta la babilla, sino que debe detenerse en la punta del corvejón.

Inmovilización en traumatismos de nivel 3

Las lesiones ortopédicas de nivel 3 incluyen las siguientes:

  • Fracturas radiales medias a proximales.

  • Inestabilidad del carpo o tarso.

  • Fracturas de tibia.

Cuando se produce inestabilidad debido a una fractura o luxación en el carpo, el tarso, el radio o la tibia, los músculos flexores de la extremidad se convierten en abductores, lo que da lugar a la angulación en valgo de la extremidad. La zona medial tanto del radio como de la tibia no tiene suficiente masa muscular para evitar que los huesos fracturados rasguen la piel, por lo que son frecuentes las fracturas abiertas. El objetivo de la inmovilización externa es prevenir la abducción de la extremidad y una mayor lesión de los tejidos blandos.

Lesiones de nivel 3 en las extremidades anteriores

En el caso de las extremidades anteriores, la aplicación de la férula para las lesiones de nivel 3 es similar a la de las lesiones de nivel 2; sin embargo, la férula lateral debe extenderse desde el suelo hasta la cruz. La férula caudal es la misma que la férula de nivel 2, que se extiende hasta el codo. La férula lateral por encima del vendaje debe estar bien acolchada para mejorar el ajuste y evitar lesiones en la piel (vea la ).

Una vez que el caballo está de pie en el remolque, se puede acolchar la férula por encima del codo y fijarla al pecho con cinta no elástica, en una configuración en forma de ocho para mayor estabilidad, si es necesario.

Lesiones de nivel 3 en las extremidades posteriores

Para la extremidad posterior, la férula de nivel 3 es similar a la férula de nivel 2; sin embargo, la férula caudal no es necesaria y la férula lateral debe extenderse hasta el nivel de la tuberosidad coxal (vea la ). La férula puede ser una tabla ancha de madera o una férula metálica contorneada hecha de un tubo de PVC. Se debe colocar un acolchado adecuado donde la férula entre en contacto con la piel por encima del vendaje. La colocación del menudillo en extensión puede facilitar la aplicación de la férula.

Inmovilización de traumatismos de nivel 4

Las lesiones ortopédicas de nivel 4 son las siguientes:

  • Fracturas de escápula.

  • Fracturas de húmero.

  • Fracturas de fémur.

  • fracturas pélvicas,

  • Fracturas olecraneales y parálisis del nervio radial (alteración del aparato de suspensión pasiva).

Lesiones de nivel 4 en las extremidades anteriores

Para las fracturas de nivel 4 de las extremidades anteriores y la parálisis del nervio radial, se aplica un vendaje de nivel 2 y se añade una férula caudal desde el suelo hasta el codo para fijar el carpo en extensión. En los casos de lesión nerviosa, la flexión continua del carpo puede lesionar la cara dorsal de la extremidad y, finalmente, provocar una contractura del tendón flexor sin inmovilización.

Aunque no estabilizan directamente las fracturas de nivel 4, las férulas evitan la contracción del tendón y permiten que el caballo apoye la pierna, lo que disminuye la ansiedad.

Lesiones de nivel 4 en las extremidades posteriores

La inmovilización externa no está indicada para las fracturas de nivel 4 de la extremidad posterior. La articulación por encima y por debajo de la fractura no se puede inmovilizar para permitir la estabilización de la fractura. El vendaje no se puede aplicar con éxito en estas lesiones proximales. La formación del hematoma y la hinchazón de los tejidos blandos alrededor del sitio de la lesión proporcionan una inmovilización funcional hasta que se emite el diagnóstico.

Si la pelvis está fracturada, se debe discutir la necesidad de transporte y pruebas diagnósticas adicionales con el propietario, ya que el movimiento durante el tránsito puede desplazar los fragmentos fracturados y provocar una hemorragia letal.

Pautas para el transporte seguro de caballos lesionados

Antes de cargar un caballo herido para su transporte, se debe confirmar el correcto funcionamiento del vehículo, estabilizar el caballo e inmovilizar la lesión como se describió anteriormente. Un rampa baja facilita la carga y descarga. Si es posible, debe acercarse el remolque al caballo. Después de la carga, deben colocarse las particiones del remolque cerca del caballo para que el paciente pueda apoyarse en la pared; los tabiques pueden ayudar a mantener el equilibrio y disminuir la carga en la pierna lesionada.

Un caballo nunca debe ser transportado suelto en un remolque. Se puede colocar un cabestrillo debajo del abdomen para ayudar a disminuir la carga de peso en la extremidad. Muchos remolques tienen boxes para estar de pie en ángulo (remolques de carga inclinada), que ayudan a los caballos a mantener el equilibrio durante el transporte. Si se utiliza un remolque de carga recta, el caballo debe cargarse mirando hacia atrás si la lesión está en la extremidad delantera, y hacia adelante si la lesión está en la extremidad posterior, para proporcionarle amortiguación durante las paradas repentinas. La cabeza debe estar atada sin tensar, por si se cae el caballo, y se debe proporcionar heno para disminuir la ansiedad.

Deben realizarse frecuentes paradas para comprobar el estado del caballo y proporcionar agua potable. Si el caballo presenta afectación cardiovascular importante, se pueden administrar líquidos por vía intravenosa mientras está en tránsito.

Si el caballo está gravemente herido y debe permanecer recostado, puede ser arrastrado hacia el remolque con un deslizador, después de estabilizar la extremidad. El animal debe estar sedado durante el transporte para evitar más lesiones. Se puede usar un protector de cabeza acolchado, balas de heno o un vendaje para proteger la cabeza de los autotraumatismos, y el ojo que queda abajo debe cubrirse con una toalla o manta. El cabestro debe acolcharse o retirarse para disminuir el riesgo de parálisis del nervio facial, y se deben aplicar vendajes en la parte inferior de las extremidades restantes, con el fin de evitar traumatismos secundarios al movimiento de pataleo del caballo. Se podrían requerir trabas para inmovilizar aún más a un caballo sedado.

Los potros pueden transportarse en decúbito lateral con la asistencia de un operario, ya sea junto a la yegua en el remolque o separados de ella, bajo la supervisión de un operario.

Heridas y laceraciones en caballos

Las heridas y laceraciones son comunes en caballos y se evalúan inicialmente de la siguiente manera:

  • Se identifican todas las estructuras afectadas (cavidades sinoviales, huesos, tejidos blandos).

  • Se controlan las hemorragias activas.

  • Se evalúa la necesidad de derivación.

Se recomienda la derivación a un centro quirúrgico en casos de lesión tendinosa, penetración de una estructura sinovial, desgarro cutáneo extenso, pérdida significativa de sangre, signos neurológicos o afectación de la cavidad torácica o abdominal. Además del tratamiento de las heridas, se indica tratamiento inmediato con profilaxis antitetánica, analgesia y antimicrobianos adecuados. Si se ha producido una importante pérdida de sangre, debe proporcionarse una ayuda cardiovascular antes y/o después del transporte.

Diagnóstico

Evaluación de las estructuras dañadas

Antes de abordar el problema principal, se debe realizar un breve examen físico del caballo herido. Si la herida se localiza en una extremidad, se debe comprobar la presencia de cojera y su extensión como indicadores de una lesión potencialmente más grave y de la necesidad de inmovilización. A continuación, se deben evaluar las siguientes características de la lesión:

  • Localización.

  • Fuentes de hemorragia.

  • Penetración de una cavidad corporal.

  • Penetración de una estructura sinovial.

  • Lesión tendinosa.

Antes de evaluar la herida, se debe aplicar un lubricante estéril a base de agua en el lecho de la herida, afeitar la piel alrededor de la misma, preparar la piel de forma aséptica y lavar la herida con solución salina. Las heridas en las articulaciones, en las vainas tendinosas o en los tendones (en especial los flexores), las heridas punzantes y las que exponen o penetran el hueso han de explorarse a fondo por si afectan a estructuras subyacentes importantes.

Es posible que sea necesario controlar la hemorragia antes de que se pueda realizar una evaluación adicional de la herida. Se pueden aplicar vendajes de presión y, si es posible localizar el vaso sangrante, se debe sujetar o ligar temporalmente. Ciertas configuraciones de la herida (por ejemplo, una configuración en V invertida, lesiones por aplastamiento con hematomas extensos) pueden dañar de forma importante el suministro de sangre a la piel y a los tejidos subcutáneos, lo que da lugar a esfacelos.

Las heridas sobre el tórax o el abdomen pueden lacerar órganos o vasos grandes. En el caso de las heridas torácicas, el desarrollo de un neumotórax abierto o cerrado puede provocar una dificultad respiratoria grave. A cualquier caballo con un traumatismo torácico y disnea, se le deben sellar las heridas abiertas con vendajes herméticos de plástico y hacerles una evaluación cuidadosa para detectar un posible neumotórax o neumomediastino.

Evaluación de la afectación sinovial

En caballos con heridas o laceraciones, se debe determinar inmediatamente si hay estructuras sinoviales afectadas. El caballo ha de inmovilizarse y sedarse para el proceso.

Se elige un lugar de entrada en la articulación o vaina tendinosa, alejado de la herida, se afeita la piel y se prepara de forma aséptica. Se inyecta de forma aséptica una solución salina, o una solución electrolítica equilibrada en el compartimento sinovial. La cantidad necesaria para lograr la distensión puede variar desde unos pocos mililitros, en el caso del tarso, hasta >100 mL en la articulación femororrotuliana.

Se deben evaluar todos los compartimentos de la articulación que se sospeche que están involucrados. Si la solución inyectada se filtra por la herida, se confirma la afectación de la estructura sinovial. Si no se observa comunicación, se aspira la solución de la articulación y se inyecta una dosis profiláctica de antimicrobiano (p. ej., amikacina) en la estructura.

En heridas crónicas o lesiones causadas por una punción, podría haberse sellado la comunicación con la cavidad sinovial, lo que evitaría la fuga del líquido inyectado del lugar de la herida. Por lo tanto, métodos alternativos para evaluar la afectación sinovial incluyen la infusión de una solución de contraste radiopaca o la colocación aséptica de una sonda estéril en la herida. Los procedimientos más avanzados para evaluar la afectación sinovial son la artroscopia y los estudios de imágenes avanzados, como la TC o la RM.

Durante los próximos 3 a 5 días, los caballos con heridas en las estructuras sinoviales se deben reevaluar para detectar aumento de la cojera, calor o derrame, lo cual podría evidenciar una infección gradual. Si hay edema apreciable, inflamación o traumatismo cutáneo en todos los puntos de entrada, no se debe perforar la estructura sinovial para evitar la posibilidad de infección yatrógena. En estos casos, la evaluación radiográfica y la monitorización estrecha o el sondeo directo de la herida con un instrumento metálico estéril podrían ser diagnósticos.

Evaluación de la lesión tendinosa

La lesión del tendón extensor de las extremidades distales en caballos da como resultado la incapacidad de colocar adecuadamente el casco en el suelo y el consiguiente arrastre de la articulación. Estos signos clínicos sugieren la afectación de ambos tendones extensores en el metacarpo proximal o metatarso, o del tendón extensor digital común más distalmente.

Las lesiones del tendón flexor provocan la hiperextensión del menudillo (flexor digital superficial), la elevación del dedo (flexor digital profundo) o la caída completa del menudillo al suelo (ligamento suspensorio cortado o roto). Para que estos signos sean evidentes, el caballo debe soportar peso sobre la extremidad, al menos, transitoriamente; sin embargo, no se aconseja obligar al caballo a soportar peso para el diagnóstico, ya que con ello podría empeorar la lesión original.

En caballos con rotura completa del ligamento suspensorio, a menudo combinada con fracturas de sesamoideo proximales, el estiramiento de los vasos digitales puede provocar trombosis y lesiones avasculares, así como necrosis de la extremidad distal. Es importante sujetar el menudillo y evitar que se cargue peso hasta que se estabilice la extremidad en una posición flexionada.

Tratamiento

Se deben seguir los siguientes pasos para tratar las heridas en caballos:

  1. Afeitar la piel y prepara el sitio.

  2. Determinar el alcance y la gravedad de la lesión.

  3. Desbridar y, en algunos casos, cerrar la herida.

  4. Vendar la herida/lesión.

  5. Administrar antimicrobianos locales o sistémicos.

  6. Proporcionar un manejo adecuado del dolor.

  7. Administrar profilaxis contra el tétanos.

Los objetivos del cuidado inicial de la herida son su desinfección y prevenir una posterior contaminación. Después de afeitar la piel y preparar la piel intacta de forma estéril, se lava el tejido lesionado con solución salina estéril y se limpia mediante desbridamiento cortante de la contaminación macroscópica.

La herida debe cubrirse con un vendaje estéril no adherente y una envoltura de soporte o vendaje acolchado. La inmovilización de la extremidad será necesaria si existe una lesión de una estructura de sostén (hueso, tendón) o una inestabilidad significativa (luxación).

Se puede proporcionar un tratamiento definitivo y el cierre de la herida si la herida está lo suficientemente fresca y limpia como para que se cierre por primera intención; sin embargo, se debe tener cuidado al cerrar heridas profundas y disecantes, ya que, generalmente, no se pueden descontaminar por completo. Es posible que se requiera una cicatrización por segunda intención para heridas contaminadas o heridas con pérdida extensa de tejido.

Neumotórax

Una herida penetrante en el pecho puede provocar neumotórax y dificultad respiratoria. Si no se trata el neumotórax, puede producirse un neumomediastino potencialmente mortal. El examen revela un patrón restrictivo de la respiración. La auscultación del tórax revela una falta de sonidos respiratorios en los campos pulmonares dorsales. Debido a que el mediastino en caballos es incompleto, una herida torácica unilateral puede provocar un neumotórax bilateral.

Un neumotórax abierto se trata mediante un sellado temporal de la herida. La herida se limpia y se venda con una capa de plástico hermético y se sella con cinta adhesiva elástica (vea la ). Luego se evacúa el tórax insertando de forma aséptica un catéter de calibre 14 en el aspecto dorsal del 12.° espacio intercostal (EIC). La aspiración se puede facilitar mediante una llave de paso de tres vías y una jeringa de 60 mL, o mediante succión negativa.

El neumotórax cerrado puede requerir un tubo torácico permanente y una válvula de Heimlich hasta que se resuelva la causa.

Hemotórax

El hemotórax es una posible complicación de una herida torácica penetrante y puede provocar una dificultad respiratoria similar a la que resulta del neumotórax. La auscultación del tórax revela una falta de ruidos respiratorios en los campos pulmonares ventrales, así como ruidos cardíacos sordos. Si se observa disnea, se debe drenar el hemotórax; sin embargo, si el caballo respira normalmente, no se debe puncionar el pecho, ya que la sangre se reabsorberá gradualmente por sí sola.

Perlas y trampas

  • No se debe puncionar el pecho si el caballo respira normalmente.

Para evacuar el tórax, se coloca de forma aséptica un catéter calibre 14 o un trócar torácico en la cara ventral del 6.º al 8.º EIC. El examen ecográfico ayuda a guiar la colocación y prevenir la penetración accidental de estructuras vitales. La aspiración se puede facilitar mediante una llave de paso de tres vías y una jeringa de 60 mL, o mediante un drenaje pasivo con una válvula de Heimlich unidireccional.

Las complicaciones del drenaje torácico pueden incluir pleuritis debida a la introducción de bacterias, hemorragia continuada y choque hipovolémico si el líquido del tercer espacio se elimina demasiado rápido. Se debe proporcionar fluidoterapia conservadora para el apoyo cardiovascular y es posible que se necesite una transfusión.

Heridas abdominales penetrantes

La penetración de la cavidad abdominal en caballos es una lesión grave y potencialmente mortal (vea la ), que puede provocar hemorragia, penetración de un órgano abdominal o desarrollo de peritonitis. Si se sospecha que hay una herida penetrante, se debe afeitar la zona, prepararla asépticamente, limpiarla con solución salina y lavarla a baja presión, explorar la presencia de cuerpos extraños y desbridar.

Las siguientes técnicas pueden proporcionar información diagnóstica adicional:

  • La ecografía transabdominal puede revelar líquido libre en el espacio peritoneal; sin embargo, el aire subcutáneo de la laceración podría limitar la visibilidad.

  • La abdominocentesis puede detectar contaminación, que indicaría la rotura de una víscera, o hemorragia interna. Sin embargo, es posible que la abdominocentesis no sea diagnóstica inicialmente, ya que los indicadores de peritonitis (por ejemplo, aumento de la concentración de proteínas totales, leucocitos, bacterias, cambios en las concentraciones de lactato y glucosa) pueden tardar varias horas en desarrollarse.

  • La radiografía puede ser útil en potros o caballos miniatura americanos.

  • Es posible que se necesite una laparotomía exploratoria para una evaluación integral de las lesiones internas.

Se deben vendar las heridas no complicadas y se debe iniciar un tratamiento con antimicrobianos sistémicos de amplio espectro y manejo del dolor. Si la herida es grande o la musculatura abdominal está afectada, se puede sujetar el abdomen con un vendaje compresivo.

Traumatismo neurológico en caballos

El traumatismo neurológico puede ser el resultado de una lesión primaria (por ejemplo, contusión, laceración, fractura, hemorragia) o secundario a una lesión traumática (por ejemplo, edema posterior, lesión por reperfusión, necrosis secundaria). Los tratamientos para el traumatismo neurológico están diseñados para minimizar el daño secundario del SNC.

Signos clínicos

Las lesiones traumáticas de la cabeza en caballos pueden deberse a un impacto directo y a lesiones por contragolpe. Una forma común en que los caballos sufren lesiones neurológicas es al encabritarse y caer sobre la nuca de manera que, en ocasiones, se avulsionan los músculos cervicales ventrales que se insertan en el cráneo.

Las lesiones asociadas a este tipo de caída son fracturas de basiefenoides, con avulsión de los músculos largo de la cabeza o recto anterior de la cabeza desde la base del cráneo. La rotura se produce en la inserción del músculo dorsal a la bolsa gutural. La hemorragia en el espacio retrofaríngeo puede causar asfixia y muerte.

La retroflexión del endoscopio en el examen endoscópico revela hinchazón y hemorragia en los aspectos más rostrales y mediales de la bolsa gutural. Déficits neurológicos notables, incluida la ceguera aguda secundaria al daño del nervio óptico, a menudo acompañan a estas fracturas del basiesfenoides.

La radiografía lateral puede mostrar una fractura por avulsión del hueso basiesfenoide que recubre la región de la bolsa gutural. La tomografía computarizada (TC) es útil cuando los signos radiográficos no son concluyentes.

Diagnóstico

  • Evaluación radiográfica o mediante TC

  • Evaluación endoscópica de las vías respiratorias superiores

  • Necropsia.

El diagnóstico de las lesiones neurológicas en caballos se basa en la evaluación de los nervios craneales, el examen estático y, si es seguro, la evaluación de la marcha con el animal a la mano.

La radiografía y la tomografía computarizada se utilizan para identificar fracturas de cráneo, fracturas por avulsión y opacidades de tejidos blandos en la bolsa gutural (compatibles con hematomas por ruptura de los músculos rectos ventrales). Vea las y de .

La endoscopia puede mostrar una hemorragia de la bolsa gutural que se origina en la base del hueso estilohioideo o en la pared medial de la bolsa gutural (vea la ). También se pueden observar hematomas en el tabique de la bolsa gutural donde se encuentran los músculos rectos ventrales, y se pueden evidenciar hemorragias causadas por fracturas que drenan de los cornetes etmoides.

Tratamiento

  • Cuidado de soporte (fluidoterapia, lubricación corneal).

  • Antiinflamatorios (AINE, corticoesteroides)

  • Anticonvulsivos

  • Neuroprotectores.

El tratamiento de los traumatismos craneoencefálicos es principalmente de apoyo para disminuir el daño secundario en el SNC. Los caballos con lesiones en la cabeza pueden presentar ataxia grave y deben manejarse y trasladarse con extrema precaución. Si el caballo está recostado, la administración de anestesia general a corto plazo es la mejor opción para transportarlo a un centro de referencia, donde pueda recibir evaluación adicional y cuidados de soporte.

Debido a que pueden disminuir la presión de perfusión cerebral, se deben evitar los opioides para la sedación de caballos con traumatismo craneal. Al caballo se le deben administrar líquidos por vía IV para mantener una presión arterial normal y reducir el riesgo de isquemia cerebral. Los diuréticos están contraindicados.

Si se presenta hipoventilación, debe intubarse al caballo y aplicarle ventilación asistida para prevenir la hipercapnia.

Si la barrera hematoencefálica se rompió por una fractura, se deben iniciar antimicrobianos sistémicos de amplio espectro. Los medicamentos antiinflamatorios están indicados, y las convulsiones deben tratarse con diazepam (0,02-0,4 mg/kg, IV) o midazolam (0,02-0,4 mg/kg, IV) para el control a corto plazo, o con fenobarbital (5-15 mg/kg, IV, lentamente) en caballos resistentes a las benzodiacepinas.

Aunque el uso de corticoesteroides para lesiones cerebrales traumáticas es controvertido en medicina humana, pueden estar indicados en la fase aguda de la lesión neurológica en caballos (por ejemplo, dexametasona, 40-100 mg, IV). El dimetilsulfóxido o DMSO (1 g/kg, IV, administrado en una solución de electrólitos equilibrada de 5 L cada 12 horas) también se ha utilizado para minimizar el edema secundario y disminuir la presión intracraneal.

Más eficaz para el tratamiento y la prevención del edema cerebral es el manitol al 20 % (1 g/kg, IV, cada 6-12 horas) o la solución salina hipertónica (NaCl al 7,5 %; 4-6 mL/kg, IV, cada 6-12 horas). El magnesio (0,05 mg/kg, IV, durante 30 minutos) también se ha propuesto como fármaco para disminuir la isquemia cerebral.

El pronóstico de recuperación completa de la lesión neurológica varía según la gravedad y la progresión de los signos clínicos. Los signos neurológicos persistentes, la hemorragia recurrente y las fracturas de la base del cráneo empeoran el pronóstico.

Conceptos clave

  • En caballos con sospecha de fractura, deben colocarse férulas antes de mover al caballo y antes de la toma de imágenes radiográficas, para evitar más lesiones en los huesos o los tejidos blandos.

  • Al colocar una férula, esta debe quedar completamente plana contra el vendaje, de modo que ejerza una presión uniforme sobre el hueso fracturado. Es posible que se necesite un acolchado adicional para garantizar la colocación correcta de la férula en la extremidad.

  • Las laceraciones deben evaluarse minuciosamente para detectar la afectación de estructuras sinoviales.

  • La ecografía, la palpación transrectal y la abdominocentesis pueden ser útiles para evaluar las heridas abdominales.

  • Las heridas torácicas pueden causar neumotórax, hemotórax o neumomediastino, lo que podría requerir la colocación de un tubo de toracostomía. Las heridas deben sellarse e investigarse con técnicas avanzadas de toma de imágenes.

  • El traumatismo craneoencefálico en caballos no es infrecuente y puede provocar lesiones neurológicas; puede presentarse fractura del basiesfenoides o avulsión del músculo largo de la cabeza si el caballo se encabrita y se golpea la región de la nuca.

Para más información