VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Enfermedad del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

(Dirofilariosis, dirofilariasis)

PorMarisa K. Ames, DVM, University of California, Davis
Revisado/Modificado Modificado abr 2025
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La enfermedad del gusano del corazón (dirofilariasis), producida por Dirofilaria immitis, afecta principalmente las arterias pulmonares, y produce inflamación, remodelación endotelial y disfunción vascular. En segundo lugar, esto causa hipertensión pulmonar y sobrecarga de la presión cardíaca del lado derecho. Los problemas terciarios incluyen insuficiencia cardíaca del lado derecho, síndrome de la vena cava, coagulopatías (CID) y migración aberrante del gusano del corazón. La mayoría de los perros infestados se ven afectados de forma asintomática. Cuando hay signos clínicos, el más común es la tos. En casos más graves, los signos clínicos pueden incluir intolerancia al ejercicio, dificultad para respirar, distensión abdominal (insuficiencia cardíaca del lado derecho), síncope y caquexia. Para eliminar la infestación por gusanos del corazón, generalmente se requiere melarsomina, un compuesto orgánico de arsénico; el uso crónico de ciertas lactonas macrocíclicas con doxiciclina también ha sido eficaz. La administración constante de preventivos que contengan lactonas macrocíclicas es crucial para la prevención.

La enfermedad del gusano del corazón es una enfermedad parasitaria potencialmente mortal causada por la infestación por gusanos del corazón (dirofilariasis). Es una de las enfermedades parasitarias más importantes en medicina veterinaria.

Etiología y patogenia de la enfermedad del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

El agente etiológico de la enfermedad del gusano del corazón es un nematodo filarial del género Dirofilaria (sinónimo Nochtiella) de la familia Onchocercidae.

Si bien el gusano del corazón canino (Dirofilaria immitis) es de mayor importancia en la medicina aplicada a los animales de compañía, existen aproximadamente 40 especies de Dirofilaria.Dirofilaria repens es una infestación parasitaria de perros en Europa, Asia y África, y generalmente causa dirofilariasis subcutánea. D. tenuis es un parásito que reside en los tejidos subcutáneos de los mapaches (Procyon lotor) en América del Norte y raramente causa enfermedades en los seres humanos.

D. immitis infescta principalmente a perros y, con menos frecuencia, a gatos y hurones. La infestación patente puede manifestarse en numerosas especies animales, tanto silvestres como de compañía. Los cánidos (especialmente los perros y los coyotes) son los huéspedes definitivos más destacados y los principales reservorios de D. immitis. Los animales se infestan a través de la picadura de mosquitos portadores de larvas infestantes de Dirofilaria.

D. immitis, así como los gusanos del corazón del género Acanthocheilonema, también pueden infestar mamíferos marinos (consulte Enfermedades parasitarias de los mamíferos marinos).

La bacteria endosimbiótica Wolbachia pipientis reside intracelularmente dentro del útero y los cordones laterales de los parásitos filáridos, incluida D. immitis, y es necesaria para la maduración normal, la reproducción y la infectividad del gusano del corazón.

También se ha relacionado esta bacteria con la patogenia de enfermedades filariales, posiblemente a través de la producción de endotoxinas. Además, los estudios han demostrado que una proteína primaria de la superficie de Wolbachia (wsp) induce una respuesta de IgG específica en huéspedes infestados por D. immitis (consulte la de W. pipientis).

Para los veterinarios, el aspecto más importante de Wolbachia es su relación simbiótica con D. immitis. Si se erradica a Wolbachia, el gusano del corazón se vuelve estéril y posteriormente experimenta una disminución de la biomasa. Para lograrlo, el tratamiento con doxiciclina se ha convertido en una parte importante del arsenal contra los gusanos del corazón.

Patogenia de la enfermedad del gusano del corazón en perros

La gravedad de los cambios patológicos cardiopulmonares en perros está determinada por los siguientes factores:

  • Cantidad de gusanos del corazón y viabilidad

  • Respuesta inmunitaria del huésped

  • Duración de la infestación

  • Nivel de actividad del huésped

Los gusanos del corazón vivos dañan el endotelio pulmonar y provocan inflamación mediante traumatismos mecánicos directos y otros presuntos factores (p. ej., antígenos y excreciones). Los macrófagos, los granulocitos y las plaquetas son atraídos hacia los sitios de daño endotelial y contribuyen a crear un medio proinflamatorio y proliferativo, lo que causa endarteritis y manguitos perivasculares con células inflamatorias (especialmente eosinófilos).

La muerte de las microfilarias y la liberación de Wolbachia estimulan la respuesta inmunitaria. La filtración de plasma y de mediadores inflamatorios de vasos pequeños y capilares provoca inflamación pulmonar parenquimatosa (neumonitis) y glomerulonefritis. La destrucción de microfilarias mediada por el sistema inmunitario también causa neumonitis. Estos factores contribuyen a la tos que se presenta en algunos perros infestados con gusanos del corazón.

Las infestaciones prolongadas producen remodelación vascular crónica, cicatrización posterior, disfunción endotelial progresiva e hipertensión pulmonar.

La presencia de gusanos del corazón muertos ocasiona reacciones vasculares más graves y cambios patológicos posteriores en el pulmón, incluso en áreas que no están en contacto directo con los gusanos del corazón muertos. Los gusanos muertos también atraen plaquetas, lo que provoca tromboembolia.

Para cualquier carga de gusanos del corazón dada, los perros activos tienden a desarrollar hipertensión pulmonar con más frecuencia que los perros inactivos. Los esfuerzos frecuentes incrementan los cambios patológicos arteriales pulmonares y aumentan la resistencia de la arteria pulmonar (con la hipertensión pulmonar resultante), lo que puede precipitar signos clínicos evidentes, entre ellos la insuficiencia cardiaca congestiva derecha (ICC derecha).

La arteriopatía pulmonar afecta la distensibilidad vascular y esto, junto con la disminución de la capacidad para vasodilatar adecuadamente, causa un aumento de la velocidad del flujo, especialmente con el esfuerzo. Las tensiones de cizallamiento resultantes dañan aún más el endotelio. El proceso de daño endotelial, disfunción vascular, incremento de la velocidad de flujo sanguíneo e isquemia local constituye un círculo vicioso. La inflamación acompañada de isquemia puede dar lugar a una fibrosis intersticial irreversible.

Las altas cargas de dirofilarias suelen ser consecuencia de infestaciones adquiridas a partir de numerosas exposiciones a mosquitos. Un alto nivel de exposición en perros jóvenes de climas templados que no hayan tenido contacto previo con dirofilarias puede dar lugar a infestaciones graves, que posiblemente causen síndrome de la vena cava (caval) un año después. El síndrome de la vena cava también puede desarrollarse en perros mayores, presumiblemente debido a una infección crónica, hipertensión pulmonar e ICC derecha.

El síndrome de la vena cava es consecuencia de una hipertensión pulmonar grave y una disminución de la funcionalidad del ventrículo derecho, o una maduración masiva y simultánea de gusanos. Ambos escenarios producen un movimiento retrógrado de los gusanos del corazón hacia la aurícula y las venas cavas derechas, así como la obstrucción del retorno venoso y la consiguiente disminución del volumen sistólico del ventrículo derecho. 

El síndrome de la vena cava causa signos clínicos de insuficiencia cardíaca (palidez, pigmenturia) tanto retrógrada (ICC derecha) como anterógrada (tiempo prolongado de llenado capilar, mala calidad del pulso) y hemólisis intravascular. 

Los perros con síndrome de la vena cava a menudo tienen un soplo cardíaco sistólico del lado derecho debido a la alteración del aparato de la válvula tricúspide y la insuficiencia tricuspídea.

La ubicación de los gusanos del corazón adultos depende del tamaño del perro y de la carga de gusanos. El aumento de la carga de gusanos aumenta el riesgo de gusanos intracardíacos y síndrome de la vena cava. La presencia de gusanos intracardíacos es más probable en perros de razas pequeñas (1).

Patogenia de la enfermedad del gusano del corazón en gatos y hurones

La infestación por gusano del corazón felino se produce con una infestación larvaria en fase de tejido vivo o una infestación en fase vascular con adultos inmaduros o adultos maduros. Sin embargo, los gatos son más resistentes que los perros a la infestación por gusanos del corazón adultos y la mayoría de los gusanos del corazón inmaduros en los gatos no sobreviven hasta la madurez. No obstante, las infestaciones dan lugar a cambios patológicos pulmonares inflamatorios, vasculares, bronquiales e intersticiales y a los signos clínicos asociados (lo que se denomina enfermedad respiratoria asociada al gusano del corazón o HARD).

La llegada de gusanos del corazón inmaduros a las arterias y arteriolas pulmonares incita una intensa respuesta inflamatoria vascular y parenquimatosa pulmonar (mediada por macrófagos intravasculares pulmonares) que contribuye a la muerte de la mayoría de los gusanos. Esta respuesta inflamatoria causa bronquitis y broncoconstricción, lo que provoca tos y signos clínicos que imitan la enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias felina (asma o bronquitis). Algunos gatos con gusanos adultos inmaduros abortan la infestación, mientras que en otros se desarrollan gusanos del corazón adultos.

La patología arterial pulmonar en gatos y hurones es similar a la de los perros, aunque las pequeñas arterias desarrollan una hipertrofia muscular más grave. A pesar de esto, la hipertensión pulmonar con ICC es menos frecuente en gatos que en perros o hurones. Cuando los parásitos mueren, la inflamación pulmonar y la trombosis o embolia pueden provocar lesiones pulmonares graves y, a veces, mortales. En los gatos que sobreviven, las células alveolares de tipo II reemplazan a las células de tipo I, lo que disminuye la oxigenación y causa lesiones pulmonares permanentes.

En los hurones, la infestación por gusano del corazón también causa arteritis pulmonar y neumonitis. Debido al pequeño tamaño de los hurones, los gusanos del corazón se encuentran más comúnmente dentro del corazón y la vena cava craneal y caudal. Se cree que la muerte súbita en hurones con infestación por gusano del corazón es causada por una embolia pulmonar.

Epidemiología de la enfermedad del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

La distribución de D. immitis, el gusano del corazón canino, depende de múltiples factores:

  • Presencia de un mosquito vector competente

  • Clima que favorece la reproducción de los mosquitos y el desarrollo de larvas infestantes

  • Presencia de una población que sirva como reservorio de infestación (cánidos domésticos o salvajes que no están recibiendo preventivos contra el gusano del corazón)

Al menos 70 especies de mosquitos sirven de huéspedes intermediarios: Aedes, Anopheles y Culex son los géneros que actúan como vectores con mayor frecuencia.

En latitudes tropicales y subtropicales, la temporada de transmisión es durante todo el año. En latitudes templadas, la transmisión es estacional, pero difícil de predecir dadas las variaciones en el microclima, la temperatura, la capacidad de las larvas para interrumpir y reanudar su desarrollo cuando las temperaturas fluctúan, y la adaptación de los mosquitos vectores. Por lo tanto, administrar preventivos durante todo el año en todos los climas es lo más seguro.

En los animales de compañía, el riesgo de infestación es mayor en perros y gatos alojados al aire libre, aunque cualquier perro, gato o hurón, de interiores o exteriores, puede infestarse.

Si bien las tasas de infestación por gusano del corazón en otros animales de compañía, como hurones y gatos, son más bajas que en los perros, tienden a ser paralelas a las tasas de infestación en perros en la misma región geográfica. En los gatos, otras infecciones como las causadas por el virus de la leucemia felina o el virus de la inmunodeficiencia felina no son factores predisponentes.

Los mosquitos infectados pueden transmitir infestaciones por gusano del corazón a los seres humanos; sin embargo, no hay informes que indiquen que tales infestaciones se vuelvan persistentes. En los seres humanos, la maduración de las larvas con capacidad de infestar puede progresar hasta que llegan a los pulmones, se encapsulan y mueren. Las larvas muertas provocan reacciones granulomatosas denominadas lesiones en forma de moneda, que son visibles en radiografías torácicas y pueden asemejarse al aspecto radiográfico del cáncer de pulmón.

Ciclo biológico de las dirofilarias en perros, gatos y hurones

El ciclo de vida de los gusanos del corazón comienza cuando las especies de mosquitos vectores adquieren microfilarias (una etapa larvaria neonatal) al alimentarse de un huésped infestado. Una vez ingeridas por el mosquito, las microfilarias se desarrollan hasta alcanzar la primera fase larvaria (L​1). Luego mudan a la segunda fase larvaria (L2) y nuevamente a la tercera fase infestante (L3) dentro del mosquito en aproximadamente 1-4 semanas, dependiendo de las temperaturas ambientales. Esta fase de desarrollo dura entre 10 y 14 días, cuando la temperatura ambiente media es >27 °C y la humedad relativa es del 80 %.

Cuando maduran, las larvas infestantes migran al labio del mosquito. Cuando el díptero se alimenta, las larvas capaces de infestar emergen a través de la punta del labio junto con una pequeña cantidad de hemolinfa sobre la piel del hospedador. Las larvas migran al interior de la herida provocada por la picadura, comenzando así la fase intramamífera de su ciclo biológico. El mosquito Aedes típico puede sobrevivir al desarrollo completo de <10 larvas por mosquito.

En los cánidos y otros huéspedes susceptibles, las larvas infestantes (L3) mudan a una cuarta etapa (L4) en 3-12 días. Después de permanecer en el tejido subcutáneo, el abdomen y el tórax del huésped durante aproximadamente 2 meses, las larvas L4 experimentan su muda final en adultos inmaduros entre los días 50-70, y llegan a las arterias cardíacas y pulmonares aproximadamente 70-120 días después de la infestación inicial.

En ese momento, los gusanos del corazón miden solo 2,5-4 cm de largo, pero crecen rápidamente dentro de la vasculatura pulmonar hasta alcanzar las formas adultas (aproximadamente 15 cm de largo para los machos, aproximadamente 25 cm para las hembras).

Cuando las dirofilarias jóvenes llegan por primera vez a los pulmones, el flujo sanguíneo las empuja hacia las arterias pulmonares pequeñas más distales de los lóbulos pulmonares caudales. A medida que los parásitos crecen, ocupan arterias pulmonares cada vez más grandes, moviéndose ocasionalmente hacia el ventrículo derecho e incluso hacia la aurícula cuando la carga de dirofilarias es alta.

Las hembras grávidas producen microfilarias tan solo 6 meses después de la infestación, pero habitualmente de 7 a 9 meses después.

Las microfilarias son detectables en aproximadamente el 80 % de los cánidos infestados que no reciben profilaxis con macrólidos, pero solo ocasionalmente en perros a los que se les administran preventivos después de haber sido infestados. El número de microfilarias circulantes no se correlaciona con la carga de dirofilarias hembras adultas. Las dirofilarias adultas viven típicamente de 5 a 7 años, mientras que las microfilarias pueden sobrevivir hasta 2 años en el perro.

La mayoría de los perros son altamente susceptibles a la infestación por gusanos del corazón, y en los perros, la mayoría (media del 56 %) de las larvas infestantes administradas experimentalmente (L3) se convierten en adultos. Los hurones y los gatos son huéspedes sensibles, pero la tasa de éxito de la infestación es baja (una media del 6 % en gatos y del 40 % en hurones).

En gatos, la carga adulta suele ser de solo 1 a 3 gusanos del corazón. La muerte prematura de las larvas del gusano del corazón a su llegada a la vasculatura pulmonar parece ser en gran parte responsable del síndrome de la enfermedad respiratoria asociada al gusano del corazón (HARD) en los gatos. La HARD no requiere la maduración de las dirofilarias, pero se debe a la respuesta del organismo a las dirofilarias moribundas/muertas inmaduras. Cuando se produce la maduración, la supervivencia de las dirofilarias adultas en los gatos no suele superar los 2 a 4 años.

Debido a que los gatos y hurones son huéspedes anormales para D. immitis, las microfilarias circulantes son poco comunes. En todos los animales susceptibles de infestarse, puede producirse una migración larvaria aberrante, que da lugar a lesiones parasitarias en el SNC, ojo, escroto, cavidad peritoneal y el sistema arterial sistémico, al igual que en zonas viscerales y subcutáneas.

Hallazgos clínicos de la dirofilariosis en perros, gatos y hurones

Consulte la tabla .

Tabla
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Hallazgos clínicos de la enfermedad del gusano del corazón en perros

En perros, la infestación se identifica mediante pruebas serológicas antes de que aparezcan los signos clínicos. Sin embargo, la antigenemia y la microfilariemia no aparecen, como mínimo, hasta ~5 y 6,5 meses después de producirse la infestación, respectivamente. Cuando los perros no reciben medicación preventiva y no se realizan las pruebas adecuadas, no se detectan la infestación ni la enfermedad.

Entre los signos clínicos de la enfermedad del gusano del corazón en perros, se incluyen los siguientes:

  • tos

  • intolerancia al ejercicio

  • Falta de desarrollo.

  • cianosis

  • Disnea.

  • hemoptisis

  • síncope

  • colapso

  • Ascitis (en casos de ICC del lado derecho)

La gravedad de los signos clínicos en perros infestados se clasifica en 4 categorías (consulte la tabla ).

Tabla
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La mayoría de los perros no presentan signos clínicos o solo presentan signos leves, y la infestación por gusano del corazón se diagnostica incidentalmente durante los análisis de sangre de rutina. Cuando se observan signos clínicos, la tos debida a neumonitis es el motivo de consulta más frecuente. Por lo general, los perros sin signos clínicos evidentes no presentan hallazgos anormales en la exploración física. 

Los perros con infestación por gusano del corazón más avanzada pueden desarrollar signos clínicos relacionados con neumonitis, trombosis o embolia pulmonar (TEP), hipertensión pulmonar o presión venosa sistémica elevada e ICC derecha. Los hallazgos de la auscultación en los animales con infestación más avanzada son los siguientes:

  • Aumento de los sonidos pulmonares

  • Sonidos pulmonares adventicios, como crepitaciones

  • Soplo cardíaco sistólico del lado derecho (debido a insuficiencia de la válvula tricúspide)

  • Arritmia 

Con la progresión de la hipertensión pulmonar y la sobrecarga de presión del lado derecho, el volumen sistólico del ventrículo derecho disminuye, lo que deriva en una elevación de la presión venosa sistémica y en ICC derecha. Los hallazgos clínicos en perros con ICC derecha suelen reflejar presión venosa sistémica elevada (distensión yugular) y los consiguientes derrames cavitarios (generalmente ascitis, aunque también es posible que se produzca derrame pleural, derrame pericárdico de pequeño volumen o edema subcutáneo). 

El síndrome de la vena cava causa signos clínicos de insuficiencia cardíaca congestiva retrógrada (lado derecho) y anterógrada (tiempo prolongado de llenado capilar, mala calidad del pulso), así como de hemólisis intravascular (palidez, pigmenturia). 

Los signos clínicos asociados con el síndrome de la vena cava son debilidad, depresión, colapso y disnea. La pigmenturia en el síndrome de la vena cava es hemoglobinuria debida a la anemia hemolítica microangiopática causada por los gusanos del corazón que fragmentan los glóbulos rojos en la circulación. Los perros con síndrome de la vena cava a menudo tienen un soplo cardíaco sistólico del lado derecho debido a la alteración del aparato de la válvula tricúspide y la insuficiencia tricuspídea.

Hallazgos clínicos de la enfermedad del gusano del corazón en gatos

Los gatos con infestación por gusano del corazón pueden verse afectados de forma asintomática o pueden desarrollar una enfermedad grave. Los signos clínicos de la enfermedad del gusano del corazón en gatos son los siguientes:

  • tos intermitente,

  • disnea,

  • vómitos,

  • letargo,

  • anorexia

  • pérdida de peso

  • síncope

  • Insuficiencia cardíaca del lado derecho (derrame pleural con o sin ascitis)

Cuando son evidentes, los signos clínicos en los gatos suelen desarrollarse durante 2 fases del ciclo de vida del gusano del corazón: la llegada de gusanos del corazón inmaduros a la vasculatura pulmonar (aproximadamente 3-4 meses después de la infestación) y la muerte de los gusanos del corazón adultos.

Los primeros signos clínicos se asocian con una respuesta inflamatoria vascular y parenquimatosa aguda a los gusanos del corazón inmaduros y la posterior muerte de muchos de estos gusanos o de todos ellos. Esta fase inicial a menudo se diagnostica erróneamente como enfermedad inflamatoria de las vías respiratorias felina (asma o bronquitis).

Los gatos que abortan una infestación con adultos inmaduros no tienen antígenos detectables. Los gatos con infestación con adultos maduros generalmente no tienen antígenos detectables debido a la baja carga de gusanos y también suelen ser amicrofilarémicos. En ambos escenarios, los resultados de la prueba de anticuerpos contra el gusano del corazón pueden ser positivos; sin embargo, las pruebas disponibles actualmente carecen de sensibilidad en gatos infestados naturalmente, y un resultado negativo de la prueba de anticuerpos no necesariamente descarta una infestación actual o pasada (2).

La evolución natural de la enfermedad en gatos con infestación abortada y signos respiratorios no está bien caracterizada. Los signos clínicos pueden resolverse de forma permanente en algunos gatos, mientras que otros presentan signos respiratorios crónicos. Los signos clínicos como síncope e ICC derecha (derrame pleural con o sin ascitis) son poco comunes, y es más probable que ocurran en gatos con infestaciones con adultos maduros.

En los gatos que albergan gusanos del corazón adultos maduros, la muerte de un solo gusano puede provocar dificultad respiratoria aguda y choque, que puede ser gravemente mortal y parece ser la consecuencia de una trombosis pulmonar o un choque de tipo anafiláctico.

Hallazgos clínicos de la enfermedad del gusano del corazón en hurones

Los signos clínicos en los hurones, más que en los gatos, son similares a los de la infestación por gusano del corazón en los perros. Sin embargo, al igual que en los gatos, la elevada relación entre el peso corporal del parásito y el del huésped hace que los hurones desarrollen signos clínicos con cargas relativamente pequeñas de gusanos del corazón.

Los signos clínicos en hurones afectados por la enfermedad del gusano del corazón son los siguientes:

  • pérdida de peso

  • cansancio

  • tos

  • Respiración rápida o dificultosa

  • Soplo cardíaco

  • Venas yugulares distendidas y pulsátiles (ICC)

  • Membranas mucosas grises y frías

  • ascitis

  • Derrame pleural

  • desmayo

  • Muerte súbita.

Diagnóstico de la enfermedad del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

  • Serología

  • Detección de microfilarias

  • Diagnóstico por imagen

  • Pruebas complementarias

Detección del gusano del corazón en perros

La prueba de detección de antígenos es la prueba diagnóstica preferida para la detección de rutina o cuando se busca la verificación de una posible infestación por dirofilarias. El test de antígeno es el método diagnóstico más sensible y específico a disposición de los profesionales de la veterinaria.

Las pruebas de microfilarias están limitadas por el hecho de que aproximadamente el 20 % de los perros infestados son amicrofilarémicos. Este porcentaje es aún mayor en el caso de los perros infestados con gusanos del corazón adultos y a los que se les administran constantemente formulaciones mensuales o a largo plazo de macrólidos profilácticos, ya que esto mata las microfilarias e induce embriostasis en las dirofilarias hembras maduras.

Las pruebas de microfilarias siguen teniendo valor porque un pequeño porcentaje de perros infestados por gusanos del corazón son negativos para antígenos y positivos para microfilarias, lo que permite obtener un diagnóstico que de otro modo sería incorrecto. Por esta razón, especialmente en las zonas endémicas, se debe considerar la combinación de una prueba de microfilarias (p. ej., prueba de Knott modificada, prueba de concentración de filtro de microfilaria, gota de sangre fresca bajo el cubreobjetos, evaluación microscópica de la capa leucocitaria en tubo de microhematocrito) con una prueba de antígenos para la detección anual de rutina.

Como mínimo, la prueba de microfilarias es fundamental cuando los resultados de las pruebas de antígenos son positivos, debido a la necesidad de comprender la carga de microfilarias y, por tanto, el riesgo de reacción a la primera administración de lactonas macrocíclicas.

El momento de la prueba de antígenos es fundamental y debe tener en cuenta el período de prepatencia, o el tiempo transcurrido desde la exposición hasta la seroconversión (es decir, cuando los resultados de la prueba de antígenos serán positivos). Dado que estas pruebas detectan solo gusanos del corazón hembra adultos, un intervalo razonable es de 7 meses después de la última exposición posible. No tiene ningún valor realizar pruebas de antígenos o microfilarias a un perro antes de aproximadamente los 7 meses de edad.

Para garantizar que no existe una infestación adquirida previamente en perros jóvenes, se los debe evaluar 6 a 7 meses después de comenzar la profilaxis de la dirofilariosis. Para los perros >7 meses de edad y que no reciben profilaxis para el gusano del corazón, la prueba debe realizarse en ese momento y 7 meses después de iniciar el tratamiento con preventivos. Posteriormente, se recomiendan pruebas anuales de detección de antígenos. Este mismo razonamiento se aplica a las pruebas realizadas a perros después de una interrupción de la profilaxis de macrólidos.

Aunque las pruebas de antígenos son muy sensibles, se producen resultados falsos negativos. Algunos expertos utilizan la terminología “no se detectaron antígenos” en lugar de “resultados negativos” para destacar la posibilidad de un resultado falso negativo. Los resultados falsos negativos de las pruebas pueden ser causados por complejos de antígeno-anticuerpo, infestaciones inmaduras o de gusanos exclusivamente masculinos, o un bajo número de gusanos del corazón hembras. 

Si el resultado negativo es inesperado, el tratamiento con calor ayuda a “desenmascarar” el complejo antígeno-anticuerpo y puede aumentar la sensibilidad de la prueba en el caso de una baja carga de gusanos o de infestación de gusanos exclusivamente masculinos. El tratamiento con calor provoca la disociación del complejo inmunitario en las muestras en las que el anticuerpo se ha unido al antígeno del gusano del corazón, liberando así el antígeno para su detección.

Muchos laboratorios de diagnóstico comerciales disponen de pruebas de tratamiento con calor. Se debe considerar el tratamiento con calor del suero en los casos en que se sospeche enfermedad del gusano del corazón, pero no se detecte antígeno, como en el caso de un perro con un resultado negativo en la prueba acompañado de microfilaremia o signos clínicos de D. immitis, o por resultados de pruebas diagnósticas que respaldan la infestación por gusanos del corazón, especialmente cuando el animal proviene de una región endémica y no recibe preventivos de lactonas macrocíclicas o su administración es inconstante.

No se recomienda el tratamiento con calor para la detección de rutina o la repetición de las pruebas de un animal después del tratamiento con adulticida arsenical, ya que el significado de un resultado positivo después de la administración de adulticidas no está bien establecido. Por ejemplo, una muestra tratada con calor durante una prueba de antígeno de rutina 9 meses después de iniciar un protocolo de adulticida arsenical puede arrojar un resultado positivo debido a la detección de cantidades bajas de antígeno residual liberado después de la muerte de gusanos del corazón adultos. Tampoco se sabe si el tratamiento con calor conduce a la detección/reacción cruzada de los epítopos fuera del objetivo formados después de la desnaturalización. En el caso de los kits que incluyen pruebas adicionales (p. ej., enfermedades transmitidas por garrapatas), el tratamiento con calor destruye los anticuerpos e invalida los resultados de estas pruebas.

Un resultado positivo en la prueba de microfilarias junto con un resultado positivo en la prueba de antígenos confirma la infestación por gusanos del corazón. Si el resultado de la prueba de microfilarias es negativo, se debe realizar una segunda prueba de antígenos, idealmente utilizando un tipo diferente de ensayo, para confirmar, antes de administrar tratamiento con adulticida.

Perlas y trampas

  • Si el resultado de la prueba de microfilarias es negativo, se debe realizar una segunda prueba de antígenos, idealmente utilizando un tipo diferente de ensayo, para confirmar, antes de administrar tratamiento con adulticida.

En perros, la ecocardiografía es relativamente poco importante como herramienta diagnóstica, aunque puede permitir evaluar el daño cardíaco y el rendimiento en perros con signos clínicos o radiográficos de hipertensión pulmonar o ICC derecha. La visualización de las dirofilarias en el corazón derecho y la vena cava está relacionada con altas tasas de infestación con o sin síndrome de la vena cava. La hipertensión pulmonar crónica grave causa hipertrofia del ventrículo derecho, aplanamiento del tabique, subcarga del lado izquierdo del corazón e insuficiencia tricuspídea y de las válvulas pulmonares a alta velocidad.

La ecografía o ecocardiografía en el punto de atención es útil para confirmar la presencia de gusanos intracardíacos en perros con signos clínicos de síndrome de la vena cava (pigmenturia, anemia, signos de bajo gasto cardíaco). Las cutículas ecogénicas del gusano del corazón aparecen como líneas paralelas hiperecoicas que se ven como signos de igualdad largos y brillantes (consulte los ecocardiogramas de vista de y de ).

Los hallazgos de la ecocardiografía suelen ser normales en perros infestados. Sin embargo, se observan patrones de hipertrofia del ventrículo derecho en casos de hipertensión pulmonar grave y crónica, muchas veces asociada con ICC derecha (ascitis) manifiesta o inminente. Las alteraciones del ritmo cardiaco suelen estar ausentes o son leves, pero la fibrilación auricular es una complicación grave y esporádica en los perros.

Detección del gusano del corazón en gatos y hurones

El diagnóstico de la infestación por gusano del corazón en gatos se basa en los hallazgos históricos y físicos, el índice de sospecha y los resultados de la radiografía torácica, la ecocardiografía y las pruebas serológicas.

Los gatos pueden mostrar resultados positivos en las pruebas de antígenos entre 7 y 8 meses después de la inoculación con L3. Sin embargo, se considera que las pruebas de antígenos por sí solas son demasiado insensibles como única prueba de detección para gatos.

Se producen resultados falsos negativos con cargas bajas de gusanos hembra, infestaciones inmaduras observables clínicamente, infestaciones de gusanos exclusivamente masculinos y complejos antígeno-anticuerpo. Sin embargo, la prueba antigénica está muy recomendada en gatos en los que se sospecha de dirofilariosis.

El tratamiento con calor aumenta la sensibilidad de la prueba de antígenos y debe considerarse en gatos con alto riesgo de infestación por gusano del corazón o gatos en los que se sospecha la presencia de la enfermedad. En el caso de los kits que incluyen pruebas adicionales (p. ej., FIV), el tratamiento con calor destruye los anticuerpos e invalida los resultados de estas pruebas.

Los anticuerpos contra los gusanos del corazón aparecen de 2 a 3 meses después de la infestación por L3 y generalmente son detectables a los 5 meses. Los anticuerpos pueden persistir en concentraciones detectables durante varios meses después de la muerte de los gusanos del corazón. Además, los anticuerpos inducidos por las larvas pueden persistir tras la infestación y después de que la profilaxis con macrólidos haya sido instaurada, eliminando las fases larvarias tempranas. Por lo tanto, un resultado positivo de la prueba de anticuerpos indica que se produjo una infestación (abortada con larvas o con adultos maduros), pero no garantiza una infestación actual.

La seropositividad de anticuerpos identifica a los gatos en riesgo que deben recibir tratamientos preventivos regulares con macrólidos. No se ha observado la presencia de falsos positivos como resultado de reacciones cruzadas con otros parásitos. Debido a que las pruebas de anticuerpos disponibles actualmente tienen una sensibilidad relativamente baja en gatos infestados naturalmente, un resultado negativo de la prueba de anticuerpos no descarta la exposición o infestación. Raramente se detectan microfilarias en gatos (<10 %), independientemente del método utilizado.

Perlas y trampas

  • Debido a que las pruebas de anticuerpos disponibles actualmente tienen una sensibilidad relativamente baja en gatos infestados naturalmente, un resultado negativo de la prueba de anticuerpos no descarta la exposición o infestación.

Las pruebas de detección anuales en gatos informan a los veterinarios y a los propietarios del riesgo de infestación por gusano del corazón, pero no son necesarias antes de iniciar los tratamientos preventivos con macrólidos.

Debido a los tamaños relativos de los gusanos del corazón y el aparato arterial cardíaco derecho y pulmonar de los gatos, a menudo es posible visualizar los gusanos del corazón mediante ecocardiografía.

Las dirofilarias, especialmente las hembras, son lo suficientemente largas como para ocupar las arterias pulmonares así como el corazón derecho, donde se pueden visualizar fácilmente. Pueden observarse líneas hiperecoicas paralelas, producidas por la cutícula de los gusanos, en el lado derecho del corazón y las arterias pulmonares. La ecocardiografía es más importante en gatos que en perros debido a la mayor dificultad del diagnóstico en gatos (baja sensibilidad de la prueba de antígenos y baja especificidad de la prueba de anticuerpos en infestaciones maduras) y a la sensibilidad relativamente alta de la ecocardiografía cuando la realiza un operador experimentado (consulte ).

En hurones, se ha detectado el antígeno del gusano del corazón ya a los 5 meses de la infestación experimental con pruebas comerciales de antígenos; estas pruebas son eficaces en situaciones clínicas. Pueden ocurrir resultados falsos negativos, especialmente en especies que albergan cargas más bajas de gusanos del corazón (gatos y hurones). Además, aunque la prueba de microfilarias rara vez es útil, las dirofilarias adultas a menudo pueden observarse en ecocardiografías y angiografía no selectiva.

Pruebas complementarias para la detección del gusano del corazón en gatos, perros y hurones

Además de las pruebas de antígenos, anticuerpos y microfilarias en gatos y perros, a veces están indicados un hemograma completo, un perfil bioquímico, un análisis de orina y, en particular, radiografías torácicas. Los datos de laboratorio suelen ser normales.

En la dirofilariosis pueden presentarse eosinofilia y basofilia por separado y conjuntamente. La eosinofilia se observa con mayor frecuencia en el momento en que los adultos inmaduros llegan a las arterias pulmonares. Posteriormente, los recuentos de eosinófilos varían, pero suelen ser altos en perros con depuración de microfilarias mediada por el sistema inmunitario, especialmente si se desarrolla neumonitis eosinofílica.

La anemia en perros infestados por gusano del corazón se produce debido a una inflamación crónica (generalmente leve) y a una hemólisis (más grave) durante el síndrome de la vena cava.

La hiperglobulinemia debida a la estimulación antigénica puede estar presente en perros y gatos.

La hipoalbuminemia en perros puede estar relacionada con proteinuria en la glomerulonefritis grave por inmunocomplejos o con emaciación grave (como en la caquexia cardiaca). En ocasiones, la glomerulonefritis grave puede dar lugar a una hipoalbuminemia y a un síndrome nefrótico. Los perros con hipoalbuminemia secundaria a enfermedad glomerular pierden también antitrombina III y tienen riesgo de presentar enfermedad tromboembólica.

Las concentraciones séricas de ALT y fosfatasa alcalina en ocasiones están incrementadas, pero no se corresponden bien con una funcionalidad hepática anormal, con la eficacia del tratamiento adulticida ni con el riesgo de toxicosis del fármaco.

El análisis de orina puede revelar una proteinuria que se puede valorar cuantitativamente por un aumento de la ratio proteína/creatinina en la orina.

La hemoglobinuria está relacionada con el síndrome de la vena cava y se produce por la lisis de eritrocitos en la circulación.

En los perros, la radiografía torácica proporciona la mayor cantidad de información sobre la gravedad de la enfermedad y es particularmente importante en pacientes con signos clínicos. Las infestaciones de alto riesgo se caracterizan por una arteria pulmonar principal grande y dilatada y arterias lobulares caudales tortuosas. También puede observarse aumento de tamaño del ventrículo derecho que, junto con la dilatación de las arterias pulmonares, es indicativa de hipertensión pulmonar. En el caso de tromboembolia pulmonar e infiltrado pulmonar con eosinófilos (neumonitis), las arterias del lóbulo caudal están rodeadas de infiltrados parenquimatosos mal definidos y son típicamente más graves en el lóbulo caudal derecho.

Consulte las radiografías y (lesiones leves) y las radiografías y (lesiones graves).

En los gatos, los cambios cardiacos y la hipertensión pulmonar son menos frecuentes. En aproximadamente el 50 % de los gatos infestados, las arterias de los lóbulos caudales son más grandes que la vena correspondiente y >1,6 veces el diámetro de la novena costilla en el 9.º espacio intercostal. También puede haber infiltrados parenquimatosos irregulares o un patrón bronquial en gatos con signos respiratorios. El segmento principal de la arteria pulmonar generalmente no es visible debido a su ubicación relativamente mediana en los gatos (consulte las radiografías de la y de la , gato).

En los hurones, las radiografías pueden demostrar cambios arteriales cardiacos y pulmonares compatibles con dirofilariosis. Además, a menudo pueden observarse gusanos del corazón adultos con ecocardiografías y angiografías no selectivas.

Tratamiento de la enfermedad del gusano del corazón en los perros

  • Doxiciclina, un protocolo de 3 dosis de melarsomina y restricción del ejercicio

  • Protocolos no arsenicales con ivermectina cuando no se dispone de melarsomina o está contraindicada

Evaluación previa al tratamiento para el tratamiento contra el gusano del corazón en el perro

El alcance de la evaluación del preadulticida varía, dependiendo del estado clínico del perro, la probabilidad de enfermedades coexistentes que puedan afectar el resultado del tratamiento y las consideraciones de costo. Los datos de laboratorio clínico y de toma de imágenes deben recopilarse de manera selectiva para complementar la información obtenida a partir de una anamnesis exhaustiva, un examen físico y las pruebas de antígenos y microfilarias.

Dos variables importantes que influyen directamente en la probabilidad de complicaciones tromboembólicas postratamiento y en el pronóstico del tratamiento son la extensión de la enfermedad vascular pulmonar concomitante y la carga de parásitos actual. Aunque no existe una forma eficaz de determinar la carga del gusano del corazón, se pueden utilizar los antecedentes de prevención, la ubicación geográfica y la edad para evaluar el riesgo de que un perro sufra una infestación grave.

Las complicaciones tromboembólicas pulmonares después del tratamiento adulticida son más probables en perros muy infestados que muestran ya signos clínicos y radiográficos de enfermedad vascular pulmonar grave, especialmente cuando hay hipertensión pulmonar grave e ICC. Sin embargo, perros que no tenían signos clínicos en el momento del diagnóstico pueden presentar complicaciones tromboembólicas, especialmente cuando no se restringe la actividad. La restricción del ejercicio es fundamental para reducir las complicaciones, independientemente del estado clínico y del protocolo de adulticida utilizado.

Antes del tratamiento con adulticida, se evalúa y clasifica a los perros infestados con gusanos del corazón para determinar el riesgo alto o bajo de trombosis o embolia posadulticida.

Lo ideal es que los perros en la categoría de bajo riesgo cumplan las siguientes condiciones: jóvenes, sin signos clínicos, hallazgos normales en la radiografía torácica, sin visualización de gusanos del corazón en la ecocardiografía y sin enfermedad concomitante, así como tener dueños capaces de restringir completamente el ejercicio. El grupo de bajo riesgo también incluiría a los perros que se han sometido previamente a un tratamiento con adulticida, pero que siguen siendo positivos para antígenos (se presume que tienen una baja carga de gusano del corazón).

Los perros con alto riesgo de complicaciones tromboembólicas son aquellos con signos clínicos relacionados con la infestación por gusano del corazón (p. ej., tos frecuente, disnea, ascitis), hallazgos anormales en la radiografía torácica, gusanos del corazón intracardíacos visualizados por ecocardiografía, enfermedad concomitante y poca o ninguna posibilidad de que los dueños restrinjan la actividad.

Después de la evaluación y el análisis de los riesgos y las consideraciones financieras, se elige un protocolo de adulticida (consulte la tabla ).

Una base de datos mínima (hemograma completo, bioquímica sérica, análisis de orina) y radiografías torácicas son ideales en cualquier perro con infestación por gusano del corazón; estas pruebas establecen un valor inicial, en caso de que surjan complicaciones, y detectan enfermedades sistémicas concomitantes. Los perros con hallazgos normales o casi normales en la radiografía torácica inicial pueden desarrollar una enfermedad tromboembólica grave, especialmente si no se restringe la actividad. Dicho esto, en perros sin signos clínicos, se debe priorizar el tratamiento sobre las pruebas diagnósticas adicionales cuando el factor económico es un problema.

Se debe iniciar un preventivo del gusano del corazón (inyectable, tópico u oral) que se adapte al estilo de vida del dueño y continuar su uso durante todo el año por el resto de la vida del perro. Se recomienda la restricción de actividades para todos los protocolos, que se enumeran a continuación:

  • Doxiciclina y melarsomina de dosis dividida (tres dosis)

  • Doxiciclina y dos dosis de melarsomina

  • Adulticida no arsenical: doxiciclina, dosis preventiva de ivermectina o moxidectina

  • Adulticida no arsenical ("muerte lenta"): dosis preventiva de ivermectina o moxidectina (no se recomienda; consulte a continuación).

Preparación para el tratamiento con adulticida del gusano del corazón en perros

En la mayoría de los perros, una vez que se obtiene el diagnóstico de infestación por gusano del corazón, se puede iniciar el protocolo para el tratamiento con adulticida. 

En el momento del diagnóstico se debe iniciar un tratamiento preventivo de lactonas macrocíclicas y doxiciclina (10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 4 semanas) en todos los perros. La doxiciclina se ha convertido en una parte importante del tratamiento de la dirofilariosis en el perro. Mediante su acción negativa sobre Wolbachia, la doxicilina proporciona beneficios al huésped cánido y actúa en detrimento de D. immitis.

Perlas y trampas

  • En el momento del diagnóstico se debe iniciar un tratamiento preventivo de lactonas macrocíclicas y doxiciclina (10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 4 semanas) en todos los perros.

Esta combinación reduce la gravedad de la lesión pulmonar después del tratamiento adulticida, probablemente por la reducción de la cantidad de antígeno de Wolbachia y las proteínas liberadas desde el útero de las dirofilarias cuando mueren las bacterias y el útero se degenera. El tratamiento con doxiciclina acelera la muerte del gusano del corazón cuando se utiliza un protocolo sin arsénico, lo que presumiblemente disminuye el impacto negativo de los gusanos del corazón en el huésped. La doxiciclina combinada con una lactona macrocíclica también elimina las microfilarias del huésped. Por lo tanto, en perros que se someten a protocolos de tratamiento sin arsénico, esta combinación disminuye el riesgo de resistencia a los macrólidos.

La administración de doxiciclina está indicada cuando se trata perros con infestación por gusano del corazón, independientemente de la gravedad de la enfermedad, la clasificación o el protocolo. La doxiciclina es eficaz para matar los gusanos del corazón migratorios en fase de tejido (L3 / muda de L3 a L4 y L4). Las microfilarias recogidas de perros que han recibido el curso recomendado de doxiciclina madurarán a L3 dentro del mosquito; sin embargo, la L3 resultante no será capaz de causar una infestación exitosa en el siguiente perro.

La doxiciclina se debe administrar con alimentos para disminuir el malestar gastrointestinal. Si no se tolera el fármaco, podría indicarse reducir la dosis a 7,5 mg/kg o 5 mg/kg. Puede utilizarse minociclina con las mismas dosis cuando no haya doxiciclina disponible.

Se recomienda un período de espera de 30 días después de completar el curso de doxiciclina. Este retraso permite una mayor disipación de los metabolitos de Wolbachia y un mayor desprendimiento del gusano antes de recurrir a la melarsomina. Las inyecciones de melarsomina se inician 2 meses después del diagnóstico. En las prácticas de refugio/rescate, este período de espera a veces se acorta o se elimina para acelerar el protocolo de tratamiento.

Estabilización previa al tratamiento contra el gusano del corazón en perros

La tos o taquipnea en perros con infestación por gusano del corazón antes de la administración del adulticida se debe con mayor frecuencia a neumonitis. Se indica un ciclo de esteroides con disminución gradual (prednisona/prednisolona 0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 7 días; luego 0,5 mg/kg, cada 24 horas durante 7 días; luego 0,5 mg/kg, cada 48 horas durante 2 semanas). La disminución gradual puede realizarse más lentamente en perros con tos resistente al tratamiento.

El momento de la primera inyección de melarsomina se puede retrasar en perros muy enfermos (es decir, mientras se controla la ICC derecha). Para obtener recomendaciones de tratamiento, consulte Insuficiencia cardíaca en perros y gatos.

Idealmente, el diagnóstico de hipertensión pulmonar está respaldado por la ecocardiografía. Sin embargo, la hipertensión pulmonar grave suele ser un factor importante que conduce a la ICC derecha en perros con infestación por gusano del corazón, y el sildenafilo es una opción razonable para el tratamiento provisional. El sildenafilo es un vasodilatador arterial pulmonar (generalmente se inicia en dosis de 1 mg/kg, por vía oral, cada 8 horas, y luego se aumenta la dosis a 2 mg/kg, por vía oral, cada 8 horas, según las indicaciones clínicas). El sildenafilo suele ser un medicamento a largo plazo que puede suspenderse una vez que la infestación ha sido controlada.

Se puede iniciar un adulticida arsenical si se ha logrado controlar la ICC derecha. Si la ICC derecha es resistente al tratamiento médico, el pronóstico es reservado y podría considerarse un tratamiento sin arsénico.

En el síndrome de la vena cava, suele ser necesaria la extracción de los gusanos del corazón de la aurícula derecha y del orificio de la válvula tricúspide para salvar la vida del perro. Por lo general, se anestesia totalmente al paciente, aunque la sedación y el bloqueo con anestesia local del sitio de la venotomía pueden ser suficientes en pacientes gravemente afectados. Con el paciente en decúbito lateral izquierdo, se prepara quirúrgicamente y se cubre la vena yugular derecha. Se expone la vena yugular derecha y se crea una venotomía de 2 a 3 mm. Las suturas de seda, atadas en bucles abiertos proximal y distal al sitio de la venotomía, ayudan con la manipulación del vaso y proporcionan hemostasia. Si está disponible, se utiliza fluoroscopía o ecocardiografía transesofágica o transtorácica para dirigir el equipo de extracción hacia el lado derecho del corazón. 

Los instrumentos de extracción incluyen pinzas de cocodrilo rígidas, pinzas de cocodrilo flexibles (como las descritas por Ishihara et al.), asas de Amplatz de nitinol, lazos endovasculares y cestas de extracción endoscópica. El dispositivo de extracción se introduce directamente en el sitio de la venotomía; sin embargo, se debe tener mucho cuidado al manipular la vena yugular para evitar traumatismos y hemorragias. Al usar el equipo de extracción para agarrar o atrapar, se debe evitar la fuerza excesiva (tirar del lazo o de la cesta con demasiada fuerza hacia el catéter o crear tensión en las pinzas de agarre); de lo contrario, se puede producir laceración de los gusanos y liberación de antígenos, con la consiguiente anafilaxia. 

Una vez hechos varios pases negativos a través de la vena con el dispositivo de extracción, o una vez que la ecocardiografía transtorácica o transesofágica confirma una disminución exitosa de la carga de gusanos, se liga o se repara la venotomía y se cierra la incisión cutánea del modo habitual. La estabilización médica continúa después del procedimiento. 

En perros, puede iniciarse doxiciclina y un preventivo de lactonas macrocíclicas durante la hospitalización inicial, antes o después de la eliminación del gusano. El momento de las inyecciones de melarsomina puede seguir el protocolo de la American Heartworm Society o retrasarse hasta que todas las secuelas adversas del síndrome de la vena cava (insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar) estén controladas médicamente.

Protocolo de tratamiento del gusano del corazón con adulticida arsenical (melarsomina) en perros

El único adulticida aprobado para el gusano del corazón es el diclorhidrato de melarsomina, que actúa contra los gusanos del corazón maduros (adultos) de ambos sexos, aunque los gusanos del corazón machos son más susceptibles.

La American Heartworm Society recomienda el inicio de un tratamiento preventivo de lactonas macrocíclicas y un ciclo de doxiciclina (10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 4 semanas; disminuido a 7,5 o 5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas si no se tolera) en el momento del diagnóstico. Un mes después de la finalización del curso de doxiciclina (2 meses después del inicio del tratamiento), se inician las inyecciones de adulticida según lo permita la condición del perro.

Al inicio del tratamiento, se recomienda una tanda de esteroides con disminución gradual (prednisona/prednisolona 0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 7 días; luego 0,5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante 7 días; luego 0,5 mg/kg, por vía oral, cada 48 horas durante 2 semanas) en perros con signos clínicos de infestación por gusano del corazón. La disminución gradual puede realizarse más lentamente en perros con tos resistente al tratamiento. Se recomienda la disminución gradual de los esteroides en todos los perros después de las inyecciones de melarsomina. La justificación para las tandas de disminución gradual de esteroides durante el protocolo de tratamiento es disminuir la inflamación asociada con la neumonitis y disminuir la trombosis alrededor de los gusanos del corazón muertos y moribundos dentro de las arterias pulmonares. 

Se administra melarsomina (2,5 mg/kg, i.m. profunda en el vientre de la musculatura epaxial [lumbar] en el área de la tercera a la quinta vértebra lumbar, a intervalos según lo recomendado por la American Heartworm Society) usando los siguientes tamaños de aguja recomendados en perros:

  • Perros ≤10 kg: use una aguja calibre 23 de 2,5 cm.

  • Perros >10 kg: use una aguja calibre 22 de 3,8 cm.

Deben alternarse los lados izquierdo y derecho en cada administración. Deben evitarse las inyecciones superficiales. Se debe aplicar presión en el lugar de la inyección y se mantiene durante 5 min para evitar la migración del fármaco.

Aproximadamente un tercio de los perros desarrollan signos clínicos locales de dolor, hinchazón, dolor al moverse o, en raras ocasiones, abscesos estériles en el lugar de la inyección. La fibrosis local no es infrecuente (y es la razón por la que se dirige al vientre de la musculatura epaxial).

La American Heartworm Society recomienda el protocolo de 3 dosis de melarsomina, independientemente de la etapa de la enfermedad o la categoría de riesgo. Con este protocolo, se administra una sola inyección de melarsomina y, 30 días después, se administran dos inyecciones con 24 horas de diferencia.

En el protocolo de 2 dosis de melarsomina, se administran 2 inyecciones de melarsomina, separadas por 24 horas, 30 días después de concluir el ciclo con doxiciclina. En el entorno de refugio/rescate, a veces se elimina el período de espera de 30 días para reducir la duración del tratamiento.

La restricción del ejercicio es fundamental para minimizar el riesgo de TEP debido a los gusanos del corazón adultos muertos y moribundos. Aunque se minimiza el ejercicio desde el día del diagnóstico, se debe aplicar reposo en jaula durante 6 a 8 semanas después de la inyección final. Si, después de la primera inyección, el perro presenta un daño pulmonar considerable debido a la muerte de los gusanos del corazón resultante, se pueden realizar las mismas evaluaciones mencionadas en la sección de estabilización previa al tratamiento.

Para conocer la utilidad y conveniencia de varios protocolos de tratamiento, consulte la tabla .

Tabla
Tabla

Tratamiento adulticida no arsenical (macrólido + doxiciclina) en perros

El protocolo de tratamiento adulticida con arsénico (melarsomina) para la enfermedad del gusano del corazón es el único aprobado por la FDA y es la recomendación de la American Heartworm Society. Sin embargo, la falta de acceso a la atención y otras preocupaciones, así como la disponibilidad de melarsomina, pueden dictar la necesidad de alternativas. Los casos en los que se puede considerar el tratamiento adulticida no arsenical son los siguientes:

  • Escasez de melarsomina o falta de acceso

  • Antecedentes de reacción adversa a melarsomina que pone en peligro la vida

  • Afección concomitante que confiere un pronóstico de reservado a grave

La mayoría de las opciones se han centrado en el uso de lactonas macrocíclicas en una estrategia no arsenical o de muerte lenta. Esto es controvertido, en gran parte debido a la duración del tratamiento, la dependencia del cumplimiento por parte del paciente durante años, el daño continuo del huésped y la preocupación por el desarrollo de resistencia.

Los estudios han demostrado que la moxidectina y la ivermectina tienen un mejor efecto adulticida que la selamectina y la milbemicina. Es probable que la doxiciclina aumente la eficacia del tratamiento adulticida con lactonas macrocíclicas; debe incluirse en cualquier protocolo de adulticida no arsenical.

Varios estudios pequeños han evaluado la combinación de ivermectina o moxidectina (tópica e inyectable) y doxiciclina en perros con infestaciones experimentales y naturales. Aunque los protocolos de lactonas macrocíclicas-doxiciclina utilizados en estos estudios parecen ser seguros y hacen que en la mayoría de los perros «no se detecten antígenos» en una prueba de antígeno convencional en el plazo de 1 año, aún se necesitan estudios prospectivos más grandes.

En el momento del diagnóstico, se debe iniciar un tratamiento de 4 semanas con doxiciclina (idealmente 10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas). Las complicaciones como neumonitis, trombosis y TEP aún son posibles, y se debe imponer una restricción del ejercicio durante meses cuando se usa un protocolo sin arsénico. 

La prueba de antígenos debe repetirse 10 meses después del inicio del protocolo no arsenical.

  • Si el resultado de la prueba de antígenos es positivo, continúe el tratamiento con lactonas macrocíclicas y repita la prueba de antígenos al cabo de 3 meses.

  • Si se obtiene un resultado de "no se detectaron antígenos", se debe repetir con una prueba de antígenos tratada con calor. Si esta prueba arroja un resultado de "no se detectaron antígenos", presumiblemente se ha eliminado la infestación por gusano del corazón; si el resultado de la prueba del tratamiento con calor es positivo, se continúa con el tratamiento con lactonas macrocíclicas y se repite de nuevo la prueba cada 3 meses.

  • El tratamiento con lactonas macrocíclicas debe considerarse de por vida en perros que hayan tenido una infestación por gusano del corazón.

La justificación para usar el tratamiento con calor en este escenario es que el uso de doxiciclina y lactonas macrocíclicas en perros con infestación por gusano del corazón aumenta la probabilidad de complejos de antígeno-anticuerpo y resultados falsos negativos en las pruebas. 

Ciertas razas caninas y perros individuales con polimorfismos en el gen MDR1 (ABCB1) que codifica la bomba de expulsión de fármacos de la glucoproteína-P en la barrera hematoencefálica son más susceptibles a toxicidad por lactonas macrocíclicas en el SNC (consulte el debate en Fármacos antiparasitarios para enfermedades tegumentarias en animales). Antes de usar estos medicamentos en estos perros, se debe considerar con cuidado el uso crónico o el uso de dosis superiores a la dosis preventiva de la ficha técnica.

Después del tratamiento con adulticida del gusano del corazón en perros

Los efectos adversos agudos después de la inyección de melarsomina pueden incluir dolor, tos, arcadas e hipersalivación. El tratamiento de estos efectos adversos consiste en el manejo de los signos clínicos.

Si se sospecha una reacción similar a la anafilaxia, el tratamiento debe incluir difenhidramina (2 mg/kg, i.m., cada 8-12 horas durante la hospitalización), dexametasona (0,1-0,2 mg/kg, i.v., cada 24 horas durante la hospitalización) y tratamiento sintmomático. 

Los efectos adversos relacionados con la muerte del gusano suelen ocurrir entre 5 y 10 días después de la inyección de melarsomina e incluyen letargo, signos gastrointestinales (inapetencia, vómitos, diarrea) y tos. El tratamiento de estos efectos adversos consiste en el manejo de los signos clínicos.

Se desconocen los mecanismos exactos de los signos gastrointestinales asociados con la infestación por gusano del corazón y el tratamiento con adulticida. 

Puede producirse TEP en perros después del tratamiento con adulticida, ya que los gusanos mueren y se desintegran (generalmente de 1 a 3 semanas después de una inyección de melarsomina o en momentos variables durante los protocolos sin arsénico). Es extremadamente importante prevenir la TEP mediante la reducción estricta de la actividad durante 6 a 8 semanas después de la inyección final de melarsomina. 

Cuando se usan dímeros D para monitorear a los perros antes, durante y después del tratamiento con adulticida, la concentración se eleva de manera variable, parece correlacionarse con la carga de gusanos y, por lo general, es más alta 2 semanas después de la administración de adulticida.

El tratamiento de la TEP suele consistir en tratamiento sintomático y farmacoterapia aguda y crónica adaptada individualmente. El confinamiento estricto en jaulas, la administración de oxígeno mediante jaula de oxígeno o insuflación nasal (50-100 mL/kg/min) y dexametasona (0,1-0,2 mg/kg, i.v., cada 24 horas durante la hospitalización) o de prednisona/prednisolona (0,5 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas, seguida de una reducción gradual) ha sido la pauta recomendada para los perros gravemente afectados.

No existe consenso sobre el uso de antitrombóticos como el clopidogrel (1-2 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas). Los anticoagulantes nuevos (p. ej., los inhibidores del factor Xa, como el apixabán y el rivaroxabán) son prometedores para el tratamiento de la TEP, pero aún no se han estudiado en esta situación.

El vasodilatador pulmonar sildenafilo (1 mg/kg, por vía oral, cada 8 horas) y el inótropo positivo pimobendán (0,25 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas) se utilizan provisionalmente durante el tiempo que sea necesario cuando hay evidencia de hipertensión pulmonar grave.

Los hallazgos de laboratorio asociados con el tratamiento adulticida pueden incluir los siguientes:

  • Leucograma inflamatorio

  • trombocitopenia

  • Tiempo de coagulación activado prolongado o tiempo de protrombina

  • Aumento de la actividad sérica de CK

La prueba de antígenos debe realizarse 9 meses después de la dosis final de melarsomina. Si se obtiene un resultado positivo en la prueba en este momento, se puede considerar un retratamiento abreviado (2 inyecciones de melarsomina, 2,5 mg/kg, i.m. profunda como se describe en la etiqueta del envase, con 24 horas de diferencia) o un tratamiento sin arsénico con ivermectina o un producto combinado de moxidectina e imidacloprid, en dosis preventivas. Independientemente del protocolo elegido, debe repetirse el tratamiento con doxiciclina (10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 4 semanas).

Tratamiento con microfilaricida del gusano del corazón en perros

Si aún no se está utilizando, se inicia un preventivo con lactona macrocíclica cuando se diagnostica la infestación por gusano del corazón. Aunque todas las lactonas macrocíclicas aprobadas por la FDA tienen actividad microfilaricida, solo la moxidectina (en productos tópicos de combinación que también contienen imidacloprid) contiene el uso como tratamiento de microfilarias circulantes entre las indicaciones de su ficha técnica.

La milbemicina oxima también es un microfilaricida eficaz, pero su uso como tal no figura en la ficha técnica. La selamectina y la ivermectina reducen el número de microfilarias, pero es posible que no las eliminen. La doxiciclina acelera la eliminación de microfilarias cuando se combina con cualquiera de estas lactonas macrocíclicas.

Las preparaciones de lactonas macrocíclicas destinadas para su uso en ganado no deben usarse en perros ni otros pequeños animales debido al riesgo de muerte u otros efectos adversos graves relacionados con el error de cálculo de la dosis y la sobredosis accidental.

Se recomienda la realización de una prueba de microfilarias en el momento del diagnóstico y 1-3 meses después del inicio del tratamiento microfilaricida.

Las reacciones de hipersensibilidad son un riesgo después del tratamiento con lactonas macrocíclicas en perros con microfilarias. Se debe tener cuidado cuando se administran medidas preventivas a perros con cargas microfilariales elevadas. Este cuidado abarca desde la observación en el hogar el día de la administración hasta la hospitalización con o sin tratamiento previo con corticoesteroides y antihistamínicos.

Aunque es poco común en el perro, puede desarrollarse reacciones de hipersensibilidad después de la administración de lactonas macrocíclicas en cuestión de horas, con signos clínicos que van desde vómitos y salivación hasta depresión y choque. El tratamiento debe incluir difenhidramina (2 mg/kg, i.m., cada 8 a 12 horas durante la hospitalización), dexametasona (0,2 mg/kg, i.v., cada 24 horas durante la hospitalización) y fluidoterapia. También se puede usar difenhidramina y dexametasona como tratamiento previo para disminuir las posibilidades de reacción adversa en perros con cargas microfilariales elevadas.

Tratamiento de la enfermedad del gusano del corazón en gatos

Las infestaciones por gusano del corazón suelen ser más letales en los gatos que en los perros; sin embargo, algunos gatos sobreviven a la infestación sin signos clínicos demostrables. Se cree que la esperanza de vida de las dirofilarias adultas en los gatos es de entre 2 y 4 años, por lo que la recuperación espontánea es posible. Los gatos pueden permanecer afectados de forma asintomática, experimentar muerte súbita o tener signos clínicos que incluyen vómitos episódicos, tos, disnea (parecida al asma), síncope o, en raras ocasiones, signos clínicos de ICC derecha.

No se recomienda el uso de melarsomina en gatos debido al riesgo de inflamación pulmonar grave y muerte, y el tratamiento de la mayoría de los casos es conservador. El gato debe comenzar a recibir una lactona macrocíclica para prevenir una nueva infestación. Por lo general, la administración de lactonas macrocíclicas es segura para gatos con infestación por gusanos del corazón adultos. Los gatos suelen tener una baja carga de gusanos adultos y no tienen microfilarias circulantes debido a la depuración inmunitaria. Por lo tanto, se elimina en gran medida la preocupación de que pueda desarrollarse una reacción de hipersensibilidad como resultado de la muerte de las microfilarias.

Es posible utilizar una estrategia de muerte lenta con doxiciclina (10 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 4 semanas) y una lactona macrocíclica con actividad adulticida (moxidectina o ivermectina) en gatos. Los posibles efectos adversos asociados con la doxiciclina incluyen lesión esofágica, náuseas, vómitos e inapetencia. Las medidas para ayudar a minimizar el riesgo de efectos adversos incluyen reducir la dosis a 7,5 o 5 mg/kg y administrar doxiciclina en una formulación líquida o administrar 5 o 6 mL de agua inmediatamente después de los comprimidos o cápsulas.

Se utilizan esteroides orales o inhalados para controlar los signos respiratorios, como la tos y la taquipnea. Los esteroides en dosis bajas son beneficiosos para los signos clínicos similares al asma, pero no previenen la reacción similar al síndrome de dificultad respiratoria aguda que puede ocurrir con la muerte de un gusano adulto en el gato. Los gatos que desarrollan dificultad respiratoria aguda y grave pueden requerir dosis más altas de esteroides inyectables y oxigenoterapia para estabilizarse.

Es posible prescribir broncodilatadores (p. ej., albuterol inhalado) para ataques agudos relacionados con la reactividad bronquial. 

Para controlar el estado pueden usarse pruebas de antígeno y anticuerpo seriadas (en intervalos de 6-12 meses).

La extracción quirúrgica de las dirofilarias de la aurícula y el ventrículo derechos y de la vena cava a través de una venotomía yugular puede intentarse en gatos en los que se detecten dirofilarias mediante ecocardiografía. Pueden introducirse y avanzarse una cesta, lazo o una pinza endoscópicos a través de la vena yugular derecha bajo guía fluoroscópica. Los riesgos de este procedimiento incluyen hemorragia en el sitio de la venotomía, desgarro/rotura de los gusanos y anafilaxia (que puede ser mortal), y daño a la válvula tricúspide. Algunos gatos con insuficiencia cardiaca congestiva se han curado mediante la eliminación de las dirofilarias.

Tratamiento de la enfermedad del gusano del corazón en hurones

Al igual que en los gatos, el tratamiento del gusano del corazón en los hurones es difícil porque no existe un fármaco aprobado para este propósito. El tratamiento con adulticidas (tiacetarsamida y melarsomina) ha dado lugar a una tasa de mortalidad en hurones de aproximadamente el 50 %. La moxidectina tópica y el imidacloprid (en combinación), aprobados por la FDA para su uso en hurones para prevenir la dirofilariosis y para prevenir y tratar las infestaciones por pulgas, es una opción lógica como lactona macrocíclica adulticida.

Prevención de la enfermedad del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

La administración durante todo el año de un preventivo de lactonas macrocíclicas es la única forma de prevenir de forma fiable la infestación por gusano del corazón. 

La prevalencia de la infestación por gusano del corazón está aumentando, y las regiones históricamente no endémicas se están volviendo endémicas. En climas templados, la transmisión del gusano del corazón es estacional; sin embargo, los microclimas, las fluctuaciones de temperatura y la capacidad de las larvas de mosquito para interrumpir y reanudar su desarrollo a medida que fluctúan las temperaturas dificultan saber exactamente cuándo comenzar y detener la prevención. Por esta razón, se recomienda la administración durante todo el año.

Un beneficio adicional de la administración continua es que muchos preventivos de lactonas macrocíclicas son eficaces para prevenir otros parásitos nematodos. Los perros que viajen a regiones de endemia conocida y no reciban un medicamento preventivo contra el gusano del corazón deben hacerse una prueba de antígeno y microfilaria. Si el resultado es negativo, deben iniciar un tratamiento preventivo con lactona macrocíclica antes de viajar. Las lactonas macrocíclicas (ivermectina, milbemicina oxima, moxidectina y selamectina) atacan las fases larvarias de D. immitis, lo que evita que el parásito libere moléculas que lo ayuden a esconderse del sistema inmunitario del huésped. Esto permite que el sistema inmunitario del huésped reconozca al parásito como invasor y lo destruya. Las lactonas macrocíclicas actualmente disponibles son muy eficaces para matar las etapas L3 y L4 temprana del gusano del corazón. 

Una diversidad de formulaciones permite la administración mensual, tópica y oral, o bien la administración inyectable bianual o anual. 

Los perros con la mutación del gen MDR1 (ABCB1) tienen una actividad deficiente de la bomba de expulsión de fármacos de la glucoproteína-P y tienen un mayor riesgo de toxicosis con ciertos fármacos, incluidas las lactonas macrocíclicas. Sin embargo, todos los preventivos de lactonas macrocíclicas se consideran seguros en perros con la mutación MDR1 cuando se usan en dosis aprobadas.

El uso de repelentes (p. ej., permetrina en perros) y ectoparasiticidas como las isoxazolinas (afoxolaner, fluralaner o sarolaner) reduce aún más la transmisión de D. immitis. Estos medicamentos no deben usarse como programa de prevención independiente, sino que pueden usarse como parte de una estrategia de defensa dual contra la infestación por gusanos del corazón. 

También es útil el control del mosquito vector mediante modificaciones ambientales. 

La prevención del gusano del corazón también se recomienda para todos los gatos, especialmente aquellos en regiones endémicas, debido a la falta de protocolos de tratamiento bien estudiados y eficaces para la infestación por gusano del corazón. Se recomienda, pero no es obligatorio, realizar pruebas de microfilarias en gatos antes de comenzar la profilaxis, ya que los gatos no tienen microfilarias o tienen un número bajo y su riesgo de reacción de hipersensibilidad es bajo.

Existen disponibles formulaciones orales mensuales de milbemicina oxima; tópicas de moxidectina, selamectina y eprinomectina; y tópicas de moxidectina para meses alternos. El uso de eprinomectina comercial está autorizado para gatitos >7 semanas de edad, mientras que los otros están aprobados para gatitos >6 semanas de edad.

Aunque todos los preventivos actualmente comercializados son probablemente eficaces en hurones, solo la moxidectina/imidacloprid tópica está aprobada por la FDA. Es importante destacar que la dosis preventiva para los hurones es la misma que para los perros, pero no para los gatos.

Resistencia al tratamiento del gusano del corazón en perros, gatos y hurones

Se han identificado gusanos del corazón resistentes a las lactonas macrocíclicas; sin embargo, su ocurrencia sigue siendo aparentemente rara y geográficamente limitada (p. ej., el delta del Mississippi en los EE. UU.). Se han implicado todas las moléculas utilizadas actualmente para prevenir la dirofilariosis. Sin embargo, algunas formulaciones (p. ej., las que contienen moxidectina) parecen ser más eficaces que otras contra algunas variedades aisladas resistentes reconocidas actualmente.

Las medidas preventivas son eficaces en la mayoría de los casos y no deben abandonarse. Se debe hacer hincapié en el cumplimiento del propietario y en el tratamiento preventivo durante todo el año, así como en los métodos alternativos de prevención de la dirofilariosis, incluidos los insecticidas y repelentes de mosquitos tópicos y orales, el alojamiento en interiores o con mosquiteras, especialmente durante la noche, y los programas de eliminación de mosquitos.

Si un protocolo de tratamiento sin arsénico es inevitable, forzosamente debe acompañarse de 4 semanas de administración de doxiciclina al principio, para garantizar la eliminación de las microfilarias.

Conceptos clave

  • La dirofilariosis es prevenible en la mayoría de los casos.

  • Se debe ofrecer alguna forma de tratamiento adulticida para la dirofilariosis a todos los propietarios de perros infestados por D immitis, excepto para aquellos con enfermedad terminal u otra contraindicación definitiva para el tratamiento.

  • Aunque la resistencia a las lactonas macrocíclicas es una preocupación importante, la amenaza inmediata es limitada y se localiza en la región del delta del Mississippi.

  • Debido a la falta de protocolos de tratamiento bien estudiados y eficaces para la infestación por gusano del corazón, se recomienda la prevención del gusano del corazón en todos los gatos, especialmente en aquellos en regiones endémicas.

  • Los hurones también son susceptibles a la infestación por gusano del corazón y el tratamiento es difícil. Sin embargo, se dispone de un medicamento preventivo aprobado.

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Referencias