La urolitiasis en el gato es común y una causa importante de enfermedad del tracto urinario inferior.
La urolitiasis en el gato ocurre con la misma frecuencia en ambos sexos. Sin embargo, los gatos machos tienen un mayor riesgo de obstrucción uretral.
Históricamente, se pensaba que la mayoría de los urolitos en el gato eran pequeños y semejantes a la arena, o bien tapones gelatinosos que se diferenciaban de los urolitos típicos por contener una mayor cantidad de matriz orgánica, lo que les confería una consistencia similar a la de la pasta de dientes. Los tapones de matriz cristalina se encuentran más a menudo en la uretra, cerca del orificio uretral, y son los principales responsables de la obstrucción uretral.
La prevalencia de la urolitiasis con cálculos grandes y visibles, compuestos principalmente de oxalato de calcio, ha aumentado. Los tipos de urolitos más comunes en el gato son el oxalato de calcio, el fosfato de magnesio y el urato.
Cálculos de oxalato de calcio en el gato
En el gato, los urolitos de oxalato de calcio representan aproximadamente la mitad de todos los urolitos y la mayoría de todos los nefrolitos, y pueden presentarse en cualquier parte del tracto urinario. En la mayoría de los casos en gatos, se desconoce la causa subyacente. Sin embargo, al igual que en el perro, los factores que pueden aumentar la sobresaturación de calcio, oxalato o ambos en la orina pueden contribuir a la formación de cálculos de oxalato de calcio en el gato.
Los gatos de pelo largo están predispuestos a los cálculos de oxalato de calcio, pero cualquier raza puede verse afectada.
La hipercalciemia es un factor de riesgo importante para los cálculos de oxalato de calcio en el gato. Un porcentaje notable de gatos con hipercalcemia idiopática desarrolla urolitiasis.
Los cálculos de oxalato de calcio son radiopacos y fácilmente identificables en las radiografías. Sin embargo, las imágenes avanzadas, como la ecografía, podrían estar indicadas para confirmar su ubicación dentro del tracto urinario e identificar complicaciones como la obstrucción del uréter.
Se indica un perfil bioquímico y un análisis de orina, como parte del estudio diagnóstico de los gatos con cálculos de oxalato de calcio, para detectar indicios de enfermedad renal concurrente, especialmente si hay nefrolitos o ureterolitos presentes. Los resultados del análisis de orina pueden orientar sobre el tipo de cálculo (p. ej., el oxalato de calcio se asocia con un pH ácido, mientras que la estruvita se asocia con un pH neutro a alcalino) y permiten determinar la presencia de una infección bacteriana concurrente.
La disolución médica no es posible para los cálculos de oxalato de calcio. En su lugar, se deben utilizar métodos de extirpación quirúrgicos u otros métodos de extirpación menos invasivos.
En gatos con cálculos confirmados de oxalato de calcio, se debe detectar y tratar la hipercalcemia ionizada si se presenta.
Los cálculos de oxalato de calcio suelen recidivar en el gato. Apuntar a un pH neutro de la orina (6,6-7,5) y disminuir la densidad de la orina mediante la adición de agua o con una dieta alta en humedad puede ayudar a retrasar la recurrencia. Se debe administrar una dieta recetada diseñada para disminuir la sobresaturación de sustancias calculógenas en la orina.
Cálculos de estruvita en el gato
En el pasado, los cálculos de estruvita constituían la mayoría de los cálculos enviados a los centros de urolitos felinos. Aunque la incidencia ha disminuido, probablemente debido a los cambios en la composición de la dieta comercial, los cálculos de estruvita siguen siendo uno de los dos tipos de cálculos más comunes en el gato, junto con los cálculos de oxalato de calcio.
Los gatos con cálculos de estruvita tienden a ser adultos jóvenes o de mediana edad; el riesgo disminuye en la vejez.
Los factores que contribuyen a la urolitiasis por estruvita en el gato incluyen la orina alcalina y la disminución del volumen de orina.
Los cálculos de estruvita son radiopacos y fácilmente identificables en las radiografías. En todos los casos, se debe realizar un análisis de orina para evaluar características como la densidad y el pH, así como para buscar evidencia de infección bacteriana.
Aunque la orina alcalina y la presencia de cristales de estruvita, junto con la confirmación radiográfica de los cálculos, sugieren que el tipo de cálculo es estruvita, el análisis de orina no es una prueba diagnóstica infalible del tipo de cálculo.
En ocasiones, la cristaluria de estruvita se produce en gatos sanos sin urolitos y sin signos del tracto urinario inferior, y no requiere necesariamente tratamiento. Sin embargo, la cristaluria de estruvita, en ausencia de cálculos, se ha asociado con signos del tracto urinario inferior en algunos gatos. Además, la estruvita es el mineral más común de los tapones uretrales. Por estos motivos, la cristaluria de estruvita, en muestras de orina fresca que sea abundante, persistente o asociada a signos de las vías urinarias inferiores, se debe tratar con manejo alimentario.
Los urolitos estériles de estruvita se disuelven eficazmente en el gato al alimentarlos con una dieta de disolución de estruvita recetada, acidificante y baja en precursores de estruvita. Hay una variedad de dietas recetadas para la disolución de estruvita disponibles para gatos.
Mientras se les alimenta con estas dietas para la disolución, los gatos deben ser revisados nuevamente mediante radiografías y análisis de orina, aproximadamente cada 2 semanas, para monitorear la eficacia de la terapia. Aunque el período puede variar según la carga de cálculos y la dieta específica, la disolución con estas dietas suele producirse al cabo de 2 a 4 semanas de tratamiento. Si no se logra un progreso notable en 2 a 4 semanas, a pesar del cumplimiento de la dieta, es probable que los cálculos no sean de estruvita y deban eliminarse por otros medios.
Es probable que los urolitos estériles de estruvita reaparezcan en el gato; los gatos con antecedentes de cálculos de estruvita deben seguir, siempre que sea posible, una dieta preventiva alta en humedad contra la estruvita.
Otros cálculos en el gato
Los urolitos de urato de amonio, ácido úrico, fosfato de calcio y cistina son menos comunes que otros tipos de cálculos en el gato. Sin embargo, el urato de amonio y el ácido úrico representan aproximadamente el 6 % de los urolitos en el gato.
Aunque se han descrito un defecto reabsortivo tubular renal y anomalías portovasculares como causas en algunos casos de urolitos de urato en el gato, en la mayoría de ellos no se ha establecido la causa. Sin embargo, parece que uno de los factores de riesgo es la formación de una orina altamente ácida y concentrada, asociada con dietas altas en precursores de la purina (especialmente hígado).
No se han desarrollado protocolos médicos que promuevan, consistentemente, la disolución de los urolitos de urato de amonio en gatos, y la cirugía sigue siendo el método más frecuente para la eliminación de estos. En el caso de cálculos pequeños, la urohidropropulsión puede ser eficaz.
La prevención debe incluir la alimentación con dietas bajas en precursores de purina y que promuevan la formación de orina menos ácida, que no esté altamente concentrada. Aunque el alopurinol puede disminuir la formación de urato en el gato, es necesario realizar estudios de eficacia y de toxicidad potencial en estos animales, antes de que se puedan establecer pautas de actuación.
Conceptos clave
El oxalato de calcio y la estruvita son los dos tipos de urolito más comunes en el gato.
En el gato, los urolitos de estruvita son casi invariablemente estériles y pueden tratarse con disolución dietética.
La cristaluria de estruvita puede ser de importancia patológica en el gato, ya que es un componente común de los tapones uretrales y puede estar asociada con signos del tracto urinario inferior en algunos casos.
Los cálculos de oxalato de calcio en el gato no son susceptibles de disolución médica, pero las estrategias de manejo dietético pueden disminuir la tasa de recurrencia.
Para más información
Bartges JW. Feline calcium oxalate urolithiasis: risk factors and rational treatment approaches. J Feline Med Surg. 2016;18(9):712-722.
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Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre cálculos urinarios en el gato.