La neoplasia afecta las vías urinarias con poca frecuencia en perros y muy pocas veces en gatos. Los signos clínicos dependen de las partes del aparato urinario afectadas y pueden incluir letargo, hematuria, pérdida de peso y estranguria. El tratamiento depende del tipo y ubicación del tumor, y puede consistir en quimioterapia, cirugía, radiación o una combinación de estas.
Neoplasia renal en perros y gatos
La neoplasia que afecta al riñón es poco frecuente, pero se produce. Hay varios tipos de tumores que pueden afectar el riñón; los perros se ven afectados con mayor frecuencia por tumores epiteliales, mientras que no se suelen describir casos de sarcomas y nefroblatomas.
Las neoplasias renales primarias malignas (excepto los nefroblastomas) son más frecuentes en los animales de edades medias a avanzadas.
No se ha descrito predilección de raza en la neoplasia renal, excepto por la predisposición hereditaria al desarrollo de cistoadenocarcinomas bilaterales y multifocales en perros pastores alemanes, generalmente entre los 5 y los 11 años de edad.
La neoplasia renal primaria y maligna más común es el carcinoma renal, que se origina en el epitelio del túbulo renal. Suele ser unilateral, localizada en un polo del riñón y bien delimitada. El tamaño varía desde microscópico hasta varias veces mayor que el del riñón normal.
Los carcinomas renales hacen metástasis tempranas en varios órganos, más comúnmente en el riñón contralateral, los pulmones, el hígado y las glándulas suprarrenales.
Los nefroblastomas surgen del tejido embrionario vestigial. Suelen ser unilaterales, pero a veces son bilaterales.
Los nefroblastomas se presentan en animales jóvenes y, en los perros, se diagnostican con mayor frecuencia a <1 año de edad.
No se ha notificado ninguna predilección de raza en el caso del nefroblastoma. La incidencia en los machos es el doble que en las hembras.
Los nefroblastomas pueden hacer metástasis en los ganglios linfáticos regionales, el hígado y los pulmones.
Los carcinomas de células transicionales (CCT), también llamados carcinomas uroteliales, surgen del epitelio transicional de la pelvis renal, el uréter, la vejiga o la uretra (consulte Neoplasia de las vías urinarias inferiores).
Otros tipos de neoplasia renal maligna primaria son poco comunes e incluyen hemangiosarcomas, fibrosarcomas, leiomiosarcomas y carcinomas de células escamosas.
Los riñones son un lugar común de metástasis o de neoplasias multicéntricas. Las lesiones metastásicas pueden ser unilaterales o bilaterales. El linfosarcoma es el tumor multicéntrico más común que afecta los riñones.
A excepción del linfoma renal, la neoplasia renal es poco frecuente en gatos.
Hallazgos clínicos de neoplasia renal
Los signos clínicos de la neoplasia renal son inespecíficos e incluyen pérdida de peso, anorexia, depresión y fiebre. Es poco común que la neoplasia renal bilateral destruya suficiente tejido renal como para causar la enfermedad renal crónica (ERC) y los signos relacionados de uremia. Los propietarios observadores pueden notar “bultos” en el abdomen de su animal o un agrandamiento abdominal. Puede producirse hematuria persistente, por lo general, microscópica.
En muy pocos casos, los tumores renales producen cantidades excesivas de eritropoyetina, lo que genera eritrocitosis.
Diagnóstico de neoplasia renal
Diagnóstico por imagen
Examen citológico o biopsia
Los antecedentes y los signos clínicos pueden indicar un tumor en la zona de los riñones o renomegalia, lo que puede confirmarse mediante una radiografía, una ecografía o una tomografía computarizada. Las radiografías del tórax pueden revelar enfermedad metastásica.
En ocasiones, se pueden detectar células neoplásicas en el sedimento de la orina. Mediante sondaje, se puede obtener una muestra de tejido adecuada para el diagnóstico. La biopsia cistoscópica puede ser un método eficaz para obtener una muestra diagnóstica en perros con CCT de la vejiga y la uretra, especialmente en hembras.
La aspiración percutánea con aguja y el examen citológico pueden ser suficientes para diagnosticar el linfoma renal en perros y gatos, en especial, cuando hay afectación difusa o, con guía ultrasonográfica, cuando hay enfermedad multifocal.
Para determinar el tipo de tumor, suele ser necesario realizar un análisis histológico del tejido obtenido mediante cistoscopia, biopsia con aguja o biopsia quirúrgica en forma de cuña.
Tratamiento de la neoplasia renal
Cirugía
Quimioterapia
El tratamiento de los tumores renales (excepto el linfoma) generalmente implica la extirpación quirúrgica; por lo general, se requiere una nefrectomía unilateral. La mejor manera de tratar el linfoma es mediante quimioterapia combinada. La quimioterapia suele ser ineficaz contra otros tumores aparte del linfosarcoma.
Neoplasia de las vías urinarias inferiores en perros y gatos
La neoplasia de los uréteres, la vejiga y la uretra es poco común en perros y muy poco frecuente en gatos.
En las vías urinarias inferiores, es más probable que la neoplasia primaria sea maligna que benigna. Los papilomas, leiomiomas, fibromas, neurofibromas, hemangiomas, rabdomiomas y mixomas se producen con poca frecuencia.
Entre los tipos de neoplasia maligna primaria del tracto urinario inferior, los CCT son los que se diagnostican con mayor frecuencia tanto en perros como en gatos. También se pueden producir carcinomas de células escamosas, adenocarcinomas, fibrosarcomas, leiomiosarcomas, rabdomiosarcomas, hemangiosarcomas y osteosarcomas.
Los CCT (vea la y de la vejiga) pueden ser proyecciones solitarias o múltiples de tipo papilar de la mucosa, o pueden desarrollarse como infiltración difusa del uréter, la vejiga, la próstata o la uretra. Los CCT quísticos son más frecuentes en ciertas razas de perros (particularmente los terriers escoceses), se han asociado con la terapia previa con ciclofosfamida y pueden estar relacionados con la exposición a herbicidas e insecticidas de primera generación.
Los CCT son muy invasivos y, con frecuencia, hacen metástasis, sobre todo en los ganglios linfáticos regionales y los pulmones. Las neoplasias del uréter y de la vejiga pueden causar obstrucción crónica del flujo urinario e hidronefrosis secundaria. Los tumores uretrales tienen más tendencia a causar uropatías obstructivas agudas.
Las infecciones bacterianas secundarias e intratables de las vías urinarias están frecuentemente relacionadas con neoplasias de la vejiga y de la uretra.
Hallazgos clínicos de neoplasia de las vías urinarias inferiores
La hematuria, disuria, estranguria y polaquiuria son los signos clínicos más comunes de la neoplasia de las vías urinarias inferiores. Los animales con obstrucción ureteral e hidronefrosis unilateral pueden mostrar signos de dolor abdominal y tener un agrandamiento renal palpable. Los signos de uremia pueden ser visibles en animales con obstrucción ureteral bilateral e hidronefrosis, o con obstrucción uretral. La pared de la vejiga puede estar engrosada y, por vía rectal, se puede palpar una uretra o un tumor uretral en forma de cordón.
Diagnóstico de neoplasia de las vías urinarias inferiores
Análisis de orina
Pruebas por imágenes avanzadas de las vías urinarias
Pruebas genéticas BRAF
Vaginal
Los signos del tracto urinario inferior son comunes en la neoplasia del tracto urinario inferior; sin embargo, deben diferenciarse de otras causas de enfermedad del tracto urinario inferior. La historia y los signos clínicos son muy sugestivos de enfermedad de la vía urinaria inferior en los animales con tumores de la vejiga o de la uretra.
Los estudios adecuados incluyen análisis de orina y pruebas por imágenes avanzadas de las vías urinarias. Los análisis de orina con frecuencia revelan hematuria, y se puede evidenciar una infección secundaria. Las infecciones crónicas no complicadas de las vías urinarias deben diferenciarse de las asociadas a la neoplasia. El sedimento revela células neoplásicas, particularmente con los CCT (vea la ).
La detección de células que contienen la mutación BRAF en muestras de orina de perros con sospecha de CCT / carcinoma urotelial es una prueba no invasiva, sensible y específica para el tipo más frecuente de cáncer de vejiga. En la actualidad, las pruebas de orina se utilizan de forma rutinaria para detectar esta mutación BRAF en perros con tumores en el tracto urinario o signos clínicos sospechosos. Debido a su alta especificidad, un resultado positivo de la prueba genética BRAF es diagnóstico de CCT / carcinoma urotelial.
Suele ser necesario realizar una cistouretrografía, una uretrografía retrógrada o una ecografía para determinar la ubicación y la extensión del tumor.
Si los resultados de la prueba genética BRAF son negativos, se requiere una biopsia del tumor para el diagnóstico definitivo.
Tratamiento de la neoplasia de las vías urinarias inferiores
Quimioterapia
Inhibidores de la COX
Manejo de las complicaciones
Con frecuencia, los CCT se localizan en el trígono de la vejiga o en la uretra, lo que hace que la escisión quirúrgica completa sea poco probable en la mayoría de los casos.
El tratamiento médico es la base del tratamiento en la mayoría de los casos de neoplasia de las vías urinarias inferiores y, por lo general, implica una combinación de quimioterapia e inhibidores de la COX (p. ej., piroxicam [0,3 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas]; deracoxib [3 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas]; firocoxib [5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas]; todos administrados de manera indefinida, según la tolerancia). En algunos casos, se puede utilizar radioterapia. Por lo general, el tratamiento no es curativo; sin embargo, los perros suelen vivir un año o más con una buena calidad de vida después del diagnóstico.
Puede haber complicaciones, como infecciones urinarias y obstrucción ureteral o uretral, las cuales se deben identificar y tratar.
Conceptos clave
Los tumores de los riñones son poco frecuentes en perros y muy poco comunes en gatos. A excepción del linfoma renal, el tratamiento suele ser quirúrgico.
El tumor más común de la vejiga urinaria en perros es el carcinoma de células transicionales (CCT)/carcinoma urotelial, que se suele presentar junto con signos del tracto urinario inferior, que deben diferenciarse de otras causas de enfermedad del tracto urinario inferior.
El tratamiento para el CCT suele ser médico (una combinación de quimioterapia e inhibidores de la COX).
Para más información
Fulkerson CM, Knapp DW. Tumors of the urinary system. En Vail DM, Thamm DH, Liptak JM. Withrow and MacEwen's Small Animal Clinical Oncology. 6th ed. Elsevier; 2020:645-656.
Breen Lab, North Carolina State University, Canine TCC/UC - Bladder and Prostate Cancer
Consulte también el contenido para propietarios de mascotas sobre enfermedades no infecciosas del aparato urinario en perros y gatos.