VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Otras urgencias comunes en caballos

PorAmelia S. Munsterman, DVM, PhD, DACVS, DACVECC, Department of Large Animal Clinical Sciences, College of Veterinary Medicine, Michigan State University
Revisado/Modificado Modificado ene 2025
v3300596_es

Entre las afecciones urgentes comunes en caballos se incluyen la obstrucción esofágica, los desgarros rectales y la evisceración posterior a la castración. El diagnóstico de estas afecciones a menudo se basa en los signos clínicos característicos, así como en la palpación transrectal para las afecciones urogenitales y en la endoscopia esofágica para identificar obstrucciones.

El tratamiento médico de las obstrucciones esofágicas es común en el campo; sin embargo, las complicaciones, como la neumonía por aspiración y las estenosis, pueden requerir un tratamiento adicional.

Los desgarros rectales menores también se pueden tratar médicamente, pero los desgarros graves deben identificarse de inmediato y derivarse para cirugía. La evisceración del epiplón a través del anillo inguinal se puede tratar en la granja; sin embargo, la evisceración intestinal requiere triaje y derivación para su reducción quirúrgica.

Obstrucción esofágica (asfixia) en caballos

Consulte también Obstrucción esofágica en animales grandes.

Etiología

La obstrucción esofágica intraluminal es una urgencia común en caballos. Los sitios más frecuentes de obstrucción son el esófago proximal y justo craneal a la entrada torácica.

Entre los factores predisponentes se incluyen los siguientes:

  • Comer muy rápidamente.

  • Mala dentición.

  • Sedación reciente.

  • Mala calidad del alimento o ingestión de golosinas inapropiadas o artículos no alimentarios.

  • Cambios recientes en la alimentación.

  • Deshidratación.

Signos clínicos

Los signos clínicos de la obstrucción esofágica en caballos son el resultado de la incapacidad para tragar saliva, agua o alimento, que se acumula en la faringe y luego sale por las fosas nasales. El caballo presenta secreción nasal espumosa, que a menudo contiene material de alimentación, junto con tos debido a la aspiración en la tráquea y los pulmones.

El caballo puede sufrir angustia evidente, que se manifiesta con signos clínicos similares al dolor abdominal o a los cólicos, y puede ser difícil de manejar. La obstrucción crónica puede provocar deshidratación grave y pleuropneumonía.

Los signos clínicos incluyen lo siguiente:

  • Secreción nasal que contiene saliva y material alimentario.

  • Hipersalivación.

  • Tos.

  • Náuseas.

  • Signos que imitan el dolor abdominal (por ejemplo, rodar, darse patadas en el abdomen).

  • Intentos frecuentes de deglución.

Diagnóstico

  • Exploración física

  • Intubación nasoesofágica.

  • Examen endoscópico, radiográfico o ecográfico

La obstrucción esofágica se identifica mediante la palpación de un cuerpo extraño en el cuello, el paso de una sonda nasogástrica o un examen endoscópico. En los casos resistentes, podría ser necesaria una radiografía simple o con contraste, especialmente si se sospecha la presencia de un cuerpo extraño, una estenosis, un divertículo o una rotura esofágica. La ecografía puede ayudar a identificar los cambios torácicos coherentes con la aspiración de alimento.

Tratamiento

  • Sedación.

  • Antiespasmódicos

  • Intubación nasogástrica y lavado.

  • Antimicrobianos

Se debe suspender el alimento y el agua hasta que se resuelva la obstrucción esofágica. Las obstrucciones agudas y simples se pueden tratar con sedación, que promueve la relajación de la musculatura esofágica. Un agonista α-2, como la xilazina o la detomidina, proporciona una adecuada relajación del músculo esquelético. La obstrucción esofágica a menudo se resuelve en el plazo de una hora después de la administración de un sedante o un relajante muscular.

Al empujar suavemente la obstrucción hacia el estómago, la intubación nasogástrica a menudo acelera el proceso. Si el caballo está deshidratado, los líquidos intravenosos también pueden ayudar a resolver la obstrucción.

Si la obstrucción no se ha resuelto en aproximadamente una hora después de la sedación, o si el atragantamiento dura >2-3 horas, el caballo debe estar fuertemente sedado para poder bajar la cabeza para el lavado esofágico. Se introduce una sonda nasogástrica y se realiza un lavado suave con agua para eliminar la obstrucción esofágica y permitir el paso de la sonda hasta el estómago.

Nunca se debe administrar aceite mineral a caballos con obstrucción esofágica, debido al riesgo de neumonía por aspiración de lípidos. Un tubo de lavado esofágico (una sonda nasogástrica con manguito) puede ser útil para ayudar a resolver la obstrucción y reducir la aspiración de alimento hacia los pulmones. Alternativamente, se puede pasar un tubo endotraqueal con manguito a través de las fosas nasales y hacia el esófago, y se puede usar un tubo nasogástrico más pequeño, que se pasa a través del tubo endotraqueal para el lavado.

El lavado se puede repetir de forma intermitente hasta que se resuelva la obstrucción y, en casos resistentes, la anestesia general puede ayudar, ya que aumenta la relajación de la musculatura esofágica. Si el lavado no tiene éxito, el examen endoscópico puede ayudar a identificar la obstrucción y facilitar la extracción manual con pinzas endoscópicas.

Una vez aliviada la obstrucción, se puede realizar una endoscopia para evaluar la mucosa esofágica. El examen endoscópico está indicado en los casos más complicados para identificar la extensión de la lesión esofágica. La ulceración perimetral de la mucosa esofágica (vea la ) puede predisponer al caballo a la formación de estenosis y conducir a la recurrencia de la obstrucción.

Los caballos con obstrucción esofágica corren el riesgo de recurrencia en las 2-4 semanas posteriores al evento inicial, debido al edema de la mucosa, incluso sin daño esofágico visible. La alimentación con gránulos o pasto en suspensión durante la convalecencia puede prevenir la recurrencia. En caballos con enfermedades dentales, también se recomienda la profilaxis dental para mejorar la masticación.

Cuando el esófago ha sido dañado, la constricción o estrechamiento alcanza su punto máximo 30 días después de la obstrucción; sin embargo, con frecuencia, la afección se resuelve a medida que la estenosis se remodela con el tiempo. Antes de que se intente resolver quirúrgicamente una posible estenosis, el caballo debe ser tratado médicamente con una modificación de la dieta, durante 60 días, para permitir la remodelación del tejido cicatricial. La afección podría resolverse durante este tiempo sin más intervención.

Para prevenir o tratar la neumonía por aspiración en caballos después de la obstrucción esofágica, se administran antimicrobianos profilácticos de amplio espectro, junto con medicamentos antiinflamatorios y profilaxis antitetánica adecuada. El sucralfato (20-40 mg/kg, por vía oral, cada 6 a 8 horas, hasta que se complete la cicatrización de la mucosa) puede facilitar la cicatrización de la ulceración esofágica una vez eliminada la obstrucción.

Desgarros rectales en caballos

Los desgarros rectales son lesiones graves y posiblemente mortales en caballos. La prevención es clave, pero si se produce un desgarro rectal, la derivación adecuada y oportuna puede dar lugar a un resultado exitoso, dependiendo de la gravedad de la lesión.

Clasificación

Los desgarros rectales se clasifican en cuatro grados a partir del número de capas implicadas:

  • El grado I afecta solo a la mucosa y a la submucosa.

  • El grado II afecta solo a la capa muscular de la mucosa, con una hernia de la mucosa y submucosa.

  • El grado III afecta a la mucosa, a la submucosa y a la capa muscular, y deja intacta la serosa.

  • El grado IV afecta a todas las capas del recto, incluida la serosa.

Los desgarros de grado III se clasifican a su vez según su ubicación: los desgarros de grado IIIa dejan intacto el peritoneo visceral; los desgarros de grado IIIb se localizan dorsalmente en el mesenterio rectal.

La mayoría de las laceraciones resultantes de una palpación rectal se localizan dorsalmente y se extienden hasta el mesocolon. Los desgarros retroperitoneales son raros. Los desgarros de grado IV a menudo cursan con contaminación fecal; sin embargo, en los desgarros de grado III también se puede dar translocación bacteriana y peritonitis. Véase también la exposición sobre desgarros rectales en Enfermedades del recto y el ano.

Etiología

Los desgarros rectales suelen ser consecuencia de una palpación transrectal para la evaluación de cólicos o del aparato reproductor. Otras causas incluyen la introducción de objetos extraños en el recto y los accidentes de reproducción. Algunos desgarros rectales se consideran idiopáticos.

Diagnóstico

  • Palpación rectal.

  • Examen endoscópico

Se sospecha desgarro rectal cuando existe una pérdida súbita de la resistencia durante la palpación y hay una copiosa cantidad de sangre en los bordes del guante rectal. El moco teñido de sangre habitualmente solo indica irritación de la mucosa. Si se sospecha un desgarro en un caballo, se debe evaluar inmediatamente su gravedad y tomar medidas para iniciar el tratamiento o la derivación.

Se debe sedar al caballo para evaluar un posible desgarro rectal y se debe realizar una epidural para disminuir el esfuerzo contra la palpación. Se puede administrar bromuro de N-butilescopolamonio (0,3 mg/kg, IV, lentamente) para reducir el peristaltismo en el colon delgado y el recto. Un enema de lidocaína también puede disminuir el tono muscular. No se debe usar un espéculo durante el examen, ya que puede empeorar el desgarro. A continuación, se realiza una palpación digital (preferiblemente con las manos desnudas) con cuidado.

Un fino colgajo de tejido es señal de un desgarro solo de la mucosa. Si se aprecia una gran cavidad con una delgada membrana, la laceración es de grado III. Si se puede palpar el intestino, el desgarro es de grado IV. La confirmación visual y la colonoscopia o endoscopia rectal pueden ayudar a un diagnóstico más completo (vea la ).

Tratamiento

  • Tratamiento dietético.

  • Antimicrobianos y antiinflamatorios

  • Profilaxis contra el tétanos

  • Medidas para minimizar el riesgo de laminitis

  • Cirugía

Los desgarros de grado I y II se pueden tratar médicamente con antimicrobianos de amplio espectro, una dieta laxante (aceite mineral, purés de alimentos granulados completos, gránulos de alfalfa o hierba fresca) y AINE para facilitar la defecación. Ciertos desgarros de grado III se pueden tratar de manera similar; sin embargo, requieren una evacuación manual diaria, durante un máximo de 3 semanas.

En el caso de los desgarros de grado III, la peritonitis representa un riesgo considerable, se requieren epidurales repetidas y el tiempo y los compromisos financieros son considerables. Para obtener un mejor resultado, los desgarros de grado III y IV deben remitirse a un centro quirúrgico. Sin embargo, es fundamental evitar la contaminación fecal del abdomen durante el transporte, por lo que se recomienda encarecidamente el taponamiento rectal, de la siguiente manera:

  1. Se seda al caballo y se le administra una epidural.

  2. Se inserta un tampón compuesto por un vendaje tubular de 7,5 cm recubierto con lubricante a base de agua y relleno de algodón húmedo impregnado en yodo, hasta que quede al menos 10 cm más allá (craneal a) de la ruptura. Para evitar agrandar el desgarro, el vendaje tubular debe insertarse antes de llenarse por completo.

  3. El ano se ocluye entonces temporalmente con una sutura en bolsa de tabaco o con una pinza cangrejo.

  4. Se administran antimicrobianos sistémicos de amplio espectro, AINE y profilaxis antitetánica adecuada.

En el centro de derivación, se debe reevaluar el desgarro y realizar una abdominocentesis para determinar la presencia de peritonitis. Después de la valoración, están disponibles varias opciones de tratamiento. Los desgarros de grado II sin contaminación fecal que corren el riesgo de formar un divertículo se pueden tratar con reparación primaria mediante un abordaje rectal de sutura con una sola mano. El caballo debe vigilarse cuidadosamente por si desarrolla un absceso perirrectal, que requerirá drenaje quirúrgico.

En los desgarros retroperitoneales con contaminación fecal, el desgarro puede tratarse con una gasa impregnada de yodo y la cavidad ha de limpiarse diariamente. En yeguas, la cavidad puede drenarse hacia la vagina y cerrarse el desgarro por primera intención. Se proporciona una dieta laxante y analgésicos para disminuir el dolor de la defecación. La complicación más grave del desgarro retroperitoneal es el desarrollo de un absceso que migra hacia la cavidad abdominal. Garantizar el drenaje hacia el recto o la vagina puede ayudar a prevenir tales abscesos.

Los desgarros de grado III o IV en una ubicación caudal se pueden tratar con reparación primaria mediante sutura manual a través de un abordaje rectal; sin embargo, un resultado exitoso requiere una contaminación mínima o nula del abdomen. Se ha indicado una reparación inicial exitosa de un desgarro de grado IV mediante un dispositivo de grapas (1).

Alternativamente, los desgarros de grado III y IV se pueden tratar mediante abordaje por la línea media ventral para mejorar el acceso. La celiotomía tiene la ventaja de permitir el lavado abdominal y la evacuación simultánea del colon distendido, con lo que disminuye la presión de la ingesta sobre la línea de sutura.

Los desgarros de grado III y IV también se pueden tratar mediante la inserción de un revestimiento rectal a través de la celiotomía de la línea media ventral. Los revestimientos rectales están hechos de un anillo de plástico pegado a una manga rectal. Un ayudante no estéril introduce el revestimiento por vía rectal y lo sutura al colon menor mediante un patrón de sutura perimetral externo, que permite que el anillo se desprenda en aproximadamente 10 días, lo que da lugar a la anastomosis del colon menor. El revestimiento desvía el pasaje fecal normal hasta que el desgarro haya cicatrizado.

Para algunos desgarros de grado III y IV, se puede realizar una colostomía de asa. La colostomía es un primer paso; una vez curado el desgarro, se restablece la continuidad colónica en un segundo procedimiento quirúrgico. En todos los procesos de desviación fecal, se intenta cerrar o aproximar el desgarro. También se ha descrito la sutura laparoscópica de los desgarros rectales (2).

Evisceración tras la castración en caballos

Etiología

La evisceración posterior a la castración constituye un riesgo en todas las castraciones abiertas, pero el riesgo aumenta en caballos de tiro, de Paso de Tennessee, de Silla Americanos y Standardbreds, o después de la castración de un semental adulto debido a sus anillos inguinales más grandes. La evisceración se produce generalmente en las 4 horas posteriores a la castración, pero el riesgo persiste hasta 6 días después de la cirugía.

Diagnóstico

  • Exploración física

  • Palpación transrectal.

El primer indicio de evisceración del epiplón o intestino delgado es una estructura que cuelga de la incisión quirúrgica. Se le debe indicar al propietario que mantenga al caballo quieto y sostenga las estructuras evisceradas con una toalla, para evitar que se estire más, que se dañen los tejidos y que se contamine. El examen revela rápidamente la estructura afectada y luego se puede iniciar el tratamiento.

Tratamiento

  • Emasculación del epiplón eviscerado.

  • Reducción del intestino herniado.

  • Remisión para reducción quirúrgica o resección.

Para la evisceración del epiplón (vea la ), se inmoviliza al caballo y se realiza una palpación rectal para confirmar que solo está afectado el epiplón. El prolapso epiplónico se puede tratar mediante sedación y emasculación del epiplón lo más proximalmente posible.

Alternativamente, el caballo se coloca en decúbito dorsal bajo anestesia general, a corto plazo, y el epiplón y el escroto se limpian y preparan estérilmente. Se emascula el epiplón lo más proximalmente posible, se tapona el escroto con una gasa y se cierra temporalmente. Se administran antimicrobianos sistémicos y medicamentos antiinflamatorios y se retira el taponamiento al cabo de 2 días. Salvo complicaciones, se suspenden los antimicrobianos el día 3.

Si se eviscera el intestino delgado, se realiza una anestesia general corta. El intestino se lava abundantemente y se examina en busca de daños. La avulsión de los vasos mesentéricos o la afectación intestinal requieren resección. Se debe suturar el escroto sobre el intestino eviscerado y derivar al caballo a un centro quirúrgico para una celiotomía ventral por la línea media.

Si el intestino parece sano y sin contaminación grave, se puede recolocar en el abdomen en el momento del examen inicial. Este procedimiento a menudo requiere la dilatación del anillo inguinal interno. Se debe tener cuidado al recolocar el intestino dentro de la cavidad peritoneal a través del canal inguinal, pues hay que evitar hacerlo por una abertura separada yatrógena. Si no puede reducirse la hernia de forma segura, debe cerrarse el escroto suturándolo sobre el intestino herniado y derivar al caballo a un centro quirúrgico.

Si se puede reducir la hernia, se llenan el canal inguinal y el escroto con gasa estéril, teniendo cuidado de evitar la introducción de gasas en el abdomen, y se cierra el escroto con sutura temporalmente. Se deja expuesto un segmento corto de gasa. Alternativamente, pueden suturarse el anillo inguinal externo y la túnica vaginal en lugar de taponarlos; sin embargo, este procedimiento debe realizarse en condiciones asépticas.

Se administran antimicrobianos y antiinflamatorios sistémicos y de amplio espectro, y se monitorea de cerca al caballo para detectar la presentación de cólicos o íleo, lo que puede indicar desvitalización intestinal. En caso de desvitalización intestinal, el caballo debe ser derivado para una cirugía exploratoria abdominal.

Si el caballo progresa bien, se puede retirar el taponamiento en 48 horas y los antimicrobianos se pueden suspender 24 horas después de la retirada. Se debe realizar un examen rectal antes de retirar el taponamiento, para asegurarse de que la hernia no haya reaparecido y de que el intestino no se haya adherido al material de taponamiento.

Conceptos clave

  • Los casos leves de obstrucción esofágica pueden responder solo a la sedación.

  • Los casos prolongados de obstrucción esofágica deben evaluarse para detectar neumonía por aspiración. El examen ecográfico de los pulmones y los antimicrobianos profilácticos se recomiendan para todos los casos.

  • Los desgarros rectales deben evaluarse de inmediato mediante palpación transrectal o evaluación endoscópica, bajo sedación con epidural, para determinar el tratamiento adecuado.

  • Se recomienda la castración cerrada o el cierre del anillo inguinal externo en el momento de la castración en las razas de tiro, los Standardbreds, los caballos de Paso de Tennessee y los de Silla Americanos para reducir el riesgo de evisceración.

Para más información

Referencias

  1. Stewart RH, Robertson JT. Surgical stapling for repair of a rectal tear in a horse. J Am Vet Med Assoc. 1990;197(6):746-748. doi:10.2460/javma.1990.197.06.746

  2. Stewart SG, Johnston JK, Parente EJ. Hand-assisted laparoscopic repair of a grade IV rectal tear in a postparturient mare. J Am Vet Med Assoc. 2014;245(7):816-820. Erratum in: J Am Vet Med Assoc. 2014;245(9):1041. doi:10.2460/javma.245.7.816