VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Problemas cutáneos en animales

PorKaren A. Moriello, DVM, DACVD, Department of Medical Sciences, School of Veterinary Medicine, University of Wisconsin-Madison
Revisado/Modificado Modificado may 2025
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"Dermatitis" es un término inespecífico que generalmente se usa para describir cualquier afección de la piel, hasta que los antecedentes dermatológicos, los signos clínicos y la exploración física puedan definir el problema con mayor precisión. Los problemas dérmicos son una categoría importante de hallazgos clínicos que pueden ser causados por diversas enfermedades de la piel. Muchas enfermedades de la piel presentan similitudes y se diferencian mediante el uso de diagramas de flujo para el diagnóstico y un proceso de eliminación.

Los problemas dérmicos más comunes en pequeños animales son los siguientes:

  • Prurito.

  • Alopecia.

  • Descamación y costras.

  • Nódulos o tumores.

  • Olor.

  • Otitis.

  • Erosiones y ulceraciones.

  • Heridas que no cicatrizan.

Para algunas especies, como los gatos, históricamente se consideró que ciertos patrones de reacción representaban enfermedades específicas. Ahora nos damos cuenta de que estos patrones son manifestaciones inespecíficas de la enfermedad de la piel para una especie determinada. Algunos patrones de reacción en gatos incluyen los siguientes:

  • Alopecia felina simétrica.

  • Prurito de cabeza y cuello.

  • Lesiones eosinofílicas exudativas ulcerativas.

  • Dermatitis miliar.

  • Granulomas verdaderos.

La definición del problema dérmico principal ayuda a acotar la lista de diagnósticos diferenciales y a seleccionar las pruebas diagnósticas más adecuadas. El problema dérmico del paciente puede, o no, ser la principal queja del propietario. Es importante ser sensible a las percepciones de los propietarios sobre los problemas o quejas, especialmente en los casos relacionados con el olor o la estética, y abordarlos (por ejemplo, bañar al animal para minimizar el olor mientras se evalúa el problema clave).

Alopecia en pequeños animales

La alopecia es la ausencia o caída parcial o total de pelos en áreas donde normalmente están presentes. Puede ser congénita o adquirida. Las alopecias congénitas no son inflamatorias y resultan de daños en los folículos pilosos o de enfermedades genéticas. Las alopecias adquiridas son más comunes.

Si el animal con caída del pelo presenta prurito, primero se debe investigar el problema del prurito.

Etiología de la alopecia en pequeños animales

Hay muchas causas de alopecia; cualquier enfermedad que afecte a los folículos pilosos puede causar pérdida de pelo. La alopecia se divide en dos grandes categorías etiológicas: 1) congénita o hereditaria y 2) adquirida. La alopecia adquirida se divide en dos categorías: inflamatoria y no inflamatoria.

La alopecia congénita o alopecia hereditaria se ha descrito en vacas, caballos, perros, gatos y cerdos. Por interés personal y científico se han creado y desarrollado razas de ratones, ratas, gatos y perros carentes de pelo. La alopecia congénita puede, o no, ser hereditaria. Se debe a un desarrollo insuficiente del folículo piloso y es evidente al nacer o poco después.

Los animales con alopecias tardías nacen con pelajes normales y la pérdida focal o generalizada de pelo se produce cuando el animal muda su capa juvenil o cuando se convierte en un joven adulto. Los ejemplos incluyen calvicie de patrón en perros salchicha, alopecia por dilución de color (más común en dóberman pinscher) y ciertos tipos de displasias foliculares.

La alopecia adquirida engloba todas las causas no hereditarias de caída del pelo. En la alopecia adquirida, el animal nace con pelo normal, tiene folículos pilosos normales, o los tuvo alguna vez, y es o fue capaz de producir pelos estructuralmente normales. La alopecia adquirida puede ser no inflamatoria (por ejemplo, alopecia endocrina, calvicie de patrón, alopecia X o algunos tipos de alopecia mediada por el sistema inmunitario, como la alopecia areata) o inflamatoria.

La alopecia adquirida inflamatoria es el tipo de alopecia más común. La alopecia adquirida se desarrolla porque la enfermedad destruye el folículo piloso o el tallo del pelo, interfiere en el crecimiento del pelo o la lana, o causa molestias al animal (p. ej., dolor, prurito) que conducen a la producción de autolesiones y a la pérdida de pelo.

Entre las enfermedades que pueden causar directamente la destrucción o lesión del tallo o del folículo del pelo, se encuentran las afecciones bacterianas cutáneas, la dermatofitosis, demodicosis, las enfermedades inflamatorias graves de la dermis (p. ej., celulitis juvenil, piodermia profunda), episodios traumáticos (p. ej., quemaduras, radiación), la quimioterapia (p. ej., alopecia asociada a la doxorubicina) y, con poca frecuencia, la toxicosis causada por mercurio, talio y yodo. Estas enfermedades tienden a ser inflamatorias.

Entre las enfermedades que pueden inhibir o ralentizar directamente el crecimiento de los folículos pilosos se incluyen las carencias nutricionales (particularmente carencias proteicas), el hipotiroidismo, el hiperadrenocorticismo y una producción o administración excesiva de estrógenos (hiperestrogenismo, tumor de células de Sertoli, inyecciones de estrógenos para prevenir la gestación).

La alopecia temporal puede darse en caballos, ovejas y perros durante la preñez o la lactancia, o varias semanas después de haber sufrido una enfermedad o fiebre graves. La pérdida notable de pelo (efluvio) es frecuente en gatos después de una infección respiratoria. Este tipo de alopecias no suelen ser inflamatorias, excepto cuando se desarrolla una infección secundaria de la piel.

El prurito o el dolor es una causa común de alopecia inflamatoria adquirida en los animales. Entre las enfermedades que más comúnmente causan prurito o dolor se encuentran las enfermedades infecciosas de la piel (p. ej., piodermia bacteriana y dermatofitosis), las enfermedades por ectoparásitos, las enfermedades alérgicas de la piel (p. ej., dermatitis atópica, alergia alimentaria, alergia de contacto, hipersensibilidad a insectos) y, con menor frecuencia, las neoplasias epiteliales.

La fricción (p. ej., de cabestros o collares mal ajustados) puede provocar la caída local del pelo. En raras ocasiones, el aseo excesivo puede causar la caída del pelo en algunos animales, especialmente en gatos.

La alopecia endocrina felina ya no se reconoce como una entidad clínica válida. El nombre actual es "alopecia simétrica felina". Hasta la fecha, no hay evidencia documentada de una enfermedad endocrina en gatos con este trastorno, y la alopecia simétrica se asocia a una enfermedad subyacente, más comúnmente una enfermedad prurítica.

La causa más común de alopecia simétrica felina es la dermatitis alérgica por pulgas. En gatos que no tienen una infestación obvia por pulgas, se recomienda un hemograma con diferencial para el diagnóstico; muchos gatos que tienen dermatitis alérgica a las pulgas tienen eosinofilia. El hallazgo de dermatitis alérgica a las pulgas podría ayudar a convencer a los propietarios de que implementen el control de pulgas como primer paso hacia el diagnóstico de la alopecia simétrica felina.

Hallazgos clínicos de la alopecia en pequeños animales

Los signos clínicos de la caída de pelo pueden ser obvios o sutiles, dependiendo de la causa. La caída de pelo congénita o hereditaria suele ser simétrica y no se acompaña de muchos cambios inflamatorios; en algunos casos, las áreas de caída de pelo se localizan en una región (p. ej., pabellones auriculares) o en áreas bien demarcadas.

Los signos clínicos de la caída de pelo adquirida son variables y, con frecuencia, están influenciados por causas subyacentes. El patrón de caída de pelo puede ser focal, multifocal, simétrico o generalizado. Son comunes los cambios inflamatorios como hiperpigmentación, liquenificación (aumento del engrosamiento e hiperpigmentación de la piel), eritema, descamación, descamación excesiva y prurito.

Algunas causas de alopecia adquirida pueden predisponer al animal a desarrollar enfermedades cutáneas secundarias, como pioderma bacteriana o seborrea. La presencia de prurito depende de la causa primaria.

En las alopecias endocrinas, la caída del pelo suele desarrollarse siguiendo un patrón simétrico, que con frecuencia se inicia en las zonas de desgaste. El prurito es poco común, a no ser que haya una infección secundaria. Ahora que se reconocen mejor los primeros signos clínicos no dérmicos de la alopecia endocrina, se sabe que la caída de pelo no es, por regla general, uno de sus signos clínicos tempranos.

Muchos dueños de animales buscan asistencia veterinaria porque piensan que el animal está mudando en exceso. La caída puede ser anormal (excesiva) si resulta en una caída obvia de pelo y áreas de alopecia. Una causa frecuente de muda anormal es la piodermia bacteriana. Sin embargo, si la caída no va acompañada del desarrollo de una caída de pelo en parches o simétrica, probablemente sea solo una etapa en el reemplazo natural del cabello.

Diagnóstico de la alopecia

  • Examen clínico

  • Presencia de prurito

  • Pruebas diagnósticas internas

  • Pruebas de laboratorio de referencia

Un diagnóstico correcto de la causa de la alopecia requiere una anamnesis y una exploración física minuciosas. Los puntos clave en la anamnesis incluyen el reconocimiento de la predisposición de la raza a alopecias congénitas o hereditarias; la duración y progresión de las lesiones; y la presencia o ausencia de prurito, signos de contagio o problemas no dérmicos (p. ej., poliuria y polidipsia).

En la exploración física, se debe observar la distribución de las lesiones (focal, multifocal, simétrica o generalizada) y examinar los pelos para determinar si se desprenden del folículo piloso o si están partidos; esto último sugiere prurito. Debe observarse también la existencia de signos de infecciones cutáneas secundarias o la presencia de ectoparásitos, y se debe realizar un examen no dermatológico cuidadoso.

Las pruebas de diagnóstico internas iniciales para la alopecia incluyen el raspado de la piel en busca de ectoparásitos (particularmente ácaros Demodex); peinar el pelo en busca de pulgas, ácaros y piojos; frotis de impresión de la piel en busca de evidencia de infecciones bacterianas o por levaduras; cultivo fúngico para la identificación de dermatofitosis; y examen de pelos arrancados, observando tanto el tallo como las puntas en busca de evidencia de parásitos, dermatofitosis o autoafeitado.

En muchos casos de piodermia bacteriana, el frotis de impresión de la piel no muestra neutrófilos ni cocos, pero puede mostrar un gran número de queratinocitos desprendidos. Hay neutrófilos y cocos presentes si se toman muestras de pústulas intactas o rotas recientemente.

Si estas pruebas no identifican ni sugieren una causa subyacente, podría indicarse una biopsia de piel para evaluar las estructuras de los folículos pilosos, su número y las proporciones de las fases anágena:telógena, así como para buscar evidencia de infecciones cutáneas bacterianas, fúngicas o parasitarias. Además, las biopsias de piel son a menudo necesarias para confirmar causas congénitas o tardías de la pérdida de pelo y para identificar causas inflamatorias o neoplásicas.

Se deben enviar biopsias de piel de sitios normales y alterados para su evaluación. Por lo general, el hemograma completo, los análisis bioquímicos séricos y los análisis de orina son útiles solo cuando se sospecha de endocrinopatía. Se pueden realizar pruebas específicas de la función endocrina si así lo indican los análisis de laboratorio rutinarios o los signos clínicos.

Tratamiento de la alopecia en pequeños animales

  • Tratamiento antimicrobiano para el crecimiento excesivo de bacterias y levaduras

  • Tratamiento para parásitos

  • Manejo de enfermedades alérgicas subyacentes

  • Reemplazo o tratamiento adecuado de hormonas endocrinas

En pacientes con alopecia, se debe iniciar un control parasitario integral para garantizar que la causa de la caída del pelo no es el prurito asociado a una infestación parasitaria. Además, puede iniciarse un tratamiento antimicrobiano tópico para descartar infecciones concomitantes por bacterias o levaduras. Si el prurito continúa después de estos pasos, deben realizarse las pruebas diagnósticas para enfermedades alérgicas de la piel.

Prurito en pequeños animales

El prurito (picor) se define como una sensación desagradable en la piel, que provoca el deseo de rascarse. Es el problema dérmico más común en pequeños y grandes animales.

Fisiopatología del prurito en pequeños animales

El prurito puede estar bien o mal localizado. Puede manifestarse como una sensación aguda o una sensación difusa y ardiente. A pesar de que la piel está ricamente inervada, no hay conocimiento de receptores especializados en el prurito.

La sensación de picazón se transmite a través de grupos especializados de fibras aferentes. Las fibras mielinizadas que conducen sensaciones a una velocidad de 10-20 metros por segundo transmiten la sensación de picazón punzante y bien localizada. Por el contrario, la sensación de ardor se transmite mediante fibras no mielinizadas que conducen las sensaciones a una velocidad de 2 metros por segundo.

Tanto las fibras mielinizadas como las no mielinizadas penetran en la raíz dorsal de la médula espinal, ascienden a través de la columna dorsal y cruzan hacia el tracto espinotalámico lateral. Desde allí van al tálamo y a la corteza sensorial.

Los mediadores del prurito son controvertidos y pueden variar según la especie. Estos mediadores incluyen las histaminas (liberadas por la degranulación de los mastocitos), las enzimas proteolíticas (proteasas) y los leucotrienos. Las proteasas son liberadas por hongos, bacterias y por la degranulación de los mastocitos y durante las reacciones antígeno-anticuerpo. Los leucotrienos, las prostaglandinas y el tromboxano A​2, que derivan del ácido araquidónico, son proinflamatorios.

Etiología del prurito en pequeños animales

El prurito es un signo clínico, no un diagnóstico ni una enfermedad específica. Por lo general, las causas más comunes de prurito son los parásitos, las infecciones y las enfermedades alérgicas, entre otras causas (p. ej., neoplasia cutánea). Muchas enfermedades que no son pruriginosas (p. ej., las endocrinopatías) pueden volverse pruríticas cuando el animal desarrolla infecciones secundarias bacterianas o por levaduras.

Diagnóstico del prurito en pequeños animales

  • Antecedentes dermatológicos cuidadosos

  • Examen clínico en busca de lesiones primarias o secundarias y de pistas sobre los factores desencadenantes

  • Pruebas diagnósticas para el crecimiento excesivo de bacterias o levaduras

  • Pruebas diagnósticas para parásitos

El diagnóstico del prurito requiere un estudio metódico, realizado en una secuencia lógica y en un período compacto. Debe hacerse una anamnesis dermatológica y una exploración física minuciosas. Se deben excluir las causas parasitarias del prurito, incluidos los ácaros Demodex, las pulgas y garrapatas, los ácaros contagiosos y los piojos, ya que son los más comunes. El raspado de la piel o la tricografía del pelo pueden excluir (o incluir) infestaciones de varios ácaros, incluido Demodex. Sin embargo, algunas infestaciones de ácaros (por ejemplo, por Sarcoptes, Cheyletiella, Psoroptes o Chorioptes) podrían pasarse por alto con el raspado de la piel.

Si se sospecha una infestación por ácaros, se debe realizar un ensayo de respuesta a la terapia. El fármaco más comúnmente utilizado en grandes animales es la ivermectina, que debe usarse simultáneamente con un producto tópico como el sulfuro de cal. En pequeños animales, la mejor opción es una forma de isoxazolina aprobada para la especie.

Una vez que se han excluido las causas parasitarias de la enfermedad prurítica, se deben investigar las causas infecciosas. Estas incluyen infecciones bacterianas (principalmente estafilocócicas) y el crecimiento excesivo de Malassezia.

Las infecciones concomitantes bacterianas y por levaduras son reconocidas cada vez más como causa frecuente de prurito en perros, gatos y grandes animales. La piodermia bacteriana y el crecimiento excesivo de levaduras están infradiagnosticados en gatos, y podría ser necesario un ensayo de respuesta a la terapia para excluirlos o incluirlos.

Las causas infecciosas de prurito frecuentemente producensignos clínicos de alopecia, descamación, escamas que perforan los pelos, olor o seborrea oleosa. Un notable prurito en los pies y el frotado facial son frecuentes en animales con infecciones concomitantes por levaduras y bacterias. Antes de que el veterinario busque alergias como causa de prurito o realice biopsias de piel u otras pruebas diagnósticas más costosas o invasivas, se deben excluir las infecciones bacterianas y por hongos concurrentes.

Se puede usar un champú antimicrobiano tópico (clorhexidina al 2 % / miconazol al 2 %) cada 24-48 horas. Solo deben administrarse antimicrobianos orales si se ha confirmado la infección mediante cultivo y antibiograma. El número de microorganismos de levadura encontrados en el examen citológico no es relevante en animales con prurito, ya que es la hipersensibilidad a Malassezia la que provoca el prurito.

Los fármacos antimicóticos sistémicos incluyen el ketoconazol (solo perros: 5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas) y el itraconazol (gatos o perros pequeños: 5 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas). Se recomienda un ciclo de tratamiento de, al menos, 2-3 semanas tanto para el ketoconazol como para el itraconazol, y debe extenderse según sea necesario, dependiendo de la respuesta clínica. Deben evitarse el fluconazol y la terbinafina, ya que son menos eficaces que el ketoconazol o el itraconazol.

El desencadenante inicial del prurito pudo actuar mucho tiempo atrás o ser estacional. Sin embargo, si el prurito del animal permanece inalterado o solo mejora ligeramente en un período prolongado, la causa subyacente más probable es alérgica (suponiendo que se hayan excluido las causas parasitarias e infecciosas). Las causas más comunes de prurito alérgico son la hipersensibilidad a las picaduras de insectos (p. ej., alergia a las pulgas, alergia a las picaduras de mosquitos, picadura de moscas) y la dermatitis atópica. La alergia alimentaria es menos común como causa única de prurito. Se excluyen la dermatitis por alergia a las pulgas y la hipersensibilidad a las picaduras de insectos en función de la respuesta al control de insectos.

Los animales que no tienen hipersensibilidad a las picaduras de insectos pero tienen prurito estacional es más probable que tengan una dermatitis atópica. Los animales con alergia prurítica durante todo el año sufren dermatitis atópica o alergia alimentaria. La alergia alimentaria se excluye o incluye en función de un ensayo de respuesta a la dieta y una prueba de provocación. El simple cambio de la dieta no es adecuado, y las dietas hidrolizadas son el tratamiento estándar.

La dermatitis atópica es un diagnóstico clínico; las pruebas de alergia in vitro y las pruebas cutáneas intradérmicas muestran solo patrones de exposición a antígenos. Estas pruebas se llevan a cabo para determinar el contenido de una vacuna de inmunoterapia.

Tratamiento del prurito en pequeños animales

  • Terapia tópica para limpiar la piel, aliviar el prurito, eliminar las escamas y el mal olor

  • Tratamiento antimicrobiano tópico

  • Tratamiento antimicrobiano sistémico

  • Tratamiento antiparasitario

  • Tratamiento sistémico antiprurítico

  • Tratamiento específico según el alérgeno

El éxito del tratamiento del prurito depende de la identificación de la causa subyacente y puede consistir en una o más de las modalidades de tratamiento mencionadas anteriormente. Los animales con prurito idiopático o aquellos en los que el tratamiento de la enfermedad subyacente no elimina el prurito (p. ej., animales atópicos) requieren tratamiento médico para el prurito. En la actualidad, las revisiones basadas en la evidencia del tratamiento antiprurítico no respaldan el uso de antihistamínicos para controlar el prurito.

Ácidos grasos esenciales

Los ácidos grasos esenciales rara vez son eficaces como agentes antipruriginosos únicos y no son adecuados para los brotes agudos de prurito. Podrían ser beneficiosos en el tratamiento a largo plazo.

Glucocorticoides

Los glucocorticoides son los fármacos más eficaces para controlar el prurito. No obstante, no pueden utilizarse con seguridad a largo plazo debido a sus efectos adversos (p. ej., supresión de la función adrenal, riesgo de desarrollo de diabetes mellitus, riesgo de infecciones secundarias de las vías urinarias). Además, los propietarios rara vez toleran los efectos adversos comunes de los glucocorticoides (polidipsia/poliuria, polifagia y jadeo) durante períodos prolongados.

Se recomiendan dosis antiinflamatorias de prednisona o prednisolona, que van de 0,5 a 1 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas, durante 5 a 10 días, y luego cada 48 horas, durante 1 semana o más, según sea necesario. Las formulaciones tópicas en aerosol de acetato de triamcinolona son muy eficaces y buenas alternativas a los esteroides orales.

Otros agentes sistémicos antipruríticos

La ciclosporina es un fármaco no esteroideo altamente eficaz para el control del prurito alérgico. La única formulación que se puede utilizar es la ciclosporina modificada (5 mg/kg para perros, 7 mg/kg para gatos). El beneficio máximo puede tardar hasta 30 días en alcanzarse. Una vez establecida la eficacia, se puede intentar reducir la dosis a días alternos. Los efectos adversos comunes de la ciclosporina modificada incluyen vómitos y diarrea (comunes) e hiperplasia gingival (menos común).

Otro medicamento para el control del prurito en perros es el oclacitinib, un inhibidor de la janocinasa que proporciona un alivio rápido del prurito y la inflamación en perros con enfermedad alérgica de la piel, tanto a corto como a largo plazo. Los anticuerpos monoclonales contra el prurito en perros también son beneficiosos.

Para más información

  • Logas D, ed. Diagnostics and Therapy in Veterinary Dermatology. Wiley Blackwell; 2021.

  • Consulta también el contenido para propietarios de mascotas sobre problemas dérmicos en perros, gatos y caballos; caída del pelo (alopecia) en perros, gatos y caballos; y picazón (prurito) en perros, gatos y caballos.