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Enteritis hemorrágica y enfermedad del bazo de marmóreo en aves de producción

Revisión completa: ene 2026 PorHassan Mahsoub, MS, PhD, VA-MD College of Veterinary Medicine, Virginia Tech
Última actualización: ene 2026
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El virus de la enteritis hemorrágica pertenece a la familia Adenoviridae, género Siadenovirus, especie adenovirus del pavo 3 (TAdV-3). Es serológica y antigénicamente indistinguible del virus de la enfermedad del bazo marmóreo. Los signos clínicos incluyen esplenomegalia tanto en pavos como en pollos, diarrea sanguinolenta en pavos y enfermedad respiratoria aguda en pollos. Los signos clínicos y lesiones pueden permitir un diagnóstico provisional, que normalmente se confirma mediante pruebas diagnósticas moleculares, principalmente el ensayo de PCR. No existe un tratamiento directo disponible. Sin embargo, se pueden utilizar vacunas de virus vivos para la prevención y el ontrol de los brotes. Se deben implementar medidas de higiene para reducir el riesgo de infección secundaria como consecuencia de la inmunosupresión inducida por el virus.

La enteritis hemorrágica (EH) es un trastorno agudo que afecta a pavos jóvenes de ≥4 semanas de edad. En su forma más grave, se caracteriza por depresión y heces hemorrágicas. La mortalidad es ahora relativamente baja en la mayoría de las operaciones debido al uso extensivo de las vacunas.

La enfermedad del bazo marmóreo (EBM) es una enfermedad respiratoria aguda que afecta a los faisanes y que se caracteriza por depresión, bazos agrandados y moteados, congestión pulmonar y la muerte.

La EH y EBM están causadas por virus genéticamente relacionados. Las diferencias específicas de la especie en la respuesta clínica se cree que están relacionadas con diferencias en los órganos diana para la anafilaxia y la variación de patotipos víricos. La infección con patotipos menos virulentos en cualquier hospedador a menudo puede pasar desapercibida hasta que infecciones bacterianas secundarias comienzan a desarrollarse como resultado de la inmunodepresión inducida por los virus.

Enfermedades similares a la EH y EBM se han observado esporádicamente en otras especies de aves como los pollos (esplenomegalia por adenovirus aviar [EAA]), las gallinas de Guinea, los pavos reales y las perdices chukar. Se ha descrito que otros siadenovirus causan enfermedades en varias especies de psitácidas, palomas, pinzones y pingüinos.

Etiología y epidemiología de la enteritis hemorrágica y enfermedad del bazo marmóreo

La enteritis hemorrágica en pavos y la enfermedad del bazo marmóreo en faisanes se notificaron por primera vez en 1937 y 1972, respectivamente. El agente causal de la EH e infecciones relacionadas, como la EBM y la esplenomegalia del adenovirus aviar, es un virus de ADN icosaédrico no envuelto, de 70–90 nm de diámetro. Es un miembro de la familia Adenoviridae y del género Siadenovirus, especie adenovirus del pavo 3 (TAdV-3). Las diferencias en la presentación dentro de las especies hospedadoras sugieren que existen numerosos patotipos virales. Estos difieren ligeramente con respecto al ADN pero son serológicamente indistinguibles.

La enteritis hemorrágica (EH), la enfermedad del bazo de mármol (EBM) y la EAA están geográficamente extendidas y se consideran endémicas en áreas donde los pavos, faisanes y pollos se crían comercialmente. Debido al uso generalizado de las vacunas frente a la EH en los países productores de pavos, la EH clínica se observa con menor frecuencia; sin embargo, la inmunodepresión asociada al virus de la enteritis hemorrágica (VEH) aún puede ser prevalente, con pérdidas subsiguientes debidas a infecciones secundarias.

La vía habitual de infección por el VEH es fecal-oral/cloacal ("ingestión cloacal"), y el virus se introduce a menudo en instalaciones, previamente no infectadas a través del personal o equipos contaminados con heces infecciosas. En el caso de la EBM, no se puede descartar la transmisión por aerosoles. A medida que la infección comienza a circular a través de un grupo numeroso, se eliminan grandes cantidades del virus en las heces, lo que facilita la rápida transmisión a las aves susceptibles. Se pueden detectar infecciones persistentes con excreción latente en aves recuperadas clínicamente.

Los pavipollos y los faisanes menores de 3-4 semanas de edad con VEH normalmente no suelen desarrollan signos clínicos, debido a la resistencia relacionada con la edad o, más frecuentemente, a la presencia de anticuerpos de origen materno. El virus puede sobrevivir en condiciones de humedad (es decir, en camas de paja) durante un período mucho más prolongado que el período refractario.

Hallazgos clínicos de la enteritis hemorrágica y enfermedad del bazo marmóreo

La morbilidad suele aproximarse al 100 % tanto en la enteritis hemorrágica como en la enfermedad marmórea del bazo. En las operaciones comerciales, la EH suele afectar a pavos de 6 a 12 semanas de edad. Sin embargo, es más común entre las 7 y 9 semanas de edad, cuando los anticuerpos anti-EH de origen materno han disminuido.

En los brotes de EH y EBM en los que están involucradas cepas virulentas, los signos clínicos pueden consistir en depresión, palidez y heces sanguinolentas, que se observan entre 5-6 días después de la infección oral y progresan rápidamente. La mortalidad aguda puede variar entre el 1 y el 60%, con un promedio del 10 al 15% en un período de 2 semanas (1, 2).

Las aves que sobreviven a la fase aguda de EH y EBM experimentan inmunodepresión transitoria relacionada con la naturaleza linfotrófica y linfocitópica del virus. Esta inmunodepresión se manifiesta habitualmente en forma de infecciones bacterianas secundarias (p. ej., colibacilosis) aproximadamente de 10 a 14 días después de la exposición al virus. De este modo, puede producirse un segundo pico de mortalidad, el cual puede coincidir parcialmente con el primero y que, en brotes menos virulentos, puede ser el que realmente domine el cuadro clínico.

La segunda oleada de mortalidad de EH y EBM suele durar 2-4 semanas y se caracteriza por la existencia de lesiones que se asocian habitualmente a la presencia de enfermedades bacterianas respiratorias o septicemia (p. ej., neumonía fibrinopurulenta, aerosaculitis, pericarditis, peritonitis, perihepatitis, hepatomegalia y esplenomegalia). Se sabe que una exposición simultánea o previa a enteritis necrótica, coccidiosis, virus de la enfermedad de Newcastle, Bordetella avium o Mycoplasma gallisepticum y Mycoplasma synoviae puede aumentar la gravedad del problema. Se han detectado algunas interacciones similares originadas por agentes múltiples en casos de mortalidad asociada al uso de vacunas de virus vivos contra la enteritis hemorrágica.

La EBM suele afectar a faisanes mantenidos en cautividad cuando tienen entre 3 y 8 meses de edad. El inicio es agudo, con disnea, asfixia y muerte súbita como resultado de una congestión pulmonar y edema. La mortalidad suele ser del 2 al 3 %; sin embargo, puede llegar al 15 % (3). Se han observado infecciones bacterianas secundarias como resultado de la inmunosupresión.

Lesiones

La necropsia de las aves infectadas con el virus de la enteritis hemorrágica revela una congestión macroscópica y ocasionalmente hemorragia intraluminal en la parte proximal del intestino delgado (consulte ). El bazo suele estar agrandado de tamaño, y su aspecto es friable y moteado de color blanco (consulte ), excepto en aves que tienen una hemorragia generalizada. La hemorragia en el intestino no es común en los casos naturales observados en entornos de producción o poblaciones silvestres.

Los cambios histopatológicos de la EH y EBM incluyen congestión duodenal, hemorragia y necrosis epitelial. Se cree que estas lesiones, en particular, están inducidas víricamente por una reacción anafiláctica mediada por citocinas, y se considera que el tracto GI es el órgano diana de choque en los pavos.

Las inclusiones basofílicas intranucleares causadas por la EH y la EBM se pueden encontrar en linfocitos y macrófagos en una variedad de tejidos (p. ej., intestino, hígado y pulmones). Sin embargo, se observan predominantemente en el bazo, donde se aprecia hiperplasia linforreticular y necrosis linfoide. Se pueden observar inclusiones intranucleares en las células epiteliales tubulares renales de los riñones en los pavos que se han recuperado de la enteritis hemorrágica.

La evaluación histopatológica de faisanes con EBM a menudo revela una infiltración de los bronquios auriculares y terciarios con fibrina y eritrocitos, junto con congestión vascular pulmonar generalizada y necrosis focal. Al igual que en la EH, esta respuesta puede ser de naturaleza anafiláctica, y el pulmón se considera el órgano de choque diana en el faisán.

También se presenta esplenomegalia con hiperplasia linforreticular y necrosis linfoide, y estas son las lesiones características que le dan nombre a la EBM. Las inclusiones intranucleares basofílicas o de color magenta se pueden encontrar en una variedad de tejidos fuera del tracto gastrointestinal, con la mayor concentración de virus en el bazo.

Pros y contras

  • La esplenomegalia con hiperplasia linforreticular y necrosis linfoide es la lesión característica que da nombre a la enfermedad del bazo de marmóreo.

Diagnóstico de la enteritis hemorrágica y enfermedad del bazo marmóreo

  • Ensayo de PCR

  • ELISA

El diagnóstico de brotes virulentos de enteritis hemorrágica o enfermedad del bazo marmóreo a menudo se puede basar en los signos clínicos y las lesiones macroscópicas. La confirmación se obtiene por histopatología y la presencia del virus seroprecipitante en el bazo se determina por inmunodifusión en gel de agar. El aislamiento y la diseminación del virus de la enteritis hemorrágica en la línea celular MDTC-RP19, en el bazo o en los cultivos en suspensión de células B, o en aves no expuestas previamente (pavos y pollos), es posible, pero requiere mucho tiempo.

También se han descrito varias técnicas de ensayo de PCR para detectar ADN vírico del VEH en tejidos y se utilizan de forma habitual. Se pueden emplear abordajes de secuenciación para diferenciar la vacuna y las cepas de campo virulentas. Sin embargo, las diferencias a nivel de ácido nucleico son menores, por lo que la secuenciación debe ir más allá de un solo gen viral; lo más probable es que sea necesario secuenciar múltiples genes (4).

Para determinar si el VEH o la EBM son factores predisponentes en casos de enfermedad respiratoria bacteriana o septicemia, o para confirmar un diagnóstico primario, se pueden analizar sueros de fase aguda y de convalecencia (con 3 semanas de intervalo)mediante inmunodifusión en gel de agar o ELISA. ELISA también está disponible comercialmente.

En los pavos, los diagnósticos diferenciales incluyen colibacilosis, pasteurelosis, salmonelosis paratifoidea y erisipela. Cuando la hiperplasia linforreticular es la lesión predominante, debe considerarse la reticuloendoteliosis o la enfermedad linfoproliferativa. La presencia de lesiones gastrointestinales sin afectación del bazo debe hacer pensar en otras enteritis víricas, bacterianas, parasitarias y tóxicas de los pavos.

En los faisanes con enfermedad respiratoria aguda, el diagnóstico diferencial debe incluir la enfermedad de Newcastle, la gripe aviar, Syngamus trachea y, en el caso de las aves criadas en cautividad, toxinas gaseosas.

Tratamiento, control y prevención de la enteritis hemorrágica y la enfermedad del bazo marmóreo

  • Vacunación adecuada con cepas vivas atenuadas o avirulentas

  • Mejores medidas de higiene

La prevención de la enteritis hemorrágica o de la enfermedad del bazo marmóreo normalmente se basa en el uso de vacunas de virus vivos administradas en el agua de bebida a los pavos, aproximadamente a las 4-5 semanas de edad, cuando los anticuerpos maternos están por debajo del nivel que interfiere con la acción de la vacuna. Los productos de cultivos tisulares y de preparaciones esplénicas crudas que contienen cepas avirulentas producen protección de larga duración, posiblemente debido a la persistencia del virus, y están autorizados en diferentes países. Si existe una alta variación en las concentraciones de anticuerpos de origen materno dentro de un lote, puede ser necesaria una segunda vacunación para lograr una protección suficiente.

En Europa, se ha descrito una vacuna de subunidades y una vacuna inactivada de antígeno completo para prevenir la EH en pavos. Se ha sugerido que los anticuerpos son el principal determinante de la protección. Sin embargo, también se ha demostrado que la inmunidad mediada por células se estimula después de la infección. Se han identificado epítopos neutralizantes del virus dentro de la proteína hexón, la principal proteína estructural de la cápside del virus, y la protección no es específica de la cepa. Es posible que la vacunación pueda contribuir a la variación antigénica en las cepas de campo (es decir, cambios genéticos en las proteínas de la superficie viral que podrían permitir que el virus evada el reconocimiento inmunitario).

Las vacunas destinadas para su uso en pavos no deberían usarse en faisanes, y viceversa, dado que los aislados avirulentos utilizados para vacunar una especie son frecuentemente virulentos para la otra. Debido al potencial de interacción con otros fármaco, incluidas las vacunas de virus vivos, se recomienda el monitoreo regular de la enfermedad y la integración sistémica de las vacunas de EH y EBM en los protocolos de vacunación de granjas. Las vacunas no deben administrarse a aves que presenten signos clínicos de enfermedad o en las 2 semanas posteriores a cualquier otra vacunación.

Pros y contras

  • Las vacunas destinadas para su uso en pavos no deberían usarse en faisanes, y viceversa, dado que los aislados avirulentos utilizados para vacunar una especie son frecuentemente virulentos para la otra.

Las infecciones bacterianas secundarias pueden tratarse con antimicrobianos de acuerdo con el perfil de resistencia de los aislados bacterianos. La vacunación debe ir acompañada de medidas de bioseguridad e higiene. Los desinfectantes a base de cloro, yodo y amonio cuaternario tienen una eficacia variable contra los virus sin envoltura; el cloro es muy eficaz contra los adenovirus. Las prácticas de manejo de todo adentro y todo afuera pueden ayudar a disminuir el riesgo de transmisión entre lotes. Sin embargo, la eliminación del virus en explotaciones de múltiples edades es difícil.

Los brotes de EH también se han tratado y controlado con éxito mediante la inyección de 0,5-1 ml de antisuero obtenido de lotes recuperados a las aves expuestas. Se presume que un enfoque similar podría ser eficaz para los faisanes. Debido a la cantidad de mano de obra involucrada, este enfoque rara vez se utiliza.

Conceptos clave

  • La vacunación, en combinación con medidas de higiene, es importante para el control de la EH y la EBM.

  • Los anticuerpos maternos pueden interferir con la respuesta a la vacuna, por lo que la administración de la vacuna debe programarse para las aves de aproximadamente 4 a 5 semanas de edad.

  • En el caso de una alta variación en las concentraciones de anticuerpos maternos dentro de un lote, podría ser necesaria una segunda vacunación para lograr una protección suficiente.

Para más información

Referencias

  1. Gross WB, Moore WE. Hemorrhagic enteritis of turkeys. Avian Dis 1967;11(2):296-307.

  2. Pomeroy BS, Fenstermacher R. Hemorrhagic enteritis in turkeys. Poult Sci 1937;16(6):378-382. doi:10.3382/ps.0160378

  3. Fitzgerald SD, Rautenschlein S, Mahsoub HM, Pierson FW, Reed WM, Jack SW. Adenovirus infections. In: Swayne DE, ed. Boulianne M, Logue CM, McDougald LR, Nair V, Suarez DL, associate eds. Diseases of Poultry. 14th ed. Wiley Blackwell; 2020:321-363. doi:10.1002/9781119371199.ch9

  4. Beach NM, Duncan RB, Larsen CT, Meng X-J, Sriranganathan N, Pierson FW. Comparison of 12 turkey hemorrhagic enteritis virus isolates allows prediction of genetic factors affecting virulence. J Gen Virol 2009;90:1978-1985. doi:10.1099/vir.0.010090-0