VERSIÓN PARA PROFESIONALES

Piodermia en perros y gatos

PorMitzi D. Clark, DVM, Dip. ACVD, Cornell University, College of Veterinary Medicine
Revisado/Modificado Modificado oct 2025
v3278144_es
Se añadió recientemente

Por lo general, el término "piodermia" se refiere a la dermatitis bacteriana. Los signos clínicos de la piodermia varían según el organismo patógeno involucrado y la profundidad de la infección. El diagnóstico implica una evaluación citológica, un cultivo y otras pruebas dermatológicas de diagnóstico, por ejemplo para descartar la dermatofitosis o identificar un desencadenante subyacente. El tratamiento incluye una terapia tópica, una terapia antimicrobiana sistémica elegida de manera adecuada y el control de afecciones subyacentes predisponentes, como la dermatitis alérgica o el ectoparasitismo.

"Piodermia" es un término general para cualquier enfermedad purulenta de la piel; significa, literalmente, "pus en la piel". Cualquier afección (ya sea infecciosa, inflamatoria, inmunitaria o neoplásica) que provoque la acumulación de exudado neutrofílico puede denominarse "piodermia"; sin embargo, por lo general, el término se refiere a infecciones bacterianas de la piel (es decir, foliculitis bacteriana y dermatitis).

Los perros y los gatos pueden tener una infección simple por piodermia desencadenada por un evento único o simple, por ejemplo, una infestación de pulgas. Las infecciones complejas por piodermia son recurrentes y se asocian con enfermedades subyacentes como las siguientes:

Las piodermias bacterianas limitadas a la epidermis y los folículos pilosos se denominan piodermias superficiales. El término "impétigo bacteriano" se utiliza especialmente si la infección se limita a zonas no foliculares (glabras) de la piel y las lesiones predominantes son pústulas; en los perros jóvenes, esto a menudo se llama "piodermia de cachorro".

En el caso de las infecciones bacterianas superficiales que se limitan a la parte superficial del folículo piloso, se puede utilizar el término "foliculitis bacteriana superficial". Por lo general, el término "piodermia mucocutáneo" se refiere a una infección bacteriana superficial en perros que está presente alrededor de los labios y la piel perioral; también puede estar presente en la piel periocular y otras zonas.

Las piodermias bacterianas que afectan la dermis (sobre todo la dermis profunda) o que causan furunculosis se denominan piodermia profunda.

En los perros, las piodermias son comunes, y la piodermia bacteriana superficial es la razón más frecuente para el uso de antimicrobianos en la práctica de pequeños animales. Las piodermias son poco frecuentes en los gatos.

Etiología de la pioderma en perros y gatos

La piodermia se puede clasificar según la profundidad de la infección:

  • La pioderma de superficie incluye la dermatitis húmeda aguda (puntos calientes), la pioderma del pliegue (intertrigo) y el síndrome de sobrecrecimiento bacteriano (eritema con gran número de bacterias pero sin otros signos clínicos).

  • La piodermia superficial (sobre todo la foliculitis bacteriana) se extiende al ostium folicular y a la epidermis.

  • La pioderma profunda es menos frecuente pero más grave, porque se expande hacia la dermis, con un mayor riesgo de bacteremia. La piodermia profunda puede desarrollarse a partir de cualquier desencadenante subyacente o inmunodeficiencia adquirida, y se asocia comúnmente con demodicosis.

La forunculosis interdigital es un trastorno de la ruptura de los folículos pilosos en la dermis, debido a numerosas causas primarias (p. ej., presión por conformación o lamido, demodicosis y dermatofitosis), y suele infectarse de manera secundaria.

La clasificación etiológica de la piodermia se basa en el organismo patógeno implicado en la infección (estafilococos, estreptococos, etc.).

La piodermia bacteriana suele desarrollarse tras un evento desencadenante a partir de organismos que forman parte de la microbiota cutánea y mucosa del animal sano. El estrato córneo y el folículo piloso del perro pueden ser particularmente susceptibles a la colonización excesiva por bacterias, por lo que la piodermia es más común en esta especie.

El principal patógeno asociado con la piodermia en perros es Staphylococcus pseudintermedius.

La piodermia superficial en gatos suele ser causada por Staphylococcus spp. En gatos, Staphylococcus aureus y S. pseudintermedius son estafilococos coagulasa positivos comunes aislados de lesiones de piodermia.

Enrte las bacterias residentes normales en la piel canina se incluyen S. pseudintermedius, estafilococos coagulasa negativos, estreptococos, Micrococcus spp, y Acinetobacter spp. Entre las bacterias transitorias en la piel canina se incluyen Bacillus spp., Corynebacterium spp., Escherichia coli, Proteus mirabilis y Pseudomonas spp.

Entre las bacterias residentes normales en la piel felina se incluyen Acinetobacter spp., Micrococcus spp., estafilococos coagulasa negativos y estreptococos α-hemolíticos. Entre las bacterias transitorias en la piel felina se incluyen Alcaligenes spp., Bacillus spp., E. coli, P. mirabilis, Pseudomonas spp., estafilococos coagulasa positivos y coagulasa negativos, así como estreptococos α-hemolíticos.

Los resultados del análisis de la microbiota pueden variar en función de las técnicas utilizadas (cultivo o molecular).

Las zonas calientes y húmedas de la piel, como los pliegues labiales, faciales, vulvares, de la cola y del cuello, y las zonas axilares, interdigitales o plantares, a menudo presentan recuentos bacterianos más elevados que otras zonas de la piel y presentan un riesgo mayor de infección. Los puntos de presión, como los codos y los jarretes, también son propensos a las infecciones, posiblemente debido a la irritación folicular y la ruptura debido a traumatismos y presiones crónicos y repetidos.

Cualquier afección que cambie el entorno en general seco de la piel a uno más húmedo puede predisponer al huésped a la colonización excesiva de la piel por bacterias residentes y transitorias.

Las infecciones cutáneas suelen deberse a infestaciones por ectoparásitos, alergias, traumatismos locales, trastornos de la queratinización, endocrinopatías o afecciones inmunitarias.

Ente los desencadenantes subyacentes más comunes de la piodermia superficial en perros se incluyen los siguientes:

  • ectoparásitos

  • alergias (dermatitis atópica, alergia alimentaria y alergia a picaduras de pulgas)

  • endocrinopatías (hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo)

  • trastornos de la queratinización

  • afecciones inmunitarias

  • displasias foliculares

  • mal aseo

La pioderma felina es más común en las enfermedades alérgicas de la piel, las enfermedades parasitarias y el acné del mentón felino. El acné del mentón es, en sí mismo, un trastorno de la queratinización con sospecha de desencadenantes infecciosos, ambientales y de estrés; las infecciones secundarias son comunes.

La piodermia profunda, recurrente y sin cicatrización en gatos se puede asociar con enfermedades sistémicas, como la infección por el virus de la inmunodeficiencia felina, el virus de la leucemia felina o Mycobacterium spp. atípico. El acné felino infectado en el mentón también puede provocar furunculosis y piodermia profunda.

Hallazgos clínicos de la piodermia en perros y gatos

En perros, la piodermia superficial suele presentar los siguientes signos clínicos:

  • zonas multifocales de alopecia

  • pápulas o pústulas foliculares

  • collaretes epidérmicos

  • costras y escamas

El tronco y el vientre son las regiones afectadas con más frecuencia en los casos de piodermia (consulte la ).

Entre las lesiones menos comunes se incluyen pústulas grandes y fluctuantes (impétigo ampolloso, que se presenta con frecuencia en animales adultos con endocrinopatías concurrentes), grandes zonas de alopecia con un borde eritematoso y escamoso (piodermia superficial diseminada) y erosiones o ulceraciones en las uniones mucocutáneas (piodermia mucocutánea).

Las características de la pioderma profunda en los perros son dolor, costras, olor y exudado purulento y hemorrágico. También podría presentar eritema, hinchazón, ulceraciones, costras y ampollas hemorrágicas, caída del pelo y tractos de drenaje con exudado serohemorrágico o purulento. El puente del hocico, el mentón, los codos, los jarretes, las zonas interdigitales y los aspectos laterales de las articulaciones de la rodilla son más propensos a las infecciones profundas; sin embargo, cualquier zona puede verse afectada.

La piodermia profunda puede presentarse en zonas de dermatitis por lamido acral, tractos de drenaje en el dorso (furunculosis posterior al acicalamiento) y pápulas y nódulos en el hocico dorsal (furunculosis nasal).

En gatos, la piodermia superficial suele tener los siguientes signos clínicos:

  • pápulas costrosas (dermatitis miliaria)

  • placas eosinofílicas

La piodermia superficial en gatos suele pasar desapercibida y no se diagnostica lo suficiente.

Los gatos con piodermia profunda a menudo presentan alopecia, úlceras, costras hemorrágicas y tractos de drenaje.

Diagnóstico de la pioderma en perros y gatos

  • Valoración clínica

  • Evaluación citológica

  • Cultivo bacteriano

  • Exclusión de otras causas

El diagnóstico de piodermia se basa en la presencia de lesiones características, la confirmación de la presencia de bacterias y la exclusión de otras causas comunes de foliculitis, como la demodicosis y la dermatofitosis.

Para descartar la dermatofitosis se puede recurrir a la lámpara de Wood, al examen directo de los pelos para detectar la presencia de hifas o esporas, al ensayo micótico de PCR o al cultivo micótico; los raspados cutáneos profundos negativos descartan la demodicosis folicular.

La evaluación microscópica de preparaciones citológicas de lesiones cutáneas es una de las herramientas más valiosas para el diagnóstico de piodermia, ya que permite la identificación de células inflamatorias y bacterias (consulte las ). La evaluación citológica de la piel también puede ayudar a identificar Malassezia spp., que causa una infección concomitante común.

El cultivo bacteriano y el antibiograma son particularmente importantes en los casos de piodermia recurrente. Debido a la resistencia a los antimicrobianos, son fundamentales en la selección juiciosa de la terapia antimicrobiana sistémica.

Se debe realizar una evaluación citológica de la zona de cultivo para confirmar la presencia de bacterias. La técnica utilizada para recoger las muestras varía según el tipo y la localización de la lesión:

  • Los frotis por impresión se utilizan para recoger muestras después de abrir una pústula o pápula o de eliminar una costra.

  • Se puede utilizar cinta adhesiva transparente para recoger muestras de lesiones secas, oleosas o difíciles de alcanzar con un portaobjetos de microscopio (p. ej., los espacios interdigitales).

  • Los hisopos de algodón se utilizan para recoger muestras de los conductos auditivos, los tractos de drenaje, los pliegues ungueales y las lesiones cutáneas húmedas.

  • Se puede utilizar una microespátula o una hoja de bisturí del n.º 10 para recoger muestras de lugares de difícil acceso, como los pliegues de las uñas, y para exponer la piel de debajo de una costra o escama antes de realizar un frotis por impresión.

  • Puede usarse aspiración con aguja fina para recoger muestras de nódulos, placas y ampollas hemorrágicas.

Debido a que las piodermias se desencadenan por problemas subyacentes, es necesario realizar pruebas de diagnóstico adecuadas para identificar los desencadenantes subyacentes.

Tratamiento de la pioderma en perros y gatos

  • Medicamentos tópicos

  • Tratamiento antimicrobiano sistémico

  • Inmunomoduladores

El tratamiento de la piodermia puede incluir terapia tópica, terapia antimicrobiana sistémica y terapia inmunomoduladora. Entre las causas más comunes de la piodermia bacteriana recurrente se incluyen la falta de identificación de un desencadenante subyacente, el tratamiento antimicrobiano insuficiente (dosis demasiado baja o duración de la terapia demasiado corta), el uso inadecuado de glucocorticoides u otra terapia inmunodepresora, la elección incorrecta de antimicrobianos, la dosis incorrecta y la falta de revisión del paciente.

Perlas y trampas

  • Entre las causas más comunes de la piodermia bacteriana recurrente se incluyen la falta de identificación de un desencadenante subyacente, el tratamiento antimicrobiano insuficiente, el uso inadecuado de la terapia inmunosupresora, la elección incorrecta de antimicrobianos, la dosis incorrecta y la falta de revisión del paciente.

Terapia tópica para la piodermia

En la mayoría de los casos, la terapia tópica debe ser el único tratamiento para la piodermia superficial, incluidos los casos con resistencia a la meticilina.

La mejor formulación para usar depende de la extensión de las lesiones, el tipo de recubrimiento y la facilidad de aplicación. Hay champús, cremas, geles, ungüentos, aerosoles y espumas disponibles. Los champús y aerosoles pueden ser mejores para las lesiones más generalizadas.

Deben realizarse baños medicados 2-3 veces por semana, con un tiempo de contacto de 10-15 minutos cada vez. Se deben usar otros antimicrobianos tópicos de 1-2 veces al día durante la infección activa. La duración de la terapia debe extenderse hasta la curación clínica, según lo determinado mediante un examen de revisión.

Los principios activos de los champús antimicrobianos son los siguientes:

  • Clorhexidina (2-4 %), que elimina las bacterias mediante la coagulación de las proteínas citoplasmáticas bacterianas y el deterioro de las membranas celulares bacterianas. Al 3-4 %, es antimicótica.

  • Peróxido de benzoilo (2,5-3 %), un oxidante que altera la membrana de la pared celular bacteriana aumentando la permeabilidad o provocando la ruptura de la membrana. Además, tiene efecto desengrasante, por lo que puede resultar resecante. El peróxido de benzoilo se puede usar para infecciones superficiales, pero hay mejores opciones para la piodermia superficial.

  • Clorhexidina (2 %) en combinación con miconazol (2 %), ambos antiestafilocócicos, con propiedades antimicóticas.

  • Hipoclorito de sodio (<0,05 %), un antiséptico bien tolerado que también presenta propiedades antiinflamatorias mediante la generación de radicales superóxido. Tiene actividad dependiente de la concentración contra bacterias gramnegativas y grampositivas.

Para las lesiones focales, una toallita o una crema tópicas podrían ser más adecuadas. Es imperativo controlar la afección subyacente que predispone la piel a las infecciones. En los casos de forunculosis interdigital, por ejemplo, a menudo se necesitan glucocorticoides antiinflamatorios o inmunomoduladores como la ciclosporina modificada junto con el control de la infección.

Para el acné felino del mentón, puede ser útil aplicar un producto de unción dorsal que contenga fitoesfingosina dos veces por semana después de que se haya controlado la infección con antimicrobianos tópicos o sistémicos.

En animales alérgicos, con frecuencia se necesita una terapia antiprurítica.

La terapia tópica también se puede utilizar como tratamiento complementario para piodermias profundas, para acelerar la curación.

Terapia antimicrobiana sistémica para la piodermia

La terapia antimicrobiana sistémica debe reservarse para los casos de piodermia profunda y para los casos poco comunes de piodermia superficial que no pueden tratarse solo con terapia tópica.

Con la diseminación de Staphylococcus spp. resistente a la meticilina y multirresistente, el tratamiento de la piodermia se ha vuelto más complicado. La selección empírica de antimicrobianos sistémicos es cada vez más difícil. El tratamiento debe basarse en los resultados de cultivos bacterianos y el antibiograma.

Debido a que S. pseudintermedius, el patógeno más común asociado con la piodermia, produce betalactamasa, se debe evitar el uso provisional de penicilina, ampicilina y amoxicilina. La mayoría de las cepas de S. pseudintermedius también son resistentes a la tetraciclina y a la estreptomicina.

Perlas y trampas

  • Debido a que Staphylococcus pseudintermedius, el patógeno más común asociado con la piodermia, produce betalactamasa, se debe evitar el uso provisional de penicilina, ampicilina y amoxicilina.

A la hora de considerar la terapia sistémica, los fármacos antimicrobianos se pueden clasificar en fármacos de primer y segundo nivel, según la probabilidad de que sean eficaces frente a los estafilococos y su espectro de actividad frente a los patógenos gramnegativos.

Los fármacos de primer nivel pueden usarse de forma provisional en animales sin antecedentes de resistencia a la meticilina. Los fármacos de primer nivel son los siguientes:

  • clindamicina (11 mg/kg, por vía oral, cada 24 horas durante un máximo de 21 días) (1, 2)

  • cefalosporinas de primera generación, como la cefalexina (25-30 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante 21 a 42 días) (3, 4)

  • amoxicilina-clavulanato (12,5-25 mg/kg, por vía oral, cada 12 horas durante un máximo de 30 días) (5, 6)

La duración de la terapia es importante para el éxito del tratamiento. La terapia antimicrobiana debe continuarse hasta la resolución completa de las lesiones clínicas y hasta que no haya indicios de infección citológica según lo determinado en el examen de revisión (7). Sin embargo, si no hay respuesta después de 3-4 días de tratamiento, se debe reconsiderar el diagnóstico.

Los fármacos de segundo nivel, como las fluoroquinolonas, deben elegirse de acuerdo con los resultados del cultivo bacteriano y el antibiograma.

Cabe destacar que la resistencia inducible a la clindamicina se puede presentar en cepas aisladas caninas de S. aureus y, en raras ocasiones, de S. pseudintermedius. Por lo tanto, estas cepas suelen ser resistentes a la eritromicina, pero susceptibles a la clindamicina en los informes de cultivo y antibiogramas. Sin embargo, si no se comprueba la resistencia inducible a la clindamicina in vitro mediante una prueba D (prueba de difusión de disco), no se debe seleccionar la clindamicina en estos pacientes.

Inmunomoduladores de la piodermia

Las bacterinas se definen como suspensiones, en general de bacterias lisadas o atenuadas, que se utilizan como vacunas para aumentar la inmunidad a determinados patógenos o a una enfermedad en particular. Se han utilizado de manera esporádica en perros para la piodermia recurrente.

El mecanismo de acción de las bacterinas es poco conocido. La mejora se determina mediante una disminución en la frecuencia o la gravedad de los signos. Cuando se usan bacterinas, es importante controlar primero la infección administrando terapia antimicrobiana concurrente durante las primeras 4-6 semanas.La dosis habitual de bacterina es de 0,5 mL, s.c., dos veces por semana durante 10-12 semanas.

Si el tratamiento con bacterinas es eficaz, la frecuencia se puede disminuir a una vez por semana o menos; en la mayoría de los casos, sin embargo, se necesita una terapia de por vida.

Conceptos clave

  • En perros, la piodermia bacteriana superficial es común. Es la razón más común para el uso de antimicrobianos en la práctica de pequeños animales.

  • Con la identificación de Staphylococcus spp. resistentes a la meticilina y multirresistentes a fármacos, el tratamiento de la pioderma se ha vuelto más complicado.

  • Dado que Staphylococcus pseudintermedius, el patógeno más común asociado con piodermia canina, produce betalactamasa, se debe evitar el uso provisional de penicilina, amoxicilina y ampicilina.

  • La terapia tópica debe ser la única terapia utilizada para la piodermia superficial.

Para más información

Referencias

  1. Saridomichelakis MN, Athanasiou LV, Salame M, Chatzis MK, Katsoudas V, Pappas IS. Serum pharmacokinetics of clindamycin hydrochloride in normal dogs when administered at two dosage regimens. Vet Dermatol. 2011;22(5):429-435. doi:10.1111/j.1365-3164.2011.00969.x

  2. Batzias GC, Delis GA, Athanasiou LV. Clindamycin bioavailability and pharmacokinetics following oral administration of clindamycin hydrochloride capsules in dogs. Vet J. 2005;170(3):339-345. doi:10.1016/j.tvjl.2004.06.007

  3. Guaguere E, Salomon C, Maynard L. Using cephalexin in the treatment of canine pyoderma: comparing the efficacy of different dosages. Pratique Medical & Chirurgicale de l'Animale de Compagnie. 1998;33:237-246.

  4. Frank LA, Kunkle GA. Comparison of the efficacy of cefadroxil and generic and proprietary cephalexin in the treatment of pyoderma in dogsJ Am Vet Med Assoc. 1993;203(4):530-533. doi:10.2460/javma.1993.203.04.0530

  5. Stegemann MR, Coati N, Passmore CA, Sherington J. Clinical efficacy and safety of cefovecin in the treatment of canine pyoderma and wound infectionsJ Small Anim Pract. 2007;48(7):378-386. doi:10.1111/j.1748-5827.2007.00363.x

  6. Lloyd DH, Carlotti DN, Koch HJ, Van den Broek AH. Treatment of canine pyoderma with co-amoxyclav: a comparison of two dose ratesVet Rec. 1997;141(17):439-441. doi:10.1136/vr.141.17.439

  7. Loeffler A, Cain C, Ferrer L, et al. Antimicrobial use guidelines for canine pyoderma by the International Society for Companion Animal Infectious Diseases (ISCAID). Vet Dermatol. 2025;36(3):234-282. doi:10.1111/vde.13342